El Gran Sol Rojo del Amanecer
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lunes, 30 de septiembre de 2013

LISTOS A REIMPLANTAR LA INFAME LEY DE TIRAR A MATAR

El ministro de seguridad el fascista y agente de la CIA Raúl Mulino, teniendo en miras la ilegalización de toda protesta social arde en deseos de emular al antiguo ministro de gobierno y luego presidente de ésta Republiqueta, Marco Robles, y su criminal “ley de tirar a matar”.

Las clases gobernantes de este país, atenazadas por la profunda crisis estructural que socaba el dominio de las clases explotadoras y opresoras –ellos mismos- y la irrecuperable crisis política, tiemblan a muerte ante la perspectiva que dicha crisis económica y política abra paso a la revolución de los de abajo, de las clases populares. Por ello se han forrado con toda una serie de leyes liberticidas, represivas, hipócritamente camufladas de “antiterroristas”, para intentar pasar su pretensión de aplastar toda manifestación de descontento, protesta y lucha. Todas de claro marchamo fascista y antipopular. Preparan, realmente, la lucha contra la revolución de los explotados y oprimidos; es la contrarrevolución preventiva. Por ello, toda manifestación práctica de descontento, toda protesta social, deben ser enfrentadas violentamente cueste lo que cueste, muera quién muera.

Su odio de clase contra el pueblo, acrecentado por esa seguridad que siente y tiene de ser una clase condenada por la historia, ha de manifestarse en acciones punitiva, represivas y persecutorias en contra de cualquiera de sus destacamentos sociales que osen movilizarse por concretas e inmediatistas que sean sus reivindicaciones. Sus deseos de violencia antipopular y reaccionaria supuran por todos sus poros por mínima que sea la manifestación de descontento popular. Su reacción siempre será desmesurada, es el temor que debe implantar en la conciencia popular.

Como el pasado viernes, 26 del corriente, los estudiantes del Colegio Artes y Oficios se han salido del recinto y cerrado parcialmente la Ave. Transístmica, él sin pensarlo un poco ha dictado la orden a los elementos de los cuerpos antimotines y al cuerpo motorizado “Linces para que los reprimiesen. El saldo de la acción policíaca se ha cerrado con la detención de cuatro (4) estudiantes y de la educadora Carmen Chávez.

Los estudiantes, en forma espontánea y sin organización representativa alguna, se han visto forzados a tirarse a la calle en protesta contra decisiones impositivas de la dirección del Colegio. Pretendía el “sargento togado”, un señor llamado Ricardo Murillo –“ultraizquierdista arrepentido”, en su juventud  miembro del castrista FER-29-, mientras la ministra de embrutecimiento nacional la Opusdeísta Lucinda Molinar se lavaba las manos- el cual funge de Director del Colegio, ha pretendido imponer el traslado de siete (7) estudiantes graduandos sospechosos de haber participado en un acto protesta escenificado algunos días antes. ¿Pruebas? Ninguna ha aportado este agente policial disfrazado de director de escuela, sólo su propia obsecuencia a los mandatos antidemocráticos y fascistas, antiestudiantiles, de las autoridades del ramo.

Policía saca su arma  de reglamento contra
estudiantes
Pero, lo más grave de lo acontecido ese día y que ha provocado gran indignación lo ha sido el hecho de que un agente del cuerpo motorizado denominado “Lince”, sin causal alguno, ha desenfundado su arma de reglamento amenazando la vida de los estudiantes protestatarios. Ello en clara violación al Protocolo policial, según dictamina la ley  18 de 1997 que regula el uso de la fuerza letal para casos extremos y solo cuando la vida del funcionario esté en riesgo. Lo que aquí no era el caso dado el carácter pacífico de la protesta y de tratarse de menores de edad.

La indignación y el rechazo de la población, consciente del ya imparable proceso de fascistización del aparato del Estado y de militarización de la Fuerza Pública, proceso que la lleva a identificarlo con la conformación de una Nueva Guardia Nacional, máxime cuando se conoce que miles de “policías” han pasado cursos de adiestramiento y adoctrinamiento en escuelas policiales y paramilitares sitas en los Estados Unidos de Norteamérica, del tipo de la tristemente célebre “Escuela de las Américas” forja de dictadores, torturadores y asesinos en Panamá y toda América Latina.

Indígena  Ngabe asesinado de un balazo en
protesta antiminera
Más aun cuando conservan fresca en su memoria la violenta represión armada contra el pueblo Ngâbe Bugle que protestaba contra los proyectos mineros y la intención de desalojarlos masivamente de sus tierras ancestrales, y que ocasionó el asesinato a mansalva de un joven indígena. (Ver fotos adjuntas).

Policía asesino dispara su arma contra manifestantes
indígenas
Como ya es sabido el militarismo, consustancial a una sociedad dividida en clases sociales y en lucha entre sí, tiene sus propias leyes objetivas que rigen su nacimiento, desarrollo y obedecen a su específica lógica. Por lo que, el militarismo  dejado a sí mismo y a las propias leyes que la rigen se transforma en un monstruo indomeñable, lo que le empuja inevitablemente a devorar la sociedad que le ha dado origen. Mucho más peligroso dado su subordinación, jerárquica y doctrinal, a los intereses, designios y objetivos de una potencia extranjera, militarista y hegemonista como lo es Estados Unidos de Norteamérica.

El militarismo, policía militarizada o Nueva Guardia nacional, es el lumpensproletariado reclutado, uniformado, adoctrinado y armado por el imperialismo estadounidense y la burguesía burocrático-compradora en función antiobrera, antipopular y antiestudiantil. Es el arma de las clases explotadoras y dominantes en  este país para salvaguardar sus intereses antinacionales, antidemocráticos y políticos y económicos. Para aplastar cualquier brote de rebelión organizada de las masas trabajadoras y masas populares. En fin, para combatir armadamente a la revolución aún hoy en trance de nacer y completamente desarmada.

