El Gran Sol Rojo del Amanecer
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sábado, 22 de diciembre de 2012

(n) PCI: Declaración 44/12-December 17, 2012



¿Por quién doblan las campanas?

Millones de personas en docenas de países de todo el mundo están llenos de una ola de terror y emoción en el rostro de pantallas de televisión de difusión innumerables imágenes de la masacre en Newtown - Connecticut - EE.UU., unas docenas de kilómetros de Nueva York, uno de los principales centros mundiales del imperialismo. Esa es una horrible matanza en sus efectos y en las motivaciones para la primera vista misteriosos que llevaron a una persona, poco más que un muchacho, a los niños y maestros de la masacre en una escuela donde hasta hace unos años era un alumno, un mismo niño. En la conmoción, las fotos del evento durante al menos un día de hacer olvidar a niños, mujeres y hombres masacrados por aviones no tripulados de dirección de algún pueblo pequeño tal vez no muy lejos de Newtown y similar a él (...) o por soldados de los países imperialistas (de también Italia) y sus mercenarios, en Afganistán, en Siria, en docenas de otros países de Asia, África y otros continentes, y los físicamente, moral o intelectualmente destrozado por las relaciones cotidianas de la miseria, de las malas acciones y la degradación de la metrópoli imperialista.

El mundo asombrado se pregunta por qué. Sacerdotes toman ventaja de ello para hacer frente a la cuestión de Dios y así fortalecer la devoción de los fieles a su clero y su resignación y sumisión a su omnipotencia y bondad misteriosa (que se concretan en la dirección de la comunidad internacional de los grupos imperialistas presidido por el Gobierno de Washington y bendecido por el Papa de Roma). Execración y la combinación de negocios y se alimentan mutuamente. Manifestaciones antiguas y nuevas se mezclan de una barbarie de la que la humanidad apenas puede liberarse, mientras que al ver a la liberación de muchos años, a pesar de que cuenta con todos los medios materiales para lograrlo y, a pesar de haber desarrollado los recursos espirituales de tantos que son necesarias y que de todos modos, debe ser asimilado por las grandes masas con el fin de entrar en vigor.

Frente masacre Newtown algunos buscan consuelo en el hecho de que aquí en Italia "la sabiduría de los legisladores" quiere armas de fuego no está disponible para cualquier persona en cualquier momento. Nuestros comentaristas aprendidas de las pantallas de televisión ilustrar y deplorar la "locura extraña" de los estadounidenses por la posesión universal de armas de fuego. Los comentaristas sentido común de que las armas de fuego debe querer estaban reservados a cuerpo de las personas a las órdenes de las autoridades, que, por definición, lo utilizan sabiamente y con la medida y que si más y más furioso y apilarlos y aumentar su poder, lo hacen por razones acerca de que el silencio se impone. Mientras que otras personas inteligentes y comerciantes de armas objetar con razón, que no son las armas que matan pero los hombres: si había armas que matan, las poblaciones de países enteros, desde Suiza a Afganistán, se habría extinguido, por lo que la propiedad de armas está muy extendido en estos países, también.

¿Entonces campana Newtown no suena por nosotros? ¿Nunca suena en nuestras ciudades?

Para la burguesía imperialista y el clero es mejor discutir los pros y los contras de poseer y de venta al por menor de armas de fuego, en lugar de pensar en los trastornos que causan en las relaciones de los individuos humanos de una sociedad que cada día se hunde un poco más en la degradación, en la miseria y en la guerra a pesar de que cuenta con los medios y los conocimientos para una vida más elevada, desde la segunda mitad del siglo pasado, cuando la primera ola de la revolución proletaria, con el movimiento de entusiasmo y de confianza que se había despertado en todo el mundo.

Incluso en nuestro país todos los días, la indignación, la confusión y el resentimiento están creciendo, incluso en esa parte de la población que aún no ha sido directamente afectado por los problemas económicos por los que la junta Monti - Napolitano [el Primer Ministro y el Presidente de la República de Italia, Nota del traductor] ha exprimido y exprime dinero para satisfacer las reclamaciones de los titulares de los especuladores de los bonos del Estado. La experiencia cotidiana sacude a cada paso y en cada lado la creencia de que el destino trágico desbaratar y destruir la vida de la mitad de la población, podría salir inmune de la otra mitad. La desintegración de la sociedad y el embrutecimiento de los individuos afectan incluso a aquellos que todavía no están en la miseria.

¿Las campanas de Newtown suena por nosotros también!
¡Nos pide por el futuro que estamos construyendo!

