El Gran Sol Rojo del Amanecer

domingo, 5 de junio de 2011

DOS ARTÍCULOS DE VLADIMIR ILICH LENIN

SISTEMA “CIENTÍFICO” DE ESTRUJAR EL SUDOR

por Vladimir Lenin

El Capitalismo norteamericano va a la cabeza de todos.

El mayor desarrollo de la técnica, la mayor rapidez en el progreso, todo eso hace que la vieja Europa vaya a la zaga de los yanquis. Pero lo que la burguesía europea toma de Norteamérica no son las instituciones democráticas, no son la libertad política ni el régimen republicano, sino los modernos procedimientos de explotación del obrero.

De lo que más se habla actualmente en Europa, y en parte de Rusia, es del “sistema” del ingeniero Federico Taylor. Hace poco, en Petersburgo, en la sala de actos del Instituto de Ingenieros de Vías de Comunicación, el señor Semiónov pronunció un informe acerca de dicho sistema. Taylor mismo lo ha descrito llamándolo sistema “científico”, y su libro se traduce y se propaga celosamente en Europa.

¿En qué consiste ese “sistema científico”? En estrujarle al obrero tres veces más trabajo en el transcurso de la misma jornada laboral. Se hace trabajar al obrero más fuerte y hábil; se registra valiéndose de un reloj especial –en segundos y décimas de segundo- el tiempo que se invierte en cada operación, en cada movimiento; se elaboran los procedimientos de trabajo más económicos y productivos; se reproduce el trabajo del mejor obrero en una cinta cinematográfica, etc..

El resultado es que en las mismas 9 ó 10 horas de la jornada laboral se le estruja al obrero tres veces más trabajo, se dilapidan despiadadamente todas sus energías, se absorbe con triplicada rapidez cada gota de energía nerviosa y muscular del esclavo asalariado. ¿Qué se morirá antes? ¡Hay muchos esperando a las puertas de la fábrica!

El progreso de la técnica y de la ciencia es en la sociedad capitalista el progreso en el arte de estrujar sudor.

He aquí un ejemplo sacado del libro de Taylor.

Se compara la carga, en carretillas, de hierro fundido que ha de ser mecanizado, se comparan el sistema viejo y el nuevo, el “científico”:

                                                                                                     Sistema:
                                                                                                                Viejo               Nuevo
Número de obreros en la carga…………………………………………      500                 140
Un obrero carga por término medio……………………………………     16 tm               59 Tm
Salario medio del obrero………………………………………………  2.50 rublos         3.75 rublos
Gastos del fabricante por carga de tonelada……………………….. 14,4 kopeks         6,4 kopeks

El capital reduce sus gastos a la mitad o menos aún. Las ganancias aumentan. ¡La burguesía está entusiasmada y se hace lenguas de Taylor!

Al comienzo, al obrero le aumentan el salario. Pero a cientos de obreros les dan la cuenta. Los que quedan, trabajan con cuádruple intensidad, desriñonándose en el trabajo. Se estruja al obrero todas sus energías y luego se le pone en mitad del arroyo. Se da ocupación tan sólo a los jóvenes y fuertes.

Se estruja el sudor según todos los cánones de la ciencia…


“Pravda”, núm. 60, 13 de marzo de 1913                                                      T. 18, pp. 556-557
Firmado: W.
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EL TAYLORISMO ES LA ESCLAVIZACIÓN DEL HOMBRE POR LA MAQUINA

El capitalismo no puede permanecer parado ni un solo instante. Debe avanzar y avanzar. La competencia, que se agudiza sobre todo en época de crisis, como la que estamos sufriendo, le obliga a inventar nuevos y nuevos medios de abaratar la producción. Pero la dominación del capital convierte todos esos medios en instrumentos de opresión, cada vez mayor, del obrero.
El taylorismo es uno de esos medios.

Hace poco, los partidarios de ese sistema recurrieron en Norteamérica al siguiente procedimiento.

Al brazo del obrero se sujeta una bombilla eléctrica. Se fotografían los movimientos del overo y se estudian los de la bombilla. Se ve que algunos son “superfluos” y se obliga al obrero a evitarlos, es decir, a trabajar más intensamente, sin perder ni un segundo en descansar.

Se confeccionan proyectos de nuevas naves fabriles para que no se pierda ni un solo minuto al llevar a ellas  los materiales, al pasarlos de un taller a otro y al sacar los productos terminados de la empresa. El cinematógrafo se emplea sistemáticamente para estudiar el trabajo  de los mejores operarios y para aumentar su intensidad, es decir, para “espolear” todavía más al obrero.

Por ejemplo, se estuvo filmando todo un día el trabajo de un mecánico. Después de estudiar sus movimientos, se le proporcionó un banco especial, lo bastante alto para que no tuviera que perder tiempo en inclinarse. Pusieron además de ayudante suyo a un chicuelo, que debía pasarle cada pieza de la máquina de modo determinado, del modo más conveniente. Al cabo de unos días, el mecánico gastaba en el montaje de la máquina ¡la cuarta parte del tiempo que invertía antes!

¡Qué realización de la productividad del trabajo!

Pero al obrero no le pagan cuatro veces más, sino tan sólo vez y media, a lo sumo, y eso sólo los primeros tiempos.  En cuanto los obreros se hacen al nuevo sistema, el pago se baja al nivel anterior. El capitalista recibe enormes ganancias, y el obrero trabaja cuatro veces más intensamente, agotando nervios y sus músculos cuatro veces más pronto.

A los obreros recién admitidos los llevan al cinematógrafo de la fábrica, que les muestra la producción “ejemplar” del trabajo. Obligan al obrero a “llegar a la altura” de ese ejemplo. A la semana le muestran en el cinematógrafo su propio trabajo y lo comparan con el “ejemplar”.

Todos esos enormes perfeccionamientos se hacen contra el obrero. Con vistas a aplastarlo y oprimirlo más todavía y a limitar la distribución racional, sensata, del trabajo dentro de la fábrica.

Lógicamente, surge la pregunta: ¿y la distribución del trabajo dentro de toda la sociedad? ¡Qué inmensidad del trabajo se pierde en vano actualmente a causa del desorden y del caos de toda la producción capitalista! ¡Cuánto tiempo se pierde hasta que la materia prima llega al fabricante a través de centenares de acaparadores e intermediarios, sin conocer la demanda del mercado! No sólo el tiempo, sino que los propios productos se pierden y se estropean. ¿Y la pérdida de tiempo y de trabajo para hacer que el producto terminado llegue al consumidor a través de un sinfín de  pequeños intermediarios, que tampoco pueden conocer las exigencias del consumidor y hacen multitud, no sólo de movimientos innecesarios, sino de compras innecesarias, de viajes superfluos, etc., etc.?