Los hechos están frescos aún en la memoria de los trabajadores y del pueblo panameños. Veintidos años de pisoteamiento de las libertades democráticas, de palizas, carcelazos, vejaciones, torturas y asesinatos. Sabemos ya lo que es el militarismo en el poder.

No dejemos que se repita ese negro pasaje de la historia política del país. Ese proceso de remilitarización de la vida ciudadana debe ser parado. El militarismo, así como  la negra intención de las clases gobernantes y de las clases dominantes de reimplantar la criminal ley de tirar a matar y de ilegalizar toda protesta social,  que nutren en su deseo de provocarle una sangría a las masas trabajadoras y a las masas populares, debe ser cortada de raíz ¡ahora!

Por ello los comunistas (marxistas-leninistas-maoístas) de Panamá, recogiendo el mejor sentir, aspiraciones y demandas de la clase obrera y del pueblo trabajador, como paso inmediato y preparador, demandamos la inmediata desarme y disolución de la Policía Nacional; el cierre de todas las bases militares estadounidenses en nuestro país; la denuncia unilateral por parte de Panamá de todos los Convenios, pactos y tratados económicos, políticos y jurídicos que lesionando nuestra soberanía nacional nos atan al carro de guerra de y cierran los caminos a nuestra independencia nacional; corolario de todo ello, es nuestra exigencia del armamento de todo el pueblo.

No somos utópicos, ni estamos impregnados de ese ilusionismo constitucionalista ni de servilismo al actual orden institucional que corroe y pudre el alma de la pequeñoburguesía reformista, legalista, electorera y parlamentarista. Sabemos y nuestro pueblo trabajador debe comprenderlo así todas nuestras demandas políticas mínimas y posibles en la actualidad, exige el derrocamiento revolucionario de la dictadura cívico-policial y proimperialista yanqui imperante en nuestro país.

En esta lucha revolucionaria “por la conquista de la democracia” las masas estudiantiles están llamadas a cumplir un papel de punta y prestante. Ellos deben asumir el ser parte de la lucha de clases, hacer suya esta plataforma de lucha que proponemos los comunistas (marxistas-leninistas-maoístas) y  retomar la heroica tradición de ser referente revolucionario inclaudicable para el pueblo trabajador en su lucha antimilitarista, antiimperialista, antidictadura oligárquica y anti-capitalista burocrático-comprador.

En fin, el recuperar su lugar como destacamento de avanzada, independiente y revolucionario, en la lucha por la conquista del Estado de dictadura democrático-popular, con la dirección indiscutible del proletariado istmeño, y de la República de Nueva Democracia Popular; como paso necesario para la lucha por el socialismo, la dictadura del proletariado, y el comunismo.

Para ello, autoorganizarse políticamente, asumir una posición de clase proletaria rupturista con relación a todo el sistema de poder oligárquico, romper con todo servilismo de cara al actual orden constitucional e institucional, contra el sistema de Estado y este sistema económico capitalista burocrático, semifeudal y neocolonial. Ya ello, la primera condición que se le impone es hacer suya la ciencia de la revolución proletaria el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, ligarse y actuar como educadores y organizadores de la clase obrera y masas populares e impulsarla a la conquista de su propia independencia de clase. Tomándo el Marxismo-Leninismo, hoy Maoísmo, como llave maestra que abra la puerta a la lucha de clase revolucionaria.

De todo eso, se ha de concluir que la primera tarea política del movimiento estudiantil –por desgracia, hoy desorganizado y sumergido en un reaccionario quietismo- resulta ser atacar y disolver el aire cuartelario y de autoritarismo clerical-fascista que apesta el ambiente en escuelas, colegios y universidades de todo el país.
Deshacer con lucha política revolucionaria, socialista, todas las marañas de conculcaciones antidemocráticas que atenazan el sistema escolar y universitario. Imponer a las reaccionarias  fuerzas sociales y políticas, dominantes en él, la plena libertad de organización política estudiantil y de actividad, movilización, agitación y propaganda. Todo ello encaminado a superar revolucionariamente el viejo molde de reforma educativa burguesa, impregnada toda ella de legalismo, pacifismo y  servilismo ante las reaccionarias autoridades escolares y ante el Estado oligárquico burgués.

El Movimiento estudiantil jamás podrá cumplir con tal tarea política sino une sus destinos con la lucha de clase de la clase proletaria, con el Partido Comunista (marxista-leninista) de Panamá el único partido en Panamá que quiere y lucha por el triunfo de la revolución comunista en sus ininterrumpidas etapas. Sólo así el movimiento estudiantil, hoy empantanado en el reformismo y el liberalismo oligárquico, podrá conquistar su propia independencia ideológica, política y organizativa; en fin devenir en un real y auténtico Movimiento Estudiantil Revolucionario, democrático, socialista y proletario.



jueves, 15 de diciembre de 2011

PANAMÁ: ‘Un Gobierno de Empresarios’…‘open for business’.

(Nota de Luminoso Futuro: Un Centro de Investigación económica y social dirigido por el Dr. Julio Manduley nos ha hecho llegar el presente Documento Investigativo y de denuncia: Nos ha parecido positivo y por eso le abrimos una entrada. Nosotros acá no compartimos con dicho Centro de Estudios no compartimos ni concepción general, ni Orientación Política General ni muchas expresiones vertidas en el mismo. No obstante, camaradas e investigadores sociales marxistas-leninistas-maoístas de diversos países interesados por la realidad económica y social de Panamá podrán encontrar algunos elementos que le permitirían hacerse una idea aproximativa a la problemática de la base económica y política de partida de la lucha de clases en nuestro país).


Serie Micro-Investigaciones. 1

‘Un Gobierno de Empresarios’…‘open for business’.

En el Centro de Estudios Estratégicos (CEE–Panamá) nos planteamos el desafío intelectual de intentar demostrar la veracidad de alguna de las afirmaciones que en los últimos 29 meses ha hecho el Presidente de la República, Ricardo Martinelli Berrocal.