La especie humana desde hace poco más de cien años tiene el conocimiento y los medios para liberar a todos los seres humanos a partir de las molestias diarias de la adquisición de los alimentos y la protección contra el frío y el mal, sino la vida de una gran parte de la humanidad todavía es perseguido y dominado por la falta de alimentos, vivienda, vestido y otros medios esenciales que no están diciendo a vivir con dignidad, pero aunque sólo sea para sobrevivir. La humanidad ganó la lucha que desde hace miles de años tuvo que llevar ante el resto de la naturaleza para arrebatar lo indispensable para vivir y reproducirse. Pero para la mayoría de la especie humana que lucha se convirtió en la lucha que tiene que llevar todos los días contra el sistema de relaciones que la sociedad se basa en un sistema que los excluye de las condiciones de vida civil. Esta es la gangrena que corroe a la sociedad actual.

El movimiento comunista por lo que la visión del mundo comunista señalado y en el curso del siglo XX también ha demostrado ya en gran escala, con la experiencia de los primeros países socialistas, que los hombres son capaces de superar este sistema de relaciones sociales y el acceso en masa a las actividades específicamente humanas, aquellas que distinguen a la especie humana a partir de los tipos de animales, aquellos que las clases dominantes excluir de la masa de la población con el mismo celo con el que hasta hace doscientos años en Europa, el clero de la Iglesia Católica Romana, excluida la masa de la población de la lectura y la escritura.

Los trabajadores, los trabajadores que producen bienes para los capitalistas, pueden organizarse y ganar la lucha de clases que se opone a diario contra los capitalistas. Son capaces de llevar a cabo todas las masas populares a liberarse de la burguesía y el clero que a toda costa quieren perpetuar el actual sistema de relaciones sociales, que están ligados a los privilegios, por intereses, por el papel que desempeñan en ella y por los hábitos y la mentalidad que se derivan de ella.

Los primeros países socialistas demostraron que bajo la dirección de la clase obrera y su partido comunista es posible confiar a los organismos públicos, la producción de bienes y servicios que a lo largo de los siglos las sociedades capitalistas han desarrollado a gran escala como medio del enriquecimiento de los capitalistas y su clase.

Socialismo es posible, pero también es necesario. La sociedad basada en la producción de bienes y servicios como mercancías, ha llegado a lo máximo que podía dar y terminó en un punto muerto. Ha sido un instrumento de desarrollo de la civilización, pero ahora la producción capitalista de mercancías se ha convertido en una máquina que destruye el planeta y contamina el medio ambiente, en cada país, incluso en las más ricas y avanzadas, condena a una parte de la población a la exclusión y produce monstruos en el nivel individual: Newtown acontecimientos nos recuerdan y confirmar y son sólo el último de una larga lista de hechos similares que han marcado las noticias de los países imperialistas en los últimos años.

Hay un remedio para todos los males de la sociedad actual. La síntesis de los remedios, la base de recursos individuales que necesitan para crecer, es que la producción de bienes y servicios debe ser decidido por la sociedad con sus instituciones y procedimientos y debe ser confiada a los organismos públicos que la empresa crea y gestiona: puede dejará de ser un apéndice de los intereses individuales, a cargo de la iniciativa económica individual. La división de la humanidad en clases sociales de explotados y explotadores, oprimidos y opresores ha tenido su carrera: el comunismo es posible y necesario.
  
¿Por qué entonces el movimiento comunista fue derrotado, después de los grandes éxitos adquirida en la primera parte del siglo pasado, en la última parte del siglo XX? (...)

¿Por qué el sentido común vuelto tan avers al comunismo que hoy en día es tan difícil para capacitar a promotores y líderes del movimiento comunista a pesar de la urgencia de que el nuevo nacimiento del movimiento comunista tiene, como cualquier persona que reflexiona sobre el curso actual de las cosas fácilmente entiende?

El socialismo, la fase inferior del comunismo, la etapa de transición del capitalismo al comunismo, es un paso necesario para la humanidad, pero no ocurre espontáneamente en absoluto: es decir, que no se levanta de mentalidad ya existente y las relaciones. La revolución socialista no es un evento que estalla. En el siglo 20, se ha visto bien en la práctica, también.

El socialismo es una transformación de las relaciones que vinculan a individuos para formar la sociedad. Hubo otras transformaciones similares en la historia de la humanidad. Pero el socialismo es una transformación que a diferencia de todos los anteriores no da lugar a la sustitución de una clase dominante por otra que personifica el nuevo sistema de relaciones sociales, de manera que sucedió en Europa en la transformación durante la cual la burguesía sustituyó a la nobleza y el clero .

El socialismo es una transformación que pone fin a todas las clases dominantes: la masa de la población mediante el desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas se libera de la esclavitud del trabajo, y la cantidad de tiempo y energía que tiene que dedicar al trabajo se reduce a el punto de que puede dedicarse a actividades específicamente humanas en masa. Ya no hay necesidad de una clase dominante. El nivel de organización de la sociedad crece, así como el papel de las instituciones sociales, pero el más alto nivel de la organización se basa en la participación consciente de la masa de la población en la planificación, dirección y gestión de la propia vida, es decir, en un nivel más alto de la conciencia de la masa de la población.

