El Gran Sol Rojo del Amanecer
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sábado, 21 de marzo de 2015

Del Presidente Mao Tse-tung al Pueblo de España



CARTA DE MAO AL PUEBLO ESPAÑOL*

Pueblo de España, Camaradas en armas:
El Partido Comunista de China, el Ejército Rojo y los soviets chinos estimamos que la guerra dirigida actualmente por el Gobierno español es una guerra de una importancia excepcional para rodos los pueblos del mundo. Es una guerra no solamente por la supervivencia del pueblo español, sino para la de todos los pueblos oprimidos del mundo, ya que el Gobierno republicano español está resistiendo a los fascistas alemanes e italianos que destruyen la cultura y la civilización mundial y la justicia de la humanidad y está, además, luchando contra los traidores a la nación. El Gobierno y el pueblo español están luchando justamente contra los fascistas alemanes e italianos que son precisamente los que están apoyando enérgicamente al fascismo japonés que ataca a China en Extremo Oriente. Sin la ayuda del fascismo alemán e italiano, el fascismo japonés no podría, como lo hace hoy, atacar a China como un perro rabioso…
Estamos convencidos de que la lucha del pueblo chino es inseparable de vuestra lucha en España. La actual lucha del Partido Comunista de China contra el fascismo japonés ayuda y apoya vuestra lucha. El Partido Comunista de China, el Ejército Rojo y el pueblo chino expresan hoy su admiración por vuestra defensa de Madrid y por vuestras victorias en los frentes del norte y del sur. Los periódicos de nuestras regiones soviéticas publican todos los días noticias sobre vuestra heroica lucha… Estamos firmemente convencidos de que la unión de todos los partidos en el seno de vuestro Frente Popular constituye la base de vuestra victoria final…
Sabemos que vuestra futura victoria ayudará de manera directa a nuestra lucha contra el fascismo japonés… Nuestra emoción ha sido inmensa al tener noticias del ejército internacional de voluntarios organizado por los pueblos de diferentes países y nos alegramos mucho de que entre ellos no falten los chinos y los japoneses. Muchos camaradas del Ejército Rojo chino quisieran ir a España a participar en vuestra lucha… Si no tuviéramos ante nosotros al enemigo japonés nos uniríamos a vuestras filas.
Todos sabéis que el Ejército Rojo chino ha pasado diez años de luchas incesantes y duras, sin recursos, sufriendo hambre y frío, con un aprovisionamiento insuficiente de armas, municiones y medicinas, pero a pesar de todo ello hemos obtenido las victorias actuales. Sabemos que vuestros ejércitos están pasando también por las mismas dificultades que nosotros hemos conocido y estamos convencidos de que obtendréis ciertamente la victoria. Nuestros diez años de lucha nos han enseñado que si un pueblo revolucionario y un ejército revolucionario no temen las dificultades, si luchan sin tregua heroicamente contra el enemigo, alcanzarán finalmente la victoria.

MAO TSE-TUNG
15 de Mayo de 1.937
(*) Publicado en El Correo del Pueblo, órgano central del Partido del Trabajo de España. Nº 57, 15 Septiembre 1976, p.8. Texto seleccionado y transcrito para Dazibao Rojo por R. Manzanares.
Publicado por Osbaldo Zuñiga

jueves, 26 de diciembre de 2013

ODIO DE CLASE, blog camarada, Conmemora Nacimiento del Camarada Mao

26 de diciembre 2013: 120 Aniversario del nacimiento de Mao Tse-tung




"El revisionismo u oportunismo de derecha es una tendencia ideológica burguesa; es más peligroso que el dogmatismo. Los revisionistas, oportunistas de derecha, alaban de palabra el marxismo; también atacan el dogmatismo, pero lo que atacan es precisamente la quinta esencia del marxismo. Combaten o tergiversan el materialismo y la dialéctica; combaten o intentan debilitar la dictadura democrática popular y la dirección del Partido Comunista; combaten o intentan debilitar la transformación y la construcción socialistas. Incluso después de la victoria fundamental de la revolución socialista en nuestro país, queda todavía un cierto número de gentes que sueñan con restaurar el sistema capitalista; estas gentes luchan contra la clase obrera en todos los frentes, incluido el ideológico. Y en esta lucha, tienen en los revisionistas a sus mejores asistentes.

El revisionismo es una variedad de la ideología burguesa. Los revisionistas intentan borrar lo que distingue al socialismo del capitalismo, a la dictadura del proletariado de la dictadura burguesa. Lo que preconizan no es, de hecho, la linea socialista, sino la capitalista. En las circunstancias actuales, el revisionismo es más pernicioso que el dogmatismo. Una de nuestras importantes tareas presentes en el frente ideológico es criticar el revisionismo".

Ver el artículo completo en el enlace siguiente:


domingo, 2 de junio de 2013

Maestro Mao Tse-tung: CONTRA EL ESTILO DE CLICHÉ EN EL PARTIDO

Parte de un Discurso pronunciado por el camarada Mao Tsetung ante una reunión de cuadros en Yenán el 8 de febrero de 1942
.

