El Gran Sol Rojo del Amanecer

jueves, 2 de enero de 2014

OdC: Sobre Necesidad de la lucha contra el revisionismo-reformismo y el sectarismo-dogmatismo



Necesidad de la lucha contra el revisionismo-reformismo y el sectarismo-dogmatismo


Una cuestión cardinal en la que todos los grandes líderes comunistas han puesto el acento es que  LA TEORÍA REVOLUCIONARIA NO ES UN DOGMA, SINO UNA GUÍA PARA LA ACCIÓN.

Actualmente muchos oportunistas, tanto derechistas como izquierdistas, toman el marxismo-leninismo como un dogma anquilosado, caduco, sin espíritu vivo.

Estos oportunistas convierten la teoría revolucionaria en un dogma anquilosado con el fin de despojarlo de su espíritu revolucionario vivo. Este espíritu crítico y revolucionario vivo, fue precisamente lo que impregno desde el principio hasta el fin el método de Lenin.

Aparte te tomar la teoría revolucionaria como algo anquilosado, caduco, sin espíritu vivo estos oportunistas también se caracterizan por divorciar la teoría de la práctica. Teorizan y teorizan sin jamás ligar la teoría con la práctica.

 Marx, Lenin, Stalin, Mao y demás líderes comunistas destacados nos han enseñado que la teoría y práctica deben ir inseparablemente unidas. La teoría debe ser comprobada en el fuego de la lucha revolucionaria de las masas. Esta es una cuestión de ABC de todo comunista y revolucionario consecuente que estos señores se la pasan por la entrepierna.
La teoría revolucionaria que está divorciada de la lucha revolucionaria viva de las masas y convertida en un dogma anquilosado no sirve. La teoría debe servir a la práctica, debe dar respuesta a las cuestiones planteadas por la práctica, debe contrastarse con hechos de la práctica.

Estos señores "teóricos", que en su inmensa mayoría se caracterizan por no realizar ninguna práctica militante, solo se dedican a criticar y tratar de destruir el trabajo de los que intentan con aciertos y errores combinar la teoría con la práctica plasmándolo en la lucha y en la construcción organizativa.

 En todo período de reflujo del movimiento comunista y del movimiento de masas, se acentúan diversas desviaciones de las cuales queremos destacar dos.

 La primera es la desviación del reformismo-revisionismo -de matriz oportunista de derechas- que pone el acento en la lucha gradualista por reformas subvalorando e ignorando la orientación estratégica de que dichas luchas sirvan para avanzar hacia la toma del poder por el proletariado, hacia la Revolución. En este caso, la dialéctica entre reforma y revolución se rompe, tornándose la reforma fin y medio. Se cae en el famoso lema de “el movimiento lo es todo, el objetivo final no es nada” de Eduardo Bernstein.

 La segunda es la del sectarismo -de matriz izquierdista- que se consolida como producto del repliegue defensivo y de la radicalización “en abstracto” de los principios: se renuncia a buscar aliados tácticos, se cae en el aislamiento absoluto y se actúa con temor a actuar en espacios adversos en términos de correlación de fuerzas.

Luchar contra el sectarismo y contra el reformismo son, por tanto, tareas concretas fundamentales que se presentan a los comunistas actualmente a la hora de plantearnos intervenir en el movimiento de masas. Esta lucha supone, a su vez, conjugar de modo dialéctico la flexibilidad con la intransigencia: nos impulsa a ser flexiblemente intransigentes.

Por un lado, la lucha contra el sectarismo nos empuja a trabajar con apertura y paciencia en el movimiento de masas, con el objetivo de apuntar a la unidad de la clase en su enfrentamiento cotidiano contra el capital, nos lleva a  “abrir el juego” para golpear con fuerza y desde “abajo”, esto es, desde las luchas inmediatas. En esto, precisamente consiste la política del frente único dirigido por el proletariado.

Por otro lado, la lucha contra el reformismo nos empuja a ser intransigentes en la estrategia, a luchar por la perspectiva socialista de la lucha inmediata, debatiendo con las tendencias no revolucionarias que ahogan esa lucha en las reformas. Todo esto, con el objetivo de golpear al capital desde “arriba”, esto es, desde el terreno de las ideas y la estrategia política.

 Ambos desvíos aparecen, a su vez, como consecuencia del desarrollo de la actitud revisionista ante el marxismo.


ODC.

Publicado por el blog camarada Odio de Clase


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Datos personales

periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.