Por eso, en la lucha de clases que lleva al establecimiento del socialismo y el comunismo, la conciencia y la organización de la masa de la población juegan un papel que nunca había tenido en la historia anterior. Debido a esto, en nuestra época, los componentes esenciales de la lucha de clases es la lucha por la asimilación de la visión del mundo comunista, la lucha de llevarlo a los individuos y la línea de conducta de las instituciones, la lucha por hacer que el mundo comunista ver la matriz de sentido común de humanidad del futuro, expulsando el sentido común producido por las relaciones sociales de la masa de la población servil a la clase dominante que organiza su vida y la influencia cultural de la burguesía y el clero.

A pesar del heroísmo de millones de combatientes, el movimiento comunista ha perdido la guerra general en primer lugar, la primera ola de la revolución proletaria desarrollado en la primera parte del siglo XX, debido a las limitaciones en la comprensión que tenía en relación con este aspecto de la lucha que llevaba.

El nuevo nacimiento del movimiento comunista es una necesidad demostrada y reclamado por las relaciones materiales que la humanidad está viviendo. Pero el nuevo nacimiento implica un crecimiento de la actividad espiritual que a partir de la vanguardia comunista se extendería a los trabajadores avanzados, a la clase obrera, al resto de las masas populares que cada vez se organicen para asumir sus nuevas responsabilidades y su nuevo papel en la sociedad.

Por esto en las últimas décadas por la burguesía imperialista y el clero de la denigración del movimiento comunista, la desviación de la atención de la realidad, la confusión y la intoxicación de las conciencias, la mistificación de las relaciones sociales han adquirido una importancia nunca antes ocurrió en la actividad de las clases dominantes. En la medida en que en nuestras filas algunos oportunistas han argumentado que, en la formación de la conciencia, esta labor cultural supera e inhibe el efecto de la experiencia material: la experiencia virtual superaría el material, de acuerdo con ellos. Esta es una manifestación del idealismo de estos oportunistas (que niegan el papel prominente de experiencia en la formación de la conciencia), pero es sobre todo una manifestación de su sujeción a la burguesía: no entienden que los esfuerzos que la burguesía y la clérigos dedicarse a la decepción y la diversión son ciertamente un medio de guerra, sino también una manifestación del hecho de que la burguesía y el clero tienen nada más que dar en el plano real, que ya han perdido la guerra.

Pero debido a esto, los comunistas deben dar la importancia que en realidad tiene el aspecto espiritual de nuestra lucha, a la transformación de la conciencia y la transformación de la conciencia de las masas, a partir de su parte más avanzada. Tenemos que contrarrestar la influencia del economicismo que reduce la lucha de los trabajadores a las demandas y la lucha sindical. La lucha en el campo teórico es un aspecto esencial de la lucha de clases. Tenemos que contrarrestar la tendencia a reducir la organización comunista a una organización militar. Nosotros, los comunistas son la vanguardia de una nueva humanidad y nuestro trabajo tiene lugar la innovación y debe llevarse a cabo en cada planta y en todos los campos.

La organización comunista no es sólo un instrumento de la lucha política y la lucha económica. Es y debe convertirse en un instrumento de lucha teórica, de formación moral para la transformación de la conciencia!

¡Vamos a estudiar el Manifiesto Programa del nuevo Partido Comunista italiano!
¡Vamos a difundir el Manifiesto Programa del nuevo Partido Comunista italiano!

Vamos a aprender, asimilar y aplicar la visión del mundo comunista.
Vamos a establecer Comités subterráneos del Partido Comunista en cada empresa y en cada ciudad

¡Vamos a hacer que cada lucha una escuela de comunismo!

¡Depende de nosotros los comunistas se conviertan en promotores de la guerra popular revolucionaria y se oponen a la guerra no declarada de exterminio de la burguesía y el clero llevar contra las masas populares de todos los rincones del mundo, para establecer el socialismo!


Publicado por (n) PCI

lunes, 18 de julio de 2011

(n)PCI: La interpretación de la actual crisis determina la actividad de los partidos comunistas

 (Nota de Luminoso Futuro: Este artículo autoría de Nicola P., miembro de la redacción de La Voce, ha sido escrito para el N° 36 de  International Newsletter (febrero de 2010), órgano de la ICMLPO (Conferencia Internacional de Organizaciones y Partidos Marxistas-Leninistas), como encierra en sí mismo importantes elementos que contribuyen al debate sobre la situación internacional y las tareas internacionales del Movimiento Comunista Internacional (mlm) hemos considerado el presentárselo a nuestros camaradas y visitadores con  el fin de que sea agregado como material de estudio). 