Quisiera hablar ahora acerca de cómo el subjetivismo y el sectarismo han hecho del estilo de cliché del Partido su instrumento de propaganda o forma de expresión. Luchamos contra el subjetivismo y el sectarismo, más si no liquidamos al mismo tiempo el estilo de cliché del Partido, los dos conservarán un lugar donde esconderse. Si terminamos con ese estilo, daremos jaque mate al subjetivismo y al sectarismo, exhibiendo a esos dos monstruos en sus verdaderos colores. Entonces quedarán como una rata que cruza la calle seguida por los gritos de “¡Matadla!”, y así podremos aniquilarlos fácilmente. No es muy grave si uno escribe en estilo de cliché del Partido sólo para sí mismo. Pero si da a leer lo escrito a otra persona, se duplica el número de lectores, y eso ya causa un daño mayor. Y si fija en la pared su escrito, si lo reproduce en mimeógrafo, lo publica en los periódicos o lo imprime en forma de libro, el problema es verdaderamente serio, porque su influencia puede alcanzar a mucha gente. Los que escriben en estilo de cliché del Partido siempre desean que sus artículos sean leídos por mucha gente. Por lo tanto, es de necesidad imperiosa denunciar y liquidar ese estilo.

El estilo de cliché del Partido es una variante del estilo de cliché extranjero, que Lu Sin combatió hace tiempo1. ¿Por qué, entonces, lo llamamos estilo de cliché del Partido? Porque, aparte del olor extranjero, tiene un tufillo a suelo natal. ¡Tal vez se lo pueda considerar como una creación! ¿Quién dice que nuestra gente no crea nada? ¡He aquí un ejemplo! (Carcajada general).

El estilo de cliché del Partido ya tiene una larga historia en nuestras filas; particularmente en el período de la Revolución Agraria, llegó en ocasiones a ser un problema muy serio. Desde el ángulo histórico, el estilo de cliché del Partido es una reacción contra el Movimiento del 4 de Mayo [levantamiento encabezado por estudiantes chinos en 1919]. Durante este Movimiento, la gente de ideas nuevas se opuso a la lengua clásica y preconizó la lengua escrita moderna, combatió el viejo dogma y propugnó la ciencia y la democracia. Todo esto fue muy justo. El Movimiento era entonces vivo, vigoroso, progresista y revolucionario.

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1. La oposición al estilo de cliché, nuevo y viejo, es el consecuente espíritu de las obras de Lu Sin. El estilo de cliché extranjero fue desarrollado después del Movimiento del 4 de Mayo por intelectuales burgueses y pequeñoburgueses de conceptos mezquinos. Difundido por ellos, este estilo tuvo vigencia por largo tiempo entre las filas revolucionarias del campo cultural. Contra dicho estilo Lu Sin se manifestó en muchas de sus obras, y lo criticó en los siguientes términos: “El estilo de cliché, sea viejo o nuevo, debe ser extirpado radicalmente [...]
Otro tipo de cliché es, por ejemplo, el de aquellas personas que sólo saben ‘insultar’, ‘intimidar’ y ‘pronunciar su fallo’, pero no quieren utilizar, de manera concreta y en concordancia con la realidad, las fórmulas extraídas de la ciencia, para explicar los nuevos hechos y fenómenos cotidianos, y se limitan a copiar fórmulas ya confeccionadas y a aplicarlas sin discernimiento a todos y cada uno de los hechos”. (“Respuesta a Chu Siu-sia”).
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Las clases dominantes de aquel tiempo inculcaban a los estudiantes las doctrinas confucianas y obligaban al pueblo a venerar esas doctrinas como un dogma religioso; todos los autores escribían en lengua clásica. En una palabra, lo que entonces escribían y enseñaban las clases dominantes y sus acólitos era de estilo estereotipado y dogmático, tanto en la forma como en el contenido. Se trataba del viejo estilo de cliché y el viejo dogma. Un gran mérito del Movimiento del 4 de Mayo consistió en que puso al desnudo ante el pueblo la fealdad del viejo estilo de cliché y del viejo dogma y llamó al pueblo a luchar contra ambos.

Otro gran mérito, ligado con el precedente, fue su lucha contra el imperialismo; pero, de todos modos, la lucha contra el viejo estilo de cliché y el viejo dogma fue una de sus grandes contribuciones.

Más tarde, sin embargo, hicieron su aparición el estilo de cliché y el dogma extranjeros. Cierta gente de nuestro Partido, gente que contravenía al marxismo, los desarrolló hasta convertirlos en subjetivismo, sectarismo y estilo de cliché del Partido.

Estos son el nuevo estilo de cliché y el nuevo dogma. Se encuentran tan profundamente enraizados en la mente de muchos camaradas que incluso hoy hemos de realizar grandes esfuerzos en el trabajo de reeducación.