El capital organiza y ordena el trabajo dentro de la fábrica para oprimir todavía más al obrero y para aumentar sus ganancias. Y en toda la producción social continúa y aumenta el caos, que lleva a la crisis, cuando las riquezas acumuladas no encuentran compradores y millones de obreros perecen y pasan hambre, sin poder hallar trabajo.

El taylorismo, sin que lo quieran sus autores y contra la voluntad de éstos, aproxima el tiempo en que el proletariado tomará en sus manos toda la producción social y designará sus propias comisiones, comisiones obreras, para distribuir y ordenar acertadamente todo el trabajo social. La gran producción, las máquinas, los ferrocarriles, los teléfonos, todo eso ofrece innumerables posibilidades de reducir cuatro veces el tiempo de trabajo de los obreros organizados, asegurándoles un bienestar cuatro veces mayor que el de hoy.

Y las comisiones obreras, con el concurso de los sindicatos obreros, sabrán aplicar estos principios de distribución sensata del trabajo social cuando éste se vea libre de la esclavización por el capital.


Publicado en “Put Pravdi”, núm. 35, el 13 de marzo de 1914.                               T. 20, pp. 134-136
Firmado: M. M.

(Tomado de Sobre los Estados Unidos de América del Norte. Editorial Progreso. Moscú)

México: Culmina exitosamente III Congreso Ordinario de la Liga de la Juventud Clasista

 (Nota de Luminoso Futuro: El Colectivo y el Comité Central del Partido Comunista (Marxista-Leninista) de Panamá con cálido júbilo saluda con fervor proletario revolucionario a los camaradas maoístas mexicanos por la feliz culminación de tan importante evento en la vida de su Partido. Vuestro acto, camaradas, así como los debates, conclusiones y resoluciones marcan, desde ya, un nuevo hito en la historia del Movimiento Comunista Internacional (Marxista-Leninista). Juntamos nuestros puños al puño del proletariado y pueblos de México, con la plena convicción que al tomar Ustedes la histórica tarea de dotarles de una auténtica vanguardia política basada en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo impulsan adelante la grandiosa misión de la construcción del Partido Comunista Marxista-Leninista-maoísta Mundial. Se llena de ardiente coraje nuestro corazón y mente al tenerles, camaradas, marchando en primeras filas en el combate por el derrocamiento revolucionario de la dictadura fascista mundial, del capitalismo y el imperialismo. Con Ustedes como portabandera en la Gran Marcha Política por la causa del comunismo. ¡Viva la heroica clase obrera y pueblo de México! ¡Gloria y éxitos a los pioneros de la construcción del Partido Comunista MLM de México, la Liga de la Juventud Clasista!)


3er Congreso Ordinario  de la Liga de la Juventud Clasista (LIJUC)

La Liga de la Juventud Clasista (LIJUC) ha concluido con éxito su 3er Congreso Ordinario que se celebró el pasado mes de abril. Después de una larga preparación se lograron llevar acabo importantes discusiones sobre nuestra línea ideológica, nuestro programa, y por supuesto nuestras tareas como organización. Tomamos el camino de fortalecer la militancia y disciplina interna, y asumimos plenamente la política de depuración que nos fortalecerá en la lucha contra la liberalismo pequeño burgués. Agradecemos a todos los partidos y organizaciones del mundo y de México que enviaron saludos a nuestro congreso, pero sobre todo por haber enriquecido con sus análisis el debate de nuestro evento.
A pesar de que somos una organización pequeña, sabemos que es de vital importancia seguir bregando por la construcción del partido genuino del proletariado mexicano, y seguir por la vía de la consolidación y construcción. Para incrementar la discusión con las fuerzas comunistas del mundo y de México, presentamos las resoluciones ideológicas más importantes que hemos alcanzado en nuestro 3er Congreso Ordinario.
El camarada Stalin, llevó acabó, la construcción del socialismo en la URSS y luchó de manera consecuente en contra del revisionismo. La purgas, en las que se enfrentó a las conspiraciones burguesas en el seno de partido, no lograron extirpar las posiciones burguesas y revisionistas. El principal punto débil en estas campañas fue el no haber involucrado a las masas en la lucha contra la restauración y no haber comprendido la lucha de dos líneas al interior del partido. Nos sumamos a la posición del PCCh en que los aciertos de Stalin son del 70% y sus errores un 30%.
El revisionismo en China pudo avanzar gracias a la derrota de la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) iniciada en 1966 y finalizada en 1969. Una vez derrotada la GRCP, los revisionistas se esmeraron por mantenerla de manera oficial a la vez que rehabilitaban a los elementos purgados, como fue el claro caso de Deng Xiao Ping. Sin embargo, la GRCP nos mostró el camino para aplastar la contrarrevolución y el revisionismo. Por lo tanto sostenemos que es necesaria la aplicación de la GRCP como un sistema y estrategia.
La teoría de los “Tres Mundos” es una tesis revisionista que divide al mundo según la cantidad de su producción y no en torno a un análisis de clase. Su aplicación por el Partido Comunista Chino (PCCh), que inició en los años 70's, impulsado por las posiciones revisionistas al interior del partido (como fueron Deng Xiao Ping y Chu En-Lai), llevaron al PCCh a encabezar la contrarrevolución mundial. Es necesario entender para todos los comunistas la férrea lucha entre dos líneas al interior del Partido Chino y así desliar campos con el revisionismo Hodxista.
El Frente Único es una tesis que ha impulsado la Internacional Comunista, y que fue puesta en práctica por el Partido Comunista Chino de forma ejemplar. Entendemos este Frente como la unión de organizaciones que mantienen su programa y su estructura de manera autónoma, pero que debe ser dirigida por el partido del proletariado. El partido, debe en su crecimiento, generar organizaciones de masas, pero que no serán por si mismas el Frente Único.
La Guerra Popular Prolongada es el camino de la revolución en los países semifeudales y semicoloniales, por las condiciones concretas de estos países. La debilidad del Estado es mayor en el campo, que en la ciudades, es por esto que la vía “cercar las ciudades desde el campo” es válida. Sin embargo, no ha sido posible desarrollar GPP en países imperialistas. Algunos partidos han planteado la aplicación de algunos aportes de la GPP a la revolución en los países imperialistas. Sin embargo esto sólo es un enriquecimiento de la estrategia de la insurrección.
Nuestra ideología es el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, el cual entendemos como una ciencia en constante desarrollo, que ha tenido tres grandes saltos cualitativos. Sin embargo, está lejos de encontrarse terminada. Las nuevas experiencias de las revoluciones del Movimiento Comunista Internacional enriquecen nuestra ciencia constantemente. Pero nuestra ideología sería estéril sin su aplicación a las condiciones concretas de nuestro país.
Varios partidos han nombrado a su aplicación del MLM a las condiciones concretas de su país como “pensamientos” y “caminos”. Consideramos incorrecta esta posición al llevar esto a considerar válidas una serie de tesis antes de haber sido comprobadas plenamente en la realidad y al calor de la lucha de clases. A su vez, esta posición lleva a centrar la validez de la aplicación del MLM a una persona y no al partido.
El imperialismo ha acelerado las contradicciones en su actual crisis, no sólo en la sociedad, sino también con la naturaleza. El avance de su sed insaciable de ganancias, ha llevado al planeta al borde de sus capacidades. Esto ha creado condiciones muy concretas en las cuales el proletariado y el pueblo sufren las consecuencias. Pero no basta con un planteamiento general sobre el problema ambiental, es necesario organizar al pueblo para enfrentar el avance de la devastación de la naturaleza encabezada por el imperialismo.
En el pasado hemos pecado de una interpretación dogmática del MLM, donde varios de nuestros documentos habían sido una copia fiel de otros partidos, los cuales no habíamos analizado a profundidad. Para la construcción del Partido Comunista en México, es necesario avanzar en la aplicación del MLM a nuestras condiciones concretas y la compresión de nuestra historia desde un análisis de clase. Por lo que hemos iniciado la creación de nuestro Programa Borrador.
Como todos los camaradas entenderán, resulta extremadamente difícil resumir las resoluciones y acuerdos de nuestro Congreso. En los próximos meses se terminarán algunos documentos ideológicos, que resultaron de nuestro Congreso, así como el Programa Borrador. Sabemos que nuestras tareas son amplias, el imperialismo, a través de sus lacayos están aumentando la guerra en contra del pueblo mexicano. El pueblo necesita de su dirección, de respuestas a las preguntas candentes de nuestra realidad. La LIJUC, unificada en torno al MLM, con su congreso exitoso, tiene grandes tareas, que cumpliremos como una trinchera más de la Revolución Proletaria Mundial. Desde esta trinchera, saludamos las heroicas guerras populares de India, Filipinas, Perú y Turquía y las luchas de los pueblos del mundo.