Es muy importante, o mejor dicho, indispensable que los comunistas comprendamos de manera correcta la naturaleza de la actual crisis. En la 11ª de las Tesis sobre Feuerbach (1845) dice Marx: “Los filósofos han dado diversas interpretaciones del mundo. Pero se trata de transformarlo”. Sin embargo, en el «Manifiesto del Partido Comunista» (1848) dice Marx que los comunistas se distinguen de otros proletarios porque tienen una comprensión más avanzada de las condiciones, de las formas y de los resultados de la lucha entre las clases, y sobre esta base la empujan siempre hacia delante. La interpretación del mundo no es el objetivo de los comunistas. Nuestro objetivo es la transformación del mundo. Pero los hombres tienen necesidad de representarse a sí mismos, de tener una concepción de aquello que hacen. La revolución socialista no es un hecho instintivo. Como Lenin ha enseñado con claridad («¿Qué hacer?»), la teoría que guía el movimiento comunista no surge en absoluto espontáneamente de la experiencia. Tienen que elaborarla los comunistas, que, a estos efectos, deben utilizar los instrumentos de conocimiento más refinados de los que la humanidad disponga. Los comunistas la llevan a la clase obrera que, por la posición que ocupa en la sociedad capitalista, está especialmente predispuesta para asimilarla y asumirla como guía de su acción. El movimiento comunista práctico puede crecer más allá de un nivel elemental solamente si es guiado por una teoría revolucionaria. Nuestra acción para transformar el mundo, en igualdad de otras condiciones, es tanto más eficaz cuanto más exacta y avanzada es nuestra interpretación del mundo. Sólo con una concepción suficientemente correcta de la naturaleza de la crisis en la que estamos inmersos podremos desarrollar la revolución socialista, y la segunda oleada de la revolución proletaria llevará a la humanidad a superar definitivamente el capitalismo, a instaurar el socialismo en todo el mundo en el camino hacia el comunismo.

La interpretación que damos del mundo tiene gran importancia a efectos políticos, influencia nuestra actividad política; cuanto más exacta y cuanto mas avanzada es nuestra interpretación, tanto más eficaz es nuestra acción. Es por consiguiente preciso que los comunistas dediquemos el tiempo y la atención necesaria para verificar y mejorar nuestra concepción de esa crisis.

Todavía hoy muchos comunistas interpretan la actual crisis transponiendo al presente las interpretaciones que dio Marx de las crisis que afectaron a los países capitalistas en la primera parte del siglo XIX, como si la actual fuera de la misma naturaleza de las crisis decenales descritas por Marx; como si fuera una crisis como aquellas, sólo que ahora a escala mundial. Esta postura es una de las manifestaciones del dogmatismo que domina todavía en el movimiento comunista, haciendo estéril gran parte de su actividad e inútil su acción.

Las crisis cíclicas descritas por Marx en el Libro Primero de El Capital ya no existen: mejor dicho, se han transformado en oscilaciones cíclicas atenuadas por las clases dominantes gracias a las Formas Antitéticas de Unidad Social. Ya en el prefacio de 1886 a la edición inglesa del Libro Primero del El Capital, Engels hizo notar que la última de las crisis cíclicas del capitalismo, la última de las crisis de la naturaleza de las descritas por Marx, tuvo lugar en 1867, y que por el contrario, en 1873 los países capitalistas habían entrado en una depresión larga y dolorosa, de la cual aún en 1886 no se veía el fin.

Las crisis cíclicas pertenecen a la época pre-imperialista del capitalismo, época en la cual las relaciones económicas se caracterizaban por la libre competencia entre muchos capitalistas. Eran crisis económicas. Estaban determinadas por el curso anárquico de la economía, viniendo la solución de dichas crisis del mismo movimiento económico de la sociedad capitalista. El colapso de los negocios preparaba por sí mismo el terreno para el reinicio  de los mismos.  No por casualidad esas crisis eran cíclicas, de una duración en torno a un decenio. Con la entrada en la fase imperialista, las sociedades capitalistas se han dotado por un lado de ordenamientos a gran escala y de organismos que atenúan la amplitud de las oscilaciones cíclicas de la actividad, y en particular atenúan con diversos «amortiguadores sociales» el efecto sobre las masas populares de  la caída de esa actividad: las Formas Antitéticas de Unidad Social, que Marx había ya descrito en los Grundisse. Por otra parte, dan comienzo las crisis generales del capitalismo. Son estas crisis que tienen su base en la sobreproducción absoluta de capital. En qué consiste esto lo explica Marx en el capítulo 15 del Libro Tercero de El Capital: los capitalistas han acumulado demasiado y en el contexto político y social existente no pueden ya continuar acumulándolo y valorizándolo produciendo mercancías. El contexto político y social existente debe ser puesto patas arriba y sustituído por otro. Y es solamente de este trastorno político y social (y cultural) de donde viene la solución de la crisis general. La solución no viene de la anarquía de las transacciones económicas, ni de las medidas económicas tomadas por los gobiernos y otras instituciones. Es así como la crisis económica se transforma en crisis política y cultural.