Vemos, pues, que el vivo, vigoroso, progresista y revolucionario movimiento del período del 4 de
Mayo, que luchó contra el viejo estilo de cliché y el viejo dogma feudales, fue convertido luego por cierta gente en su contrario, dando origen al nuevo estilo de cliché y al nuevo dogma. Estos últimos no son vivos ni vigorosos sino muertos y rígidos; no son progresistas sino retrógrados; no son revolucionarios sino un obstáculo para la revolución. Esto significa que el estilo de cliché extranjero, o estilo de cliché del Partido, es una reacción contra la naturaleza misma del Movimiento del 4 de Mayo.

Sin embargo, este Movimiento tuvo también sus defectos. Muchos de los dirigentes de entonces carecían aún del espíritu crítico marxista, y sus métodos eran en general los de la burguesía, es decir, métodos formalistas. Tenían toda la razón al combatir el viejo estilo de cliché y el viejo dogma y preconizar la ciencia y la democracia.

Pero, para valorar la situación de aquel tiempo, la historia y lo extranjero, carecían del espíritu crítico del materialismo histórico, consideraban lo que calificaban de malo como algo absoluta e íntegramente malo, y lo que calificaban de bueno como algo absoluta e íntegramente bueno.

Esta manera formalista de abordar los problemas influyó en la evolución subsiguiente del Movimiento; el cual se dividió en dos corrientes en el curso de su desarrollo.

Un sector heredó su espíritu científico y democrático y lo transformó sobre la base del marxismo; eso fue lo que hicieron los comunistas y algunos marxistas que no militaban en el Partido. El otro, tomó el camino de la burguesía, lo cual significó el desarrollo del formalismo hacia la derecha.

Pero dentro del Partido Comunista tampoco había unanimidad: una parte de sus miembros, sin haber asido firmemente el marxismo, se desviaron y cayeron en errores formalistas, es decir, en el subjetivismo, el sectarismo y el estilo de cliché del Partido, lo cual constituyó el desarrollo del formalismo hacia la “izquierda”.

De lo anterior se deduce que el estilo de cliché del Partido es, por un lado, una reacción contra los factores positivos del Movimiento del 4 de Mayo, y por el otro, una herencia, continuación o desarrollo de sus factores negativos; en modo alguno es un fenómeno fortuito.

Es útil que comprendamos este punto. Si durante el Movimiento del 4 de Mayo era revolucionario e indispensable luchar contra el viejo estilo de cliché y el viejo dogmatismo, hoy para nosotros lo es también criticar a la luz del marxismo el nuevo estilo de cliché y el nuevo dogmatismo.

Sin la lucha contra el viejo estilo de cliché y el viejo dogmatismo en el período del Movimiento del 4 de Mayo, la mente del pueblo chino no hubiera podido liberarse de esas trabas y China no hubiese tenido esperanza de libertad e independencia.

El Movimiento del 4 de Mayo no fue más que el comienzo de esta empresa, y la liberación completa del pueblo chino de la dominación del viejo estilo de cliché y el viejo dogmatismo requiere aún grandes esfuerzos y sigue siendo una inmensa obra en el camino de la transformación revolucionaria. Si hoy no luchamos contra el nuevo estilo de cliché y el nuevo dogmatismo, la mente del pueblo chino se verá sometida a otro tipo de formalismo.
Si no anulamos el efecto producido por el veneno del estilo de cliché del Partido en una parte de nuestros camaradas (claro que sólo en una parte), si no corregimos los errores dogmáticos que ellos han cometido, será imposible despertar el vivo y vigoroso espíritu revolucionario, erradicar el vicio de tomar una actitud incorrecta hacia el marxismo, y difundir y desarrollar ampliamente el auténtico marxismo; además, no seremos capaces de sostener una enérgica lucha contra la influencia del viejo estilo de cliché y el viejo dogma existente entre todo el pueblo, ni contra la del estilo de cliché y el dogma extranjeros entre mucha gente del país, y por consiguiente no lograremos el objetivo de destruir y barrer estas influencias.
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Mao en Yenán en 1938, donde funcionaba la Universidad política y militar de Resistencia a la agresión japonesa. “Si los comunistas desean realmente hacer propaganda, deben tener en cuenta a quién se dirigen, quién va a leer sus artículos y manuscritos o a escuchar sus discursos y charlas; si actúan de otro modo, es como si hubieran decidido impedir que la gente los leyera o los escuchara.”
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El subjetivismo, el sectarismo y el estilo de cliché del Partido, los tres, son antimarxistas y no responden a las necesidades del proletariado sino a las de las clases explotadoras. Son reflejo de la ideología pequeñoburguesa en nuestro Partido. China es un país donde la pequeña burguesía es muy numerosa; nuestro Partido está rodeado de esa enorme clase, un gran número de sus miembros provienen de ella, y es inevitable que ingresen en el Partido con su larga o corta cola pequeñoburguesa.

Si no se refrena el fanatismo de los revolucionarios pequeñoburgueses ni se rectifica su unilateralidad, pueden fácilmente engendrar subjetivismo y sectarismo, una de cuyas formas de expresión es el estilo de cliché extranjero, o estilo de cliché del Partido.