¡Viva el Marxismo-Leninismo-Maoísmo!
¡Viva la nueva revolución mexicana!
¡No basta con predicar la revolución, hay que organizarla!

Liga de la Juventud Clasista
Camarada José
Vocero del Buró Político

1 de Mayo de 2011, México.

UNIDAD PARAGUAYA: La crisis política del gobierno se agudiza

UNIDAD PARAGUAYA: La crisis política del gobierno se agudiza

sábado, 4 de junio de 2011

ACERCA DE LAS ILUSIONES CONSTITUCIONALISTAS

V. I. LENIN

Se denomina ilusiones constitucionalistas al error político que consiste en tomar por existente, normal, jurídico, reglamentado y legal, en una palabra, <constitucional>, un régimen que en realidad no existe. Podría parecer a simple vista que en la Rusia de hoy, en julio de 1917, cuando no se ha redactado todavía ninguna Constitución, no puede hablarse siquiera del surgimiento de ilusiones constitucionalistas.  Pero, eso sería un profundo error. En realidad, la clave de toda la situación política actual en Rusia en que masas extraordinariamente vastas de la población están impregnadas de ilusiones constitucionalistas. Sin comprender esto es imposible comprender absolutamente nada de la presente situación política de Rusia. Sin colocar en primer plano el desenmascaramiento sistemático e implacable de las ilusiones constitucionalistas, sin poner al desnudo sus raíces y sin restablecer la perspectiva política justa, es imposible por completo dar un paso hacia el planteamiento acertado de las tareas tácticas en la Rusia de nuestros días.

Tomemos tres opiniones, las más típicas de las ilusiones constitucionalistas actuales, y analicémoslas con mayor atención.

Primera opinión: nuestro país se halla en víspera de la Asamblea Constituyente; por eso, cuanto ocurre ahora tiene un carácter temporal, transitorio, no muy esencial ni decisivo; pronto será revisado todo y establecido de manera definitiva por la Asamblea Constituyente. Segunda opinión: ciertos partidos –por ejemplo, los eseristas o los mencheviques, o la alianza de ambos- tienen mayoría evidente e indudable en el pueblo o en las instituciones <más influyentes>, como los Soviets; por eso, la voluntad de dichos partidos e instituciones, como en general la voluntad de la mayoría del pueblo, no puede ser eludida –o, con mayor motivo, violada- en la Rusia republicana, democrática y revolucionaria. Tercera opinión: cierta medida, por ejemplo, la suspensión del periódico Pravda, no ha sido legalizada ni por el Gobierno Provisional ni por los Soviets; por eso,  no es más que un episodio, un fenómeno casual, que no puede ser considerada en modo alguno como algo decisivo.

Pasemos a analizar cada una de estas opiniones.

I

La convocación de la Asamblea Constituyente fue prometida ya por el primer Gobierno Provisional. Dicho gobierno reconoció que su tarea principal consistía en llevar al país a la Asamblea Constituyente. El segundo Gobierno Provisional fijó la fecha del 30 de septiembre para convocarla. El tercer Gobierno Provisional, después del 4 de julio, confirmó solemnemente esta fecha.

Entretanto, existen 99 posibilidades de 100 de que la Asamblea Constituyente no sea convocada para esa fecha. Y si es convocada en ese plazo, existen también 99 posibilidades de 100 de que sea impotente e inútil como la primera Duma mientras no triunfe en Rusia una segunda revolución. Para convencerse de ello basta abstraerse, aunque  sólo sea por un minuto, del actual estrépito de frases, promesas y minucias del día, que embotan el cerebro, y echar una mirada a lo fundamental, a lo determinante en toda la vida de la sociedad: la lucha de clases.

Está claro que la burguesía se ha fundido en Rusia con los terratenientes del modo más estrecho. Así lo demuestran toda la prensa, todas las elecciones, toda la política del Partido Demócrata Constitucionalista y de los partidos que se encuentran a su derecha y todos los discursos pronunciados en <congresos> por personas <interesadas>. La burguesía comprende perfectamente lo que no comprenden los charlatanes pequeñoburgueses eseristas y mencheviques de “izquierda”: que es imposible abolir la propiedad privada de la tierra en Rusia, y además sin rescate, sin efectuar una gigantesca revolución económica, sin someter a los bancos al control de todo el pueblo, sin nacionalizar los consorcios, sin adoptar las más implacables medidas revolucionarias contra el capital. La burguesía comprende muy bien todo eso. Y, al mismo tiempo,  no puede dejar de saber, ver y percibir que la inmensa mayoría de los campesinos de Rusia no sólo apoyarán ahora la confiscación de las tierras de los terratenientes, sino que se encontrarán más a la izquierda que Chernov. Porque la burguesía conoce mejor que nosotros cuántas pequeñas concesiones parciales le ha hecho Chernov, aunque sólo sea desde el 6 de mayo hasta el 2 de julio, en los problemas relacionados con la demora y el cercenamiento de diversas reivindicaciones campesinas y cuánto trabajo les costó a los eseristas de derecha (¡pues Chernov es considerado <centro> por los eseristas!) <tranquilizar> a los campesinos y hacerles falsas promesas en el Congreso campesino y en el Comité Ejecutivo del Soviet de diputados campesinos de toda Rusia.