Para tal reto consideramos apropiado seleccionar una frase emblemática de su Discurso de Toma de Posesión (1° de Julio de 2009) repetida ad nauseam : somos un Gobierno de Empresarios sin olvidar el forzoso corolario conceptual de tal aserto con el que finalizó su homilía neoliberal en el Sexagésimo Cuarto (64°) Período de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 24 de Septiembre del mismo año: We are open for business.

Creemos haberlo logrado. Le invitamos a leer, comentar y - si así lo considera - divulgar nuestra Micro-Investigación N° 1.

Consta de una Introducción General (4 págs) y un Corpus de 40.

Sin otro particular, hacemos propicia la ocasión para manifestarle las seguridades de nuestra atenta consideración.


Julio Manduley
Director
Centro de Estudios Estratégicos (CEE-Panamá)

http://www.centrodeestudiosestrategicos-cee-panama.org/microinvestigaciones.html

lunes, 25 de julio de 2011

LOS EDUCADORES DE PANAMÁ SE DECLARAN EN ESTADO DE HUELGA

 (Nota de Luminoso Futuro: Para el día 28 del corriente los diferentes gremios de educadores del país han convocado a una “huelga de advertencia” de 48 horas. Forzados a tomar tal medida por la política represiva y persecutoria de Lucinda Molinar, opusdeísta, exdemócrata cristiana o hoy militante activa del fascista partido Cambio Democrático y ministra del ramo. Los trabajadores de la educación confrontando a un gobierno “de, para y por los empresarios” convocan a todas las Organizaciones sindicales, colectivos populares de impugnadores y movimientos sociales a integrarse a esta jornada de lucha contra la política oscurantista de un gobierno exclusivo de los sectores empresariales del país. Nuestro Partido, el Partido Comunista (marxista-leninista) de Panamá, y nuestros militantes educadores les brindamos nuestras simpatías, apoyo y solidaridad clasista. Sólo impulsando la lucha de clase y la unidad popular combatiente podremos romper esta ofensiva reaccionaria y fascista vanificadora del derecho del pueblo trabajador a la enseñanza gratuita y oficial, conquistar un integral democratización de la educación mediante la cual educadores y estudiantes sean patrones de los Centros escolares y la más completa libertad política para las clases trabajadoras).


COMUNICADO

La Asociación de Profesores de la República de Panamá (ASOPROF) comparte con las distintas organizaciones magisteriales del país el rechazo frontal de algunas políticas que, con los sucesivos gobiernos post-invasión han desatado una serie de cambios en el sistema educativo y la sociedad que van desde la pérdida de las jubilaciones especiales, reformas laborales, alteraciones a la estructura jerárquica del MEDUCA (dos vice-ministerios inoperantes y faltos de autonomía), implementación de una transformación curricular improvisada e inconsulta, amén, del alto costo de la vida, aumento del pasaje, incremento de la energía eléctrica, combustible e imposición de más impuestos en los que se pretende que sea la clase popular, profesionales, trabajadores y trabajadoras, y los sectores más débiles de la sociedad, quienes paguen la crisis de este crecimiento económico desequilibrado, dependiente y rehén de multimillonarios contratos, excluyentes y expoliadores.
Compartimos asimismo la necesidad urgente de poner en marcha una respuesta común, que por encima de las diversidades, avance hacia la unidad de los profesionales, trabajadores y trabajadoras (principalmente de la educación) en la movilización y la lucha, contando con la participación de todas aquellas organizaciones sindicales, colectivos populares de indignados e impugnadores y movimientos sociales contrarios a la política de soborno, chantaje, compra de conciencia y expropiación, impulsadas desde arriba con el consenso de los grandes propietarios de este país: Un gobierno de, para y por empresarios.
Estamos convencidos de que es necesario luchar desde posiciones consecuentes contra una gestión administrativa del MEDUCA, que en los últimos dos (2) años nos ha conducido a sucesivas pérdidas de derechos y a un desagradable enfrentamiento contra los enemigos de los educadores de este país que en este momento han demostrado, ellos, su falta de voluntad y capacidad para dar una respuesta a los ataques malsanos y despiadados en contra de los educadores. Una gestión administrativa que ha promovido un odio institucionalizado, dependiente del estado y del gran capital, dirigido a impedir la movilización y la participación real del educador panameño y sus aliados, estructurados en organizaciones gremiales y sindicales con voluntad de lucha y no con mentalidad de siervos menguados.
Las transformaciones que se están desarrollando en la educación media son, además, un remache de pieza más para  tratar de controlar la masa laboral de este país (como si estuviéramos en los prolegómenos de la centuria pasada), consolidando el patronato y su papel de explotadores en favor de los intereses mercantiles y financistas, recortando aún más los derechos y libertades de los trabajadores y trabajadoras panameños.
La huelga de advertencia de 48 horas es el primer paso de un proceso que en los próximos meses debe impulsar la movilización hacia reivindicaciones comunes, debatidas y asumidas por los educadores, con el horizonte de una transformación organizativa y programática que tenga la capacidad de enfrentar la actual ofensiva y avanzar en la defensa de nuestros derechos y nuevas conquistas en los terrenos educativos, gremiales, sociales y políticos.
La situación nos exige una respuesta proporcionalmente igual de contundente a las medidas que estamos sufriendo los educadores (as) y por ello consideramos necesario no sólo continuar con las luchas que llevamos a cabo, sino dar un paso en firme que rompa definitivamente con este modelo de gestión administrativa -del MEDUCA- y generar un precedente en el cual seamos los docentes y los trabajadores de la nación panameña quienes empecemos a marcar los momentos; desde la acción ofensiva para conseguir nuestros objetivos particulares y generales, como parte de este pueblo sufrido y explotado.
Es por ello que puntualizamos reiteradamente nuestra firme convicción de conminar a la ministra de educación -la periodista Lucy Molinar- a asumir su rol de rectora de la educación de esta nación pero en el marco de una cultura conciliadora, de mediación y no de conflicto. Nuestras peticiones y solicitudes han sido claras y concretas con señalamientos públicos y que definen la profundidad de:
1- El problema laboral entre el MEDUCA como patrono y los gremios docentes como trabajadores, tema que concierne única y exclusivamente a estos dos estamentos.
2- Resultados y efectos del ante-proyecto de Transformación Curricular: consecuencias de su aplicación en un bienio y por último:
3- El tema referente a la "Calidad de la Educación" que abre el espacio de una discusión política de todos los sectores involucrados en el quehacer de la educación panameña.
Señora ministra, la ASOPROF con la responsabilidad que hemos asumido históricamente, la invitamos a prepararse para evitar las consecuencias de esta huelga de advertencia de 48 horas y no para promover y fustigar sus insospechadas consecuencias. Sea ministra y no inquisidora.
Dado en la ciudad de Panamá a los veinticinco (25) días del mes de julio de 2011.
Andrés Rodríguez Olmos (SG-ASOPROF).