No es fácil arrancar y barrer estas cosas. Hay que hacerlo en la forma debida, es decir, empleando argumentos persuasivos. Si nuestros argumentos son convincentes y adecuados, surtirán efecto. En el proceso de la argumentación, debemos empezar por provocar una gran conmoción en el paciente, gritándole: “¡Estás enfermo!”, y luego, cuando sude de miedo, aconsejarle sinceramente que se haga tratar….


sábado, 1 de junio de 2013

El Maestro Mao Tse-tung: ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LOS METODOS DE DIRECCION

1.ƒ de junio de 1943

   
1. Hay dos métodos que los comunistas debemos aplicar en todo trabajo que realicemos: uno es combinar lo general con lo particular, y el otro, ligar la dirección con las masas.

    2. Ante cualquier tarea, si no se hace un llamamiento general, es imposible movilizar a las amplias masas para la acción. Sin embargo, si los dirigentes se quedan en el llamamiento general no se ocupan concreta y directamente de la ejecución cabal, en algunas organizaciones, del trabajo que llaman a realizar, para abrir una brecha en un punto dado, adquirir allí experiencia y luego orientar con ella a las demás entidades --, no podrán comprobar si es justo ese llamamiento ni enriquecer su contenido, con lo que dicho llamamiento correrá el peligro de quedar en letra muerta. Por ejemplo, durante la campaña de rectificación en 1942, hubo éxitos allí donde se empleó el método de combinar el llamamiento general con la orientación particular, y no los hubo donde no se aplicó este método. En la campaña de rectificación en 1943, todos los burós y subburós del Comité Central y los comités regionales y de prefectura del Partido, además de lanzar un llamamiento general (plan anual de la campaña), deben hacer lo siguiente a fin de adquirir experiencia: elegir dos o tres lugares (no muchos), sean departamentos de su propio organismo o entidades oficiales, escuelas o unidades militares cercanas; realizar en ellos un estudio en profundidad para conocer detalladamente el desarrollo de la campaña de rectificación allí y para conocer minuciosamente el pasado político, características ideológicas, aplicación en el estudio y diligencia en el trabajo de algunos miembros representativos (no muchos tampoco) de su personal, y además, orientar personalmente a los responsables de estos lugares en la solución concreta de los problemas prácticos. Como cada entidad oficial, escuela y unidad militar tiene también varias secciones, sus dirigentes deben proceder de igual manera. Este es además un método que permite a los dirigentes aprender y dirigir al mismo tiempo. Ningún dirigente sabrá dar orientación general al conjunto de las entidades a su cargo, a menos que obtenga experiencia concreta en cuanto a individuos y asuntos determinados de entidades subordinadas específicas. Este método debe ser generalizado para que los cuadros dirigentes de todos los niveles aprendan a aplicarlo.


    * Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China, redactada por el camarada Mao Tse-tung.

    3. La experiencia de la campaña de rectificación en 1942 demuestra también que en cada entidad es indispensable para el éxito de la campaña que se forme en el curso de ésta un grupo dirigente compuesto de un pequeño número de activistas reunidos en torno al responsable principal de la entidad en cuestión, y que este grupo forje una estrecha ligazón con las amplias masas participantes en la campaña. Por activo que se muestre el grupo dirigente, su actividad no pasará de ser el infructuoso esfuerzo de un puñado de personas, si no se la liga con la actividad de las amplias masas. No obstante, la actividad de las amplias masas, sin un fuerte grupo dirigente que la organice en forma apropiada, no puede mantenerse por mucho tiempo, ni desarrollarse en una dirección correcta, ni elevarse a un alto nivel. En cualquier lugar, las masas están integradas, en general, por tres categorías de personas: las relativamente activas, las intermedias y las relativamente atrasadas. Por eso, los dirigentes deben saber unir en torno suyo al pequeño número de elementos activos y, apoyándose en ellos, elevar la conciencia política de los elementos intermedios y ganarse a los atrasados. Un grupo dirigente, verdaderamente unido y vinculado con las masas, sólo puede formarse gradualmente en medio de la lucha de las masas, y no al margen de ella. En el curso de una gran lucha, la composición del grupo dirigente no debe ni puede, en la mayoría de los casos, permanecer invariable a través de las etapas inicial, media y final; es necesario promover constantemente a los activistas surgidos en la lucha, para sustituir a aquellos miembros del grupo dirigente que resulten inferiores en comparación con ellos o que hayan degenerado. Una de las causas fundamentales de por qué no ha podido avanzar el trabajo en muchos lugares y entidades oficiales, está en la falta de un grupo dirigente así, que se mantenga bien unido, vinculado con las masas y siempre sano. Si en una escuela de un centenar de personas no hay un grupo dirigente formado de acuerdo con las circunstancias reales (y no reunido artificialmente) y compuesto de varios o algo más de una decena de los elementos más activos, rectos y sagaces entre los profesores, empleados y estudiantes, esa escuela ha de marchar mal. Debemos aplicar en todas las entidades oficiales, escuelas, unidades militares, fábricas y aldeas, sean grandes o pequeñas, lo que indica Stalin acerca de la creación de un grupo dirigente en la novena de las doce condiciones para la bolchevización de los Partidos Comunistas[1]. La elección de los miembros de tal grupo dirigente debe tener por criterio las cuatro condiciones formuladas por Dimitrov al tratar de la política de cuadros: devoción total, ligazón con las masas, capacidad para orientarse independientemente en toda situación y espíritu de disciplina[2]. Tanto al cumplir cualquiera de las tareas centrales -- guerra, producción, educación (incluida la campaña de rectificación) --, como al inspeccionar el trabajo, examinar la historia de los cuadros o realizar cualquier otra labor, hay que adoptar el método de ligar el grupo dirigente con las amplias masas, además del método de combinar el llamamiento general con la orientación particular.