La burguesía se diferencia de la pequeña burguesía en que ha sabido de su experiencia económica y política la comprensión de las condiciones necesarias para mantener < el orden> (es decir, el sojuzgamiento de las masas) en el régimen capitalista. Los burgueses son hombres prácticos, hombres que hacen negocios comerciales a gran escala y que están acostumbrados a abordar también los problemas políticos de una manera rigurosamente práctica, desconfiando de las palabras y sabiendo tomar el toro por las astas. 

En la Rusia de hoy, la Asamblea Constituyente  dará la mayoría a los campesinos más izquierdistas que los eseristas.  La burguesía lo sabe.  Y sabiéndolo, no puede dejar de luchar con la mayor decisión contra la rápida convocación de la Asamblea Constituyente. Proseguir la guerra imperialista en el espíritu de los tratados secretos firmados por Nicolás II y defender la propiedad privada terrateniente o el pago de un rescate sería imposible o increíblemente difícil con una Asamblea Constituyente. La guerra no espera. La lucha de clases no espera. Incluso el breve período comprendido entre el 28 de febrero y el 21 de abril lo mostró claramente.

Desde el comienzo mismo de la revolución se perfilaron dos opiniones acerca d la Asamblea Constituyente. Los eseristas y los mencheviques, impregnados hasta la medula de ilusiones constitucionalistas, enfocaban la cuestión con la credulidad del pequeño burgués que no desea conocer la existencia de la lucha de clases: ¡la Asamblea Constituyente ha sido proclamada, habrá Asamblea Constituyente, y basta! ¡Todo lo demás es obra del demonio! Pero los bolcheviques decíamos: la convocación de la Asamblea Constituyente y su éxito estarán asegurados  sólo en la medida en que se consoliden la fuerza y el poder de los Soviets. Los mencheviques y los eseristas trasladaban el centro de gravedad al acto jurídico: proclamación, promesa y declaración de la convocación de la Asamblea Constituyente. Los bolcheviques trasladábamos el centro de gravedad a la lucha de clases: si triunfan los Soviets, la Asamblea Constituyente estará asegurada; si no triunfan, no estará asegurada.

Y así ha ocurrido. La burguesía ha sostenido constantemente una lucha, ya solapada, ya franca, pero incesante y tenaz, contra la convocación de la Asamblea Constituyente. Esta lucha se ha manifestado en el deseo de diferirla hasta el fin de la guerra.  Esta lucha se ha manifestado en una serie de demoras en la fijación de la fecha de convocación de la Asamblea Constituyente. Cuando finalmente, después del 18 de junio, es decir, al mes y pico de formarse el ministerio de coalición, se fijó esa fecha, un periódico burgués de Moscú declaró  que se había hecho bajo la influencia de la agitación bolchevique. Pravda ha reproducido una cita textual de dicho periódico.

Después del 4 de julio, cuando el servilismo y el acoquinamiento de los eseristas y los mencheviques dieron <la victoria> a la contrarrevolución, en Riech se deslizó una expresión breve, pero original en grado sumo: ¡¡la convocación de la Asamblea Constituyente con el pretexto de que <es imposiblemente rápida>!! Y el 16 de julio aparece en Volia Naroda y en Rússkaya Volia un suelto, en el que se dice que los demócratas-constitucionalistas exigen que se aplace la convocación de la Asamblea Constituyente con el pretexto de que <es imposible> convocarla en un plazo tan >corto>; y el menchevique Tseretelli, lacayo de la contrarrevolución, ¡Acepta ya, según ese suelto, el aplazamiento hasta el 20 de noviembre!
Es indudable que un suelto de tal naturaleza ha podido deslizarse únicamente en contra de la voluntad de la burguesía, a la que lo convienen semejantes <desenmascaramientos>. Pero agujas en un costal no se pueden disimular. La contrarrevolución, desbocada después del 4 de julio, se ha ido de la lengua. La primera toma del poder por la burguesía contrarrevolucionaria después del 4 de julio va acompañada inmediatamente de un paso (y un paso muy serio) contra la convocación de la Asamblea Constituyente.

Eso es un hecho. Y este hecho revela toda la vacuidad de las ilusiones constitucionalistas. Sin una nueva revolución en Rusia, sin derrocar el poder de la burguesía contrarrevolucionaria (de los demócratas-constitucionalistas, en primer término), sin conseguir que el pueblo deniegue su confianza a los partidos eserista y menchevique, a los partidos de la conciliación con la burguesía, la Asamblea Constituyente no será convocada en general o será un <charlamento de Francfort>, una reunión estéril e inútil de pequeños burgueses, terriblemente asustados por la guerra y por  l perspectiva de que la burguesía declare el <boicot al poder> y que se agitan  impotentes ente los esfuerzos por gobernar sin la burguesía y el temor a pasarse sin ella.

El problema de la Asamblea Constituyente está  s u b o r d i n a d o  al desarrollo y el desenlace de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado. Recuerdo que a Rabóchaya Gazeta se le escapo un día que la Asamblea Constituyente sería una Convención. Es una muestra de fanfarronería huera, mezquina y despreciable de nuestros lacayos  mencheviques de la burguesía de la burguesía contrarrevolucionaria. Para que no sea un <charlamento de Francfort> o una I Duma,  para que sea una Convención, es preciso tener la audacia, la capacidad y la fuerza necesarias para asestar golpes implacables a la contrarrevolución, y no ponerse de acuerdo con ella. Para eso es preciso que el poder se halle en manos de la clase más avanzada, más decidida y más revolucionaria de nuestra época. Para eso es preciso que esta clase sea apoyada por toda la masa de pobres de la ciudad y del campo (los semiproletarios). Para eso es preciso ajustar las cuentas implacablemente a la burguesía contrarrevolucionaria, es decir,  a los demócratas-constitucionalistas y, en primer lugar, a los altos mandos del ejército. Tales son las condiciones reales, de clase, materiales para la Convención. Basta con enumerar estas condiciones de un modo preciso y concreto para comprender cuán ridícula es la jactancia de Rabóchaya Gazeta, cuán infinitamente estúpidas son las ilusiones constitucionalistas de los eseristas y los mencheviques acerca de la Asamblea Constituyente en la Rusia actual.