martes, 5 de julio de 2011

Tras la lucha contra la delincuencia la burguesía esconde fines aviesos

por Quibian Gaytan


La lucha contra la “violencia callejera”, contra el “desborde de la delincuencia” y la “proliferación de las pandillas” es el centro de la iniciativa de la política  social de la derecha fascista contra el pueblo. Bajo la fementida “seguridad del ciudadano”, pasar abiertamente ya la remilitarización y fascistización de la Nueva Guardia Nacional –siempre bajo el patrocinio y el ojo avizor del imperialismo estadounidense bases que son de su estrategia de convertir a Panamá en un portaviones geopolítico para su guerra intervencionista en América Latina- tarea que ha sido asumida, con toda la seriedad del caso dado que le viene como anillo al dedo, para la materialización de sus particulares designios políticos por el señor Ricardo Martinelli, encaminada a imponernos por la vía de una III reforma constitucional e institucional del Estado la 3ª República autocrática presidencialista, corporativista y neofascista. Es decir, una abierta dictadura fascista, cívico-policial del capital monopolista burocrático y mafioso de comerciantes y terratenientes, y puesta al servicio del dominacionismo del Gran Capital financiero norteamericano.

Por lo que tras sus campañas falaces de “armas por comida”, dizque para reducir la copiosa presencia de armas en los barrios populares, ocultan su reaccionaria política de monopolizar ella, la burguesía y los reaccionarios, el derecho de posesión y uso de las mismas. Los políticos  burgueses, el mismo presidente Martinelli, sus asesores, los altos funcionarios del Estado, Ministros, Diputados hasta llegar a los pinches corregidores de barrios no se mueven en el país sí no están rodeados por lo menos de una media docena de guaruras. Empresarios, grandes banqueros y comerciantes, y terrateniente se resguardar contratando a esos mismos lumpenproletariados que dicen querer combatir, o guardaespaldas y sicarios extranjeros contratados, además de beneficiarse de la seguridad que le brinda una numerosa fuerza policiaca bien armada y entrenada por aquellos mismos militarotes yanquis.

¿Por qué se están amando hasta los dientes y por qué desesperan en mantener desarmado al pueblo?, debería preguntarse todo obrero consciente. Ellos, los ricos y superricos de Panamá, en realidad de antemano, se preparan para enfrentar el estallido de la inevitable crisis revolucionaria que asoma como quién dice “tras la esquina”.

De ahí que, desde las alturas de los diversos gobiernos que se han turnado, sean PRD, Arnulfistas o CDistas, pese a circunstanciales diferencias, pugnas y objetivos inmediatos de clanes familiares que les dividen, todos son unánimes en la tarea política de  reorganización y reforzamiento de la capacidad represiva del Estado y de sus diversos órganos de persecución, de detención y de castigo: Crean el Ministerio de Seguridad y refuerzan aquel de Gobierno, suscriben acuerdos lesivos a la soberanía nacional con el imperialismo estadounidense disque para “combatir el narcotráfico y el terrorismo”, fortalecimiento de la tendencia militarizante y adoctrinamiento de la Policía hasta hacerla devenir en una Nueva Guardia Nacional, dotándose de una corposa y draconiana legislación antiterrorista; reglamentan, recortan y vanifican el derecho de huelga, ponen a tostar en el fuego el derecho a la protesta social y coartan el de manifestación, prohíben el recurso a la resistencia callejera y las concentración populares son sometidas a la vigilancia y presencia intimidatoria de las fuerzas policiales, etc.

Señalemos y no aceptemos, ciertamente la delincuencia se ha convertido en un fenómeno social irresoluble. ¿Cuáles son sus causas y como enfrentarla? Algunas almas sensibles, por lo general socialreformistas pequeño burgueses, reconociéndola como un real mal social inevitable propugnan la modernización de las leyes sociales, rechazar las solas medidas policiaco-represivas de enfrentarla, la humanización del tratamiento en las cárceles, generalización de la educación  y el establecimiento del papel “reeducativo” de los centros penales. Paliativos son y no resolución de la cuestión de fondo. Se ve las hojas y no las raíces de la putrefacción que se ha extendido por  todo el sistema económico y social imperante.

 Si nos atenemos a solo la delincuencia, y no a sus raíces causales, entonces sucederá que erraremos en la solución. Dado que, la delincuencia es manifestación, una consecuencia social, de la profunda  crisis estructural del conjunto económico y político semifeudal, neocolonial y capitalista burocrático sobre la que se formado y deformado la actual sociedad panameña.
Que la delincuencia, expresión que es de la crisis social del sistema imperante, pone de manifiesto algo más grave aún, la descomposición cadavérica de esa forma aberrante y anquilosada del capitalismo panameño, como lo es éste capitalismo burocrático nuestro. Que como causas inmediatas tiene la momificación de unas relaciones de producción anacrónicas y protocapitalistas, la muy pésima e injusta distribución de las riquezas sociales y monetarias, la absoluta falta de absorción de la mano de obra disponible, y de ahí los niveles catastróficos y masivos alcanzados en la desocupación, la sobreexplotación de los obreros que logran conseguir un empleo, los bajísimos salarios percibidos; la expropiación, expulsión y proletarización de las masas campesinas, la asfixia y la ruina de artesanos, pequeños propietarios y trabajadores por cuenta propia ocasionada por la brutal competencia de los grandes propietarios y monopolios extranjeros; el saqueo inmisericorde de la población toda por parte del Estado oligárquico semifeudal. Todos esos males económicos, sumados a la política económica administrativa de un Estado burgués-burocrático y volcado a ampliar los intereses de los grande monopolios internacionales, preferentemente norteamericanos, han terminado en provocar el hambre generalizada, la miseria física y la miseria social, la marginalización y la exclusión social de la población panameña sobrante.