    4. En todo el trabajo práctico de nuestro Partido, toda dirección correcta está basada necesariamente en el principio: "de las masas, a las masas". Esto significa recoger las ideas (dispersas y no sistemáticas) de las masas y sintetizarlas (transformarlas, mediante el estudio, en ideas sintetizadas y sistematizadas) para luego llevarlas a las masas, difundirlas y explicarlas, de modo que las masas las hagan suyas, perseveren en ellas y las traduzcan en acción, y comprobar en la acción de las masas la justeza de esas ideas. Luego, hay que volver a recoger y sintetizar las ideas de las masas y a llevarlas a las masas para que perseveren en ellas, y así indefinidamente, de modo que las ideas se tornan cada vez más justas, más vivas y más ricas de contenido. Tal es la teoría marxista del conocimiento.

    5. La concepción de que, trátese de una organización o de una lucha, entre el grupo dirigente y las amplias masas debe haber relaciones correctas, la concepción de que las ideas correctas de dirección sólo pueden elaborarse recogiendo y sintetizando las ideas de las masas y llevándolas luego a las masas para que perseveren en ellas, y la concepción de que, al poner en práctica las ideas de dirección, se debe combinar el llamamiento general con la orientación particular, deben ser ampliamente difundidas en el curso de la actual campaña de rectificación, con el fin de corregir los puntos de vista erróneos que al respecto existen entre nuestros cuadros. Muchos camaradas no conceden importancia a unir en torno suyo a los activistas para formar un núcleo dirigente, o no saben hacerlo, y no conceden importancia a ligar estrechamente este núcleo dirigente con las amplias masas, o no saben hacerlo; por eso la suya se convierte en una dirección burocrática, divorciada de las masas. Muchos camaradas no conceden importancia a sintetizar las experiencias de la lucha de las masas, o no saben hacerlo, y, pasándose de listos, gustan de plantear de manera subjetivista cantidad de opiniones, por lo cual sus ideas resultan hueras y ajenas a la realidad. Muchos camaradas se contentan con lanzar un llamamiento general para una tarea y no conceden importancia a dar inmediatamente después orientación particular y concreta, o no saben hacerlo; en consecuencia, su llamamiento se queda en la boca, en el papel o en la sala de reuniones, y su dirección se hace burocrática. Hay que corregir estos defectos en la presente campaña de rectificación; hay que aprender a aplicar los métodos de ligar la dirección con las masas y de combinar lo general con lo particular en la campaña de rectificación, en la inspección del trabajo y en el examen de la historia de los cuadros, y también hay que emplearlos en todo nuestro trabajo futuro.

    6. Recoger y sintetizar las ideas de las masas y llevarlas luego a las masas para que perseveren en ellas, y, de esta manera, elaborar ideas correctas de dirección: tal es el método fundamental de dirección. En el proceso durante el cual se recogen y sintetizan las ideas de las masas y éstas perseveran en ellas, es necesario aplicar el método de combinar el llamamiento general con la orientación particular; esto es parte integrante de dicho método fundamental. Elaborar las ideas generales (llamamiento general) partiendo de la orientación particular en numerosos casos concretos, y llevar estas ideas a muchas entidades diferentes para comprobarlas (no sólo debemos hacerlo nosotros mismos, sino aconsejárselo a los demás); después, recoger y sintetizar las nuevas experiencias (hacer el balance) y elaborar nuevas directrices para la orientación general de las masas. Así deben proceder nuestros camaradas en la presente campaña de rectificación, y también en cualquier otro trabajo. La calidad de la dirección depende de la aptitud de los dirigentes para proceder según este método.

