El Gran Sol Rojo del Amanecer
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jueves, 21 de enero de 2016

UOC mlm: Informe y resolución sobre la situación nacional y las tareas de los comunistas


20 de Enero 2016    •    e-mail: red_com_mlm@yahoo.com
www.revolucionobrera.com   •   blogrevolucionobrera.blogspot.com

LA CRISIS ECONÓMICA Y LA GUERRA CONTRA EL PUEBLO, INDICAN QUE LOS TIEMPOS NO SON DE PAZ CON LOS ENEMIGOS, SINO DE LUCHA REVOLUCIONARIA CONTRA LA SUPEREXPLOTACIÓN Y LA DICTADURA DE LOS CAPITALISTAS.
—Informe sobre la Situación Nacional y la Táctica de los Comunistas—
En Colombia, país capitalista oprimido, la economía se hunde más en la crisis actual del capitalismo mundial. Frente a este hecho, la política del Gobierno Santos —administrador general de los grandes negocios de los capitalistas y al frente del Estado defensor de sus intereses y privilegios de clase—, está centrada en intensificar la superexplotación de los proletarios y de los pequeños y medianos propietarios de la ciudad y del campo, para garantizar que los dueños del capital transfieran los costos de la crisis a las masas trabajadoras, y brindar máxima rentabilidad al capital financiero imperialista. La política gobernante de superexplotación, cambió su ropaje de “cinco locomotoras” por el de “paz, equidad y educación”, tres monumentos de la patética hipocresía y demagogia burguesas para hermosear las funestas consecuencias de la crisis económica sobre las masas trabajadoras principalmente de la clase obrera: racha de despidos masivos, cierres de empresas, despidos selectivos de dirigentes y activistas sindicales, persecución a los sindicatos de trabajadores temporales, leyes anti-obreras que generalizan el leonino negocio de la subcontratación, rebajan el salario y suprimen derechos como la estabilidad laboral reforzada de los obreros lisiados a causa del trabajo, reformas pensional y tributaria, aumento de tarifas del transporte y servicios públicos, cierre de hospitales públicos, fortalecimiento del negocio privado de la salud y de la educación, dilación y engaño a los desplazados, muerte y cárcel a dirigentes obreros y populares, incremento de las desapariciones forzadas, de la represión y la brutalidad policial contra las protestas y movimientos de las masas populares.
En esta situación, donde la riqueza sigue acumulándose en manos de burgueses, terratenientes e imperialistas, en tanto la miseria cunde en las clases trabajadoras que agrupan a la inmensa mayoría de la población, donde los privilegios y emolumentos del parasitismo estatal contrasta diametralmente con la situación de empobrecimiento de las masas, la tal “prosperidad para todos” pregonada por el Gobierno, es en realidad el rótulo falso del ensanchamiento y profundización de la crisis social, que significa acentuación de la lucha de clases por todo el país y fortalecimiento de la tendencia objetiva a la lucha política de las masas del pueblo contra el Estado —órgano de fuerza y representante político de todos los explotadores— camino en el cual, fue un simple altibajo pasajero la distensión sufrida en el segundo semestre de 2015 por influencia de los partidos reformistas incluidos los oportunistas con su nociva e intensa propaganda a la “paz social” y a “esperanzarse” en los resultados de la farsa electoral. En la realidad ninguno de los problemas inmediatos del pueblo colombiano se ha resuelto, y por el contrario todos se han agravado. De ahí, que las clases dominantes oculten la cruel superexplotación del pueblo colombiano bajo los velos de la “paz, equidad y educación”, y camuflen su plan inmediato de dictadura de clase, tras los supuestos beneficios del “Acuerdo de paz en La Habana y el post-conflicto”.
Los imperialistas, principalmente estadounidenses, apoyan la paz de los ricos en Colombia, porque sirve a sus preparativos de guerra mundial, a la necesidad de evitar conflictos militares en su patio trasero y así concentrar fuerzas en los frentes de sus guerras reaccionarias, además de tener la disponibilidad de las fuerzas armadas lacayas, como en efecto lo están haciendo en Yemen utilizando bajo la forma de mercenarios a soldados profesionales del ejército colombiano.
La falsa paz de los ricos es hoy el principal contra-ataque a la lucha de las masas, de los revolucionarios y comunistas.
La paz que ofrecen los ricos tiene doble filo para el pueblo colombiano: del lado de los trabajadores los induce a bajar la guardia en sus posiciones de lucha, mientras de lado de los explotadores les deja el campo libre para arreciar su dictadura y terrorismo de Estado, apelando como siempre a las fuerzas paraestatales llámense como se llamen. Esta falsa paz es el principal ataque actual contra la voluntad y disposición de lucha de las masas trabajadoras, contra los esfuerzos de los revolucionarios por unir sus distintas manifestaciones de lucha alrededor de una misma Plataforma y reorganizar las filas del pueblo con independencia de sus verdugos explotadores y de sus falsos amigos politiqueros, contra la labor comunista de construir el Partido político del proletariado en el curso mismo de canalizar la lucha de clases en el rumbo de la Revolución Socialista.
Ataque que se vuelve aún más peligroso, en cuanto los jefes políticos reformistas y oportunistas de los partidos pequeñoburgueses, de las organizaciones guerrilleras y de las centrales sindicales, que en las palabras se declaran contrarios y opuestos al Gobierno Santos, en la práctica sirven de instrumentos para inocular la venenosa política de paz del Gobierno, en las propias entrañas del movimiento de masas y del movimiento sindical. Son ellos los cabecillas de la propaganda burguesa a la paz entre el proletariado y la burguesía —clases irreconciliables principales de la sociedad colombiana—, para refrenar las luchas de resistencia y políticas de la clase obrera y desestimular la necesidad de construir su propio Partido. Son ellos quienes transmiten directamente a los oídos del pueblo la reaccionaria idea de la paz con sus opresores y explotadores centenarios, para disuadir la rebeldía masiva de la lucha directa de masas, desmovilizar las huelgas políticas y desviar la atención hacia la “esperanza” en que sus problemas sean resueltos en el establo parlamentario y en las “mesas de paz” o “de post-conflicto” o como las vayan a llamar. Son ellos los voceros directos de la hipócrita propaganda imperialista a los “acuerdos de paz”, en oposición a la lucha de clases y a su desenlace revolucionario; en contra de la violencia revolucionaria de las masas, necesaria para acabar la violencia reaccionaria de sus enemigos; en contraposición a la guerra popular, de obreros y campesinos, necesaria para echar a tierra el poder político de los explotadores capitalistas y suprimir para siempre su propiedad privada sobre los medios sociales de producción, y con ella, su privilegio a explotar trabajo ajeno.
La abierta y desvergonzada colaboración pacifista de los jefes políticos del reformismo y del oportunismo con los enemigos del pueblo colombiano, dada su experiencia y el gran poder de los medios burgueses a su disposición, logrará algún apoyo popular de gente que cree que sí se va a terminar la guerra contra el pueblo; pero será un apoyo fugaz que no podrán consolidar, porque la vida misma enseña con letras de sangre que bajo el poder de la burguesía no cesa la guerra contra el pueblo, es cada vez mayor la inequidad social en que viven las masas trabajadoras, sigue el despojo cotidiano de sus derechos laborales, en educación, salud, vivienda y territorio. El engaño pacifista urdido por los explotadores en asocio con los jefes políticos reformistas y oportunistas, fracasará y los hundirá más en el desprestigio, en el desprecio y profundo odio de las masas del pueblo.
La agudización de la lucha de clases objetivamente sirve al camino de la guerra revolucionaria, no a la conciliación y la paz social.
Contrario a los deseos pacifistas de los enemigos del pueblo, el inocultable agravamiento de la crisis social significa más exacerbación de las contradicciones de la sociedad colombiana, más agudización de lucha de clases, mejores condiciones para la preparación de la guerra revolucionaria. La contradicción principal entre el proletariado y la burguesía, ha sido la más agudizada por la crisis económica y es la que principalmente caracteriza la crisis social, puesto que el proletariado es la clase que peor sufre la superexplotación, y la que involucra a la mayoría de la población trabajadora. Así como el trabajo de la clase obrera es el principal motor de la economía colombiana, también su contradicción con la burguesía —irreconciliable enemigo de clase—, es el principal motor de la revolución, tal como hoy se manifiesta en la ascendente lucha de resistencia obrera contra la superexplotación, desde la base donde los obreros tercerizados, peor pagos, sin contratación directa, quienes marchan a la vanguardia de la lucha sindical, enseñando a sus hermanos de clase más viejos que los derechos de organización y de huelga se conquistan por la vía de los hechos, ejerciéndolos, contra las leyes y las fuerzas del Estado, contra la voluntad de los jefes de las centrales sindicales preocupados solo de apaciguar los ánimos; lucha de resistencia económica que dadas la amplitud social y el rigor de la superexplotación, inevitablemente se convierte en la lucha común de los obreros de distintas fábricas y ramas, en lucha de clase contra la política anti-obrera del Gobierno, en lucha política de clase contra el Estado representante de todos los patronos, contra la brutalidad de la fuerza policial protectora de todos los explotadores. El supuesto “aumento” decretado de $45.104 mensuales en el salario mínimo, otra vez demostró que su negociación es una gran farsa, y que tal “aumento” es un claro indicativo de las “bondades” de la paz de los ricos; esta nueva afrenta contra el salario —única entrada de los trabajadores para sostenerse junto con su familia—, despertó una gran indignación en la masa del pueblo que espontáneamente rechaza el pírrico “aumento” del salario mínimo y llama a organizar un Paro Nacional, porque en realidad lo que necesitan los obreros y demás trabajadores explotados es un alza general de salarios que no se conquista con la mera lucha económica de los obreros aislados por empresas, sino con una lucha política de toda la clase obrera contra la clase burguesa, de todas las masas populares contra el Estado; por ser el alza general de salarios una sentida necesidad común al movimiento sindical y al movimiento de masas, es muy oportuna y bienvenida la iniciativa de lucha de los trabajadores, que los revolucionarios consecuentes con la Plataforma de Lucha del Sindicalismo Independiente y con la Plataforma de Lucha del Pueblo Colombiano, deben respaldar y canalizar hacia una gran Huelga Política de Masas, combatiendo la perniciosa influencia de los jefes políticos de las centrales sindicales y de los partidos oportunistas, quienes intentarán canalizar el movimiento hacia la pasividad de las “mesas de trabajo” y hacia la desmovilización en espera de las demandas contra el decreto del salario mínimo.
La superexplotación es la causa del mísero salario mínimo, problema íntimamente ligado a la situación de desempleo, hambre, despojo, desplazamiento, miseria, que caracterizan la aguda crisis social, que aumentan la explosividad de la contradicción entre el pueblo en general y sus enemigos burgueses, terratenientes e imperialistas, como se manifiesta en las cotidianas movilizaciones y huelgas políticas de las masas en campos y ciudades contra los costosos y malos servicios de salud, transporte, electricidad, vías de comunicación, destrucción de cultivos, envenenamiento del aire y el agua, desapariciones forzadas y criminalización de sus protestas. Gracias a los oficios colaboracionistas de los jefes políticos reformistas y oportunistas de los partidos, de las organizaciones guerrilleras y de las centrales sindicales, esta contradicción en los últimos meses del 2015 fue temporalmente aplacada con el desmovilizador sedante de la paz y las elecciones; pero fue un apaciguamiento pasajero porque en el fondo ha aumentado el antagonismo de la contradicción, dado que las “mesas de trabajo” impuestas por influencia de los jefes colaboracionistas para “resolver” las exigencias de anteriores huelgas políticas de masas —como fueron los paros campesinos, de camioneros, pequeños transportadores, maestros, desplazados, estudiantes, trabajadores y médicos de los hospitales quebrados por las EPS, de los pobladores contra la destrucción minera de páramos, bosques y ríos…— han sido todas “mesas” de palabrería, burlas y nuevos engaños para las masas del pueblo. Hoy luchar contra la superexplotación significa en cuanto a las reivindicaciones luchar por un alza general de salarios, por salud, educación y vivienda para el pueblo, rechazar las imposiciones tributarias e impuestos antiobreros y antipopulares como el IVA; y en cuanto a las fuerzas sociales, significa aunar la lucha por la Reestructuración del Movimiento Sindical con la lucha por enfrentar con las Huelgas Políticas de Masas al Estado, representante de todos los explotadores. Los problemas de la inaceptable rebaja a la que ha llegado el salario real de los obreros, y de la pérdida de vitales reivindicaciones conquistadas hace tiempos, son consecuencias directas de la política del sindicalismo burgués predominante en el Movimiento Sindical, cuya crisis no la resuelven los pequeños cambios contra el burocratismo al interior de la CUT promovidos por la corriente que dice llamarse “clasista”. La crisis actual del Movimiento Sindical exige una Reestructuración total de su contenido y de su forma en la independencia de clase, y la fuerza principal para tal Reestructuración está en los obreros tercerizados, en los más de abajo y los más explotados, y por tanto los más dispuestos y decididos para la lucha, los mismos que ya empiezan a tomar en sus propias manos la organización de sindicatos y federaciones independientes, los mismos que ya llevan a la práctica los métodos de trabajo, organización y lucha del sindicalismo independiente y revolucionario.
También existe otro tipo de contradicciones, las inter-burguesas que enfrentan y dividen a los enemigos del pueblo, y por tanto son reservas indirectas para la lucha de las masas trabajadoras. Contradicciones inter-burguesas generadas por la crisis económica, por la baja en los precios del petróleo, por la subida del dólar, por la caída de las exportaciones, por los mega-negocios de la minería, del contrabando, de los sicotrópicos, del azúcar, de la salud, de la contratación estatal, de las privatizaciones, por las relaciones internacionales con los países vecinos y con los países imperialistas... De ellas, la contradicción inter-burguesa que más divide a las clases enemigas en la actualidad, es frente al producido económico y político de la guerra contra el pueblo, y se manifiesta como una contradicción política frente al proceso de paz en La Habana adelantado por la facción burguesa gobernante comandada por Santos, con la oposición a ciertos aspectos políticos y jurídicos de ese proceso por parte de la facción burguesa mecenas del paramilitarismo, defensora abierta de lo más cavernario en ideología y bajo el mando de Uribe. La apariencia de esta contradicción como “oposición entre guerra y paz”, es una sensación engañosa, pues ambas facciones burguesas se identifican en la política de la paz mentirosa de los ricos, y en la política estatal de guerra contra el pueblo; su choque por el trato jurídico y político a los jefes de las Farc, más allá de los cánones burgueses sobre justicia e impunidad, expresa una contradicción por el botín económico de la guerra, en disputa por la tajada de esos jefes, y en defensa de lo apropiado ya en los ocho años del régimen de Uribe.
En estas condiciones, cuando los jefes políticos reformistas y oportunistas de los partidos, de las organizaciones guerrilleras y de las centrales sindicales, han declarado abiertamente su apoyo y colaboración con la paz mentirosa de los enemigos del pueblo, y éstos tienen profundas fisuras en sus filas, es un momento muy propicio para que los comunistas enseñen a los trabajadores a distinguir a sus verdaderos amigos y enemigos, para denunciar en vivo el papel objetivamente contrarrevolucionario del reformismo y del oportunismo, mostrando que en los hechos están con los enemigos y contra el pueblo, que su política solo se lamenta de las consecuencias de la explotación, del autoritarismo de las clases dominantes y de los abusos de los monopolios, pero se opone a la lucha revolucionaria para derrocar la dictadura proimperialista de las clases dominantes y acabar de raíz la explotación asalariada. Unir las filas del pueblo es una obligación sagrada de todo revolucionario, contrario al ejemplo negativo de la experiencia en Venezuela, donde las contradicciones inter-burguesas en vez de ser reserva indirecta para las luchas del pueblo, dividen al pueblo, lo enfrentan entre sí, lo debilitan, lo convierten en reserva directa de una lucha inter-burguesa.
El compromiso abierto con la política de paz de las clases dominantes por parte de los jefes políticos reformistas y oportunistas de los partidos, de las organizaciones guerrilleras y de las centrales sindicales, es de por sí ya un gran peligro para las masas trabajadoras sometidas a su influencia; un peligro que se agrava con la pose “revolucionaria” de esos jefes, obligados por la presión de las bases, a combinar su discurso de paz con el llamado a la lucha por salarios, contra las privatizaciones, contra el alza en impuestos y tarifas. De esta gente comprometida en la defensa de la paz de los explotadores, no se puede esperar más que un apoyo de palabra a la lucha directa de los trabajadores, o a lo más, una participación en la lucha siempre y cuando ésta no sea revolucionaria. No obstante, por su posición dominante en organizaciones sindicales y de masas, por sus recursos y ayudas que les brindan los medios de comunicación, por su experiencia y habilidad para presentarse como “amigos del pueblo”, es indispensable no dar el brazo a torcer en la lucha por denunciar, desenmascarar y aislar su nociva influencia en la dirección del movimiento de masas; esto sigue siendo la dirección del golpe principal de la táctica revolucionaria en el momento. Y aquí juega en favor de la lucha revolucionaria un nuevo factor, surgido en la agudización de las contradicciones sociales, cual es, la división de posiciones al interior de los partidos reformistas y oportunistas, en rechazo al apoyo promovido por sus jefes a los empresarios azucareros, contra el papel de los jefes de las centrales sindicales en la concertación del salario mínimo con los empresarios y el gobierno; posiciones divergentes que llaman a la movilización, a la huelga, a la lucha directa de los trabajadores. Estas divisiones objetivamente sirven a la lucha de clases y se oponen a la paz social; son reservas directas para la lucha de las masas y para la tarea de los revolucionarios de aislar la nefasta influencia de los jefes políticos reformistas y oportunistas en la dirección del movimiento sindical y de masas.
Las condiciones son magníficas para elevar el grado de conciencia y de organización revolucionaria de las masas y para avanzar en la construcción del Partido del Proletariado
Ahora, cuando la crisis económica muestra que el régimen económico de la moderna esclavitud asalariada y el régimen político de la dictadura de clase de la burguesía, los terratenientes y el imperialismo, sirven solo a una minoría parásita y succionan toda la energía vital del resto de la sociedad, es un momento muy propicio para que los comunistas revolucionarios cumplan con más entusiasmo, con más intensidad y sin descanso, su papel de elevar la conciencia de las masas sobre la caducidad del capitalismo y la necesidad del socialismo, enseñen a los obreros y demás masas trabajadoras, que para liberarse del parásito capitalista, es necesario enrumbar sus luchas económicas y políticas inmediatas no solo en el propósito de resistir a la superexplotación y la represión estatal, sino también y principalmente en el propósito de construir la alianza obrero-campesina, fuerza principal de la Revolución Socialista en Colombia, de la insurrección que como parte de la guerra popular derroque el poder político de los explotadores, destruya su Estado reaccionario que es la fuerza que los sostiene, y construya un nuevo Estado de Obreros y Campesinos armados que proceda a expropiar a los expropiadores. El actual es un momento muy propicio para el trabajo comunista de elevar la conciencia de las masas sobre el carácter de clase del Estado, de sus leyes e instituciones, de combatir la fe supersticiosa del pueblo en el poder del Estado como una fuerza casi sobrenatural y por encima de las clases, superstición infundida por la ideología dominante y reforzada por la política reformista y oportunista que silencia el carácter de clase del Estado, que elude la cuestión de la dictadura de clase como la esencia de todo Estado, que predica la sumisión al poder político de la burguesía, y que siembra a diario en las mentes de los trabajadores la ilusión y esperanza en los intermediarios politiqueros del Congreso y del Gobierno. Contra esa cizaña los oprimidos deben empuñar la bandera revolucionaria de ¡Abajo el podrido Estado burgués! ¡Viva el futuro Estado de los obreros y campesinos! Y contra el colaboracionismo pacifista con los enemigos del pueblo, se deben generalizar las consignas revolucionarias: ¡Ni el Estado ni los politiqueros, solo el pueblo salva al pueblo!, ¡Abajo la farsa de la paz en La Habana!, ¡Ni paz con los explotadores, ni paz con los opresores!, ¡Ningún apoyo a los victimarios!, ¡Santistas y Uribistas la misma plaga son!, ¡Santos y Uribe asesinos del pueblo son!
Tanto los padecimientos del pueblo a causa de la crisis económica, como el desbarajuste y caos de la crisis social, indican que no basta resistir, es necesario cambiar de raíz el modo de producción capitalista y el régimen de dictadura de clase que lo sostiene; que el socialismo no es un deseo utópico sino una necesidad real y urgente de la sociedad colombiana hacia la cual tiende la enconada lucha de sus clases; que lograr ese gran objetivo, implica transformar la rebeldía y lucha espontanea de los trabajadores en lucha consciente revolucionaria, para lo cual es indispensable construir el Partido político propio y de vanguardia del proletariado, lo cual hoy significa: avanzar en la preparación del Congreso, construyendo células en las fábricas y haciendo de la vinculación a las masas consciente y organizada, la tarea principal de los comunistas en lo inmediato; liberar al movimiento sindical y de masas de la mordaza reformista y oportunista en su dirección, confrontando y denunciando en toda parte su colaboración pacifista con los enemigos del pueblo; no temer a los acuerdos prácticos en el movimiento de masas, pero siempre rechazar la imposición de dar apoyo al acuerdo de paz de La Habana y a la paz entre clases irreconciliables, y exigir completa libertad de propaganda; mantener infatigable la lucha contra la política del sindicalismo burgués de sometimiento a los designios de los empresarios y el gobierno, y avanzar en la Reestructuración del Movimiento Sindical con el método de la unidad consciente, por la base y al calor de la lucha y con la política de la independencia de clase que básicamente consiste en fundir la lucha de los obreros y sindicatos de base con los principios, objetivos, reivindicaciones y métodos, resumidos en la Plataforma del Sindicalismo Independiente; continuar el trabajo de fundir las Huelgas Políticas de Masas con las ideas de la independencia en la lucha y organización de los trabajadores, presentadas en la Plataforma del Pueblo Colombiano, tomando la lucha contra la superexplotación que refleja el costo social de la crisis económica, como el hilo conductor de unión de las fuerzas del pueblo; intensificar el esfuerzo por fundir todas las manifestaciones de lucha de los obreros y demás trabajadores con las ideas socialistas que señalan el camino hacia la emancipación definitiva, ideas expuestas en el Programa para la Revolución en Colombia y explicadas resumidamente en su Versión Popular.
Estas necesidades de la revolución y obligaciones inmediatas de los comunistas en Colombia, los obliga a luchar mancomunadamente contra la impotencia de sus organizaciones locales y dispersas; a luchar conscientemente por la unidad en un solo Partido, lo cual presupone deslindar los campos con el oportunismo de derecha y de “izquierda”, un reto puesto por la Unión Obrera Comunista (mlm) desde su fundación y resaltado hace varios años en medio de la lucha contra el revisionismo que dio al traste con el Movimiento Revolucionario Internacionalista —MRI. Si se entiende que el Programa de unidad y de lucha no es una declaración voluntariosa de los comunistas, sino la expresión teórica, consciente, del desarrollo económico de la sociedad, de sus relaciones de clase, de sus contradicciones sociales y políticas, de sus fuerzas reales, de los objetivos revolucionarios y de los medios para alcanzarlos, entonces la línea programática trazada por la Unión Obrera Comunista (mlm) a finales de los 90 en el Programa para la Revolución en Colombia, sigue siendo correcta porque se corresponde con las entrañas de la sociedad colombiana, mostradas abiertamente tanto por la guerra de las últimas décadas contra el pueblo, como por la crisis económica del capitalismo mundial de los últimos ocho años, y merece el reconocimiento de los comunistas leales al Marxismo Leninismo Maoísmo y buscadores de la verdad en los hechos.
Frente a la situación de crisis del Movimiento Comunista Internacional, también asiste a los comunistas de Colombia la obligación de contribuir a la lucha por la construcción de una nueva Internacional Comunista basada en el Marxismo Leninismo Maoísmo, a la lucha por la unidad internacional de los comunistas que hoy exige la derrota del revisionismo avakianista, del centrismo y de todas las formas de oportunismo, como insistentemente lo han declarado los marxistas leninistas maoístas de diversos países. Como parte y respuesta a esa obligación, la Unión Obrera Comunista (mlm) en este nuevo año 2016 presentará a consideración de los comunistas del mundo, una Propuesta de Línea General para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional.

