El Gran Sol Rojo del Amanecer
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domingo, 20 de diciembre de 2015

RdBC: Comunicado



EL IMPERIALISMO FRANCÉS, EN HORAS BAJAS

Los atentados acaecidos en París el pasado viernes 13 de noviembre han dejado al descubierto todas las flaquezas de la otrora grandeur imperial francesa.

La composición del grupo que llevó a cabo los ataques, constituido en su mayoría por jóvenes franceses nacidos en el Hexágono, echa por tierra mitos profundamente arraigados en el imaginario francés posterior a la II Guerra Mundial, tales como la cohesión social, la sociedad de acogida, su carácter integrador de las minorías o la escuela pública laica. De hecho, el 13-N, como antes el asalto a la redacción de Charlie Hebdo, o, remontándonos algo más en el tiempo, los levantamientos en las banlieux de las principales ciudades del país, han sacado a la luz la existencia de un sector de población de origen principalmente –aunque no sólo– emigrante, religión musulmana y extracción obrera, que reconoce abiertamente al Estado burgués y a su modelo social como su enemigo declarado, y que, además, está dispuesto a hacerle frente.

No es de extrañar que los voceros de la reacción francesa y de toda Europa hayan cargado contra el Islam y los emigrantes procedentes de países árabes tras los atentados de París. Se puede trazar, sin género de duda, un paralelismo histórico entre la utilización por el fascismo, durante el periodo de entreguerras, de la ideología antisemita como instrumento de cohesión y movilización de la pequeña burguesía desclasada y en proceso de proletarización, con el empleo de la islamofobia en la actualidad. Es la misma clase burguesa en crisis, de los mismos países imperialistas, cargando con argumentos análogos de raza y credo contra grupos sociales excluidos por razones semejantes de clase y cultura.

Que recientemente el sionista Netanyahu haya exculpado o atenuado la responsabilidad histórica de Hitler en el Holocausto, atribuyéndosela, siquiera en parte, al entonces muftí de Jerusalén, o que Bernard Henri Lévy, rábula internacional de toda causa imperialista, identifique fascismo e Islam –“fascislamismo” es el término que él emplea– muestra hasta qué punto la satanización de la religión musulmana y de los árabes forma parte consustancial de la política global imperialista de nuestros días, tanto en casa como en los patios traseros.

Es más, por seguir con las analogías históricas entre los “demócratas” de hoy y los nazifascistas de ayer, siervos todos del capital: de igual modo que la muerte en París en noviembre de 1938 del diplomático alemán Ernst vom Rath a manos del judío Herschel Grynszpan fue el clavo ardiendo a que se asió la bestia fascista para desencadenar la “Noche de los cristales rotos”, en que fueron asesinados decenas de judíos alemanes, los recientes atentados en la capital francesa son la espuria excusa con que justificar un nuevo giro de tuerca a la política de agresión permanente del imperialismo contra el mundo árabo-islámico.

Y decimos “espuria excusa” no ya sólo porque la injerencia y la agresión sean rasgos inseparables del imperialismo, no ya sólo porque éste sea el enésimo pretexto con que justificar el desencadenamiento de una guerra internacional –ayer eran las “armas de destrucción masiva”, la “falta de respeto a los derechos humanos”; antes fueron la “protección de minorías”, el “impago de deudas”, etc.–, sino porque, en este caso concreto, además, la firma de los atentados de París está estampada con la viscosa tinta del imperialismo francés.

El gobierno imperialista francés ha sido el principal artífice, por delante incluso de los EEUU, de la destrucción del Estado sirio, como antes lo fue de Libia, como antes aún, en los años 90, lo había sido, indirectamente, de Argelia, a cuyo gobierno acusaba de violar les droits de l’homme mientras el país se desangraba, día a día, entre atentados brutales contra la población civil…

El gobierno imperialista francés es el único responsable –en este caso con el criminal beneplácito de la “izquierda” francesa– de la desarticulación ideológica de la juventud de su país, en especial, de los sectores potencialmente más proclives, por su posición de clase, a conformar un movimiento obrero revolucionario.

El gobierno imperialista francés cooperó activamente, incluso con la sangrienta complicidad de sus servicios de inteligencia –recordemos el asesinato, también en París, en 1965, del gran Mehdi Ben Barka–, en la destrucción de los movimientos marxistas árabes por medio de la propagación del oscurantismo religioso en los sistemas educativos y en la vida civil de países “amigos de Francia”, como el Marruecos de Hassan II o el Túnez de Ben Ali.

El gobierno imperialista francés mantiene relaciones diplomáticas plenas y excelentes relaciones económicas con países identificados como promotores ideológicos y financiadores del llamado “yihadismo”, a saber, Arabia Saudí y Qatar. El gobierno imperialista francés es, igualmente, socio y aliado en la banda OTAN de Turquía, acusado también de apoyar al mencionado movimiento “yihadista”.

La gran burguesía francesa ha llenado sus bolsillos con la explotación de la misma mano de obra barata emigrante a la que ahora pretende criminalizar.

Las lágrimas del cocodrilo imperialista francés no deben confundir a nadie: son el testimonio de su bancarrota más absoluta: bancarrota de su política exterior, bancarrota de sus servicios de inteligencia, bancarrota de su sistema sociopolítico y económico, bancarrota, en fin, que la burguesía francesa pretende ahora disimular tras el fragor de las explosiones y las nubes de polvo de las bombas, viejos y archiconocidos enredos del imperialismo asesino.