II

Al fustigar a los <socialdemócratas> pequeñoburgueses de 1848, Marx estigmatizó con singular dureza su desenfrenada vanilocuencia sobre <el pueblo> y la mayoría del pueblo en general. Es oportuno recordar precisamente esto al examinar la segunda opinión, al analizar las ilusiones constitucionalistas respecto a <la mayoría>.

Para que la mayoría decida de verdad en el Estado son necesarias ciertas condiciones reales. A saber: hay que establecer firmemente un régimen estatal, un poder del Estado que dé la posibilidad de resolver los asuntos como quiera la mayoría y asegure la transformación de esta posibilidad en realidad. Esto por una parte. Por la otra, es indispensable que dicha mayoría pueda, tanto por su composición de clase como por la correlación de unas u otras clases dentro de ella (y fuera de ella), gobernar en buena armonía y con éxito la nave del Estado. Está claro para todo marxista que estas dos condiciones reales desempeñan un papel decisivo en el problema de la mayoría del pueblo y en la gestión de los asuntos del Estado de acuerdo a la voluntad de esa mayoría. Sin embargo, todas las publicaciones políticas de los eseristas y de los mencheviques, y más aún su conducta política, ponen de manifiesto la más absoluta incomprensión de estas condiciones.

Si el poder político en un Estado se encuentra en manos de una clase  cuyos intereses coinciden con los de la mayoría, entonces es posible gobernar el Estado verdaderamente de acuerdo con la voluntad de la mayoría.  Pero sí el poder político se encuentra en manos de una clase cuyos intereses divergen de la mayoría, entonces toda gobernación de acuerdo con el criterio de la mayoría se transforma inevitablemente en un engaño o en el aplastamiento de esa mayoría. Cualquier república burguesa nos ofrece centenares y miles de ejemplos de ello. En Rusia, la burguesía domina económica y políticamente. Sus intereses, sobre todo durante la guerra imperialista, divergen del modo más brusco de los intereses de la mayoría. Por eso, desde un punto de vista materialista, marxista, y no jurídico formal, el quid de la cuestión está en denunciar esa divergencia, en luchar contra el engaño de las masas por la burguesía.

Nuestros eseristas y mencheviques, al contrario,  han demostrado y probado plenamente su verdadero papel como instrumentos de la burguesía para engañar a las masas (a <la mayoría>), como vehículos y cómplices de ese engaño.  Por sinceros que sean algunos eseristas y mencheviques, sus ideas políticas fundamentales –la creencia de que se puede salir de la guerra imperialista y conseguir <una paz sin anexiones ni contribuciones> sin la dictadura del proletariado y sin la victoria del socialismo; de que se puede lograr el paso de la tierra a manos del pueblo sin rescate e implantar <control> sobre la producción en interés del pueblo sin esa misma condición-, esas ideas políticas (y económicas, claro está) fundamentales de los eseristas y mencheviques no son otra cosa, objetivamente, que un autoengaño pequeñoburgués o, lo que es lo mismo, un engaño de las masas (de la <mayoría>) por la burguesía.

He aquí nuestra enmienda primera y principal al planteamiento del problema de la mayoría por los demócratas pequeñoburgueses, por los socialistas a lo Luis Blanc, por los eseristas y mencheviques: ¿qué valor tiene, en la práctica, <la mayoría> cuándo es de por sí sólo un hecho formal, mientras que materialmente, en realidad, es la mayoría de los partidos que llevan a la práctica el engaño de esa mayoría por la burguesía?

Como es natural –y llegamos así a la segunda <enmienda>, a la segunda de las condiciones fundamentales mencionadas más arriba-, como es natural, ese engaño puede ser comprendido justamente sólo en el caso de que se pongan en claro sus raíces de clase y su significado de clase. No se trata de un engaño personal, de una “fullería” (hablando vulgarmente); se trata de una idea ilusoria, que dimana de la situación económica de una clase. El pequeño burgués se encuentra en una situación económica tal y sus condiciones de vida son tales que no puede dejar de engañarse y se inclina, involuntaria e inevitablemente, unas veces hacia la burguesía y otras hacia el proletariado. N o  puede  e c o n ó m i c a m e n t e  tener una <línea> independiente.

Su pasado lo impulsa hacia la burguesía; su futuro, hacia el proletariado. Su juicio se inclina hacia este último; su prejuicio (según la conocida expresión de Marx), hacia la primera. Para que la mayoría del pueblo pueda ser una auténtica mayoría en la gobernación del Estado, para que pueda servir de verdad a los intereses de la mayoría, para que proteja de verdad sus derechos, etc., hace falta una determinada condición de clase. Esta condición consiste en que la mayoría de la pequeña burguesía se una al proletariado revolucionario, por lo menos en el momento decisivo y en el lugar decisivo. 

Sin eso, la mayoría será una ficción, que podrá mantenerse durante algún tiempo, brillar, resplandecer, meter ruido y cosechar laureles, pero que, no obstante, está condenada al fracaso de una manera absoluta e inevitable. Dicho sea de pasada, en eso consiste precisamente la bancarrota, revelada en la revolución rusa en julio de 1917, de la mayoría con que contaban los eseristas y mencheviques.

Prosigamos. La revolución se diferencia de una situación <corriente> en el Estado precisamente en que los problemas litigiosos de la vida pública son resueltos de un modo directo por la lucha de clases y por la lucha de las masas, comprendida su lucha armada. Y no puede ocurrir de otro modo, por cuanto las masas son libres y están armadas. De este hecho fundamental se deduce que en tiempos de revolución no basta con poner en claro <la voluntad de la mayoría>; no,  hay que ser más fuerte en  el momento decisivo y en el lugar decisivo, hay que vencer.   Desde la <guerra campesina> de la Edad Media en Alemania hasta los grandes movimientos y épocas revolucionarios –incluidos los años de 1848, 1871 y 1905- vemos innumerables ejemplos de minorías que, más organizadas, más conscientes y mejor armadas, impusieron su voluntad a la mayoría y la vencieron.

Federico Engels recalcaba especialmente una enseñanza de la experiencia, que une hasta cierto punto la insurrección campesina del siglo XVI y la revolución de 1848 en Alemania: la dispersión  de las acciones y la falta de centralización de las masas oprimidas derivada de su situación pequeñoburguesa en la vida. Y enfocando el problema desde este lado, llegamos a la misma conclusión: la simple mayoría de las masas pequeñoburguesas no decide ni puede decidir nada, pues sólo la dirección de la burguesía  o del proletariado puede proporcionar a los millones de pequeños propietarios rurales desperdigados organización, conciencia política de las acciones y centralización de éstas (imprescindible para vencer).