La larga depresión de la que hablaba Engels en el prefacio de 1886 provoca el reparto del mundo entero entre las principales potencias (la Conferencia de Berlín se celebra a caballo entre 1884 y 1885), introduciendo al mundo en la fase imperialista del capitalismo: la época en la que las relaciones económicas ya no se caracterizan por la libre concurrencia entre muchos capitalistas, sino por la supremacía de los monopolios en el campo de la producción de mercancías y por el predominio del capital financiero sobre el capital empleado en la producción de mercancías (Lenin, «El imperialismo, fase superior del capitalismo»). Es la época en la que el capitalismo ha agotado su papel civilizador y se ha convertido en parasitario, en la que la burguesía de los países capitalistas se ha alineado políticamente y unido con las fuerzas feudales residuales (en particular en Europa, con la Iglesia Católica, auspiciando el Vaticano a León XIII), y en el campo político y cultural se convierte en antidemocrática, reaccionaria, militarista y represiva, coaligándose en las colonias con las fuerzas feudales y dividiendo el mundo en países imperialistas y en países oprimidos: la época del capitalismo en decadencia.

La primera crisis general auténtica y propiamente dicha de la época imperialista tuvo lugar en la primera mitad del siglo pasado. Llevó a la humanidad a las dos guerras mundiales y creó la larga situación revolucionaria que abarca toda la primera parte de ese siglo. En todo el mundo fue un período de inestabilidad de los regímenes políticos. En su ámbito se desarrolla la primera ola de la revolución proletaria mundial, que creó los primeros países socialistas y el mismo movimiento comunista en todo el mundo. Un gran avance, aunque terminara con una derrota temporal: algo desterrado de la comprensión y del horizonte mental no sólo de los portavoces declarados de la burguesía y del clero, sino también de los trotskistas y de la “izquierda no comunista”.

Una de las principales causas por las que el movimiento comunista no consiguió instaurar el socialismo en los países imperialistas, poniendo así definitivamente fin al socialismo, consiste precisamente en la inadecuada comprensión por parte de los partidos comunistas de esos países imperialistas de la naturaleza de la crisis general en curso y de sus bases económicas. A pesar de los avances teóricos y las enseñanzas de Lenin y de Stalin, esencialmente en los países imperialistas los partidos de la Internacional Comunista quedaron anclados en las interpretaciones que Marx había dado sobre las crisis económicas cíclicas que los países capitalistas atravesaron durante la primera parte del siglo XIX. Todos los análisis de E.S. Varga, el principal economista de la Internacional Comunista,  quedaron en ese ámbito. Describen las oscilaciones del movimiento económico, no el fenómeno general de un largo período, y mucho menos la crisis política y social (y cultural) que de ahí deriva y de donde viene la solución de la crisis general. Los partidos comunistas de los países imperialistas no llegarán así a cumplir su tarea, a pesar de su gran desarrollo, el heroísmo de millones de militantes y su empeño histórico en la lucha victoriosa contra el fascismo. La burguesía imperialista logró conservar el poder en los países imperialistas. Gracias a las perturbaciones producidas por las dos guerras mundiales y de los movimientos sociales, políticos y culturales que las acompañaban, esa burguesía pudo reemprender durante algunos decenios (1945-1975) la acumulación de capital y reiniciar a gran escala, ensanchándola, la producción de mercancías. Por el contrario, el impulso proporcionando al progreso de la humanidad por la primera oleada de la revolución proletaria fue atenuándose hasta perderse prácticamente.

El revisionismo moderno tomó la dirección del movimiento comunista, corroyéndolo y disgregándolo a gran escala, haciendo retroceder a los primeros países socialistas, llevándoles al sometimiento hacia los países imperialistas y a depender de ellos, hasta su quiebra. La lucha que los comunistas guiados por Mao a la cabeza del Partido Comunista chino opusieron al revisionismo moderno y a su obra destructora, no basta para detener el declive del movimiento comunista, pero y en particular gracias a la Gran Revolución Cultural Proletaria, ha proporcionado grandes enseñanzas a todos los comunistas capaces de recogerlas. Gracias a eso el movimiento comunista está renaciendo en todo el mundo, luchando contra el dogmatismo y el economicismo que todavía frenan su ímpetu y su renacimiento.

El mundo capitalista ha entrado en su segunda crisis general a partir de los años setenta del pasado siglo. El capitalismo no pudo evadirse de la sobreproducción absoluta de capital: esa es el límite a su desarrollo, el límite intrínseco del capitalismo mismo. El capitalismo se estrella contra este límite de forma inevitable. Han bastado los treinta años que siguieron a la segunda guerra mundial para que la burguesía se encontrara con una nueva crisis general, pero ahora con las en parte nuevas condiciones creadas por la primera ola de la revolución proletaria y por su declive. Una vez más, la burguesía había acumulado demasiado capital y ya no podía continuar, en el contexto político y social creado durante la primera crisis general, valorizarse mediante la producción de mercancías por parte de todo el capital acumulado.