RESOLUCIÓN GENERAL SOBRE LA SITUACIÓN NACIONAL Y LA TÁCTICA DE LOS COMUNISTAS
CONSIDERANDO QUE:
1.   Ante la crisis de la economía colombiana como parte de la crisis económica del capitalismo mundial, la política de las clases dominantes y del imperialismo a través del Gobierno Santos, bajo el señuelo de “paz, equidad y educación” defiende a ultranza los intereses de los explotadores, a costa de más superexplotación de los obreros y demás trabajadores, más despidos masivos, más supresión y pisoteo de los derechos laborales y sindicales, más desempleo e informalidad, más impuestos y recargos en los servicios públicos, más humillaciones y sufrimientos del pueblo trabajador.
2.   La crisis social propia del capitalismo, además de su exacerbación causada por la guerra contra el pueblo, ha sido agravada aún más por la crisis económica actual, atizando todas las contradicciones sociales, y con ellas, agudizando la lucha de clases en todo el país, situación propicia no para la prédica de la paz con los enemigos del pueblo, sino para el avance de la lucha revolucionaria de las masas, aprovechando las contradicciones inter-burguesas que dividen y debilitan el poder de los explotadores.
3.   La lucha espontanea de los obreros, principalmente de los esquilmados por la subcontratación, presenta en su avance importantes manifestaciones de actividades comunes de trabajadores de diversas empresas y ramas, ya no solo contra sus patrones particulares, sino como destellos de lucha política contra el Gobierno y el Estado, y contra la política del sindicalismo burgués que amordaza,  desmoviliza y debilita a los sindicatos.
4.   El apaciguamiento de las Huelgas Políticas de Masas en los últimos meses causado por la política pacifista y electorera de los jefes políticos reformistas y oportunistas, pronto será superado por la fuerza de las contradicciones sociales y la indignación de los trabajadores de la ciudad y el campo ante las burlas, dilaciones y engaños a que han sido sometidas sus exigencias en las “mesas de trabajo”, y ante la nueva rebaja al salario decretada por el Gobierno.
5.   Los jefes políticos reformistas y oportunistas de los partidos pequeñoburgueses, de las organizaciones guerrilleras y de las centrales sindicales, han hecho frente común con la burguesía para engañar al pueblo con la farsa de paz en La Habana y hacerla extensiva a las clases antagónicas de la sociedad.
6.   La clase obrera y las masas trabajadoras siguen huérfanas de un verdadero Partido político revolucionario del proletariado, que unifique, organice y dirija todas sus manifestaciones de lucha por sus reivindicaciones inmediatas en la perspectiva de la Revolución Socialista contra todo el poder político y económico de los enemigos del pueblo colombiano.

RESUELVE
LLAMAR A LOS COMUNISTAS Y REVOLUCIONARIOS A REDOBLAR ESFUERZOS EN LA VINCULACIÓN A LAS MASAS
1.     Principalmente de la clase obrera para avanzar en la construcción de la organización comunista en las fábricas, en la conquista de la independencia de clase en el movimiento sindical y en la preparación del Congreso del Partido político del proletariado, y en la lucha por la unidad internacional de los comunistas.
2.     Para coadyuvar a que los obreros, campesinos, pequeños y medianos propietarios, y todo el pueblo trabajador, persistan en unir y generalizar sus Huelgas Políticas de Masas, cerrando filas contra la intensificación de la superexplotación, en la cual se concentra el ataque económico de los capitalistas contra el pueblo. ¡Por alza general de salarios, salud, educación y vivienda para el pueblo! ¡Adelante!
3.     Para movilizarlas en campos y ciudades a rechazar la mentirosa paz de los ricos, que es un proyectil almibarado dirigido directamente a desarmar el espíritu de lucha del pueblo, a disuadirlo de la necesidad de la violencia revolucionaria de las masas para conquistar la verdadera paz sin opresión ni explotación del hombre por el hombre. ¡Ni paz con los explotadores, ni paz con los opresores!, ¡Ningún apoyo a los victimarios!, ¡Santistas y Uribistas la misma plaga son!, ¡Santos y Uribe asesinos del pueblo son!
4.     Como la mejor forma para aislar a los jefes políticos reformistas y oportunistas de la dirección del movimiento de masas, denunciando en directo su colaboración pacifista con los enemigos del pueblo, mostrando en vivo su papel de lugartenientes de los explotadores y defensor de la esclavitud asalariada y de la sumisión a la dictadura de los capitalistas.