En fin de cuentas, los problemas de la vida social los resuelve, como se sabe, la lucha de clases en su forma más enconada, más violenta: en forma de guerra civil. Y en esta guerra, como en toda guerra, decide –hecho también conocido y que nadie discute en principio- la economía. Es elocuente y significativo en extremo que tanto los eseristas como los mencheviques, sin negar eso <en principio> y comprendiendo muy bien el carácter capitalista de la Rusia actual, no se atrevan a mirar serenamente la verdad cara a cara. Temen reconocer la verdad de que todo país capitalista, incluida Rusia, está dividida fundamentalmente en tres fuerzas principales, cardinales: la burguesía, la pequeña burguesía y el proletariado. De la primera y la tercera habla todo el mundo, las reconoce todo el mundo. Pero no se quiere justipreciar serenamente la segunda -¡es decir, precisamente la mayoría numérica!- ni desde el punto de vista económico, ni desde el político, ni desde el militar!

La verdad amarga: a esto se reduce el temor de los eseristas y mencheviques a la autognosia.

III

Cuando comenzamos este artículo, la suspensión de Pravda era sólo un hecho <fortuito>, no refrendado aún por el poder del Estado. Ahora, después del 16 de julio, este poder ha clausurado formalmente Pravda.

Esta medida, si se la enfoca históricamente, en conjunto, en todo el proceso de su preparación y realización, ilumina magníficamente con viva luz <la esencia de la Constitución> en Rusia y el peligro de las ilusiones constitucionalistas.

Es sabido que el Partido Demócrata Constitucionalista, con Miliukov y el periódico Riech al frente, viene exigiendo  ya a partir de abril que se adopten medidas represivas contra los bolcheviques. En las formas más diversas, desde los artículos oficiales> de Riech hasta los reiterados gritos de Miliukov: <Encarcelar> (a Lenin y a otros bolcheviques), esta exigencia de medidas represivas ha sido una de las partes principales, si no la más importante, del programa político de los demócratas-constitucionalistas en la revolución.

Mucho antes de la vil y calumniosa acusación, inventada y fabricada por Aléxinski y Cía. en junio y julio, de que los bolcheviques éramos espías alemanes o habíamos recibido dinero de Alemania; mucho antes de la acusación, igualmente calumniosa y en contradicción con los hechos notorios y documentos publicados, de <insurrección armada> o de <motín>; mucho antes de todo eso, el Partido Demócrata Constitucionalista empezó a exigir de manera sistemática, firme e incesante medidas represivas contra los bolcheviques. Si esa exigencia ha sido satisfecha ahora ¿qué opinión se puede tener de la honestidad y la perspicacia de quienes olvidan o aparentan olvidar el verdadero origen de clase y de partido de tal exigencia? ¿Cómo no calificar de burdísima falsificación o de increíble estupidez política los esfuerzos que hacen ahora los eseristas y mencheviques por aparentar que creen en <el motivo> <fortuito> o <aislado> surgido el 4 de julio de las medidas represivas contra los bolcheviques? ¡Porque el falseamiento de las verdades históricas indiscutibles tiene también límites!

Es suficiente comparar el movimiento del 20 y del 21 de abril con el movimiento del 3 y 4 de julio para convencerse en el acto de que tienen un carácter similar: estallido espontáneo del descontento, la impaciencia y la indignación de las masas; disparos provocadores desde la derecha; muertos en la Avenida Nevski; aullidos calumniosos de la burguesía, especialmente de los demócratas constitucionalistas, acerca de que <los leninistas> abrieron fuego en la Nevski> irritación extrema y exacerbación de la lucha entre la masa proletaria y la burguesía; desconcierto completo de los partidos pequeñoburgueses, de los eseristas y mencheviques; vacilaciones de proporciones gigantescas en su política y, en general, ante el problema del poder del Estado. Todos estos hechos objetivos caracterizan ambos movimientos. Y las jornadas del 9, 10 y 18 de junio nos muestran, en otra forma, un cuadro de clase absolutamente igual.

El curso de los acontecimientos está clarísimo: crecimiento cada día mayor del descontento, la impaciencia y la indignación de las masas; exacerbación cada día mayor de la lucha ente el proletariado y la burguesía, sobre todo por conquistar la influencia entre las masas pequeñoburguesas.  Y en relación con ello, dos importantísimos acontecimientos históricos que prepararon la dependencia de los eseristas y mencheviques respecto a los demócratas constitucionalistas contrarrevolucionarios. Estos acontecimientos son: primero, la formación del ministerio de coalición el 6 de mayo, en el que eseristas y mencheviques resultaron ser fámulos de la burguesía, enredándose cada día más en confabulaciones y acuerdos con ella, en miles de <servicios> prestados a ella y en el aplazamiento de las medidas revolucionarias más indispensables; y después, la ofensiva en el frente. La ofensiva significaba inevitablemente la reanudación de la guerra imperialista, un aumento gigantesco de la influencia, peso y papel de la burguesía imperialista, una amplísima difusión del chovinismo entre las masas y, por último –last but not least (último en orden, pero no en importancia)-, a los altos mandos contrarrevolucionarios del ejército.

 Tal es el curso de los acontecimientos históricos que ha profundizado y enconado las contradicciones de clase desde el 20 y 21 de abril hasta el 3 y 4 de julio y que ha permitido a la burguesía contrarrevolucionaria realizar, después del 4 de julio, lo que el 20 y 21 de abril se había perfilado con la mayor claridad como su programa y su táctica, como su objetivo inmediato y sus medios <limpitos> que deben conducir al fin propuesto.

Nada hay más baladí desde el punto de vista histórico, nada hay más mezquino en la teoría ni más ridículo en la práctica que los gimoteos pequeñoburgueses con motivo del 4 de julio (que repite, por cierto, L. Martov) acerca de que los bolcheviques <se ingeniaron> para derrotarse a sí mismos, de que esa derrota es resultado de su aventurerismo>, etc., etc. Todos esos gemidos, todas esas consideraciones acerca de que <no se debía> haber participado (¡¡en la tentativa de dar un carácter <pacífico y organizado> al descontento y la indignación archilegítimas de las masas!!), o son una apostasía, si provienen de bolcheviques, o son una manifestación habitual de la pusilanimidad y el embrollo habituales del pequeño burgués. La realidad es que el movimiento del 3 y 4 de julio nació del movimiento del 20 y 21 de abril, y después de él, tan ineluctablemente como el verano sigue a la primavera. Era un deber ineludible del partido proletario permanecer al lado de las masas, esforzarse por dar un carácter lo más pacífico y organizado posible a sus justas acciones, no hacerse a un lado ni lavarse las manos como Pilatos, basándose en el pedantesco argumento de que las masas  no estaban organizadas hasta el último hombre y que en su movimiento suele haber excesos (¡como si no hubiera habido excesos el 20 y 21 de abril! ¡como si en la historia hubiera habido un solo movimiento serio sin excesos!).