La inclusión en el sistema imperialista mundial de gran parte de los primeros países socialistas, en particular de China y de Rusia, ha modificado parcialmente la situación pero no ha modificado sustancialmente el curso de las cosas. La crisis ambiental se ha añadido por vez primera a la crisis general del capitalismo y las dos crisis juntas determinan las condiciones objetivas bajo las que se desarrolla el renacimiento del movimiento comunista y el avance en todo el mundo de la segunda ola de la revolución proletaria. Esta continuará avanzando, porque la especie humana es una especie dotada de inteligencia. En el transcurso de su milenaria evolución, de un estado similar al de otras especies animales hasta el estado actual, ha sabido resolver todos los problemas de su propia supervivencia. Hoy ya tiene los instrumentos materiales, morales e intelectuales tanto para superar el capitalismo e instaurar el socialismo como para poner fin a la devastación y al saqueo producto del capitalismo, mejorando decididamente las condiciones naturales del planeta. El marxismo-leninismo-maoísmo es la concepción revolucionaria del mundo que guía el renacer del movimiento comunista. Solo gracias a esta concepción podrán los partidos comunistas transformarse y crecer, hasta estar a la altura de las tareas que deben desarrollar.

Para formar partidos comunistas adecuados a los objetivos históricos de esta fase, es indispensable una correcta y adecuada comprensión de la naturaleza y de las causas de la nueva crisis general y de las condiciones de su solución, al igual que es indispensable un correcto balance de las experiencias de cerca de 160 años de historia del movimiento comunista, en particular de la experiencia de las primeras oleadas de las revoluciones proletarias y los primeros países socialistas. Esto es el marxismo-leninismo-maoísmo. Y por ello, la lucha por su afirmación es el aspecto principal del internacionalismo proletario. La principal ayuda que cada partido comunista puede dar a los otros es la de contribuir a la comprensión, a la asimilación y a la afirmación de la teoría correcta de la crisis general, y el correcto balance del movimiento comunista, a efectos de que cada partido extraiga sus conclusiones para la construcción de la revolución socialista en su propio país, tomando en cuenta sus particulares características, contribuyendo así a la común tarea de la revolución proletaria mundial.
Una de las conclusiones universales mas importantes es que la revolución socialista, por su naturaleza no es una revuelta popular que estalla, aprovechándola entonces el partido comunista, que se ha preparado para el evento para tomar el poder e instaurar el socialismo. La revolución socialista no es un suceso que explota. Todavía hoy muchos comunistas piensan que la revolución socialista puede estallar si se combinan cuatro factores:  1) el empeoramiento de las condiciones económicas y sociales 2) el aumento de las penurias a las que las masas populares son sometidas por la burguesía 3) la propaganda revolucionaria efectuada por los partidos comunistas 4) la organización de las masas populares (en torno a partidos comunistas, sindicatos, etc.). Pero, dada la naturaleza de la revolución socialista, esto no es posible. Los comunistas que esperan que la revolución socialista estalle seguirán perpetuamente frustrados hoy, como lo fueron en el pasado. Algunos llegarán a conclusiones totalmente reaccionarias: atribuirán al  atraso y a la cobardía de las masas populares, a la naturaleza de las clases oprimidas lo que es principalmente el efecto del atraso  de los partidos comunistas. Ya en 1895, en su Introducción a «La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850», Engels indicaba que, a diferencia de las revoluciones burguesas, la revolución socialista por su naturaleza no estalla, sino que debe ser construida por el partido comunista. Como Lenin y Stalin («Principios del leninismo») han enseñado, con la construcción de las grandes organizaciones de masas de la clase obrera y de las otras clases de las masas populares, la II Internacional (1889-1914) había contribuido a la construcción de la revolución socialista en los países capitalistas. Pero la mayor parte de los partidos que la componían no estaban guiados por una acertada concepción del mundo, y en particular, de la crisis general del capital, de las situaciones revolucionarias de larga duración que la misma generaba, y de la naturaleza de la revolución socialista. Esperaban que la revolución socialista estallara, en lugar de construirla fase tras fase, campaña tras campaña, como una guerra popular revolucionaria que desemboca en cada país en la instauración del socialismo, y así, en combinación con las revoluciones construidas en otros países, en la revolución proletaria mundial. Asumían por el contrario como su único deber o en cualquier caso principal la movilización de las masas populares en luchas reivindicativas, su organización cultural y su participación en la lucha política burguesa, convencidos de prepararse de esta manera para “aprovechar la ocasión” de la revolución que estallaría. En los países imperialistas los partidos de la Internacional Comunista (1919-1943, pero disuelta de hecho en 1956) han recorrido, a un nivel superior de organización y de lazos internacionales, el mismo camino. Muchos partidos comunistas, especialmente de los países imperialistas, están hoy todavía aferrados a esta concepción de los objetivos, que la propia experiencia de la primera onda de la revolución proletaria ha demostrado ser inadecuada. El dogmatismo yel economicismo son los principales frenos al renacimiento del movimiento comunista. Aquello que los dirigentes no entienden, las masas populares, especialmente los obreros avanzados, lo sienten a su manera: de hecho, no se adhieren a los esfuerzos de los nuevos partidos dogmáticos y economicistas (aunque esos partidos se declaren con total sinceridad revolucionarios, marxistas-leninistas e incluso maoístas) que les quieren inducir a recorrer el camino que la experiencia ha demostrado ser equivocado.