VI Reunión Plenaria del Comité de Dirección X Asamblea
Unión Obrera Comunista (mlm)
Colombia, Enero 2016


miércoles, 28 de diciembre de 2011

martes, 25 de octubre de 2011

UOC: El TLC: La Carne Viva de la Dominación Semicolonial Imperialista


El gobierno de Santos como fiel lacayo del imperia­lismo y protector de los intereses de la burguesía y los terratenientes ha firmado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y ya saltan a la palestra los efectos de tal acuerdo sobre los intereses de cada clase social.

La burguesía, los terratenientes y sobre todo, los im­perialistas norteamericanos, ensalzan al TLC como “un salto hacia la consolidación del progreso económico y la mejora en el bienestar de los colombianos”; y el coro lo hace el presidente de ACOPI quien afirma que la peque­ña burguesía, la pequeña y mediana empresa (Pyme), es la “ganadora neta en el proceso de negociación del TLC”. Y en todo caso, dicen todos, los pequeños perjuicios son “daños colaterales” que se resarcirán a los damnificados con más impuestos sobre el pueblo. De nuevo se repite la legendaria artimaña de la burguesía, de no defender abiertamente sus intereses de clase, sino presentarlos como los intereses de todo el pueblo, de toda la nación, de todo el país, de toda la sociedad.

Muy contradictoriamente, a los jefes del Polo De­mocrático Alternativo (alianza electorera de la demo­cracia pequeñoburguesa y la “izquierda” oportunista), natos defensores de la pequeña propiedad, lo que más les duele del TLC son los “daños colaterales” sobre la “producción nacional” de la burguesía, sobre todo de la burguesía agraria, donde por décadas han buscado in­fructuosamente una burguesía nacional antiimperialis­ta, que se erija en timonel de su programa de reformas.

Por su parte, los comunistas revolucionarios, defen­sores conscientes e intransigentes de los intereses del proletariado, desde el comienzo mismo de las tales ne­gociaciones, dijimos que el TLC era un acuerdo a favor del capital monopolista para beneficiar a los imperia­listas norteamericanos en asocio con sus lacayos en Colombia, la burguesía y los terratenientes, a cuenta de multiplicar la superexplotación de la clase obrera, la ruina acelerada de la pequeña producción y la entrega de los recursos naturales.

¿Por qué un simple tratado comercial puede ocasio­nar conclusiones tan disímiles?

Porque el TLC beneficia o afecta directamente los in­tereses económicos de las clases, y por tanto, lo que se diga del TLC, sólo puede ser un juicio de clase.

En primer lugar existen diversas concepciones de cla­se sobre la época en que vivimos. Para los explotadores ésta es la época “más esplendorosa de la humanidad” y por tanto el capitalismo debe ser un reino eterno. Tam­bién para los ideólogos de la pequeña burguesía el ca­pitalismo es la mejor sociedad a la que se puede aspirar siempre y cuando se limiten los abusos de la burguesía monopolista y se resanen las lacras del sistema. Para los proletarios, ésta es la fase agónica del capitalismo, donde el imperialismo se ha convertido en un sistema mundial de opresión y explotación, cuya derrota por la revolución proletaria mundial es inevitable y necesaria para dar paso a la sociedad socialista.

En segundo lugar, existen diversas concepciones de clase sobre el carácter de la sociedad colombiana con relación al imperialismo. La burguesía y los terratenien­tes declaran en su Constitución Política que Colombia es una nación independiente y soberana. Los teóricos de la pequeña burguesía y sus jefes políticos demócratas y oportunistas, también lo creen, y como ciudadanos respetuosos del Estado y de sus leyes, les choca que los imperialistas mancillen la soberanía nacional con tratados como el TLC. Para los proletarios Colombia es una sociedad capitalista, dominada semicolonialmente por el imperialismo, es decir, independencia en las pa­labras y en las leyes, pero en los hechos dependencia económica y política; una forma de dominación especí­fica de la época del imperialismo, que al profundizar las diferencias típicas del capitalismo entre el proletariado y la burguesía, entre el trabajo manual y el intelectual, entre la ciudad y el campo, entre el hombre y la mujer, agudiza el antagonismo de las contradicciones de clase en la sociedad colombiana.

De ahí, que mientras los burgueses y terratenientes se envanecen del TLC como un tratado comercial “de tú a tú” con los Estados Unidos, la democracia peque­ño burguesa y el oportunismo, se rasgan las vestiduras ante tal “imposición” del imperialismo y reniegan de la burguesía apátrida que no hizo respetar la soberanía nacional.

Por su parte, el proletariado no puede distraerse y confundirse por las apariencias, sino que conociendo las contradicciones y leyes de la sociedad colombiana y del imperialismo, debe atenerse a lo que indican los he­chos: el TLC es la carne viva de la dominación semi­colonial imperialista sobre la sociedad colombiana, donde los burgueses y terratenientes no son víctimas de una imposición imperialista, sino sus socios lacayos, no por entregar la soberanía nacional que nada vale en una semicolonia, sino por pactar un negocio que le dispen­sará superganancias a la burguesía imperialista norte­americana para reposicionarse en el continente en su enfrentamiento mundial con el imperialismo europeo; y desde luego, también jugosas ganancias a la burguesía y los terratenientes, como socios cómplices que necesi­tan el oxígeno del comercio internacional para frenar la inexorable tendencia a la baja en la cuota de ganancia de una cada vez mayor producción capitalista de mer­cancías con menos cantidad de fuerza de trabajo. Y todo este gigantesco negocio del TLC está basado en la apro­piación del trabajo de la sociedad colombiana, prin­cipalmente el de la clase obrera, que será sometida a una más intensa superexplotación; además de llevar al límite la entrega de los recursos naturales y por tanto, incrementar el impacto destructivo del capitalismo so­bre la naturaleza. La pequeña burguesía muy lejos de ser la ganadora neta del TLC, será la arruinada neta, frente a lo cual será una simple caricatura la ruina o la merma en las ganancias que el TLC pueda ocasionar en algunos sectores de la burguesía, que no por eso dejará de servir para atizar las divisiones y contradicciones in­terburguesas.

Ante este aleve ataque de la alianza semicolonial en­tre imperialistas, burgueses y terratenientes, contra la sociedad colombiana, los jefes de la gran coalición de liberales, socialdemócratas y oportunistas, no ven otro recurso inmediato para enfrentar el TLC, que el litigio de sus politiqueros en el Congreso; no tienen más bandera que “salvar la producción nacional”, soñando con perpetuar la explota­ción asalariada para edificar una Co­lombia capitalista sin interferencias monopolistas, lo cual es reacciona­rio en lo económico, pues significa el regreso a una fase del capitalismo históricamente superada por el im­perialismo o fase del dominio de los monopolios; y reaccionario en lo po­lítico al pretender perpetuar el Es­tado de dictadura de la burguesía, una clase que ya no es compatible con la existencia de la sociedad en Colombia y en el mundo.

El proletariado en cambio, sí tiene una táctica y una estrategia acordes con las necesidades reales de la sociedad. El TLC empeora la situación del pueblo y beneficia a sus enemigos; por tanto en lo inme­diato, equivale a más pólvora para el enfrentamiento de clases cuyo esta­llido podemos y debemos canalizar hacia una huelga política de masas contra el gobierno de Santos y sus lesivas medidas y por la Revolución Socialista, pues las terribles conse­cuencias del TLC sobre las masas trabajadoras de la sociedad colom­biana, refuerzan objetivamente la alianza de clases entre obreros y campesinos, y tornan más urgentes y necesarias sus reivindicaciones.

Y ese será apenas un paso en la preparación y acumulación de fuer­zas, en el camino hacia el asalto de la fortaleza enemiga, que eche abajo todo el poder del capital, derrocan­do el Estado burgués terratenien­te y proimperialista, demoliendo el dominio de clase de la burguesía y los terratenientes y el dominio se­micolonial imperialista, porque en Colombia, país capitalista oprimido, es inútil pensar en derrotar al im­perialismo dejando intacto el poder del capitalismo; es imprescindible ligar la guerra civil de clases con el movimiento revolucionario antiim­perialista. Este es el profundo con­tenido de la Revolución Socialista en Colombia, cuya vía es la guerra popular que instaure al proletariado como clase dominante, y en alian­za con los campesinos, destruya el yugo semicolonial imperialista y su­prima para siempre el régimen de la explotación asalariada, manantial de todos los privilegios de clase de los capitalistas. Se comprende en­tonces, por qué el proletariado es la clase de vanguardia y la más conse­cuentemente antiimperialista.

Comité Ejecutivo

Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia

Tomado de R. O., Nº 327

jueves, 29 de septiembre de 2011

EL AVANCE DE LA HUELGA POLÍTICA DE MASAS Y EL PAPEL DE LOS COMUNISTAS

La Unión Obrera Comunista (MLM) ha trazado una táctica revolucionaria para el actual período de la lucha de clases en Colombia, táctica basada por entero —como lo exige el marxismo— en el estado de flujo o reflujo del movimiento, de ascenso o descenso de la revolución.

Un aspecto fundamental de esa realidad del movimiento, es la ausencia del Partido del proletariado. Por eso ha puesto su construcción, en el lugar de la tarea central para todo el período, pues mientras la clase obrera no tenga ese destacamento organizado de vanguardia, no podrá actuar como una clase independiente, consciente de sus intereses y de su misión histórica internacional como sepulturera del imperialismo y constructora del socialismo y el comunismo en toda la tierra. Sin partido, el proletariado no podrá cumplir su papel de dirigir la alianza con sus hermanos campesinos, en la lucha contra los enemigos principales del pueblo colombiano —la burguesía, los terratenientes y el imperialismo— a quienes sólo podrá derrocar mediante la violencia revolucionaria de las masas armadas.

El otro aspecto fundamental del estado real de la lucha de clases, es la existencia de un ascenso en el movimiento espontáneo de las masas, que arranca desde los primeros años de última década del siglo pasado, y a través de avances y retrocesos temporales ha mantenido una trayectoria ascendente, hoy completamente manifiesta, y aceptada por los comunistas y revolucionarios. Este estado de ascenso del movimiento espontáneo, de flujo revolucionario en el movimiento de masas, de lucha directa, política no armada, no electoral, no politiquera, constituye la base de la táctica revolucionaria o de Huelga Política de Masas.

Táctica que de inmediato recibió las burlas de los “maoístas” del “Partido Comunista M”, devoto de las Farc, cuya guerra había que dirigir, ocultando su carácter reaccionario de guerra por la coca, divorciada de las masas y contra el pueblo. Táctica también blanco de la “anatema economicista” proferida por los “maoístas” del Grupo Comunista Revolucionario dedicados a preparar en un mar de nubes el inicio de la guerra popular, de la cual ya hoy no quieren ni saber. Tampoco escapó al cuchicheo camarillesco del exmilitante y exdirigente de la Unión que hoy oculta su trasteo de línea bajo la sigla de “Juventud Marxista Revolucionaria”, y quien no tuvo vergüenza para sembrar dudas y desconfianzas preguntando que después de cinco años ¿dónde estaba la huelga política de masas que había prometido el Comité Ejecutivo de la Unión?. Toda esta gente que se dice “marxista”, contraviene, pisotea y desconoce principios tan elementales como que “El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las “inventa”, sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí mismas en el curso del movimiento. El marxismo, totalmente hostil a todas las fórmulas abstractas, a todas las recetas doctrinas, exige que se preste mucha atención a la lucha de masas en curso que, con el desarrollo del movimiento, el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque.

Por esto, el marxismo no rechaza categóricamente ninguna forma de lucha El marxismo no se limita, en ningún caso, a las formas de lucha posibles y existentes sólo en un momento dado, admitiendo la aparición inevitable de formas de lucha nuevas, desconocidas de los militantes de un período dado, al cambiar la coyuntura social. El marxismo, en este sentido, aprende, si puede decirse así, de la práctica de las masas, lejos de pretender enseñar a las masas formas de lucha inventadas por “sistematizadores” de gabinete.”(1 Lenin: La guerra de guerrillas, septiembre de 1906. Resaltados del original).

La Táctica de Huelga Política de Masas también ha sido criticada por camaradas comunistas de otros países, o ha sido vista con escepticismo, pues la han confundido con la estrategia para desencadenar irremediable e inmediatamente la insurrección. Pero no; la actual Huelga Política de Masas en Colombia se corresponde a un período de ofensiva táctica dentro de la defensiva estratégica de la Revolución Socialista, cuya vía es la Guerra Popular y cuyo desarrollo más probable será una gran insurrección que alcanzará todo el país y tendrá como centro las principales ciudades.

Pues bien, los hechos muestran la verdad sobre la coherencia y conformidad de la táctica revolucionaria de la Unión, con la fuerza y empuje de la Huelga Política de Masas, cuyas formas explosivas van en aumento acelerado, siendo incesantes los movimientos de masas que la confirman como la principal tendencia objetiva de la lucha de clases en este período, manifiesta en la huelga política de masas en Arauca - Caldas, en las constantes huelgas políticas de masas en los campos petroleros de Puerto Gaitán, Barranca de Upía y Sabana de Torres, en la huelga de los trabajadores de la palma aceitera y movilización estudiantil en Pamplona, en la huelga política de masas en La Tebaida - Quindío contra el cobro exagerado de servicios públicos, en el paro y movilización de taxistas y estudiantes en Nariño, en los cotidianos bloqueos al transmilenio en la capital contra el pésimo servicio y el sobrecobro en el pasaje, en las gigantescas movilizaciones y combativos enfrentamientos de los estudiantes en Bogotá y otras ciudades contra la privatización de la educación…

El fenómeno más destacado y revolucionario en este maravilloso ascenso de la Huelga Política de Masas, es la actuación del proletariado industrial, con los obreros del petróleo y las minas a la cabeza, dando cuenta con su lucha huelguística, de la presencia activa del proletariado en la escena de la lucha política, con dos muy importantes características: una, marcha abanderado de la principal reivindicación actual de su lucha de resistencia, la contratación colectiva, directa e indefinida; y dos, marcha a la cabeza de la Huelga Política de Masas, empalmado con las demás luchas del pueblo, dejando ver ya la extraordinaria fuerza que adquieren cuando se juntan en un solo movimiento, como ha ocurrido en los campos petroleros de los Llanos Orientales y del Magdalena Medio, llenando de pánico a los capitalistas y de temor a los gobernantes, que de inmediato apelan a sus sirvientes

En medio del carnaval politiquero, todos los candidatos prometen el oro y el moro al pueblo, con el objetivo de conseguir los votos para llegar a los concejos, alcaldías, gobernaciones, asambleas, congreso y presidencia.