Y la derrota de los bolcheviques después del 4 de julio dimanó de modo inevitable, desde el punto de vista histórico, de todo el desarrollo precedente de los acontecimientos precisamente porque las masas pequeñoburguesas y sus líderes –los eseristas y los mencheviques- el 20 y 21 de abril no estaban atados todavía por la ofensiva, no se habían enredado aún en el <ministerio de coalición> en mezquinas componendas con la burguesía, mientras que para el 4 de julio se habían atado y enredado ya tanto que no podían dejar de caer en la colaboración (en las medidas represivas, en las calumnias y en el terror sanguinario) con los demócratas-constitucionalistas contrarrevolucionarios. Los eseristas y los mencheviques cayeron definitivamente  el 4 de julio en el albañal de la contrarrevolución porque rodaron hacia él de modo consecuente en mayo y junio, en el gobierno de coalición y en la aprobación de la política de ofensiva.

En apariencia nos hemos desviado un tanto de nuestro tema, la clausura de Pravda, las detenciones de bolcheviques y demás formas de persecución contra ellos no son otra cosa –si se analiza la esencia del asunto y el nexo de los acontecimientos- que el cumplimiento del viejo programa de la contrarrevolución y, en particular, de los demócratas-constitucionalistas.

Será instructivo en extremo examinar ahora quién precisamente ha cumplido este programa y con qué métodos.

Veamos los hechos. El 2 y 3 de julio, el movimiento crece, las masas hierven de indignación ante la inactividad del gobierno, la carestía, la ruina y la ofensiva. Los demócratas-constitucionalistas se retiran jugando al ganapierde>; presentan un ultimátum a los eseristas y mencheviques, atados al poder pero carentes de poder, y les dejan que expíen la derrota y la indignación de las masas.

Los días 2 y 3, lo bolcheviques contienen a las masas para que no se lancen a la acción. Esto lo ha reconocido  i n c l u s o  un testigo de Dielo Naroda al relatar lo ocurrido el 2 de julio en el Regimiento de Granaderos. En la tarde del 3 de julio, el movimiento se desborda y los bolcheviques redactan un llamamiento, en el que señalan la necesidad de darle un carácter < pacífico y organizado>. El 4 de julio, los disparos provocadores desde la derecha aumentan el número de víctimas del tiroteo en ambas partes. Es preciso subrayar que la promesa del Comité Ejecutivo de investigar los sucesos, publicar dos boletines al día, etc., etc., ¡no fue más que una vana promesa! Los eseristas y los mencheviques no hicieron absolutamente nada, ¡¡ni siquiera publicaron la lista completa de los muertos por ambas partes!!

El 4 de julio, por la noche, los bolcheviques redactan un llamamiento, en el que se exhorta a cesar las acciones, y Pravda lo publica esa misma noche. Pero esa misma noche empieza, en primer lugar, la llegada de tropas contrarrevolucionarias a Petrogrado (al parecer, llamadas o traídas con el consentimiento de los eseristas y mencheviques, de sus Soviets; por cierto, y como es natural, ¡se guarda hasta ahora el mayor y más riguroso silencio sobre este punto <delicado>, aún después de haber pasado la más mínima necesidad de mantener el secreto!). En segundo lugar, esa misma noche comienzan los pogromos contra los bolcheviques, realizados por destacamentos de cadetes, etc., que actúan evidentemente por orden de Pólovtsev, comandante en jefe de las tropas, y del Estado Mayor. En la noche del 4 y 5 es asaltada la Redacción de Pravda, el 5 y 6 es asaltada su imprenta, Trud; se asesina en pleno día al obrero Vóinov por sacar de dicha imprenta ejemplares de Listok Pravdi; se efectúan registros y detenciones de bolcheviques y se desarma a los regimientos revolucionarios.

¿Quién comenzó todo eso? No fueron ni el gobierno ni el Soviet, sino la pandilla militar contrarrevolucionaria concentrada alrededor del Estado Mayor General, que actúa en nombre del <servicio de contraespionaje>, divulga las calumnias fabricadas por Perevérzev y Aléxinski para <atizar la ira> de las tropas, etc.

El gobierno está ausente. Los Soviets están ausentes; tiemblan por su propia suerte, reciben una serie de informaciones de que los cosacos pueden llegar y aniquilarlos. La prensa ultrarreaccionaria y demócrata-constitucionalista, que acosa a los bolcheviques, empieza a acosar también a los Soviets.

Los eseristas y los mencheviques se ataron de pies y manos con toda su política. Como hombres atados, llamaron (o toleraron que se llamase) a las tropas contrarrevolucionarias a Petrogrado. Y eso los ató más aún. Han rodado al fondo mismo del repugnante albañal contrarrevolucionario. Disuelven cobardemente su propia comisión, nombrada para investigar <el caso> de los bolcheviques. Entregan vilmente a los bolcheviques a merced de la contrarrevolución. Participan humilladamente en la manifestación con motivo del entierro de los cosacos muertos, besando así la mano a los contrarrevolucionarios.

Son hombres atados. Están en el fondo del albañal.

Van de un lado para otro: entregan una cartera a Kerenski, van a Canosa a humillarse ante los demócratas-constitucionalistas, organizan una <Dieta de los Zemstvos> o <coronación> del gobierno contrarrevolucionario en Moscú. Kerenski destituye a Pólovtsev.

Pero este ajetreo no es más que ajetreo y no cambia en nada la esencia de la cuestión. Kerenski destituye a Pólovtsev y, al mismo tiempo, refrenda y legaliza las medidas de Pólovtsev y su política, suspende Pravda, implanta la pena de muerte para los soldados, prohíbe los mítines en el frente y prosigue las detenciones de bolcheviques (¡incluso de Kolontái!), de acuerdo con el programa de Aléxinski.

La <esencia de la Constitución> en Rusia se precisa con claridad asombrosa: la ofensiva en el frente y la coalición con los demócratas-constitucionalistas en la retaguardia arrojan a los eseristas y mencheviques al vertedero de la contrarrevolución. D e  h e c h o, el poder del Estado pasa a manos de la contrarrevolución, a manos de la pandilla militar. Kerenski y el gobierno de Tsereteli y Chernov sólo  les sirven de pantalla y se ven obligados a legalizar a posteriori sus medidas, sus pasos y su política.

El chalaneo de Kerenski, Tsereteli y Chernov con los demócratas-constitucionalistas tiene una importancia secundaria, si no de décimo orden. La esencia de la cuestión no cambiará porque en este chalaneo venzan los demócratas-constitucionalistas o se sostengan aún <solos> Tsereteli y Chernov; el viraje de los eseristas y los mencheviques hacia la contrarrevolución (viraje obligado por toda su política desde el 6 de mayo) sigue siendo el factor principal, fundamental, decisivo.

