El Gran Sol Rojo del Amanecer
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jueves, 31 de marzo de 2011

Protegiendo a su comunidad contra las empresas mineras y otras industrias extractivas

31/03/2011
UNA GUÍA PARA PROMOTORES/ACTIVISTAS COMUNITARIOS
Por Carlos Zorrilla con Arden Buck, Paula Palmer y David Pellow
Introducción
La minería y otras industrias extractivas están entre las actividades más destructivas del planeta, especialmente para las comunidades indígenas y agrícolas. Los minerales, metales, hidrocarburos, y madera que las industrias extractivas buscan son muy rentables, de manera que hacerles resistencia requiere de trabajo arduo.
Pese a que las empresas extractivas son poderosas, también son vulnerables. Existen maneras de detenerlas. Puede llevar años, pero los resultados valen la pena. Está en juego la supervivencia cultural y el bienestar de su comunidad, su medio ambiente y su capacidad de ganarse la vida, ahora y en los años venideros.
Muchas comunidades que enfrentan estos desafíos se han organizado contra las empresas formando redes locales, nacionales e internacionales de activistas. Comparten información y trabajan juntas para detener el daño que causan las industrias extractivas. Y en muchos casos, han logrado detener la minería o reducir su impacto.
Acerca de esta guía
Esta guía describe aspectos del proceso minero, los peligros que usted y su comunidad enfrentan cuando las empresas mineras buscan operar en su comunidad, y las muchas maneras disponibles para defenderse. La hemos dedicado, sobre todo, a líderes regionales/nacionales que puedan trabajar con líderes comunitarios locales en planificar acciones locales, y que puedan también trabajar a nivel gubernamental, nacional e internacional.
Es probable que en la presente guía se describan más acciones que los recursos disponibles para realizarlas. No se abrume, sino trate a la guía como un menú de opciones. Empiece por elegir aquéllas que usted crea que requerirán el menor esfuerzo y que sean las más eficaces para su situación. La eficacia de estas acciones dependerá de la situación local y de las idiosincrasias nacionales y regionales.
Nosotros proveemos ejemplos de comunidades que se han defendido exitosamente. Nuestra esperanza es que, con esta guía, y los ejemplos citados, usted también pueda tener éxito en proteger su comunidad contra estos peligros.
¡Esta guía no sólo sirve para la minería! Pese a que nos referimos a las empresas mineras, la mayoría de las tácticas y contramedidas aquí descritas son aplicables de igual manera a otras actividades extractivas, por ejemplo, la extracción de gas, petróleo o minerales, actividades madereras, todo tipo de actividades industriales contaminadoras, al igual que la construcción de grandes represas hidroeléctricas.
La mayoría de las actividades propuestas por las grandes corporaciones, pese a que prometen beneficios locales, en última instancia devastan a las comunidades locales y dañan a sus entornos. Es indispensable hacerles resistencia. [Descargar documento]
Contenido
Introducción
1. Acerca de la Minería 1
1A. Definiciones 1
1B. Pasos Típicos en el Proceso Minero 1
1C. Impactos de la Minería en la Comunidad 3
2. Contraofensivas 7
2A. Prepárese 7
2B. Forme una Oposición Local 9
2C. Forme Alianzas 11
2D. Utilice la Ley y el Proceso Político 13
2E. Obstaculice el Proceso 14
2F. Publicidad — Haga Correr la Voz 16
2G. Organícese Globalmente 17
2H. Acción Directa 19
2I. Si la Actividad Minera Prosigue 20
3. Tácticas de las Empresas y Contramedidas de la Comunidad 22
4. Conclusión y Dos Casos de Resistencia Exitosa 27
5. Recursos 28
Anexo A: Uso de los Medios de Comunicación Locales 33
Reconocimientos
La mayor parte del material en esta Guía provino de las experiencias de la organización DECOIN (Defensa y Conservación Ecológica de Intag),www.decoin.org. Fundada por el autor Carlos Zorrilla, DECOIN luchó exitosamente contra dos intentos de abrir una mina de cobre a cielo abierto en la encantadora y frágil región del bosque nublado de Intag en Ecuador. Estamos agradecidos con los muchos colegas y amigos (demasiado numerosos para nombrarlos aquí), quienes nos han ayudado a revisar la guía y nos han proporcionado fotos y financiamiento para la misma.
Merece mención especial Alejandro Villamar quién redactó la mayor parte de la sección de Recursos para esta edición en español. Gracias a María Julia Lanza Suarez, Mary Ellen Fieweger and Carlos Zorrilla por la traducción del inglés al español.
Afiliaciones de los autores: Carlos Zorrilla es el cofundador de DECOIN. Arden Buck es miembro del directorio de Global Response (Respuesta Global). Paula Palmer es directora ejecutiva de Global Response. David Pellow es fundador y director del Proyecto de Justicia Global de Minnesota.
Se solicita retroalimentación
Estamos analizando la posibilidad de lanzar una segunda edición de la guía en los próximos meses, la que incluiría cualquier modificación que parezca apropiada/pertinente. Agradeceremos cualquier comentario, sugerencia y corrección que usted crea que puedan ser útiles en futuras ediciones. Por favor, envíelos a action@globalresponse.org. Gracias.
Publicado por Global Response, PO Box 7490, Boulder, CO 80306 USA
Teléfono +303-444-0306 • 
www.globalresponse.org
Un agradecimiento especial al Proyecto de Justicia Global de Minnesota [Minnesota Global Justice Project] por proveer recursos claves.