En 2008, con el inicio de la crisis financiera en EE.UU., la segunda crisis general ha entrado en su fase terminal. También en los países imperialistas mas ricos (en EE.UU., en la Unión Europea, en Japón) un creciente número de trabajadores, millones y millones, son puestos en la calle, y se añaden a la enorme masa, centenares de millones, de trabajadores de los países oprimidos contra los que desde hace décadas la burguesía imperialista está dirigiendo en todo ángulo del planeta una guerra de exterminio a gran escala aunque no declarada. Los Estados imperialistas no pueden permitirse retrasar hasta el infinito el subsidio de paro y otras formas de amortiguación social, porque sus déficits, los préstamos a los que recurren y sus deudas trastornarían después el sistema monetario y financiero, sistema a cuya inestabilidad y quiebra deberían por el contrario poner remedio, al ser el sistema monetario y financiero el soporte de todo su mundo. Así, la fase terminal no puede prolongarse mucho tiempo.
Dada la naturaleza de la actual crisis, la misma no admite “vías de salida hechas sólo y principalmente de medidas económicas”. No basta que los Estados creen condiciones que hagan vislumbrar aquí ó allá a los capitalistas mayores beneficios en la producción de mercancías que en la especulación financiera: es la solución apoyada por la derecha burguesa moderada. No basta tampoco que los Estados distribuyan beneficios monetarios a las clases que, seguramente, las gastarán en el consumo: esta es la solución apoyada por la izquierda burguesa y por aquellos comunistas que piensan que la crisis actual es de la misma naturaleza que aquellas crisis cíclicas del siglo XIX, y que ahora evidentemente, contra toda evidencia, mantienen que la crisis general de la primera parte del pasado siglo se resolvió gracias a las políticas keynesianas de los Estados burgueses.

De la crisis actual sólo se sale con un profundo cambio político y cultural, creando un contexto social diferente. En lo esencial, a corto plazo son posibles dos y sólo dos vías de salida, en todos y cada uno de los países y a nivel internacional.

O la movilización revolucionaria de las masas populares dirigidas por los partidos comunistas a la altura de los correctos objetivos, es decir, de partidos que osan pensar que la revolución socialista es posible y que comprenden que corresponde construirla a los comunistas campaña tras campaña, como una guerra popular revolucionaria de larga duración, hasta la instauración del socialismo.

O la movilización reaccionaria de las masas populares. De hecho, también la burguesía imperialista y las otras clases reaccionarias están en búsqueda de una salida a la situación actual, tienen necesidad de ello y lo conseguirán, si no se lo impedimos a tiempo. En definitiva, para los grupos burgueses decididos a bloquear la movilización revolucionaria y a impedir la desaparición de su mundo, la única vía realista y practicable de salida es movilizar en sus países aquella parte de las masas populares que consigan movilizar bajo su dirección, para enfrentarla al resto de las masas populares y arrastrar al conjunto al saqueo del resto del mundo: la guerra imperialista. Esa sería la continuación con otros medios de la política que han realizado hasta hoy. La crisis ambiental y la crisis general del capitalismo se combinan y proporcionan a los grupos burgueses más clarividentes, más decididos, más aventureros y más criminales pretextos adecuados para movilizar masas contra masas, países contra países, coaliciones contra coaliciones.

La interpretación que damos de la crisis es, por consiguiente, un factor decisivo. El (n)PCI (Nuevo Partido Comunista italiano) llama a los comunistas de todo el mundo, pero particularmente a los de los países imperialistas a unirse en torno a una correcta concepción de la crisis actual y de nuestras tareas.

 Publicado por La Voce, órgano del (n) PCI

jueves, 7 de abril de 2011

La segunda oleada de la revolución proletaria adelanta en todo el mundo

Decenas, cientos Egipto! Decenas, cientos de Nepal!



Los pueblos de los países árabes se levantan uno tras otro. Ellos han dado el primer paso: uno detrás de otros gobiernos peleles de la comunidad internacional encabezada por el gobierno de los EE.UU. y bendecida por el Papa de Roma son derribados. Las autoridades y los grupos imperialistas buscan ir a cubierto. Así que la rivalidad entre ellos empeoró. El estado racista y teocrática construida por los sionistas que colonizaron Palestina avance hacia su fin: su duración será inferior a la del Reino de Jerusalén (1099-1187) fundado por los Cruzados en Palestina. La revuelta incuba también en otros países, incluido en los países imperialistas. El descontento y la agitación crecen también en los EE.UU.: tarde o temprano las masas populares de EE.UU. van a encontrar su manera de establecer el socialismo. La furia maníaca con la que la burguesía de EE.UU. acumula dinero, crea nuevas armas, amplia sus bases militares y sus organismos policiales en todo el mundo, mostrará lo que es: la manifestación de la desesperación del comandante del Titanic que no puede hacer otra cosa que obsesivamente multiplicar antiguos ritos, hacer tocar la orquesta y hacer bailar a los pasajeros, mientras que su barco se hunde. La desviación de la República Popular de China hacia el capitalismo se enfrentará con la crisis general del capitalismo: brillará la sabiduría de la enseñanza de la Revolución Cultural Proletaria y de Mao Tse-tung.