Con ello, provocando entre el sencillo pueblo cada vez más el descontento, la rabia y el rechazo de todo el ordenamiento social, político, institucional, jurídico y el cuestionamiento espontáneo y salvaje de la actual distribución de la propiedad privada, la que le es negada a la mayoría de la población del país. De ahí, el estallido y desborde de los actos delincuenciales.

El desconocimiento y los atentados a la propiedad privada de las personas, aunque se exprese en forma salvaje e individual y por el momento exclusivamente contra los convecinos y los trabajadores, es la primera chispa de la conciencia de clase de los de abajo contra los ricos y superricos. El primer chispazo, la primera compresión, aunque aún espontanea y difusa, de la gran verdad social: La propiedad privada es un robo que se ha hecho contra la sociedad toda; que el propietario, sea capitalista o ya latifundista –colectivamente considerados- es el real, único y verdadero delincuente social, el primer ladrón entre todos.

Nuestros curas y reformistas sociales, cogidos en el vórtice de la violencia callejera, entre la lucha escenificada de policías y delincuentes, aterrorizados moralmente por esta violencia incontrolable desatada, colocados entre su apego a la propiedad privada –en realidad la de los grandes empresarios capitalistas y terratenientes- y a la mezquina comodidad que aún le dejan los grandes hombres de presa… digo en empresa, ante esta rebelión individualista e inconsciente de los de abajo, de los marginales sociales, intuyendo el peligro ello abra camino franco a la lucha de clases. Buscan salvar la crisis estructural del sistema imperante esforzándose hasta lo indecible en encontrar fórmulas salvadoras consistentes en “reeducar” y en recuperar socialmente al lumpenproletario y a los marginados del sistema en abierto estado de desafío al vigente ordenamiento jurídico e institucional. Pero sus fórmulas de solución solo se reduce a clamar por el mejoramiento del actual sistema penitenciario, más cárceles, más armas para las fuerzas del “orden” y sostenimiento de la represión.

Su actitud y clamidos, se parecen  como una gota a otra a esos buenos burgueses socialistas, que caracterizase Carlos Marx en su magnífica obra El Manifiesto del Partido Comunista, escrita en 1848, que condolidos de las pésimas condiciones de vida de los trabajadores, se proponen, “perpetuar las condiciones de vida de la sociedad moderna, sin las luchas sociales y los peligros que surgen fatalmente en ella. Quieren la sociedad actual sin los elementos que la revolucionan y descomponen. Quieren la burguesía sin el proletariado… Cuando invita al proletariado a llevar a la práctica sus sistema y a entrar en la nueva Jerusalén, no hacen otra cosa, en el fondo, que inducirle a continuar en la sociedad actual, pero despojándole de la idea odiosa que se ha formado de ella”.

Es decir, inconscientemente se echan en brazos de las clases dominantes explotadoras que, precisamente, eso mismo es lo que necesitan.  No perciben que, enceguecidos por sus ilusiones sociales, ellos mismos actúan como peones en el gran juego de los ultraderechistas y fascistas panameños, en su búsqueda de perpetuar el clima de violencia callejera para materializar sus planes golpistas pro dictadura fascista abierta.  
  
Lo decimos claramente el fenómeno de la delincuencia social no acabará existente este sistema económico capitalista burocrático, más aún que él lo genera continuamente. Lo oligarquía ni quiere ni puede darle fin a éste mal social. Ella lo necesita con miras de crear las condiciones políticas propicias de aseguramiento de la continuidad de su odiosa y criminal dictadura de clase. Ordenamiento legal e institucional burgués burocrático y delincuencia social son dos caras de una y la misma moneda.

Eso mismo es lo que no lo puede olvidar, en momento alguno, el pueblo trabajador.

Máxime cuando el comercio burgués legal sólo puede existir generando de sí el comercio ilegal, el latrocino, el roba-roba institucionalizado, la desbordante corrupción, la delincuencia de los de “arriba” -la de saco y corbata- y la delincuencia y la microcriminalidad de los “de abajo”. Tanto el uno como el otro se complementan, dentro del mismo sistema económico capitalista burocrático que los genera y los apadrina.

Con plena razón dice la gente sencilla, siempre sensata, “llueve, gobierno ladrón”. Y están en lo cierto al señalar eso. Puesto que, la cruda realidad que salta inmediatamente ante nuestros ojos es que nos encontramos ante una sociedad en descomposición, más que degradada moralmente.

Si la podredumbre se extiende por toda la sociedad, desde la cabeza hasta los pies, es el gobierno que lo consiente y se hace cómplice directo en ello. Dado que es el gobierno el directo responsable de toda la política interna, de la política de administración económica, de abandono de las áreas sociales y de seguridad social del presupuesto anual, de aquella de la quiebra del sistema educativo, del sistema escolar y de enseñanza, como también de las condiciones de vida y trabajo de las mayorías populares, de la insatisfacción de las necesidades materiales, sociales, civiles y culturales de la población y del país.