Invitan al pueblo para que participe en la “fiesta democrática” y haga parte de la sociedad ejerciendo su derecho al voto, haciéndole creer que desde las urnas se decide su destino. En realidad al proletariado y el pueblo trabajador, todos los días y a toda hora le impiden participar en los destinos de esta sociedad, le niegan los derechos básicos de salud, educación y vivienda, lo golpean a diario con alzas en los servicios públicos y lo detienen por exigir los derechos arrebatados por la burguesía.

La realidad nos dice que esta democracia está al servicio de unos cuantos, para la muestra varios botones:

El presidente de la agencia nacional de hidrocarburos y los altos funcionarios de esta entidad se han gastado más de 3.600 millones de pesos en becas para que sus hijos estudien en las mejores universidades del país y del exterior, mientras que a los miles de hijos del pueblo se les niega la educación, a los que logran entrar se le ponen miles de trabas burocráticas para ganarse media beca y para rematar les cierran colegios y les privatizan las universidades.

El actual presidente del congreso, Juan Manuel Corzo ha defendido abiertamente que debe ser el Estado el que les pague, aparte de los 22 millones de pesos mensuales de sueldo, la gasolina de sus carros, porque esa plática no les alcanza; mientras que a la gran mayoría de la sociedad le toca pagar sus pasajes, y les toca pagar las alzas en el transporte producto del constante aumento en los combustibles.

Los ministros y el presidente como administradores del Estado burgués, reciben subsidios permanentes para su gasolina, su alimentación, vivienda, y a las masas les quitan los pocos subsidios que hay, les suben los precios de los alimentos, los desalojan de sus casas; esta es compañeros, la democracia burguesa que vivimos.

Mientras a los ricos les recogen las basuras en sus casas, mantienen las calles de sus barrios limpias, a los pobres, como los del municipio de La Tebaida (Quindío) les suben hasta en un 300% el servicio de aseo. ¿Y qué han hecho estos compañeros?, apelar a su propia fuerza, se han organizado para derrocar esta medida por medio de una grandiosa asonada, porque han ido comprendiendo que el pueblo no tiene espacio en esta democracia, y que el único camino que les queda es el de la lucha organizada y directa.

Se podrán esforzar la burguesía y sus medios de comunicación, en organizar caravanas de la democracia, para limpiar el horrendo Estado de los explotadores, pero la realidad, terca hasta más no poder, le enseña a la clase obrera y al conjunto de los explotados y oprimidos, que en esta democracia serán siempre excluidos, serán siempre pisoteados.

Pero lo que deben saber los proletarios, es que la lucha directa en calles, barrios, fábricas y campos se abre camino como un poderoso torrente, que así se están arrebatando los derechos, que así ganan una experiencia tal, que con una correcta dirección, sirve para avanzar a la construcción de una nueva sociedad, el socialismo, en donde las masas trabajadoras gobiernen directamente todos los asuntos de la sociedad, en donde no haya privilegios para unos pocos, en donde los productores de la riqueza sean sus directos beneficiarios.

Tomado de Revolución Obrera, Nº 325

miércoles, 3 de agosto de 2011

¡Se agota la paciencia de los oprimidos y explotados! ¡Crece el odio de clase contra el capitalismo imperialista!

DECLARACIÓN POLÍTICA SOBRE TÁCTICA
IX Asamblea “Camarada Cristian” – Unión Obrera Comunista (MLM)

¡AVANZA LA DESCOMPOSICIÓN DEL CAPITALISMO!
Jamás la sociedad en toda su historia había logrado tanta superproducción de bienes materiales como la que hoy tiene sumido al sistema capitalista en la más catastrófica crisis económica de toda su existencia, que ha afectado a la economía mundial en su conjunto, en todas las ramas y en todos los países; que lleva ya cuatro años causando desastres y sufrimientos a la sociedad mundial; que continua con apenas leves y muy aparentes recuperaciones ni siquiera notorias en economías de países imperialistas como Estados Unidos y Gran Bretaña, y menos aún en Japón y España; sólo en contraste con la recuperación de Alemania, principal economía de Europa y el crecimiento de las llamadas “economías emergentes” del grupo BRICS –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que concentran casi el 43% de la población mundial[1]–, por lo cual su abundante y poderosa fuerza de trabajo ha sido sometida a la ignominiosa superexplotación por parte de todos los países imperialistas y sus gigantescos grupos monopolistas.
Continúa la tendencia de esta crisis económica mundial a ser larga, con leves y momentáneas recuperaciones, porque acontece en las postrimerías del capitalismo, en su fase de agonía –el imperialismo– convertido en sistema mundial de opresión y explotación, que ya nada tiene para dar a la sociedad, salvo succionar cual parásito todas sus riquezas. Porque cada anuncio de crecimiento económico que hacen los empresarios de los grandes grupos monopolistas en las Bolsas o en las instituciones económicas imperialistas, va irremediablemente acompañado de miles y miles de trabajadores parados y lanzados al gran ejército industrial de reserva. Porque los planes anti-crisis de la burguesía imperialista de Estados Unidos y Europa, gastando el tesoro público –léase impuestos tributados sobre todo por los trabajadores– y recortando el gasto social –léase rebaja de salarios, supresión de prestaciones, aumento de impuestos…–, para “rescatar” o “salvar” a gigantescos grupos empresariales monopolistas principalmente financieros, en los hechos, sólo han servido para incrementar más las ganancias de los parásitos capitalistas y perjudicar más a toda la sociedad.
Así, la tal recuperación económica mundial es aparente, y potencia una más pronta recaída, puesto que no atenúa sino que agudiza las contradicciones sociales agrandando las desigualdades del capitalismo, profundizando la crisis social en la cual el imperialismo ha inmerso la humanidad: infernal superexplotación del proletariado mundial, millones de obreros lanzados a la calle y a la “informalidad”, rebaja general del salario, proliferación de cárceles maquiladoras en tierra y altamar donde las terribles condiciones de confinamiento y de trabajo en la explotación asalariada reviven en la agonía del sistema los sufrimientos del nacimiento de la clase obrera, hambruna en extensas zonas del planeta, ruina de los pequeños productores, recortes de servicios públicos y prestaciones sociales ya no solo en los países oprimidos sino también en las grandes metrópolis imperialistas, estrangulación financiera de los países oprimidos que como Grecia, Portugal e Irlanda, son sometidos a “planes de salvamento” que los dejan aún más hipotecados al capital financiero que los quebró.

¡SE FORTALECE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!
La crisis económica mundial ha sido el gran acicate de la agudización de las contradicciones del imperialismo en estos años, siendo especialmente agravada la contradicción principal mundial entre el proletariado y la burguesía, puesta al descubierto ante los ojos del mundo como la contradicción más importante de la sociedad en extensión y profundidad, donde la inmensa mayoría de la población mundial subyugada por la cadena del salario acumula miseria en medio de la riqueza que produce, y sostiene con su fuerza de trabajo a unos cuantos parásitos monopolistas que se apropian privadamente de la producción mundial. La burguesía imperialista en su afán de sobrellevar la crisis económica ha profundizado la crisis social, desatando la rebelión de los asalariados del mundo en multitudinarias movilizaciones, huelgas, paros generales, levantamientos, contra la crisis, contra los “planes de salvamento”, contra el sistema mundial de la explotación asalariada, ya no exclusivamente en los países oprimidos sino también en los países imperialistas donde vuelve a despertar el movimiento obrero, ya no solo de los obreros industriales sino de todos los trabajadores contra un sistema que no es capaz siquiera de sostener a sus esclavos asalariados, asfixiados por el parásito imperialista que se apropia de todo el producto social.
No ha sido menor la agudización de la contradicción entre los países imperialistas y los países y naciones oprimidos, pisoteados y superexplotados a gran escala a cuenta de la política mundial imperialista de expropiar a los pequeños propietarios para entregar sus tierras a explotación capitalista de la agricultura, de apropiación de vastos territorios para la construcción de grandes embalses y la explotación minera a cielo abierto, dejando muerte y hambre a su paso, tierras desérticas y fuentes de agua contaminadas, todo en el exclusivo propósito de oxigenar al moribundo parásito imperialista. Así mismo son agredidos por las guerras de ocupación imperialista, guerras reaccionarias e injustas como la que hoy han concertado contra Libia so pretexto de apoyar la rebelión popular contra el reaccionario régimen de Gadafi, cuando en realidad van por la riqueza petrolera de ese país; esa y cualquier otra aventura colonialista, extenderá el embrollo militar imperialista, ya con algunos reconocimientos públicos de la derrota que les espera en Irak y Afganistán, pues donde pisan sus tropas nace la indignación, florecen justas guerras de resistencia de los pueblos agredidos y guerras populares de contraofensiva, que despiertan la solidaridad de los proletarios y pueblos del mundo.
Y qué decir de la contradicción interimperialista e intermonopolista causada por el desarrollo desigual de los países imperialistas y su codicia en un nuevo reparto del mundo, avivada por deseo impotente y desesperado de salir de la crisis económica mundial capitalista, incitándolos a enfrentarse en guerras mundiales, cuando no a prepararse para ellas en tiempos de paz, abrigando la esperanza de aumentar sus ganancias en la industria militar y quemar instrumentos de producción y mano de obra en la matanza mundial imperialista, que en las condiciones actuales sería el fermento para transformar rápidamente la crisis social en crisis revolucionaria mundial, puesto que las poderosas fuerzas productivas sociales desarrolladas por el imperialismo, ya no las puede contener la anquilosada forma de su sistema basado en la propiedad privada individual, y hacen necesaria una nueva forma de propiedad social, el socialismo.
De ahí que ¡O la Revolución detiene la guerra o la guerra desata la Revolución!, sea la consigna de los comunistas, cuyo soporte material es el extraordinario resurgimiento de las fuerzas de la Revolución Proletaria Mundial: en las propias entrañas de los países imperialistas y en los países oprimidos de todos los continentes, donde las masas de los países árabes sometidas también a la opresión de los atavismos religiosos han demostrado ejemplarmente por qué son las protagonistas de la historia, tal como también lo hacen los obreros y campesinos de inmensos países como la India, levantados en guerra popular.
El agravamiento de las más importantes contradicciones del imperialismo, evidencia en grado sumo su papel inservible para la sociedad, manifiesto en la exacerbación que ha causado a la contradicción más profunda, ya no solo de la sociedad capitalista y las demás sociedades de clases, sino de toda la sociedad humana, cuya contradicción fundamental es con la naturaleza, de la cual ha surgido y ha luchado por servirse de ella dominando sus leyes, hasta llegar a esta fase de descomposición del capitalismo, donde la destrucción acelerada de la naturaleza es uno de los últimos recursos de la burguesía para contrarrestar la tendencia a la baja de su cuota de ganancia, con lo cual ha llevado tal contradicción hacia el antagonismo, al límite de amenazar la propia existencia de la sociedad.
Contrario a los deseos de los reaccionarios, día por día la sociedad trabajadora mundial rechaza este sistema basado en la propiedad privada y en la explotación del hombre por el hombre; tiende, como la planta a la luz, hacia la conciencia –que deben llevarle los comunistas– sobre la necesidad de derrotar y sepultar al imperialismo su peor enemigo y el mayor peligro para la naturaleza, capitalismo en descomposición, agonizante, y por tanto, antesala del socialismo.
La magnitud y los desastres sociales de la presente crisis económica han dado fuerza poderosa a la Revolución Proletaria Mundial, tendencia histórica principal de la época, anunciando por todos los poros de la sociedad, que el mundo está maduro para ella; que las relaciones de explotación deben ser suprimidas y reemplazadas por las relaciones mundiales de cooperación entre los trabajadores; que todas las contradicciones del imperialismo a la par de los terribles sufrimientos que le causan a la humanidad, le proporcionan poderosas fuerzas para destruirlo; que todos los proletarios del mundo deben saber que su contradicción con la burguesía mundial es hoy el principal motor de la sociedad, y la que mejor expresa en el terreno de las clases sociales, el insostenible antagonismo entre la producción cada vez más social y la apropiación cada vez más privada, el mismo que determina cuánto le queda de existencia al capitalismo; que por tanto tienen en sus manos la única alternativa real para salvar la sociedad y la naturaleza: derrocar con la violencia revolucionaria de las masas el poder mundial del capital y mediante la Dictadura del Proletariado, sepultar para siempre al imperialismo, continuando la revolución para construir el Socialismo, y a través de él, arribar al Comunismo en toda la tierra. ¡El Capitalismo Imperialista está en Crisis! ¡Viva el Socialismo y el Comunismo!