¡Vosotros, imperialistas, sois los terroristas!

***

La Red de Blogs Comunistas (RBC) no apoya acciones armadas como las que tuvieron lugar en París el 13 de noviembre de 2015, pues rechaza de plano cualquier tipo de agresión contra la población civil, indefensa e inerme.


Las amplias masas populares árabes deben tomar conciencia clara de que el oscurantismo religioso jamás liberará al mundo árabe del yugo imperialista, causa de su actual postración, y que la vía hacia la auténtica independencia de las naciones árabo-islámicas pasa por ganarse la solidaridad y el apoyo de todos los pueblos oprimidos del mundo y no por concepciones religiosas inspiradas por lacayos del imperialismo.

Los sectores más avanzados de las masas populares árabes deben estudiar y difundir entre la juventud la brillante historia del movimiento progresista en el mundo árabo-islámico, con especial atención a los movimientos de inspiración marxista, que fueron su punta de lanza.

Ese estudio no debe estar exento de crítica; antes al contrario, a fin de que pueda servir eficazmente de guía para la acción, debe enriquecerse con los avances de la ciencia marxista que se produjeron a partir de los años 60 del pasado siglo para, de ese modo, poder articular frentes antiimperialistas en todas las naciones árabo-islámicas.

La juventud francesa y, en especial, los obreros musulmanes franceses, no pueden abrir brechas con sus hermanos de clase no-musulmanes, pues el enemigo burgués es el mismo para ambos.

En la lucha por el socialismo y por la superación de la explotación capitalista, los trabajadores musulmanes y no-musulmanes deben ir hombro con hombro, teniendo siempre presente que la religión, cualquiera que ésta sea, no puede erigirse en obstáculo que retrase, limite o impida el combate contra el capital.

¡Ni guerra entre los pueblos, ni paz entre las clases!


domingo, 27 de septiembre de 2015

Red de Blogs Comunistas: Pronunciamiento internacionalista por 40 Aniversario del fusilamiento de combatientes de la dictadura francofascista



Hoy 27 de septiembre de 2015 se cumplen 40 años de los fusilamientos de los militantes del FRAP José Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, y de los de ETA Jon Paredes Manot, “Txiki”, y Ángel Otaegui Etxebarria.

Como si de una macabra ceremonia de extremaunción se tratara, el tiranuelo fascista se despedía de este mundo segando la vida de cinco jóvenes revolucionarios, cuya sangre derramada confluía casi 40 años más tarde en ese torrente de dolor, pero también de orgullo, de dignidad y de permanente exhortación a la lucha de clases, que son los cientos de miles de antifascistas caídos en la Guerra Civil Revolucionaria (1936-1939) y en la represión posterior.

Aquellos fusilamientos de septiembre del 75 ponían un punto final simbólico a la barbarie iniciada el 18 de julio del 36, pero aquellas balas asesinas también apuntaban a lo por venir: la burguesía, salvada in extremis por el ejército reaccionario y la intervención nazifascista en 1936, no iba a ceder ni un ápice de su poder político y económico, no iba a poner en peligro unos intereses materiales, los suyos, que sólo había podido salvaguardar a costa de un guerra brutal contra la clase obrera y campesina española.

Los varios cientos de muertos asesinados por las bandas fascistas –de uniforme o de paisano–, desde aquel 27 de septiembre de 1975 hasta el presente, son la demostración más acabada de que la democrática y constitucional burguesía española no se anda con remilgos cuando se trata de apretar el nudo, “atado y bien atado”, que el franquismo ciñó alrededor del cuello de la clase obrera y los pueblos del Estado, con la remarcable complicidad del carrillismo oportunista, de la socialdemocracia felipista y del sindicalismo lacayo para desmovilizar a la clase trabajadora y allanar el camino a la transición borbónica.

Ni que decir tiene que ello no ha sido óbice para que en el desmantelamiento de las capacidades organizativas y de lucha de la clase obrera del Estado hayan sido otras las armas a las que ha recurrido preferentemente la burguesía. En medio de la gigantesca y prolongada crisis internacional del capitalismo, el precio político que hasta el momento ha tenido que pagar la burguesía española –sustituir a un Borbón por otro al frente de la jefatura del Estado– habla a las claras de la debilidad organizativa y política de la clase obrera y de su partido. O lo que es lo mismo, del éxito de la imbecilización consumista, de la propaganda periodístico-empresarial, del reformismo sindical, del progresismo, etc., etc.

Y es ahí, ante las ingentes tareas que tenemos por delante para reconstruir un movimiento político revolucionario capaz de asaltar el poder del Estado donde el ejemplo de abnegación, entrega y suprema fidelidad al ideal revolucionario de José Humberto Baena AlonsoJosé Luis Sánchez BravoRamón García Sanz, Jon Paredes Manot, “Txiki”, y Ángel Otaegui Etxebarria debe servirnos de guía.

En la Red de Blogs Comunistas (RBC) estamos plenamente persuadidos de que sólo con hombres como ellos se puede trazar el sendero que conduce a un mundo libre de explotación y de opresión nacional y de clase.

Su luz es hoy, más que nunca, nuestro faro. No hay otro camino.


Publicado por Luminoso Futuro


Datos personales

periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.