Si se ha acrecido la intensificación del trabajo y la explotación de los trabajadores en las empresas, es el gobierno de los empresarios, independientemente del color o de la sigla de partido que sea, quién lo consiente y lo protege; ciertamente la desocupación la genera el sistema económico vigente, pero es el gobierno que la avala con su política de lagrimas y sudor; se agrava la disparidad entre comercio e industria, entre ésta y la agricultura pero es el gobierno, del color que sea, quién no para eso ni pone el menor interés en salvar ese desajuste; la policía agrede, apalea y tirotea a los trabajadores y a la población pero es el gobierno que quién ha dictado la orden directamente o indirectamente; sucede la más mínima calamidad natural pero es el gobierno que no ha hecho nada para prevenirla o para aliviar la grave situación en que han quedado los damnificados.    
   
Los trabajadores conscientes, como también aquellos sectores sensiblemente preocupados por la resolución de la crisis estructural que carcome al sistema capitalista todo, deben asumir con claridad meridiana  que todo lo que está sucediendo es apenas la punta del iceberg de lo que está por venir, y que en perspectiva es la expansión premeditada de la degradación social por todo el país como un claro síntoma del derrumbe del capitalismo burocrático en los años inmediatos. 

Por lo que actuando en consecuencia la clase obrera, en primer lugar, y las clases populares deben organizarse, sobre la base de sus organismos de lucha  reivindicativa naturales y políticamente (generando de sí el necesario partido comunista revolucionario independiente y comités de trabajadores de lucha), desde ya bajo Dirección y Línea comunista proletaria y así enfrentar colectivamente tanto a la microcriminalidad como a los grandes ladrones que han convertido a todo el aparato estatal y gubernamental, a los grandes partidos oligárquicos en cueva de refugio, de la conspiración golpista fascista y de ataque contra el pueblo. Los trabajadores, rechazando esas mentiras burguesas de “armas por comida”, a  esos centros de espionaje antipopular falsamente llamados “Vecinos Vigilantes”, deben tener libre acceso y sin cortapisa alguna a las armas en sus hogares, en los locales sindicales y sitios de trabajo para poder defenderse, e imperativamente entender que la policía no está para garantizar la seguridad y derechos de las masas sino los intereses espurios de las clases dominantes explotadoras.

Que el Estado, el Gobierno y la Policía, falsamente llamada “nacional”,  son en realidad la violencia organizada de los dominantes contra los dominados y explotados, que han sido creados con la única mira de acosar, reprimir y perseguir al pueblo pobre. Quitarles el único medio que tienen,  el de la lucha de clases y las huelgas de masas. En fin, que tales aparatos políticos,  estatales, institucionales y jurídicos tienen como única misión suya defender y salvaguardar al actual sistema económico y al sistema de poder oligárquico.

Razones por las cuales, la solución estratégica de esta cuestión de la delincuencia, de la  miseria física y de la miseria social que padece la mayoría de la población panameña no está en construir más cárceles y llenarlas con quiénes roban centavos. Mientras que los grandes ladrones, aquellos que saquean millones de las arcas del Estado y se apropian maleantescamente de las riquezas sociales producidas por los trabajadores, les basta ponerse un cuello ortopédico o conseguirse un falso certificado médico para que le sea asignada la ciudad por cárcel o la propia casa; ni en armar más a las fuerzas represivas, sino en el autoorganizarse combativamente.

Hacer o recomendar lo contrario se traduce, independientemente de la buena fe de los socialreformistas pequeñoburgueses, en el propiciamiento de la ulterior profundización de la crisis estructural, de la crisis social y de la crisis política. Cuando lo necesario convocar a las masas trabajadoras a prepararse y estar dispuestas a desatar la lucha revolucionaria directa por una nueva sociedad, de un nuevo Estado y por una auténtica República democrática.

jueves, 9 de junio de 2011

CAMBIOS SÓLO CON LA LUCHA DE CLASES. LO DEMÁS ES PURA ESTAFA POLÍTICA


¡ADELANTE, CAMARADAS OBREROS!  NI REFORMAS CONSTITUCIONALES NI INSTITUCIONALES. TOMEMOS POR ASALTO ESTA PUTRIDA DEMOCRACIA SEMIFEUDAL, OLIGÁRQUICA Y FASCISTA. ¡PODER DEMOCRÁTICO POPULAR  AHORA!