¡LA DEBILIDAD DE LA REVOLUCIÓN ESTÁ EN LA SITUACIÓN DEL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL!
Las luchas del movimiento obrero mundial, de los pobres del campo, de todos los hombres y mujeres cuya fuente de subsistencia es exclusivamente su trabajo, de los arruinados por los monopolios, de los desterrados por el capitalismo, de todos los oprimidos y perseguidos a causa de su raza, nacionalidad, sexo, ideas políticas y religiosas, de los enemigos de las tiranías, de los países, nacionalidades y territorios usurpados por los imperialistas, de los defensores de la libertad y la naturaleza, de quienes se oponen a las guerras de rapiña… constituyen la poderosa fuerza suministrada por las contradicciones del imperialismo a la Revolución Proletaria Mundial, fuerza que muestra valientemente su descontento y rechazo al sojuzgamiento y la miseria en que el imperialismo ahoga a la sociedad; fuerza que durante estos años de crisis económica ha dado un mentís contundente a la cháchara burguesa sobre el bienestar de toda la sociedad bajo el capitalismo; fuerza que también ha refutado a los oportunistas de todos los pelajes que como el revisionista Partido Comunista de Nepal Unificado (Maoísta) PCNU(M) levantó el perverso argumentó de la debilidad del movimiento obrero y la falta de respaldo mundial, para justificar su traición a la Guerra Popular en Nepal y al Movimiento Comunista Internacional; fuerza que exige y hace urgentemente necesaria la unidad de los comunistas revolucionarios, de los marxistas leninistas maoístas, tanto en Partidos independientes en cada país, como a nivel de todos los países  en un único Partido mundial del proletariado: la Internacional Comunista.
La ausencia de un centro ideológico y político que dirija al proletariado internacional, la debilidad de los comunistas revolucionarios divididos en múltiples programas para enfrentar al imperialismo, divididos en partidos dispersos a nivel internacional, divididos en pequeños grupos y organizaciones en muchos países donde el proletariado aún no cuenta con su Partido de vanguardia, todo esto, configura el rasgo característico de la situación actual del Movimiento Comunista Internacional y tiene nombre propio: confusión ideológica y dispersión organizativa. He ahí la causa de la impotencia política de los comunistas para colocarse al frente de las poderosas fuerzas sociales de la revolución. He ahí la fuente de la debilidad actual de la Revolución Proletaria Mundial.

¡EL REVISIONISMO ES EL PELIGRO PRINCIPAL PARA LA UNIDAD DEL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL!
El revisionismo prachandista que osó levantarse en el propio seno del Movimiento Revolucionario Internacionalista MRI, que consideró imbatible al imperialismo y decidió postrarse servil ante él, que  llamó a abandonar la idea de la revolución proletaria para izar las caducas y raídas banderas burguesas de la paz, la democracia y la reorganización del viejo Estado reaccionario… ese revisionismo logró el colapso del MRI como centro y cabeza del Movimiento Comunista Internacional, y se entronizó  como el peligro principal para su unidad.
Peligro principal que hoy tiene una nueva y más peligrosa fuente en las teorías del Partido Comunista Revolucionario de Estados Unidos PCR,EU, cuyo nuevo Manifiesto y Constitución dejó atrás la vacilación centrista entre el marxismo y el revisionismo, y optó por dejar en duda la vigencia de la teoría general del Marxismo Leninismo Maoísmo a partir de la Revolución Cultural Proletaria y la derrota de la Dictadura del Proletariado en China, declarándola insubsistente para enfrentar los problemas actuales de la revolución, y ya superada por la llamada Nueva Síntesis de Avakian acogida en el Manifiesto y Constitución del PCR,EU y que los camaradas del Partido Comunista (Maoísta) de Afganistán bien y precisamente han denominado teoría post-marxista leninista maoísta, pacifista y humanista, con un desarrollo más profundo y más amplio de lo que en la dirección de los “nuevos desarrollos” pudo significar el “Camino Prachanda” y el “Pensamiento Gonzalo”. Es una teoría revisionista más culta y mejor elaborada que el revisionismo prachandista, y por tanto, más peligrosa, si se tiene en cuenta la tendencia a rechazarla ante todo por el hegemonismo de ese partido en la antigua dirección del MRI, pero subestimando la necesidad del profundo deslinde y refutación teórica.
No puede tampoco subestimarse la otra fuente del revisionismo actual, la del Partido Comunista de Nepal Unificado (Maoísta), que habiendo sido desenmascarado y derrotado teóricamente, en una victoria del Marxismo Leninismo Maoísmo reconocida y aceptada por partidos centristas del MRI, hoy vuelve a encontrar respaldo político en esos partidos, los cuales tras las banderas anti “Avakian”, anti “Prachanda” y pro “Kiran”[2], embellecen el carácter revisionista del PCNU(M), le perdonan su traición a la revolución en Nepal, y minimizan la bancarrota que ocasionó al MRI. La actualmente llamada posición de izquierda en el PCNU(M), es un matiz umbilical de la traición prachandista, marxismo de palabra y revisionismo en su actuación política, que maniobra en medio de la convivencia con el oportunismo, al punto de aliarse con Bhattarai[3] para enfrentar a Prachanda.
El repunte del centrismo encontró la ocasión en la Declaración Conjunta del Primero de Mayo pasado, limitando su anti-revisionismo a la condena ideológica de la dirección Prachanda-Bhattarai del PCNU(M) pero no al Partido como tal, y menos a la traición política que consumó en acuerdo con la burguesía y el oportunismo de vieja data en Nepal. Cuando reconocen el carácter revisionista de la dirección del PCNU(M), se quedan a medio camino, vacilando ante la ruptura cabal con el revisionismo prachandista, pues si bien lo rechazan en lo ideológico como un nuevo “desarrollo” del MLM, concilian con la actuación política oportunista de su Partido.
El programa inmediato del centrismo apunta a revivir o reactivar o reorganizar el MRI, pretendiendo librarlo de la  macula revisionista que emergió de su propio seno y lo hizo colapsar; no ven en el revisionismo y el centrismo la causa de la situación objetiva a la que fue reducido el MRI, la causa de su liquidación como centro ideológico y político; y en cambio pretenden endilgarle propósitos liquidadores a los marxistas leninistas maoístas que se atrevieron a desenmascarar el revisionismo y el silencio conciliador en el MRI, y que hoy, siguen luchando contra la corriente, firmes en el rechazo y la denuncia a toda conciliación con el revisionismo. Como si el problema fuera exclusivamente organizativo, el centrismo no tiene escrúpulo para juntar su voz a la del PCNU(M) y llamar a la reactivación del MRI, pues en esencia, desde este movimiento, nunca se condenó la traición consumada en el Acuerdo de Paz del 2006 en Nepal; los Boletines del Servicio Noticioso de Un Mundo Que Ganar, única voz pública no apagada del todo, no fue más allá de calificar la política del PCNU(M), como una táctica arriesgada de “desenlace pendiente”, de “inseguros resultados”.
La firma del Partido Comunista de la India (Maoísta) en la Declaración centrista y conciliadora del Primero de Mayo, refleja vacilación e incoherencia con la lucha de principios que este Partido ha librado contra las posiciones revisionistas del PCNU(M) –defensa de la transición pacífica, soslayo de la cuestión fundamental del marxismo sobre la destrucción violenta del viejo Estado reaccionario…– siendo aún más sorprendente, hoy cuando son ampliamente conocidos los hechos politiqueros oportunistas del PCNU(M), sus tramoyas y trapicheo con las clases dominantes y demás oportunistas en Nepal, sus compromisos con el Gobierno y las clases dominantes de la India, el país opresor más inmediato.

¡LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL URGE LA UNIDAD DE LOS MARXISTAS LENINISTAS MAOÍSTAS! ¡NO LA UNIDAD Y CONCILIACIÓN CON LOS REVISIONISTAS!
La lucha contra el zarpazo revisionista en el MRI, ha decantado un matiz firme en el Marxismo Leninismo Maoísmo; firme en el combate al revisionismo, peligro principal para la unidad del MCI; firme en la confrontación al centrismo vacilante y conciliador con el revisionismo del PCNU(M). Un matiz marxista leninista maoísta, que como parte del MCI, y por tanto, de su estado de confusión y dispersión, lucha por superarlas sabiendo que la unidad de organización está determinada por la claridad en la ideología y la unidad en la política; lucha que la Unión Obrera Comunista (MLM) considera debe librarse como la lucha de una Línea General marxista leninista maoísta contra todas las concepciones de línea oportunistas, sabiendo que el revisionismo es el peligro principal.
Este matiz tiene diversas expresiones en el MCI, y tiende a fortalecerse en organizaciones y partidos que sin tener origen directo en el MRI o en sus simpatizantes inmediatos, reconocen los méritos históricos del MRI y aceptan su derrota a manos del revisionismo; conciben el deslinde profundo con el revisionismo y el centrismo conciliador, como una necesidad imprescindible para la unidad de los marxistas leninistas maoístas en el MCI; defienden importantes identidades respecto a la crisis actual, al imperialismo como la fase del capitalismo agonizante, a la fuerza objetiva de la revolución como la tendencia principal, a los preparativos de guerra mundial por los imperialistas; así como también los dividen divergencias importantes sobre la contradicción principal en el mundo, el carácter de la guerra popular en los países oprimidos y en los países imperialistas, el carácter del capitalismo en los países oprimidos y otras cuestiones afines al llamado Pensamiento Gonzalo….
Han sido expresiones destacadas de este matiz, el pronunciamiento emitido el 21 de agosto de 2009 por el Partido Comunista (Maoísta) de Afganistán sobre el Manifiesto y Constitución del PCR,EU, los mensajes conjuntos difundidos el Primero de Mayo, tales como ¡Proletarios y pueblos oprimidos de todos los países, uníos contra el imperialismo![4], y “Por un futuro luminoso del proletariado, Por un Primero de Mayo combativo”[5], las posteriores denuncias al centrismo conciliador, y también, por la contraparte, son en la práctica un reconocimiento de la existencia de este matiz, los ataques lanzados por el Grupo Comunista Revolucionario de Colombia[6], por el Partido Comunista (maoísta) - Italia[7], y en el documento que dice ser una Comunicación del CC del Partido Comunista del Perú al Movimiento Popular Perú[8].
Fortalecer el matiz firme marxista leninista maoísta exige profundizar la lucha de líneas en el MCI contra el peligro principal, el revisionismo post-mlm del PCR,EU y del PCNU(M), con el cual la contradicción es con el oportunismo abierto. Contra el repunte del centrismo encabezado por partidos provenientes del MRI, conciliador con la traición política del PCNU(M) y opuesto a reconocer su carácter revisionista; es una contradicción en el seno de los marxistas. Contra el “izquierdismo” afín a una vertiente del llamado Pensamiento Gonzalo, y más de fondo, afín al linpiaoísmo, con el que ya hubo episodios de lucha en el MRI[9]. El matiz “izquierdista” es susceptible de una alianza contra el peligro principal porque se opone al revisionismo, pero no se puede olvidar que dentro de ese matiz se mueven posiciones que se enfrentan antagónicamente, y otras que al coincidir con el centrismo en la vigencia del MRI, eluden el problema del centrismo, a cambio de una ilusa y pasajera ventaja organizativa.
El eslabón clave para asir firmemente y desarrollar con acierto la lucha de líneas en el MCI, está en avanzar en la formulación de una Línea General para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional, que sistematice la línea que los marxistas leninistas maoísta han ido elaborando en la lucha por conocer y transformar el actual mundo imperialista, rebatiendo tanto las mentiras y ataques de la burguesía imperialista, como la falsificación y tergiversación del marxismo por parte del oportunismo, a lo largo de todo el período de crisis que arranca desde la derrota de la Dictadura del Proletariado en China, período en el cual, la Unión Obrera Comunista (MLM) y su precursora, la Revista Contradicción, han contribuido en la defensa ortodoxa del marxismo rebatiendo las veleidades y especulaciones oportunistas, han contribuido en la comprensión de la situación actual –las contradicciones mundiales del imperialismo– y de la inevitable necesidad del triunfo revolucionario del proletariado. Formulación de una Línea General que trace una claro deslinde entre el marxismo verdadero y el falso, entre su desarrollo científico cuyo avance implica reafirmar los principios fundamentales del marxismo, y el supuesto “desarrollo” sectario que lo declara superado e insubsistentes sus principios. Formulación de una Línea General que le dé continuidad al deslinde histórico en el MCI entre marxismo y oportunismo, desarrollándolo en la lucha contra las formas actuales de oportunismo que se guarecen en el “maoísmo” para negar el marxismo leninismo maoísmo.
Ante el estado de confusión y dispersión del Movimiento Comunista Internacional, sólo una Línea General permite una guía segura y coherente para jerarquizar, concatenar y enfrentar las innumerables discusiones en toda la línea, y darle base sólida a la unidad de los marxistas leninista maoístas en una nueva Internacional, a la vez que guiarlos en las batallas inmediatas contra el revisionismo, el centrismo, el “izquierdismo”; en los debates, reuniones y conferencias internacionales.
Trabajar por contribuir a esa Formulación de una Línea General para la unidad del MCI, es hoy la principal tarea internacionalista de la Unión Obrera Comunista (MLM); un propósito al cual deben servir las demás tareas de orden internacional. ¡Por la Internacional Comunista de Nuevo Tipo: Avanzar en la Formulación de una Línea General para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional!

