Por ende, las cárceles no son centros de neutralidad o anulamiento ni de la personalidad ni de la revolucionaridad del militante comunista. Todo lo contrario, son luminosas trincheras en dónde se expresa el odio de clase al sistema que las genera y un campo dónde realizar la permanente lucha de clases. ¡Viva la rebelión camino a la revolución socialista proletaria!
¡CON LOS CINCO MAESTROS VENCEREMOS!
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