El ciclo de desarrollo de los partidos ha terminado. Los eseristas y los mencheviques han rodado de un escalón a otro, de la expresión de <confianza> a Kerenski el 28 de febrero al 6 de mayo, que los ató a la contrarrevolución, y al 5 de julio, en que cayeron a fondo en ella.
Empieza un nuevo período. La victoria de a contrarrevolución ha hecho que las masas se desilusionen de los partidos eserista y menchevique y desbroza el camino que llevará a esas masas a una política de apoyo al proletariado revolucionario.


Escrito el 26 de julio (8 de agosto) de 1917.                                             T. 25. Págs. 174-187
Publicado el 4 y 5 de agosto de 1917  en los núms. 11 y 12 del periódico <Rabochi y Soldati>

(Tomado de Entre dos revoluciones. Artículos y discursos de 1917. Editorial Progreso. Moscú)








Una reflexión clasista sobre el Movimiento 15-M

Juventud Comunista de Zamora
http://espaciorojo.blogspot.com/

Desde la Juventud Comunista de Zamora reconocemos lo que de progresivo tiene este movimiento que de forma sorprendente ha conseguido llenar las calles de gentes que parecen estar hartas de ser los depositarios de una herencia futura repleta de desastres sociales.

A pesar de su apariencia novedosa, por haberse vertebrado desde las redes sociales, la problemática que plantea el movimiento 15- M es bastante antigua. Los comunistas debemos apoyar este movimiento de masas, pero ello no nos exime de poner sus contradicciones al descubierto, al contrario, nuestra posición ideológica y política respecto al resto de nuestra clase, nos obliga a plantear estas contradicciones ante el ala más consecuente de este movimiento, ante el sector que aunque no de forma clara, representa los intereses de la juventud proletaria en el interior de este movimiento de masas.

El denominado movimiento del 15-M es víctima de su tiempo. Un tiempo en que el embate histórico del revisionismo, de la praxis equivocada, de la mala comprensión y la perversión de la ideología proletaria ha colocado a las masas en posición de defensa frente a cualquier sistema de ideas que no disocie al pensamiento individual del sujeto colectivo. La Hegemonía, entendida cómo superestructura ideológica del sistema asienta sus pilares sobre el proceso de la construcción de la conciencia desde la individualidad, como negación de lo social, demostrando así la tendencia histórica de todas las ideologías que no plantean la transformación radical de “lo que llamamos sociedad” a ser convergentes con el Capital.

Actualmente la posición mayoritaria de todos los que integran el movimiento parte desde el axioma de que el individuo es algo separado de lo que cómo parte integrante le pertenece de un modo natural, convirtiéndose así en la más acabada representación de la tendencia radical del pensamiento pequeño burgués, del “yo”, en un sentido absoluto como afirmación de la esencia de éste. Pero lejos de lo que la mayoría de las gentes que engrosan este movimiento piensan, sus ideas no son suyas porque son el resultado de un proceso histórico, de la lucha de clases. Las ideas dominantes que sobrevuelan el cielo del 15-M son el resultado de la derrota histórica del proletariado, de la agonía política en la que hoy se encuentra el movimiento obrero. La utilización de conceptos aclasistas como “ciudadano” (del que ellos no forman parte dado que no son depositarios de ninguno de los derechos que por ser tales le son otorgados, dado que de ser así si no estarían dentro del movimiento) denota por un lado que como definía uno de los manifiestos aprobados en la asamblea de la Puerta del Sol, “no importa la ideología que tengamos, ni tampoco la clase social a la que pertenezcamos”, cuando precisamente las masas que integran principalmente este movimiento son obreros desempleados o jóvenes estudiantes con brillantes curriculums en proceso de proletarización, que servirán para aumentar el valor añadido a la plusvalía extraída. Se podría hablar de un movimiento, aunque no es obviamente una excepción en los tiempos que corren, que hace gala de su alienación, que hace colocarse a las masas en un ficticio status ciudadano consignatario de los supuestos derechos que la democracia burguesa le otorga.

A pesar del “y sin embargo se mueve” lo cierto es que sin la herramienta adecuada nunca el trozo de hierro que es aún este movimiento, por muy buena voluntad que tenga, podrá tomar forma.

Y decimos “buena voluntad” porque en efecto la hay. Lejos de las teorías conspiranóicas patrocinadas por los mass media, por la extrema derecha, por el gobierno o por muchos de los que se proclaman anticapitalistas, los que participamos en este movimiento observamos que en él entran en colusión, aunque de forma poco clara, dos líneas políticas antagónicas: una tendente a reformar la democracia burguesa, otra destinada a forjar una democracia para las clases productoras en confrontación con las instituciones existentes, que tan solo sirven a la burguesía, a la burocracia estatal o la aristocracia obrera. Reproducir lo viejo o construir lo nuevo, apuntalar los intereses del gran capital o socavarlos cimentando una nueva sociedad. En definitiva, burgueses y proletarios. La lucha de clases reflejada en un movimiento que aunque quiera escapar del devenir histórico de la sociedad de clases, no puede hacerlo.

Y aquí es donde entra en juego el movimiento obrero revolucionario, aquí es donde se demuestra el papel de vanguardia del movimiento comunista. Masas descontentas, aún no encuadradas por el Estado que destacan de entre ellas a sus agitadores, a sus organizadores… que abren la brecha para dotar al movimiento de ideología proletaria y fijarle objetivos democráticos consecuentes. Masas y vanguardia práctica de éste movimiento que carecen de ideología revolucionaria pero que ante un discurso antagónico respecto del dominante no dudan en señalar a lo que entienden como su vanguardia, la cual está obligada a no mirar a otro lado, sino a caminar de frente para realizar su labor de elevar ideológicamente a las masas sin partido ante las cuales muchos de los pregoneros del resistencialismo y el sindicalismo se han visto desbordados, palideciendo ante las masas henchidas de rabia en las calles y refugiándose ante su perenne discurso de predicar que se va a hacer para luego, en los momentos de verdad no hacer nada, salvo pedir el voto a quienes se han hartado de votar.

No pecamos de optimismo ante el 15-M, conocemos de sus limitaciones pequeñoburguesas en cuanto a ideología, política y organización. Limitaciones lógicas de un movimiento espontáneo que no surge desde lo consciente sino desde el desengaño que provoca ante las masas la paz imperialista en tiempos de crisis. Pero no por ello vamos a renunciar a estar con las masas, sino que debemos intentar dotarlas de conciencia revolucionaria pues es solo a través de ella, conformada como núcleo de unidad y acción, como se puede derrocar el orden social vigente organizando a las masas para que ejerzan su democracia, para que experimenten su dictadura de clase y comprendan que la democracia no es un abstracto interclasista, sino un instrumento de imposición de los intereses de las clases sociales: o bien de la burguesía o bien del proletariado.

Juventud Comunista de Zamora,
Junio de 2011
Publicado por el blog camarada Odio de Clase 

Datos personales

periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.