¡LA SUPEREXPLOTACIÓN Y DICTADURA DE LOS CAPITALISTAS CLAVA MÁS SUS GARRAS SOBRE EL PUEBLO COLOMBIANO!
La débil recuperación económica en algunas ramas de la producción[10], en el comercio exterior y en la construcción, ha incitado a las clases dominantes a pregonar la recuperación de la economía y presentarla como de “gran beneficio” para todos los colombianos.
En realidad tal recuperación no solamente es leve, sino muy aparente, argumentada como siempre lo hace la economía política burguesa en factores falsos, no de la base de la producción, ni del equilibrio con el consumo, sino de la especulación del capital financiero y sus billonarias ganancias, en el negocio de la coca, en el gran negocio de la burguesía con la tragedia invernal[11], de las superganancias semicoloniales del capital imperialista a través de las inversiones del Estado en infraestructura, pero principalmente en el negocio del petróleo y la minería, donde cuentan con el favor de los gobernantes corruptos y lacayos[12], quienes alabando la inversión extranjera como “un gran beneficio” para el país, bajo el manto de la “confianza inversionista” le ceden importantes y extensos territorios a la explotación de los grandes grupos monopolistas, con títulos mineros a treinta años que ya suman más de 9.000 y cubren el 4% del territorio nacional, con libertad para evadir sus obligaciones laborales y una exoneración de impuestos que equivale a devolverles desde el 50% hasta más del 100% de las regalías. He ahí la coherencia del aparente crecimiento con las “cinco locomotoras” del actual plan de gobierno “Prosperidad democrática”: “infraestructura, vivienda, agro, minería e innovación”.
Y qué decir del anuncio del “aumento en el bienestar de los colombianos”… no es más que una fullera frase de campaña para seducir incautos. ¡La leve y aparente recuperación de la economía, al pueblo lo ha dejado peor! Bajo el gobierno de Santos, lejos de mejorar, la crisis social se agrava y continúa acumulando combustible para una gran explosión social: más miseria en las masas trabajadoras de la ciudad y el campo, y más riqueza para los burgueses, terratenientes e imperialistas. Sigue la privatización de la salud, de la educación y de las empresas estatales. Continúa el desplazamiento de los pobres del campo por terror, hambre, tierras inundadas y por las leyes antipopulares y almibaradas del Gobierno de Santos, que como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, es la cara jurídica, engañosa y embellecida de la legalización del despojo violento y el destierro de más de 4.5 millones de desplazados a lo largo de casi tres décadas de guerra reaccionaria contra el pueblo.
Con el estilo del Gobierno de Santos de palabras conciliadoras y hechos reaccionarios, presenta falsos positivos también en economía. Es el caso del 1.2% de aumento sostenido en el empleo generado durante el año, cuando bien se sabe que tales cifras tienen de soporte la llamada “informalidad” –deshilachado disfraz del pauperismo oficial– y la rotación temporal por las fábricas de miles y miles de jóvenes trabajadores, que por tener trabajo en unos pocos meses, ya quedan inscritos en la categoría de “ocupados”.
En los hechos siguen los despidos masivos por cierres o traslados de empresas que lanzan nuevos y mayores contingentes de obreros a engrosar el gran ejército industrial de reserva, a vivir del llamado rebusque, cuando no, a caer en esa lacra terrible y gigantesca del capitalismo: la degradación física y moral. Para el capitalista la fuerza de trabajo de los proletarios sólo le interesa en el exclusivo interés de incrementar su capital; más allá de eso, todos sus discursos son simples prédicas hipócritas para hermosear el gran negocio de  la explotación asalariada.
La rebaja del salario sigue galopante, acelerada por las medidas burguesas anticrisis que prolongan la jornada y aumentan la intensidad del trabajo sometido bajo el capitalismo al desarrollo de la tecnología y la mecanización de la producción, en vez de servirse de ellas para alivianar su desgaste físico e intelectual como sí lo será en el socialismo; sometido a la competencia entre los propios obreros, ya no solo en el país, sino con sus hermanos de clase en el mundo, que como en los países de Asia son hoy esclavizados a la superproducción imperialista con salarios que hace tiempo sobrepasaron los límites del hambre.
Tras el discurso del Gobierno de desmantelar las “Cooperativas de Trabajo Asociado”, se oculta la pérfida consolidación de la contratación indirecta y temporal, en una arremetida de conjunto contra el proletariado y de manera muy reaccionaria contra las mujeres y los niños, pues la gran alharaca del Gobierno tiene un fin perverso de doble filo: acabar las verdaderas cooperativas de los trabajadores (como por ejemplo, son la mayoría de cooperativas de corteros de caña en los ingenios del Valle y Cauca, o las cooperativas de los compañeros recicladores); y, en el caso de las falsas cooperativas de “trabajo asociado”, reglamentarlas[13] para cambiarles la forma, pero sin suprimir la contratación de la fuerza de trabajo “por terceros”.
En la práctica, significa fortalecer y multiplicar las llamadas “agencias temporales”, modernas agencias negreras traficantes de fuerza de trabajo en beneficio de la superexplotación capitalista; seguir impidiendo el derecho a la organización sindical, el derecho de huelga, de contratación directa, colectiva e indefinida, y el derecho de los trabajadores a organizar sus verdaderas cooperativas. Tales reivindicaciones del proletariado, son tan inmediatas, que desde hace tiempo las viene peleando espontáneamente e iluminado por las denuncias de los comunistas, demostrando que las leyes burguesas –Reformas Laborales– que “prohíben” a los trabajadores cooperativos y temporales la organización sindical, los pliegos de peticiones y la huelga para exigirlos, no son leyes sagradas ni inviolables; son leyes reaccionarias anti-obreras no para “tumbar” en el establo parlamentario con los oficios de los politiqueros oportunistas, sino para pisotearlas con la lucha directa de los obreros.

¡NI EL ESTADO, NI LOS POLITIQUEROS! ¡SÓLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!
El agravamiento de la crisis social significa mayor antagonismo entre los oprimidos y opresores, entre los explotados y los explotadores; mayores y más frecuentes colisiones entre las clases sociales que los representan. Choques que ni se pueden evitar, ni se pueden resolver mediante acuerdos y concertaciones, puesto que se trata de contradicciones antagónicas, irreconciliables, que el capitalismo simplifica y concentra entre los dueños del capital y los poseedores de la fuerza de trabajo.
Se sigue agudizando esa contradicción principal de la sociedad colombiana entre el proletariado y la burguesía, a la vez que las contradicciones entre los pobres del campo y los burgueses agrarios y terratenientes, entre los pequeños y medianos propietarios y los grandes grupos monopolistas, entre el gran ejército de desplazados y el gobierno, entre todos los de abajo y los señores del capital representados en el Estado… por eso los choques de clases estallan una y otra vez en rebeliones, asonadas, huelgas, paros, tomas de tierras, bloqueos, manifestaciones, tomas de plazas.
Es indeclinable el rechazo del pueblo al camino politiquero, a las demagógicas promesas gobiernistas de “prosperidad y cambio”, a confiar sus problemas a los intermediarios politiqueros y parlanchines del Congreso. Las masas trabajadoras siguen andando su camino de lucha directa, siguen acumulando experiencia en la confrontación callejera a las fuerzas del Estado, siguen forjando la confianza en sus propias fuerzas, y continúan radicalizando su protesta.
Hierven todas las contradicciones de clase en la sociedad, y los pobres tienden a unificar sus conflictos, a agruparse en un solo pueblo y una sola lucha, ya no solo contra sus explotadores y verdugos inmediatos y separados, sino contra el Estado representante de todos los opresores y explotadores, en una lucha política enfrentada con la única fuerza que el pueblo tiene hoy en su haber: su gran descontento y rencor con los gobernantes, su inmensa cantidad de puños para luchar, sus innumerables manos para parar la producción e interrumpir el curso normal de los negocios capitalistas… por eso la tendencia objetiva del ascenso del movimiento espontáneo de las masas, tiene nombre y dirección propios: hacia la Huelga Política de Masas; tendencia objetiva que le da base materialista a la táctica revolucionaria. Sólo hace falta elevar el grado de conciencia sobre la necesidad de unirse como un solo hombre contra el enemigo común, y transformar su rencor en profundo odio de clase, comprendiendo que no basta conquistar las reivindicaciones de una Plataforma táctica inmediata, sino que es necesario avanzar hasta acabar de raíz con las causas de todos los males que asfixian al pueblo trabajador: la explotación asalariada y la dictadura de clase de los explotadores. Sembrar la claridad de las ideas socialistas en el fértil terreno del anchuroso movimiento espontáneo de las masas, es la deuda y gran compromiso de los comunistas. ¡Todo va en aumento y en provecho de la revolución, y ya se agota la paciencia de los oprimidos y explotados!
Una vida de tragedia como la que sobrellevan los compañeros desplazados y campesinos, no puede ser un calvario sin fin; en medio de la desdicha portan la buena nueva de engrosar en millones el gran ejército de proletarios que ya existe en Colombia. Es crucial y de actualidad táctica inmediata su organización y movilización, sabiendo que el desplazamiento en su inmensa mayoría los obliga a hacer un tránsito de clase, de campesinos a proletarios, que las promesas de retorno a sus tierras, hechas por el Ministro de Agricultura y el Presidente, son sólo distracción y engaño, porque ellos mismos son parte y representantes políticos de los expropiadores; porque sus leyes de Víctimas, Restitución y de Tierras, son calculados embrollos jurídicos no para devolverles las tierras a los desplazados sino para entregarlas al servicio de los dueños del capital para que las exploten; porque quienes creen en las garantías que ofrece el Gobierno y se atreven a  regresar, son recibidos por los ejércitos de matones al servicio de los expropiadores, que nuevamente los amenazan, persiguen, asesinan y masacran[14], como parte de terrorismo de Estado que en ciertas zonas especiales sigue ejecutando el Gobierno de Santos.
Las clases dominantes en Colombia son vetustas, parásitos inservibles, que desesperadas ante su inevitable derrota, recurren a las formas más reaccionarias de su dictadura de clase, como es la creación de grupos fascistas legales y bendecidos por los cavernarios sectores de clase emparentados con el Opus Dei que tuvo asiento en dos Ministerios del régimen de Uribe, y desde entonces en la Procuraduría. Pero también de inmediato, despiertan el rechazo en la sociedad, en la juventud antifascista, en las minorías étnicas y sexuales cuyas últimas manifestaciones han sido de notable carácter político contra la opresión, la persecución y la discriminación. Son nuevas fuerzas proclives a engrosar el movimiento revolucionario, ya no solo contra estas expresiones ultra-reaccionarias de la dictadura burguesa, sino contra todo el Estado, máquina de fuerza armada donde esa dictadura concentra su poder de clase.
¡Sólo el pueblo salva al pueblo!, es la voz de combate en la lucha directa de los trabajadores, movilizados en poderosas manifestaciones como las realizadas este año contra el Gobierno de Santos, donde la del Primero de Mayo mostró el crecido descontento de las masas, su gran repudio al sistema capitalista y sus gobernantes, la influencia que ganan las ideas revolucionarias en el movimiento de masas, donde particularmente sectores obreros hicieron suyas consignas orientadas por los comunistas, y entonaron entusiastas el himno mundial del proletariado, La Internacional. ¡Contra el Gobierno de Santos y por la Revolución Socialista! ¡Avanzar en la preparación y organización de la Huelga Política de Masas!

¡ADELANTE EN LA LUCHA POR LA UNIDAD E INDEPENDENCIA DEL MOVIMIENTO SINDICAL!
El empuje desde la bases hacia el fortalecimiento y reanimación del movimiento sindical, hacia la lucha y organización de los obreros cooperativos y temporales, hacia la organización sindical de los obreros agrícolas y los desplazados que transitan hacia el proletariado, son hechos indicativos de una gran necesidad actual del movimiento obrero: la Reestructuración del Movimiento Sindical; para que sirva efectivamente a la lucha de resistencia de los obreros y no a la politiquería liberal socialdemócrata y oportunista; para que sea parte de la lucha general del movimiento obrero por su emancipación y no cueva de mercaderes contratistas de la fuerza de trabajo; para que sirva a la enseñanza de las ideas socialistas correspondientes a los intereses obreros, y no para el adoctrinamiento en la conciliación y el servilismo ante la burguesía; para que aprenda y practique el internacionalismo en vez de enfrentarse a sus hermanos engañados por el nacionalismo burgués.
Las condiciones actuales son excelentes para retomar con firmeza la política de Reestructuración del Movimiento Sindical y llevarla a la práctica aprehendiendo las lecciones que ha dejado la experiencia en estos años; para exigir con la fuerza de los hechos, el cumplimiento de la palabra del Gobierno sobre el derecho a la organización sindical, a la contratación colectiva directa e indefinida, y a la huelga, forma de lucha obrera por excelencia; para levantar las banderas de la unidad y la independencia de clase en la lucha y organización de los obreros, en abierta confrontación al “pacto de Santos con los jefes vendeobreros” en el propósito de cederle a la burguesía por mano del Gobierno, la dirección directa del movimiento sindical, tras el embeleco de que el Vicepresidente Garzón es un sindicalista en el Gobierno, cuando está allí por traidor, por vendido, por lacayo, por bellaco, por rompehuelgas; por eso los uribistas lo reclaman como su digno representante.
La educación de los obreros en los principios del sindicalismo independiente y revolucionario, y en las ideas del socialismo, sigue siendo, la tarea clave y más importante en la recuperación del Movimiento Sindical para la causa obrera, sabiendo que arrancar la dirección de los sindicatos de manos de los oportunistas, liberales y socialdemócratas, no es un trabajo burocrático, ni una rebatiña a puerta cerrada y por las juntas directivas, sino la labor incansable de tomar la iniciativa en la movilización, organización y educación de los obreros, denunciando a los recalcitrantes jefes oportunistas traidores y su contubernio con los gobiernistas jefes vendeobreros de las Centrales, y desenmascarando toda vacilación o intento de disuadir y apaciguar la lucha directa, por parte de los jefes intermedios de los partidos oportunistas que vacilan entre la politiquería y el ascendente empuje de la lucha directa de las masas.
Por lo demás, las bases obreras una vez hayan comprendido la importancia que para sus intereses inmediatos y futuros tienen la unidad y la independencia de sus sindicatos, no solo elegirán para la dirección a sus mejores y más firmes representantes, sino que los obligarán a unir los sindicatos de la misma empresa, de la misma industria, de la misma clase hasta construir una poderosa Central Sindical Revolucionaria que organice y dirija la lucha de todos los obreros para conquistar una verdadera alza general de salarios, en vez de concertar cada año con los patrones y el gobierno la rebaja del salario como es la costumbre actual de los jefes vendeobreros; unidad e independencia de los sindicatos, condiciones imprescindibles en la preparación de los obreros para la revolución socialista. ¡El movimiento sindical debe participar en la lucha general del movimiento obrero y del pueblo colombiano contra la burguesía, los terratenientes y el imperialismo!