    7. Al asignar a las entidades subordinadas cualquier tarea (guerra revolucionaria, producción, educación; campaña de rectificación, inspección del trabajo, examen de la historia de los cuadros; o trabajo de propaganda, de organización, de contraespionaje, etc.), un organismo dirigente superior y sus diferentes departamentos deben hacerlo por intermedio de los responsables principales de los organismos inferiores correspondientes, para que éstos asuman responsabilidades; de esta manera se asegurarán tanto la división del trabajo como la dirección unificada (centralizada). Un departamento de un organismo superior no debe ponerse en contacto sólo con el departamento correspondiente de un organismo inferior (por ejemplo, el departamento de organización, el de propaganda o el de contraespionaje de nivel superior con los departamentos inferiores correspondientes), porque en tal caso el responsable principal del organismo inferior (por ejemplo, un secretario, presidente, jefe, director de escuela, etc.) no estará informado y no podrá asumir responsabilidades. Es necesario que estén informados y asuman responsabilidades tanto el responsable principal del organismo inferior como los responsables de los departamentos interesados. Este método de centralización, que combina la división del trabajo y la dirección unificada, permite movilizar, a través del responsable principal, a muchos y a veces incluso al personal entero para que cumplan una tarea, y así se puede superar la insuficiencia de cuadros en uno u otro departamento y convertir a un buen número de personas en cuadros activos en la realización de esa tarea. Esta es también una de las formas de ligar la dirección con las masas. Tomemos por ejemplo el examen de la historia de los cuadros. Si lo realiza aisladamente un pequeño grupo de personas de un organismo dirigente, como el departamento de organización, sin duda este trabajo no se hará bien. Pero, si por intermedio del responsable de una entidad oficial o del director de una escuela, se moviliza a muchos, y a veces incluso a todo el personal o estudiantado de la entidad o escuela para que participen en este trabajo, mientras que los dirigentes del departamento de organización de nivel superior les dan una orientación correcta, aplicando así el principio de ligar la dirección con las masas, no hay duda de que será logrado satisfactoriamente el fin que se persigue con el examen de la historia de los cuadros.

    8. En ningún lugar puede haber al mismo tiempo muchas tareas centrales. Sólo puede haber, en un tiempo determinado, una tarea central, complementada por otras de segundo y tercer orden. Por lo tanto, el responsable principal de una localidad debe, teniendo en cuenta la historia y circunstancias de la lucha allí, establecer el orden apropiado de las diferentes tareas; no debe actuar sin plan propio, emprendiendo una y otra tarea según le lleguen las instrucciones de los organismos superiores, pues esto crearía multitud de "tareas centrales" y daría paso a la confusión y el desorden. Por su parte, ningún organismo superior debe asignar simultáneamente muchas tareas a los organismos inferiores, sin indicar su importancia y su urgencia relativas ni especificar cuál es la tarea central, porque esto llevará desorden al trabajo de los organismos inferiores y les impedirá conseguir los resultados previstos. El dirigente debe, a la luz de las condiciones históricas y las circunstancias existentes en una localidad dada y teniendo en cuenta la situación en su conjunto, determinar con justeza cl centro de gravedad del trabajo y el orden de ejecución de las tareas para cada período, aplicar con tenacidad lo decidido y asegurar el logro de los resultados previstos: esto es parte del arte de dirigir. Se trata también de una cuestión de método de dirección, a cuya solución debe prestarse atención al aplicar los principios de ligar la dirección con las masas y de combinar lo general con lo particular.

    9. No vamos a tratar de todos los detalles concernientes a los métodos de dirección, y esperamos que los camaradas en cada localidad, partiendo de los principios aquí expuestos, reflexionen concienzudamente y pongan en juego su iniciativa creadora. Cuanto más dura sea la lucha, tanto más indispensable será para los comunistas ligar estrechamente su dirección con las exigencias de las amplias masas y combinar estrechamente su llamamiento general con su orientación particular, a fin de liquidar de manera definitiva los métodos de dirección subjetivistas y burocráticos. Todos los camaradas de nuestro Partido que se ocupan del trabajo de dirección, deben contraponer siempre los métodos de dirección científicos marxistas a los métodos subjetivistas y burocráticos, y eliminar éstos valiéndose de los primeros. Los subjetivistas y los burócratas no comprenden el principio de ligar la dirección con las masas ni el de combinar lo ¡general con lo particular, y obstaculizan enormemente la marcha del trabajo del Partido. Para combatir los métodos de dirección subjetivistas y burocráticos, es necesario generalizar y hacer arraigar los métodos de dirección científicos marxistas.



martes, 28 de agosto de 2012

MAO: EL MARXISMO Y LA GUERRA REVOLUCIONARIA



    Las clases luchan, unas clases salen victoriosas, otras quedan eliminadas. Así es la historia, así es la historia de la civilización de los últimos milenios. Interpretar la historia desde este punto de vista es materialismo histórico; sostener el punto de vista opuesto es idealismo histórico.
Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha
(14 de agosto de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.



    Los cambios que se producen en la sociedad se deben principalmente al desarrollo de sus contradicciones internas, es decir, las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre las clases y entre lo viejo y lo nuevo. Es el desarrollo de estas contradicciones lo que hace avanzar la sociedad e impulsa la sustitución de la vieja sociedad por la nueva.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.

   
En la sociedad de clases, las revoluciones y las guerras revolucionarias son inevitables; sin ellas, es imposible realizar saltos en el desarrollo social y derrocar a las clases dominantes reaccionarias para que el pueblo conquiste el Poder.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.



    La tarea central y la forma más alta de toda revolución es la toma del Poder por medio de la fuerza armada, es decir, la solución del problema por medio de la guerra. Este principio marxista-leninista de la revolución tiene validez universal, tanto en China como en los demás países.
Ibíd.