(Publicado por Observatorio Petrolero Sur)

Agua y Minería Transnacional. Desigualdades hídricas e implicaciones biopolíticas

31/03/2011 in 
Por Horacio Machado Aráoz.-
Los tiempos que vivimos parecen estar marcados por el agotamiento de la ‘Naturaleza’. Desde su irrupción durante el último cuarto del siglo XX hasta la actualidad, los problemas ecológicos manifiestos a diferentes escalas socioterritoriales (local, nacional, regional y global) han ocupado un papel cada vez más destacado e insoslayable en la agenda política mundial.
La inviabilidad ecológica del patrón histórico de ‘modernización económica’ e industrialización seguido por las sociedades modernas se ha puesto de manifiesto en una serie de síntomas tan evidentes como preocupantes: la extinción continua y creciente de especies; la pérdida de vegetación y bosques nativos; el agotamiento de minerales y de las fuentes de energía; los acelerados procesos de erosión de los suelos y el correlativo avance de la desertificación; el aumento incesante de la producción de basuras y de emisiones tóxicas de todo tipo que contaminan el agua, el aire y el suelo; la pérdida de biodiversidad en general; el calentamiento global y el cambio climático asociado.
Todos estos procesos no sólo afectarán las condiciones y posibilidades de vida en el futuro, sino que ya en el presente están costando cuantiosas vidas humanas y el deterioro -muchas veces irreversible- de la salud de vastos segmentos poblacionales. Según las Naciones Unidas, en la década del ’90 se produjeron más de 700.000 víctimas fatales ocasionadas por denominados ‘desastres naturales’ vinculados al cambio climático (CEPAL, 2002: 149).
El número de este tipo de eventos registra un continuo incremento en cantidad, frecuencia e intensidad; correlativamente, de un promedio de 147 millones de afectados en los años ’80, se pasó a 211 millones en los ’90; sólo en el año 1998 se registraron 50.000 muertes y más de 300 millones de desplazados por causas socioambientales (CEPAL, op. cit.. 150). En tanto se trata de una cuestión en la que literalmente ‘nos va la vida’, los problemas ecológicos son una fuente cada vez más relevante y decisiva de la conflictividad sociopolítica contemporánea.
Dentro de este marco, uno de los factores de mayor trascendencia es la cuestión de la creciente ‘escasez’ del agua, ya que se trata de un bien natural imprescindible. Sin ella, ninguna forma de vida sería posible. El agua hace posible la fotosíntesis y los procesos de captación y circulación energética, la producción de nutrientes de la que dependen todos los seres vivos. De ella depende la vegetación y, con ellas -a través de ella-, toda la cadena alimentaria.
También cumple un papel fundamental en la absorción de carbono y la producción de oxígeno, la regulación de la temperatura, del clima en general, y en particular, de los equilibrios en la composición de los gases que hacen de la atmósfera un entorno apto para la vida. Los animales de todo tipo, incluidos los seres humanos, dependemos también directamente de su consumo: no podríamos sobrevivir más de unos pocos días sin agua. Se entiende entonces la gravedad de un escenario signado por su eventual escasez.
Dado su carácter esencial para la vida, cuesta aceptar que ya entrado el siglo XXI el acceso al agua potable no alcance a toda la población. Al impulsar su reconocimiento como un derecho humano básico, la ONU consigna que hacia 2009 casi 900 millones de personas carecen del mismo, en tanto que 2.600 millones no tienen acceso al servicio de saneamiento y más de 1,5 millones de niños menores de cinco años mueren por año como consecuencia de enfermedades vinculadas a la mala calidad del agua (ONU, 2010).