¡CONTRA LA FARSA ELECTORAL: NO VOTAR! ¡UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR!
Para el mes de octubre las clases dominantes han organizado una nueva farsa electoral, engolosinando al pueblo con su amputada y falsa democracia. Los partidos oportunistas y la democracia pequeñoburguesa son por su naturaleza animadores de esa farsa y también llaman a los trabajadores a votar por sus candidatos.
La Unión Obrera Comunista (MLM), reconoce que la todavía desventajosa correlación de fuerzas y el estado de la organización independiente del movimiento obrero y de masas donde resalta la ausencia del Partido de vanguardia del proletariado, no permiten boicotear ahora la farsa electoral, pero que tampoco es correcto quedarse pasivos esperando las frías cifras de la abstención. Por tanto, se compromete a hacer del carnaval electoral, una buena ocasión para elevar la conciencia de las masas, sobre el principal problema político de las sociedades de clases: la cuestión del Estado.
En tal propósito, llama a las masas trabajadoras, a los revolucionarios y comunistas, a realizar una Campaña Política Antielectoral, que denuncie el carácter de clase del Estado reaccionario y descubra su esencia más profunda: dictadura de la burguesía, los terratenientes y el  imperialismo, sobre el pueblo. Que muestre por qué es inservible para resolver los problemas de las masas trabajadoras y es una ilusión pretender tomarlo para tal fin. Que desenmascare la hipocresía y falsedad de la democracia burguesa: democracia para los ricos, dictadura para el pueblo. Que eleve la conciencia de los obreros y demás trabajadores en la necesidad del derrocamiento violento del Estado reaccionario y la instauración de un nuevo Estado de Dictadura del Proletariado. Que explique por qué Votar en estas elecciones, así sea por candidatos trabajadores, o en blanco, resulta inútil para resolver sus problemas, y en cambio sí le sirve a los explotadores para legitimar a sus gobernantes y su dictadura sobre el pueblo. Que llame a las masas a confiar en su lucha directa y a rechazar el engaño electoral con la movilización callejera. ¡Abajo el Podrido Estado Burgués y sus Elecciones: Viva el Futuro Estado de Obreros y Campesinos!.

¡EL GOBIERNO DE SANTOS ES UN ACUERDO DE LOS CAPITALISTAS PARA OPRIMIR Y EXPLOTAR AL PUEBLO!
El Gobierno de Santos es un gobierno de transición entre el régimen mafioso y paramilitar de Uribe Vélez y un régimen democrático burgués, la mejor forma de gobierno en el capitalismo para encubrir el ejercicio de la dictadura de clase de la burguesía, los terratenientes y los imperialistas.
El carácter de transición del Gobierno de Santos, o de la llamada “Unidad Nacional”, significa que es un acuerdo temporal entre las clases dominantes para desmontar el poder de la mafia en el Estado pero con el propio apoyo de la mafia, siendo inevitable la agudización de sus contradicciones interburguesas en la lucha por la dirección del Estado, donde la burguesía industrial gana fuerza, son menos las asperezas con sectores de la burguesía agraria y de los terratenientes, y más abiertos los choques con la facción mafiosa uribista, que como se ha dicho, no se dejará sacar fácilmente del Estado, así tenga que pasar cada día a ser una oposición más abierta y armada. Es un gobierno de acuerdo con dios y con el diablo: con la mafia y los liberales, con los demócratas y los fascistas, con los conservadores y el polo, con los paramilitares y las guerrillas.
Tal período de transición es por tanto, pasajero, de inestabilidad política, de múltiples luchas intestinas entre las clases dominantes y también con la democracia pequeñoburguesa por tomar la dirección del poder del Estado burgués en el próximo régimen, que aunque tiende hacia una democracia burguesa corriente, está condicionado por dos importantes factores: uno, el gran poder económico y militar de las facciones en lucha que puede dar como resultado un retorno al régimen de la mafia, o incluso a un régimen abiertamente fascista; dos, la ascendente tendencia del movimiento de masas y de su radicalidad, que junto con los avances en el movimiento comunista, pueden aprovechar la inestabilidad de los de arriba y el cúmulo de sus contradicciones interburguesas, para avanzar más aceleradamente hacia la Huelga Política de Masas, y con ello avanzar poderosamente en la reorganización de filas en las clases revolucionarias siendo lo principal organizar el Partido de vanguardia del proletariado, fortalecer la confianza de las masas en sus propias fuerzas, consolidar la preparación y acumulación general de las fuerzas de la revolución, todo lo cual significaría en los hechos, avanzar más pronto hacia la insurrección y los objetivos estratégicos de la Revolución Socialista.
El carácter de transición del Gobierno de Santos, no cambia que la esencia del Estado siga siendo una dictadura de clase de la burguesía, los terratenientes y el imperialismo. Incluso, siendo en apariencia más democrático burgués que el Régimen de Uribe, tiene un contenido más reaccionario como es la tendencia general de todos los gobiernos burgueses en la época del imperialismo, evidente en el calado ultrarreaccionario de sus leyes y en la pervivencia del terrorismo de Estado y del paramilitarismo, disimulados por su discurso apaciguador y conciliador, y por la complicidad silenciosa de los medios de la prensa reaccionaria que exaltan sus leyes con colores democráticos y populares, e informan de los asesinatos de los jefes naturales de las masas o de las masacres contra los desplazados, como acciones lejanas perpetradas por “oscuras bandas criminales”.
El Gobierno de Santos, en sus relaciones con los imperialistas ha representado fielmente el carácter de las clases dominantes: socias y lacayas del imperialismo. En sus relaciones con los Gobiernos vecinos, ha puesto de manifiesto, que por encima de las disputas nacionales y diplomáticas, están los intereses económicos de los negocios internacionales de la burguesía.
En sus relaciones con las guerrillas, a la vez que continúa la guerra reaccionaria contra el pueblo y por la renta extraordinaria de la tierra, baja el tono guerrerista para tratar la contradicción con las FARC como una contradicción interburguesa de orden político en un conflicto interno. Igualmente con el ELN, guerrilla pequeñoburguesa socialdemócrata y socialcristiana, también combaten y conversan. Éstas, como otros representantes políticos de la pequeña burguesía, expresan su tendencia a bajar la radicalidad a que le obligó el régimen de Uribe, para convertirse en colaboracionista bajo el Gobierno de Santos.
El carácter mafioso, corrupto y paramilitar del Régimen de Uribe, fomentó el desprestigio del Estado, ante lo cual la burguesía industrial partícipe y cómplice en aquel régimen, y hoy en cabeza del Gobierno de Santos, pretende reconstruir la confianza del pueblo en el Estado, con un agresivo plan cuyo filo está en un nuevo pacto social, no reformista liberal, pero sí lleno de engañosa inversión social, en el interés particular del gobierno de ganar para su política, el apoyo de la clase obrera y en especial del movimiento sindical.
Es un retorcido embate contra la unidad de la clase obrera, una gran y peligrosa farsa, que tiene el apoyo abierto de los jefes vendeobreros de la Confederación General del Trabajo CGT y de la Confederación de Pensionados de Colombia CPC, quienes el 26 de mayo pasado firmaron un Acuerdo Tripartito con el Gobierno y los Empresarios en el propósito expreso de facilitarles la aprobación del TLC con Estados Unidos; el apoyo desvergonzado de esa misma camarilla traidora que en el último Congreso de la GCT le cedió tribuna de honor al Presidente Santos, jefe político de todos los explotadores. Ya desde agosto de 2010, los jefes vendeobreros de todas las Centrales Sindicales habían anunciado su contubernio abierto con el Gobierno de Santos, cuando en la celebración de los 75 años de la Confederación de Trabajadores de Colombia CTC, se dieron cita para abrazarse con reconocidos politiqueros burgueses enemigos de los trabajadores, tales como Rafael Pardo presidente del Partido Liberal, en un acto al cual también asistió Elizabeth M. Hoffman segunda secretaria de la embajada imperialista de los Estados Unidos. Tan tenebrosa amenaza para la unidad de la clase obrera, tiene así mismo el apoyo solapado y vacilante de los demás jefes vendeobreros de la Central Unitaria de Trabajadores CUT, y de los partidos oportunistas, bien conocidos por su defensa de la concertación y la conciliación de clases, quienes apenas hacen vagas referencias entre muelas a tan descarada y canalla complicidad con el Gobierno y los capitalistas. ¡La causa obrera necesita la unidad de todos los obreros contra la burguesía; no la unidad de los obreros con la burguesía!

¡EL OPORTUNISMO SIEMBRA CONCILIACIÓN CON LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO, Y COSECHA DISGREGACIÓN Y DESPRESTIGIO!
El carácter de transición del Gobierno de Santos y su plan “prosperidad para todos”, obligó al Polo Democrático Alternativo a realinearse, rechazando de palabra su participación en la mesa de la “unidad nacional”, pero en la práctica comprometiéndose con el Gobierno a mantenerse en la oposición oficial, agravando así su situación de división y desprestigio causada por su respaldo y defensa del Estado actual de dictadura de los explotadores, por su ayuda a la burguesía ejecutándole su dictadura en Alcaldías y Gobernaciones, por su charlatanería politiquera en el establo del Congreso, y por su participación campante en la corrupción burguesa de la Alcaldía de Bogotá.
Compromiso y apoyo reconocido públicamente por el Presidente del Gobierno, quien lo ha agradecido y exaltado; compromiso y apoyo materializado en la vinculación directa en y con el Gobierno, de reconocidos vendeobreros como el Vicepresidente Garzón (reivindicado por el uribismo como su cuota en el Gobierno de Santos) y Julio Roberto Gómez, secretario general de la Confederación General del Trabajo CGT, ambos antiguamente miembros del Polo, respetados y respaldados por los partidos oportunistas, y que ahora, como también ocurre con el Alcalde Moreno, son apenas fraternalmente criticados por sus descaradas fechorías contra el pueblo trabajador y los obreros.
Tampoco se hizo esperar la división entre los sectores demócratas pequeñoburgueses comprometidos más abiertamente con el Gobierno (Gustavo Petro, Julio Roberto Gómez, Samuel Moreno, Clara López…) y los sectores oportunistas (Moir, Pcc mamerto, trotskistas…) que aceptan tal compromiso silenciosos y solapados con apenas amigables reconvenciones a sus copartidarios santistas, que aprueban con tímidos reparos las leyes antiobreras y antipopulares del Gobierno y del Congreso, y apoyan a la Alcaldesa Clara López quien los ha incrustado en el gabinete gobernante de la capital.
Así el oportunismo, se sigue hundiendo en el pantano de su desprestigio natural, causado por su tradicional compromiso con la burguesía, por sus engaños politiqueros y traiciones a las luchas del pueblo y del movimiento obrero, por la persistente denuncia que a sus bellaquerías han hecho los revolucionarios y comunistas. El oportunismo, ha entrado en un estado de disgregación, en relación a sus compinches demócratas pequeñoburgueses en el Polo, y en sus propias filas, donde crece el descontento de las bases obreras de sus partidos, toma fuerza la tendencia a abandonar el camino de la politiquería para ir al camino de la lucha directa de las masas, tendencia que puede llegar a consolidarse en importantes escisiones y desprendimientos.

¡AISLAR AL OPORTUNISMO, PROFUNDIZAR SU DISGREGACIÓN!
Disgregación y desprestigio que se deben profundizar como nunca antes, si los comunistas son capaces de cazar a los oportunistas “con las manos en la masa” ante los ojos y oídos de los obreros y trabajadores; si son capaces de, sobre estos hechos, elevar la conciencia de los proletarios en entender que el oportunismo es el destacamento político de la burguesía en el seno del movimiento obrero.
El desprestigio y disgregación del oportunismo, constituyen una excelente condición para diferenciar los sectores y elementos revolucionarios en sus filas; para darle mayor contundencia al golpe principal de la táctica revolucionaria: aislar la influencia oportunista en la dirección del movimiento de masas; para desenmascarar a sus corrompidos jefes y neutralizar las vacilaciones de quienes provenientes de los partidos oportunistas tienden a vincularse y apoyar la lucha directa de las masas, siendo aconsejable dejar de utilizar la alegoría usada en otras condiciones sobre la postura de la “camisa roja” por parte de algunos jefes oportunistas.
No descansar en la agitación, propaganda y educación paciente y persistente a los trabajadores engañados por el oportunismo, diferenciando bien a los jefes oportunistas, de los jefes intermedios y de las bases; invitando a los sectores de base inconformes a que rompan decididamente y fortalezcan las filas de la izquierda revolucionaria. Es este un magnífico reto para el combate a las manifestaciones de sectarismo que hace tabla rasa en esa diferenciación, y olvida que la Unión, a los obreros y campesinos de base militantes o simpatizantes de esos partidos, no los considera oportunistas, sino compañeros engañados por sus jefes oportunistas.
Proseguir la denuncia a la guerra reaccionaria contra el pueblo, y al compromiso con ella del revisionismo armado de las FARC, y también del ELN, diferenciando entre el trato de ataque y denuncia a sus jefes como enemigos del pueblo, y el trato de propaganda y paciente clarificación a los obreros, campesinos y revolucionarios engañados por su apariencia radical armada, pero ante quienes no se puede silenciar que el programa de tales organizaciones no va más allá del reformismo burgués –no libera al pueblo del dominio político y económico de los capitalistas– que sus jefes prosiguen la guerra por la renta del suelo, persisten en una guerra reaccionaria contra el pueblo, en la expoliación de los pobres del campo, en el confinamiento de las masas en algunas zonas, cobrando la vida de muchos civiles en sus ofensivas militares, sólo para presionar un acuerdo por el reparto del botín.