miércoles, 26 de enero de 2011

PANAMÁ: UNA MANIFESTACIÓN DEL CARÁCTER GENOCIDA DEL FASCISMO MARTINELLISTA


Conozca quiénes son los responsables del Holocausto en el Centro de Cumplimiento de Menores
Ya son 5 los fallecidos en el Infierno del Centro de Cumplimiento de Menores de Tocumen: Erick Batista, Benjamín Mojica, José Frías, Omar Ibarra y Víctor Jiménez; mientras que David Ríos Suaso y Cristian Mora, todavía luchan por sus vidas.
Estos son los Responsables del Holocausto:
Ricardo Martinelli:
Presidente de la República, quien burlándose de los acuerdos de la Mesa Tripartita que derogó la Ley 30 o Ley Chorizo, mantuvo de aquella aberración jurídica lo concerniente a la Impunidad que otorgaba a los policías asesinos lo que posteriormente se transformó en la inconstitucional Ley 74 de 2010.  Luego de la Masacre de Bocas del Toro, el pueblo volvió a vivir otro horror por parte de la Policía Nacional.  Martinelli sólo en el último año ha concedido indultos a 125 policías, algunos procesados y condenados por delitos graves, como en el caso del asesinato de los hermanos pescadores Dagoberto y Rigoberto Pérez donde la Fiscalía comprobó que los agentes policiales llegaron a sembrar pruebas falsas.  También podemos mencionar el crimen de la joven embarazada de 17 años Clarissa Mabelis Urriola asesinada por los policías en una balacera en Pedregal.
La Policía, como en la Inquisición, sentenció a los siete jóvenes a morir en la hoguera, siguiendo instrucciones de Ricardo Martinelli quien una semana antes en la Asamblea Nacional de Diputados dijo, refiriéndose a la delincuencia:    “Lo que les espera es el hospital, la cárcel o el cementerio”.  Esto lo exclamó en un país donde no existe la pena de muerte.
Después de 2 semanas de los hechos y antes de abandonar nuevamente el país en otro de sus viajes palaciegos, Martinelli rompió su silencio cómplice y pronunció unas breves palabras de fingido lamento por las muertes de estos jóvenes.
El apoyo incondicional de Martinelli a la Policía Nacional, se explica por el hecho de que sabe muy bien que, junto aun reducido grupo de incondicionales suyos, es la única fuerza que puede sostenerlo ante sus planes de prolongarse en el poder y su incapacidad de atender las necesidades de la población como agua, salud, comida, etc.  Necesita a la Policía para reprimir al pueblo.  Por ello toda la impunidad, prerrogativas, fueros, privilegios y protección que le brinda y su tolerancia frente a los constantes abusos y atropellos de los derechos humanos que comete la Policía.  Fomenta la persecución política, el chantaje, la extorsión y el terrorismo judicial contra todo aquel que ose oponerse a sus arbitrariedades, corrupción, autoritarismo y los negociados que ha emprendido desde la Presidencia.
José Raúl Mulino:
Ministro de Seguridad, sobre él recae la responsabilidad de la Policía Nacional.  Todos conocemos sus declaraciones contra los obreros del SUNTRACS antes de reprimirlos cuando los llamó “maleantes de mierda”.  También se dedicó, junto a la repudiada Ministra de Trabajo, Alma Cortés, a insultar y vilipendiar a los indígenas durante la Masacre de Bocas el Toro.  Ha atacado a los periodistas, grupos de la sociedad civil, activistas de derechos humanos y sectores populares.  Se burló de la muerte de la menor Clarissa Urriola al señalar que “ningún hijo muere por salir de la Iglesia”.  Prohijó leyes como la Ley Carcelazo, la Ley Pinchazo y la oprobiosa Ley 30.  Ha firmado con Martinelli los indultos en favor de la policía.  Es el perro de caza de Martinelli y la cabeza visible de las flagrantes violaciones de los Derechos Humanos y de las garantías fundamentales de los panameños.    Ha involucrado al país en el conflicto bélico que vive Colombia y a aliarse con las tenebrosas agencias del sionismo israelí y aplicar los mecanismos de control sobre el pueblo pobre que ese país utiliza en los territorios ocupados de Palestina como el sistema “Pele Police”.  Otrora “civilista” ahora se pasea con una pistola al cinto y es uno de los responsables de la remilitarización del país.
Gustavo Pérez
Director de la Policía.  Aplica la escuela de Noriega que aprendió durante la época que fue el Sub jefe de Unidad Especializada Antiterror (UESAT) al servicio del Dictador.  Le fascina el exhibicionismo personal y las fanfarrias de guerra.  Instruye a los suyos a que hagan vejámenes sobre la base de que gozan de absoluta protección por parte de Martinelli. Es, junto a Mulino y Didier Degracia, uno de los carniceros de la Masacre de Bocas del Toro.  A este último ascendió como responsable de las investigaciones que se realicen contra los policías que cometan faltas o delitos.  Todos recordamos cuando Pérez salió en defensa del oficial de la Policía que agredió y amenazó a humildes despachadores de gasolina en un hecho que fue difundido por los medios de comunicación.    Es acusado del secuestro de ciudadanos norteamericanos.  Convirtió a Matinelli en un nuevo “Herodes”: De los al menos 10 muertos de la Masacre de Bocas del Toro, la mitad son niños; además hubo más de 700 heridos (70 de ellos ciegos total o parcialmente) y cientos de detenidos sobre quienes pesan expedientes amañados; al igual que contra otros 17 dirigentes populares, principalmente de FRENADESO y del SUNTRACS.  Cuenta con un equipo de asesores legales y técnicos encubridores, encargados de amañar informes, expedientes, alterar las escenas del crimen, presionar jurados de conciencia, implantar falsas pruebas o contaminarlas en favor de los policías asesinos y violadores de los derechos humanos.  De las cárceles se han escapado con uniformes de la policía reconocidos narcotraficantes, sin que hasta la fecha se conozca de ninguna detención al respecto.
Roxana Méndez
Ministra de Gobierno.  Ella es responsable del estado en que se encontraba el Centro de Cumplimiento de Menores de Tocumen ya que éste se encuentra bajo su jurisdicción.  Es Vicealcaldesa, cargo del cual se aparta por las contradicciones que Martinelli mantiene con el alcalde Bosco Vallarino.  Es parte de las ONGś de “alta alcurnia” que logran captar millonarios recursos de fundaciones internacionales, del Gobierno y grandes empresarios que exoneran sus “donaciones” de los impuestos que deben pagar al Estado, paradógicamente para ser utilizados en la atención de la niñez desamparada.  En noviembre del año pasado, en el evento anual de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU celebrado en Ginebra, salió en defensa del Gobierno ante los duros cuestionamientos de diversas naciones por las violaciones de los derechos humanos en Panamá.  Allí se comprometió a corregir las faltas en materia de los derechos humanos, dos meses después sabemos los resultados.  Su incondicionalidad a Martinelli, a quien acompañó como candidata a Vicepresidenta en el intento fallido de eśte por llegar a la Presidencia en 2004, parece estar por encima de su supuesto trabajo en pro de la niñez.