Más allá de las diversas campañas globales e intergubernamentales realizadas para extender la vigencia de este derecho, los avances en este plano se muestran muy por debajo de las expectativas y los objetivos propuestos. En contraste, el uso del agua para fines productivos en general e industriales en particular, no cesa de crecer, por lo que, al ritmo actual, se duplicaría en el lapso de 20 años, según cálculos realizados para 2025 (Barlow, 2001: 8).
En este contexto, asistimos a la creciente instalación de la ‘escasez del agua’ y de la ‘inevitable’ conflictividad por la misma, como ‘problema global’: gobernantes de diversos países y de distintos niveles, organismos internacionales, ‘especialistas’ de universidades y empresas, además de los medios de comunicación, se ocupan crecientemente de ‘informarnos’ sobre esta cuestión. Desde las más altas esferas del poder se afirma que ‘las guerras del futuro serán por el agua’, sin dar cuenta de los orígenes y motivos de la repentina crisis; ocluyendo también, con ello, el análisis sobre los patrones vigentes de uso y distribución y sobre las medidas ya impulsadas para –presuntamente- hacerle frente.
Un análisis de tal tipo, sin embargo, permitiría reconocer en esta materia la creciente configuración de un discurso global que pretende naturalizar el actual estado de ‘desorden ecológico mundial’ (Porto Gonçalves, 2006), desorden histórico-geográfico resultante de la mundialización de Occidente y que, en sus postrimerías, muestra como una de sus gravosas consecuencias, la intensificación -al extremo de poner en peligro la sobrevivencia de las poblaciones más vulnerables- de las desigualdades ecológicas en general e hídricas en particular, que se verifican tanto a nivel geopolítico como en el plano intergeneracional.
Entendiendo que se trata de un problema tan grave como real, aunque distorsivamente configurado, proponemos analizar la creciente ‘escasez mundial del agua’ como expresión de un discurso político propio de la globalización hegemónica en curso, orientado a naturalizar las graves desigualdades biopolíticas existentes en torno a la misma. El ‘discurso de la escasez’ encubre, a nuestro entender, el asalto mundial privatista sobre las fuentes de agua, tratándose, por tanto, de una ‘escasez’ políticamente producida y económicamente conveniente.
Siendo múltiples y diversas las vías a través de las cuales se avanza en la apropiación desigual del vital elemento –entre ellas, la privatización y el control oligopólico de los servicios de provisión de agua potable y saneamiento, la generalización de prácticas de mercantilización de la misma para consumo humano (empresas embotelladoras y de bebidas) y las estrategias de re-localización de las industrias intensivas en recursos hídricos, entre otras-, acá se procurará poner bajo la lupa las consecuencias que en tal sentido implica la minería transnacional en la actualidad. [Descargar documento]
Atendiendo a las particulares características tecnológicas y al diseño geo-económico de dicha actividad extractiva a nivel mundial, se intentará mostrar el papel crucial que la misma desempeña en la producción espacio-temporal de las desigualdades hídricas.
Ahora bien, para explicitar la ecología política de la política hídrica implicada en la minería transnacional, será preciso partir por el necesario ejercicio de desnaturalizar la propia noción de ‘agua’.  Trabajo publicado en la revista Proyección Nº9 Año 2010 Dossier Hábitat urbano: Dimensiones y perspectivas.
Revista “Proyección”  es publicada por el Instituto de Cartografía, Investigación y Formación para el Ordenamiento Territorial (CIFOT), de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo.
 (Publicado por Petrolero del Sur)

Datos personales

periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.