¡AVANZAR EN LA PREPARACIÓN DEL CONGRESO DEL PARTIDO, ES HOY LA TAREA CENTRAL DE LOS COMUNISTAS!
¡Acelerar los preparativos del Congreso del Partido! sigue siendo la consigna de acción para concretar la tarea central de la táctica revolucionaria: la construcción del Partido Comunista Revolucionario de Colombia. Fue lanzada por la Unión Obrera Comunista (MLM) en su VIII Asamblea en octubre 2009, como grito de guerra a la dictadura de los explotadores, llenando de ánimo a sectores del proletariado avanzado y de los pobres del campo, y anunciando que cuando el proletariado logre organizar su Partido político independiente, se podrá decir que los días de la burguesía, terratenientes e imperialistas empezarán a estar contados.
El llamado a preparar el Congreso entusiasmó a los obreros conscientes, mas no a los jefes de otras organizaciones marxistas leninistas maoístas, cuya indiferencia y silencio atestiguan su escepticismo y desconfianza en el proletariado, su vacilación entre el programa democrático pequeñoburgués y el programa socialista proletario, a pesar de que tanto la crisis capitalista, como el desastre del MRI, sirvieron de catalizador para evidenciar en los hechos, la verdad sobre inmemorables discusiones programáticas.
En contraste se ha visto fortalecido el espíritu crítico de militantes de base y simpatizantes marxistas leninistas maoístas, quienes ante el silencio de los jefes frente a la traición en Nepal, ante su débil participación en la lucha contra el revisionismo actual, y viendo la coherencia entre los inocultables acontecimientos en el MCI y las posiciones marxistas leninistas maoístas en el mundo (entre ellas, las de la Unión), han venido echando abajo el muro del sectarismo, y auguran engrosar las filas de la marcha hacia el Congreso.
En la lucha crucial por avanzar en la preparación del Congreso del Partido, el eslabón clave para afrontar los problemas actuales del movimiento marxista leninista maoísta, y los problemas de la Unión, está en desarrollar la lucha de líneas con acierto, para establecer claras distinciones respecto al revisionismo internacional, para reafirmar el triunfo del Programa Socialista sobre los programas pequeñoburgueses, para combatir las manifestaciones de la línea burguesa liquidadora de fuera o dentro de la Unión, las manifestaciones de la línea pequeñoburguesa vacilante, contener los ataques demoledores y asimilar las críticas correctas a los errores en el trabajo de la organización.
Frente a la inclinación a convertir la lucha de líneas en una discutidera interminable alejada del trabajo, y ante la necesidad de avanzar en el Movimiento por la Bolchevización de la Unión, se debe seguir el ejemplo de los comunistas del regional Carlos Alberto Morales en el viejo Partido Comunista de Colombia (Marxista Leninista), de “a Dios rogando y con el mazo dando”: apoyaron la Campaña de Bolchevización[15] rebatiendo la línea oportunista de “izquierda”, pero a la vez, la llevaron a la práctica, elevando la conciencia de los obreros y vinculándolos a las filas del partido.
La relación entre la construcción del Partido y la construcción de la Internacional Comunista, es una relación de unidad y lucha, de influencia y necesidad recíprocas, cuya correlación en el caso de la Unión Obrera Comunista (MLM) y ante el alevoso ataque del revisionismo prachandista, le impuso un Viraje Táctico de cuatro años, para dar primacía a las tareas internacionalistas sobre las tareas nacionales; una vez terminado tal Viraje en marzo de 2010, la decisión hoy es mantener el énfasis principal en las tareas de la lucha de clases en el país, reafirmando el compromiso internacionalista de construir el Partido como parte de la nueva Internacional Comunista.
Preparar el Congreso presupone consolidar la victoria del Programa Socialista y de la Táctica Revolucionaria sobre los programas democráticos pequeñoburgueses y la táctica reformista, soportada en una profunda y firme base de unidad marxista leninista maoísta, deslindada de todo tipo de oportunismo. Exige avanzar en la Reestructuración del Movimiento Sindical al servicio de la lucha y organización independientes de la clase obrera. Exige avanzar en la preparación y organización de la Huelga Política de Masas, la gran batalla táctica de las clases trabajadoras contra sus enemigos explotadores representados en el Estado, hacia la cual empujan poderosamente las irreconciliables contradicciones de clase. 
Preparar el Congreso del Partido, implica luchar por la unidad de los marxistas leninistas maoístas tanto en el MCI como en el país. Extender y profundizar la influencia organizada en las clases sociales revolucionarias (proletariado, campesinos, pequeña burguesía urbana) y sus sectores de clase en los desplazados, indígenas, juventud, estudiantes e intelectuales en general; en las diversas ramas de la producción; en los principales centros industriales de las áreas metropolitanas de las principales ciudades; en las zonas mineras y petroleras; en los ingenios y las  zonas bananeras, palmeras, cocaleras, cafeteras…
Preparar el Congreso del Partido exige enraizar más profundamente entre las masas, principalmente de la clase obrera y muy en especial entre el proletariado industrial, en el cual es imprescindible fortalecer y extender la organización celular de los comunistas. Demanda mayor centralización y especialización de los Comités de Dirección y sus Comisiones; más y mejores cuadros revolucionarios profesionales; atraer, acoger, organizar y reeducar a los intelectuales revolucionarios. Implica perfeccionar la herramienta principal –el periódico Revolución Obrera– consolidándolo como Semanario en el corto plazo, y base fundamental para construir el Diario del nuevo Partido.

¡COMBATE A LAS MANIFESTACIONES DE SECTARISMO EN LAS RELACIONES CON LAS MASAS!
No se puede avanzar hacia el Congreso del Partido, si no se denuncian y derrotan todas las manifestaciones de sectarismo en las relaciones de la Unión Obrera Comunista (MLM) con el movimiento de masas, y muy especialmente con el movimiento sindical. Es ésta una autocrítica pública y seria de la Unión, de un error que debe enfrentar y erradicar pues contradice su Línea de Masas opuesta diametralmente al sectarismo.
Las manifestaciones de sectarismo en la Unión no tienen la característica de ser una línea que haya predominado sobre la línea oficial, ni siquiera es una desviación grave, pero sí es una seria manifestación de rezagos del oportunismo de “izquierda” en las filas de la Unión, por la proveniencia política de algunos de sus cuadros y militantes, y sobre todo, por la aguda lucha contra el oportunismo de derecha a todo lo largo de este período, dando campo a que posiciones “izquierdistas” se incuben o subsistan como parte de la repulsa al revisionismo, y se pierda de vista la diferencia entre los redomados jefes oportunistas y las bases obreras o trabajadoras militantes de los partidos oportunistas o simpatizantes de ellos, a quienes de ninguna manera se les puede responsabilizar del oportunismo de sus jefes. El combate a las manifestaciones de sectarismo es parte del Movimiento por la Bolchevización de la Unión[16], y debe librarse cuidando no caer en el error de identificar el “no ser sectarios” como equivalente a la blandenguería en la lucha contra el oportunismo.

¡APELAR A LAS MASAS Y A LA CLASE OBRERA!
Dos factores específicos se deben tener en cuenta en la actuación política inmediata de los comunistas y revolucionarios: uno, la inestabilidad política derivada del carácter de transición del Gobierno de Santos; y dos, la intensidad ascendente del movimiento espontáneo de las masas. Estos factores imponen un seguimiento celoso a los acontecimientos políticos del día, unas medidas tácticas impregnadas de gran flexibilidad, una atención permanente a cualquier cambio o viraje en las clases dominantes, una redoblada labor de agitación política y de propaganda contra la podredumbre del Estado burgués y por la necesidad del nuevo Estado de Dictadura del Proletariado.
Existen muy buenas condiciones para el avance de la revolución, pues aumentará la inestabilidad del gobierno y la división de los explotadores, lo cual no niega la necesidad de estar alerta a los cambios abruptos en la actuación de los enemigos de clase y del gobierno, a sus medidas contra el pueblo y frente a la actuación de las masas, como también frente a los realineamientos del oportunismo obligado por cualquier leve viraje de la burguesía, y hacia los cuales tiende a jalarse el movimiento de masas. Asumir el papel de elemento consciente y de vanguardia en la dirección del movimiento de masas, exige no subestimar al Estado enemigo ni subestimar el peligro que le representa la táctica revolucionaria, todo lo cual debe observarse en el plano de la severa discreción conspirativa.
La publicidad conciliadora del Gobierno de Santos y sus hechos reaccionarios, la persistente división entre las clases dominantes, la disgregación y desprestigio del oportunismo, la experiencia ganada por el movimiento de masas y los revolucionarios en ocho años de lucha diaria contra el régimen de Uribe, permiten y obligan a fortalecer aún más la actividad política abierta e independiente.
Es necesario rectificar la falta de audacia y persistencia de los cuadros y militantes, en la lucha por ir al frente del movimiento de masas, por tomar siempre la iniciativa ente los oportunistas y ante los aliados, por organizar y generalizar los Comités de la Huelga Política de Masas, para acelerar sus preparativos y dirigirla. ¡A derrotar las vacilaciones que impiden proseguir e intensificar el trabajo desde y con los Comités de Huelga!
La rebeldía de las masas atenuada en un comienzo por el discurso conciliador de Santos, volvió rápidamente a la carga; el odio crece; la toma de calles vuelve a ser el pan de cada día y obliga a llevar a la práctica las consignas revolucionarias, canalizando la energía de las masas contra todas las almibaradas medidas antiobreras y antipopulares del gobierno. ¡Contra el reaccionario gobierno de Santos y por la Revolución Socialista: Avanzar en la preparación y organización de la Huelga Política de Masas!
La Unión Obrera Comunista (MLM) reafirma que el capitalismo imperialista está en crisis, que es un peso muerto del que la sociedad necesita liberarse avanzando al socialismo dirigido y construido bajo la Dictadura del Proletariado. Reafirma que el mundo está maduro para la revolución, luminosa perspectiva hacia la cual tiende inexorable la sociedad colombiana. ¡Se agota la paciencia de los oprimidos y explotados! ¡Crece el odio de clase contra el capitalismo imperialista! ¡Sólo hacen falta la Internacional y el Partido de los Comunistas!

¡AVANZAR EN LA PREPARACIÓN DEL CONGRESO DEL PARTIDO!
¡AVANZAR EN LA PREPARACIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LA HUELGA POLITICA DE MASAS!
¡AVANZAR EN LA FORMULACIÓN DE UNA LÍNEA GENERAL PARA LA UNIDAD DEL MCI!

IX Asamblea “Camarada Cristian”
Unión Obrera Comunista (MLM)
Colombia, Junio 2011


[1] China 1.347.565.000; India 1.241.492.000; Brasil 196.655.000; Rusia 142.836.000; Sudáfrica 50.460.000 (Estimativos de la ONU para la población en mediados de 2011)
[2] Se refiere a Mohan Baidhya, viejo dirigente del PCNU(M), defensor de los traidores compromisos con los enemigos hechos en el Acuerdo de Paz del 2006, partícipe en la politiquería a la que desde entonces se dedican los “maoístas” en Nepal, y aún hoy, cuando es considerado por algunos partidos, el jefe de la izquierda en el PCNU(M), sigue inmerso en el trapicheo por ministerios para sus partidarios.
[3] Baburam Bhattarai, principal lugarteniente de Prachanda, ya denunciado por ser un trotskista abierto enemigo de Stalin, defensor de la teoría revisionista de las fuerzas productivas, y con simpatías por el “neo-marxismo” para rotular su abjuración del marxismo.
[4] Sucrito por el Colectivo Odio de Clase (Estado Español), Partido Comunista MLM de Francia, Liga de la Juventud Clasista (México), Partido Comunista ML Panamá, Unión Obrera Comunista (MLM) (Colombia).
[5] Firmado por Partido Comunista do Brasil Fração Vermelha, Frente Revolucionario del Pueblo (MLM) de Bolivia, Partido Comunista del Ecuador -Sol Rojo.
[6] “El mayor desastre es el sistema… ¡Se necesita una revolución!”, 1 de Mayo 2011.
[7] “Comentario del PCM Italia al Documento del PCP sobre el XXXI Aniversario de la GP”, 3 de junio 2011.
[8] “¡APLICAR EL MAOÍSMO Y APLASTAR EL REVISIONISMO! ¡QUE EL MAOÍSMO PASE A COMANDAR LA NUEVA GRAN OLA DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!”, junio 2011.
[9] Ver “Para una Cosecha de Dragones”, de Avakian, cuando era marxista.
[10] Las cifras oficiales anuncian un 5.1% de crecimiento de la economía en el primer trimestre, y un 6,4% en la industria en el semestre.
[11] Se dice que la burguesía manejó alrededor de 4 billones de pesos para sus negocios con ocasión de la tragedia invernal.
[12] Julian Villarruel, exdirector de Ingeominas, al frente de la “piñata” minera uribista mediante el ardid de un nuevo Catastro Minero anuló el control sobre la titulación; no por casualidad hoy trabaja para AngloGold Ashanti, multinacional sudafricana y tercer monopolio mundial en la extracción de oro, que lleva cinco años analizando las profundidades de la montaña en Cajamarca – Tolima. Así mismo, el también uribista exministro de minas Hernán Martínez hace parte ahora de la Junta Directiva de la minera Medoro Resources. Y qué decir de la veintena de políticos y funcionarios de La Guajira y del Cesar, todos relacionados con la autorización de licencias ambientales, que según el diario La Folha de Sao Paulo, ya fueron obsequiados con un paseo vacacional por Brasil entre febrero y marzo, con todo pago por MPX, grupo monopolista brasilero en la explotación de carbón.   
[13] Ese es el fondo de la Ley del Primer Empleo, y de la Ley 1438 de reforma a la Ley 100.
[14] Las propias cifras oficiales al 5 de julio, admitían 22 masacres durante el año 2010, y 16 en el primer semestre del 2011.
[15] Se refiere a una gran campaña de rectificación propuesta por el inolvidable camarada obrero petrolero Libardo Mora Toro, contra la línea oportunista de “izquierda”, llamada así, por que fue la política impuesta por cuadros dirigentes del Comité Central y de Comités Regionales, de construir el partido y confiar su dirección principalmente a la pequeña burguesía, dada su profunda desconfianza en el proletariado.
[16] El Movimiento por la Bolchevización de la Unión, fue orientado por la II Plenaria de la VIII Asamblea, para darle continuidad al estudio y reestudio de la ciencia del MLM en la formación de los cuadros y militantes, para proseguir la lucha contra las manifestaciones de machismo en los comunistas, para estrechar el contacto con los obreros, para aprehender el arte de la flexibilidad táctica, para fortalecer la firmeza de la organización en los principios, para afianzar el centralismo democrático como la columna vertebral de su sistema de organización; en fin, para contribuir a labrar en los cuadros y militantes las cualidades de los bolcheviques (tales como las promovidas en una anterior Campaña: “la conciencia comunista, el espíritu de partido, la voluntad de lucha y la combatividad”; y las que destacó el camarada Francisco Garnica: “los bolcheviques eran conocidos por su extraordinario espíritu creador, por su audacia para destruir mitos y costumbres rutinarias en el trabajo revolucionario, por su arrojo e iniciativa para romper viejos dogmas, por su capacidad de asimilar las nuevas situaciones, utilizando nuevos métodos”).

Datos personales

periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.