Iris Cedeño
Directora del Centro de Cumplimiento de Menores.  Fue Legisladora suplente de Lenin Sucre en el período 2000 – 2004.    También fue Directora del Hospital Nicolás Solano de La Chorrera.  Solicitó ese 9 de enero, la intervención de la policía para sofocar la protesta de los reclusos que pedían agua porque no la recibían desde hacía más de 15 días, además de que tenían 24 horas sin comida.  En ese Centro los menores están en peores condiciones que los adultos privados de libertad en cárceles como La Joya y La Joyita.  Los 7 jóvenes quemados no participaban de la protesta.   Algunos de ellos estaban por cumplir sus condenas.  Cedeño intentó ocultar pruebas de lo acontecido.
Luis Ortega
Subcomisionado de la Policía Nacional y jefe de Panamá Metro Este, trasladado luego de los horrendos sucesos.    Era el oficial de más alto rango presente en el lugar de los hechos durante el Infierno del Centro de Cumplimiento de Menores.  Sin embargo, no aparece en el listado de las unidades policiales presentes enviado por el encubridor de Gustavo Pérez al Ministerio Público.  En un momento de despiste durante una entrevista televisiva reconoció estar ese día en el Centro de Tocumen.  Dicha entrevista fue parte de la gira que realizó a los medios para justificar la barbarie. Es, en sitio, responsable de las órdenes que se impartieron durante la comisión de este crimen de lesa humanidad.
Ernesto Blake
Subteniente de la Policía Nacional.  Jefe de la zona perimetral durante aquel infernal 9 de enero.  Ante el clamor de ayuda por parte de los jóvenes, es quien les grita “¿Agua, no son hombrecitos?  ¡Muéranse!”.  Eso fue registrado por los medios de comunicación.      Impidió que los bomberos sofocaran el fuego, el cual llegó a alcanzar en algunas partes de la pequeña celda entre los 800 y 1,000 grados centígrados.  Ordenó disparar perdigones contra los jóvenes que protestaban.  Existen 32 jóvenes heridos en sus rostros, testículos y distintas partes del cuerpo.  Dio las instrucciones para que los 2 agentes rasos arrojaran las bombas dentro de la celda. Convirtió a los quemados en antorchas humanas.   No conforme con ello, cuando estos, cual zombies, abandonaban la celda, ordenó que les entraran a palos. Los policías les gritaban “niñas”, por estar llorando.  Obligó a los quemados, cuya piel les colgaba del cuerpo por las indescriptibles lesiones recibidas, que apenas podían sostenerse por las quemaduras recibidas en más del 70% de su cuerpo, por los perdigones, por los golpes, por el humo y gases lacrimógenos inhalados, que retiraran ellos, moribundos, al único de los jóvenes que no pudo salir de la celda por sus propios pies.    El cadáver de este último no pudo ser vestido el día de su entierro. Sin ninguna explicación, fue entregado en una bolsa negra a sus familiares por el avanzado estado de descomposición.
Luz Padilla
Oficial de la Policía Nacional.    Estuvo en el lugar de los hechos y junto con el Subcomisionado Luis Ortega, acudió a los medios de comunicación a justificar el Holocausto.  Ante las cámaras de televisión, mintieron de forma descarada sobre lo que ocurrió ese trágico día.
¡Justicia!
Estos son los responsables de los abominables hechos que mantienen consternado al pueblo panameño.  También lo son los policías, custodios y demás funcionarios que por acción u omisión permitieron uno de los actos más salvajes que registra la historia de Panamá.
Sin embargo, las autoridades sólo se han enfocado en los 2 policías rasos que arrojaron las bombas lacrimógenas dentro de la pequeña celda siguiendo instrucciones de sus superiores.  Estos son Joel Rodríguez y Maikol González.  A estos se les concedió cuartel por cárcel, buscando convertirlos en chivos expiatorios, pero beneficiándolos con la impunidad que les otorga la Ley 74, la cual según distinguidos juristas no es aplicable en este caso dada la multiciplidad de delitos cometidos.
No hay arrepentimiento por parte de los gobernantes.  Martinelli pronunció unas breves palabras en cadena nacional que en verdad constituyen un insulto a los muertos, al dolor de los familiares de las víctimas y del pueblo panameño.  Miembros de la Policía y allegados del gobierno, mediante los “call center” envían chats y mensajes, participan de foros y programas radiales, tratando de resaltar los antecedentes delictivos de los jóvenes quemados y los crímenes cometidos por otros menores para justificar así esta atrocidad.
Ninguna sociedad que se considere civilizada y respetuosa de los más elementales derechos humanos podrá justificar actos de esta naturaleza.  Ello nos convertiría en seres peores a los criminales que decimos combatir. 
No olvidemos además que se tratan de menores de edad, con una vida marcada por la pobreza, la miseria, el abandono, la violencia, la falta de oportunidades y el sufrimiento de traumas de todo tipo.  De los 7 quemados, la mayoría estaba a punto de cumplir sus sentencias, por lo cual no participaban de la protesta, pues temían represalias.
Especialistas ya habían advertido del colapso del sistema carcelario juvenil y de la falta de políticas gubernamentales para resolver la situación.
Para estos casos deben existir programas de resocialización que en Panamá están lejos de darse; leyes y penas justas, sin discriminación de ninguna clase; no puede haber un trato para los pobres y otro para los ladrones de cuello blanco o los “cocotudos” como los casos del Ministro de Turismo Saloh Shamah o de Ramón Martinelli que todavía no sabemos en que negocios lavó dinero en Panamá; deben haber tribunales impolutos, combate a la impunidad, a la corrupción, a la pobreza, a la injusticias sociales; medidas que garanticen un clima de paz y seguridad ciudadana, que ataquen las verdaderas causas de la delincuencia; políticas incluyentes y participativas; una democracia real que garantice una vida digna para todos los panameños y el pleno goce de los derechos humanos, económicos, sociales, culturales y ambientales.
El hecho que nos ocupa acontece en medio de la total descomposición y podredumbre moral de las distintas estructuras del Estado, de los partidos políticos, del Ministerio Público penetrado por la corrupción y el narcotráfico.
Tanta crueldad y cinismo merece castigo.  El pueblo debe expresar su indignación.  Los culpables de este acto tan inhumano deben ser juzgados.  El Centro de Cumplimiento de Menores de Tocumen, ese monumento a la infamia, al genocidio y la barbarie, debe ser derrumbado y dar paso a un sistema de auténtica rehabilitación para los menores infractores.
Panamá, 25 de enero de 2011.
FRENTE NACIONAL POR LA DEFENSA DE LOS DERECHOS ECONOMICOS Y SOCIALES

(Tomado de kaosenlared)
(Sin permiso)

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periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.