Esto es lo que va a pasar? ¡No! Esto es lo que los comunistas y las masas van a hacer! Son los hombres que hacen su historia!

La crisis del capitalismo se profundiza. Son 1. el sistema de relaciones sociales de producción mercantil capitalista que la burguesía ha impuesto en todo el mundo, 2. el sistema de relaciones internacionales que siguieron, 3. el sistema imperialista mundial que llevaron a esta crisis, la perpetúan y la agravan. La crisis económica es combinada con la crisis ambiental. Ningún Estado respetuoso del sistema imperialista mundial, sometido a su sistema monetario y financiero puede hacer frente a los efectos de la crisis, incluso a los más graves, y mucho menos puede poner fin a la crisis. Tenemos ante nosotros un cambiamiento en la historia de la humanidad. El agotamiento de la primera oleada de la revolución proletaria y la perpetuación del sistema imperialista mundial han llevado a la humanidad en un caos de extrema gravedad.

La humanidad va a salir estableciendo el socialismo, y luego ir hacia el comunismo. Por supuesto, el camino aún es largo. Las clases explotadas y los pueblos oprimidos tienen que superar muchas dificultades. Será un camino difícil y doloroso. Pero es el único posible y lo haremos. La especie humana es una especie inteligente. En sus  miles de años evolucionando de un estado similar a lo de otras especies animales a su estado actual, ha superado dificultades más graves con medios más primitivos. La humanidad hoy cuenta con los recursos intelectuales y morales para enfrentar con éxito la situación.

Hace poco más de 150 años, el marxismo ha puesto de manifiesto la naturaleza de la evolución que la humanidad leva a cabo y descubrió las leyes que rigen su curso. El movimiento comunista está llevando a cabo esta transformación liderado por el marxismo. El marxismo-leninismo-maoísmo es el marxismo enriquecido por las experiencias hasta ahora.

Los comunistas tenemos las herramientas básicas para analizar las condiciones, formas y resultados de la trayectoria que la humanidad está caminando y para descubrir los pasos particulares que debe hacerse país por país. Debemos aprovechar al máximo las herramientas que tenemos y darnos los medios de nuestra política. El marxismo es una ciencia, es la filosofía de la historia humana. En cada país, el Partido Comunista debe traducir los términos generales de esta ciencia en las condiciones particulares de su país, obtenir una linea política y aplicarla en la práctica. En el mismo tiempo tiene que forjar vínculos más estrechos poco a poco con los partidos comunistas de los otros países, porque el trabajo que realizamos es internacional. La construcción de la II Internacional Comunista es un aspecto esencial de el trabajo de cualquier partido comunista.

La primera condición esencial para llevar a cabo nuestro trabajo es de asimilar la concepción comunista del mundo y aplicarla de forma creativa a las condiciones concretas de nuestro trabajo. El mayor daño del agotamiento de la primera oleada de la revolución proletaria mundial es el desacreditar que la derrota ha puesto en nuestra doctrina en nuestras propias filas, un desacreditar que la burguesía y el clero intentan con todos los medios para acentuar y perpetuar. La izquierda burguesa, es la personificación de este desacreditar. La vanidad de su trabajo y la incapacidad mostrada de lograr sus aspiraciones confirman que la humanidad no tiene otro camino ni otro método de tratamiento de los que el marxismo ha demostrado. A partir de aquí comenzamos a avanzar. El marxismo es la teoría que nos guía y que desarrollamos y enriquecemos elaborando nuestra experiencia. Hay que asimilarlo, aplicarlo y desarrollarlo.

La movilización de gran escala, a millones, de las masas populares se ha iniciado. Se extenderá. Las maniobras en las que la burguesía, el clero, las otras clases dominantes, sus portavoces y agentes ciertamente usarán para mantener el poder, lejos de sofocar la movilización de las masas, la alimentaran. Nuestro equívocos las disminuirán, pero no la sofocaran. Aprendemos de nuestros errores, para encontrar el camino correcto e iluminar mejor. Cuando las masas se movilizan, es necesario que los comunistas lanzan las consignas en las que los que quieren avanzar se reconoce, proclaman los objetivos que las masas populares tienen que realizar para emanciparse, trasformarse, y seguir adelante. En esta manera, los comunistas dirigen. Dejamos a los tristes los lamentos porque todavía hay aspectos atrasados y porque el camino de hacer es largo.

Esta es la situación internacional. ¡Este es el espíritu con el que nos comunistas la enfrentamos !


Datos personales

periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.