    La guerra, que ha existido desde la aparición de la propiedad privada y las clases, es la forma más alta de lucha para resolver las contradicciones entre clases, naciones, Estados o grupos políticos, cuando estas contradicciones han llegado a una determinada etapa de su desarrollo.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.

    La guerra es la continuación de la política. En este sentido, la guerra es política, y es en sí misma una acción política. No ha habido jamás, desde los tiempos antiguos, ninguna guerra que no tuviese un carácter político. (...) 
    Pero la guerra tiene sus características peculiares, y en este sentido, no es igual a la política en general. La guerra es la continuación de la política por otros medios. Cuando la política llega a cierta etapa de su desarrollo, más allá de la cual no puede proseguir por los medios habituales, estalla la guerra para barrer el obstáculo del camino. (...) Cuando sea eliminado el obstáculo y conseguido nuestro objetivo político, terminará la guerra. Mientras no se elimine por completo el obstáculo, la guerra tendrá que continuar hasta que se logre totalmente el objetivo. (...) Se puede decir entonces que la política es guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es política con derramamiento de sangre.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.


  Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El Poder nace del fusil.
Problemas de la guerra y de la estrategia
(6 de noviembre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
 
  La lucha nacional es, en último término, un problema de la lucha de clases. Entre los blancos en los EE.UU., solo los reaccionarios círculos dominantes son los que oprimen a los negros. Ellos no representan en modo alguno a los obreros, los campesinos, los intelectuales revolucionarios y otras personalidades razonables que constituyen la aplastante mayoría de los blancos.
Declaración de apoyo a los negros norteamericanos
en su justa lucha contra la discriminación racial
del imperialismo norteamericano
(8 de agosto de 1963).

    A nosotros nos incumbe organizar al pueblo. En cuanto a los reaccionarios chinos, nos incumbe a nosotros organizar al pueblo para derribarlos. Con todo lo reaccionario ocurre igual: si no lo golpeas, no cae. Esto es como barrer el suelo: por regla general, donde no llega la escoba, el polvo no desaparece solo.
La situación y nuestra política después de la
victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón

(13 de agosto de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.


    Hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tan pausada y fina, tan apacible, amable, cortés, moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra.
Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Junán
(marzo de 1927)
Obras Escogidas, t. I.


    Quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros amigos? Esta es una cuestión de importancia primordial para la revolución. Todas las anteriores luchas revolucionarias de China sólo obtuvieron magros resultados, esencialmente porque los revolucionarios no supieron unirse con los verdaderos amigos para atacar a los verdaderos enemigos. Un partido revolucionario es el guía de las masas, y cuando las descamina, ninguna revolución puede triunfar. A fin de conquistar con seguridad la victoria en la revolución y no descaminar a las masas, tenemos que cuidar de unirnos con nuestros verdaderos amigos para atacar a nuestros verdaderos enemigos. Y para distinguir a los amigos verdaderos de los verdaderos enemigos, tenemos que hacer un análisis general del status económico de las clases de la sociedad china y de sus respectivas actitudes hacia la revolución.
Análisis de las clases de la sociedad china
(marzo de 1926)
Obras Escogidas, t. I.


    Son nuestros enemigos todos aquellos que están confabulados con el imperialismo: los caudillos militares, los burócratas, la burguesía compradora, la clase de los grandes terratenientes y el sector reaccionario de la intelectualidad subordinado a ellos. El proletariado industrial es la fuerza dirigente de nuestra revolución. Nuestros amigos más cercanos son el semiproletariado en su totalidad y la pequeña burguesía. En cuanto a la vacilante burguesía media, su ala derecha puede ser nuestro enemigo, y su ala izquierda, nuestro amigo; pero debemos mantenernos constantemente en guardia y no permitirle a esta que cree confusión en nuestro frente.
Ibíd.


    Debemos apoyar todo lo que el enemigo combata y oponernos a todo lo que el enemigo apoye.
Entrevista con tres corresponsales de la Agencia Central
de Noticias y de los periódicos Saodang Bao y Xinmin Bao

(16 de septiembre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.


    Los imperialistas y los reaccionarios del país jamás se resignarán a su derrota; forcejearán hasta el fin. Aun después de establecida la paz y el orden en todo el país, se entregarán a labores de zapa y provocarán disturbios en mil formas; tratarán a diario y en todo momento de restaurar su Poder en China. Esto es inevitable y está fuera de dude; nunca debemos relajar nuestra vigilancia.
Discurso de apertura en la I Sesión Plenaria de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino
(21 de septiembre de 1949).


    La guerra revolucionaria es una antitoxina, que no sólo destruirá el veneno del enemigo, sino que también nos depurará de toda inmundicia. Toda guerra justa, revolucionaria, está dotada de una fuerza inmensa, capaz de transformar muchas cosas o abrir el camino a su transformación. La guerra chino-japonesa transformará a China y al Japón. Siempre que China persista en la Guerra de Resistencia y en el frente único, el viejo Japón será convertido en un nuevo Japón, y la vieja China, en una nueva China, y tanto en China como en el Japón hombres y cosas se transformarán en el curso de esta guerra y después de ella.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.


    Sin la lucha armada, en China no habrá lugar para el proletariado, ni para el pueblo, ni para el Partido Comunista, y la revolución no podrá triunfar. Es en medio de guerras revolucionarias que nuestro Partido se ha desarrollado, consolidado y bolchevizado en los dieciocho años pasados; sin la lucha armada, el Partido Comunista no habría llegado a ser lo que es hoy. Ningún camarada del Partido debe olvidar jamás esta experiencia que hemos pagado con sangre.
Presentación de 'El Comunista'
(4 de octubre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.



    Según la teoría marxista del Estado, el ejército es el principal componente del Poder estatal. Quienquiera que desee tomar el Poder estatal y retenerlo, tiene que contar con un poderoso ejército. Cierta gente nos ridiculiza calificándonos de partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra. Sí, somos partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra revolucionaria; eso no es malo; es bueno, marxista. Con sus fusiles, los comunistas rusos crearon el socialismo. Nosotros crearemos una república democrática. La experiencia de la lucha de clases en la era del imperialismo nos demuestra que sólo mediante la fuerza del fusil la clase obrera y las demás masas trabajadoras pueden derrotar a la burguesía y la clase terrateniente armadas; en este sentido cabe afirmar que sólo con el fusil se puede transformar el mundo entero.
Problemas de la guerra y de la estrategia
(6 de noviembre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.


    Somos partidarios de la abolición de la guerra; no deseamos la guerra. Pero la guerra sólo se puede abolir mediante la guerra. Para acabar con los fusiles, se debe empuñar el fusil.
Ibíd.


    La guerra, ese monstruo de matanza entre los hombres, será finalmente liquidada, en un futuro no lejano, por el progreso de la sociedad humano. Pero sólo hay un medio para eliminarla: oponer la guerra a la guerra, oponer la guerra revolucionaria a la guerra contrarrevolucionaria, oponer la guerra revolucionaria nacional a la guerra contrarrevolucionaria nacional y oponer la guerra revolucionaria de clase a la guerra contrarrevolucionaria de clase. (...) Cuando la sociedad humana llegue a una etapa en que sean eliminados las clases y los Estados, ya no habrá guerras, contrarrevolucionarias o revolucionarias, injustas o justas. Esa será la era de la paz eterna para la humanidad. Al estudiar las leyes de la guerra revolucionaria partimos de la aspiración a eliminar todas las guerras. He aquí la línea divisoria entre nosotros, los comunistas, y todas las clases explotadoras.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.


    Los mandos y combatientes del Ejército Popular de Liberación de ningún modo deben relajar ni en lo más mínimo su voluntad de combate; toda idea que tienda a relajar la voluntad de combate o a subestimar al enemigo, es errónea.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China

(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.


    Sin un ejército popular, nada tendrá el pueblo.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.


    Este ejército es fuerte porque todos sus hombres poseen una disciplina consciente; ellos se han unido y luchan, no por los intereses privados de unos cuantos individuos o de un estrecho grupo, sino por los intereses de las amplias masas populares y de toda la nación. El único propósito de este ejército es mantenerse firmemente junta al pueblo chino y servirlo de todo corazón.
Ibíd.

   
Nuestro principio es: el Partido manda al fusil, y jamás permitiremos que el fusil mande al Partido.
Problemas de la guerra y de la estrategia
(6 de noviembre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.


    El Ejército Rojo de China es una organización armada que ejecuta las tareas políticas de la revolución. Especialmente en el momento actual, el Ejército Rojo de ningún modo debe limitarse a combatir; además de combatir para destruir las fuerzas militares del enemigo, debe tomar sobre sí importantes tareas, tales como hacer propaganda entre las masas, organizar a las masas, armarlas, ayudarlas a establecer el Poder revolucionario, y hasta establecer organizaciones del Partido Comunista. El Ejército Rojo no combate meramente por combatir, sino para hacer propaganda entre las masas, organizar a las masas, armarlas y ayudarlas a establecer el Poder revolucionario. Sin estos objetivos, el combate perderá su sentido, y el Ejército Rojo, su razón de ser.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido
(diciembre de 1929),
Obras Escogidas, t. I.


    El Ejército Popular de Liberación es siempre un destacamento de combate. Aun después de la victoria nacional, continuará siéndolo durante el período histórico en que aún no hayan sido abolidas las clases en nuestro país y exista en el mundo el sistema imperialista. Respecto a este punto no debe haber ningún malentendido ni vacilación.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China

(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV).


    Todos nuestros mandos y combatientes deben tener siempre en cuenta que somos el gran Ejército Popular de Liberación, ejército dirigido par el gran Partido Comunista de China. A condición de que observemos constantemente las directivos del Partido, alcanzaremos la victoria.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de China
(octubre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
   
Tanto el dogmatismo como el revisionismo son contrarios al marxismo. Inevitablemente, el marxismo avanzará, progresará con el desarrollo de la práctica y no permanecerá estático. Quedaría sin vida si se estancara y se estereotipara. No obstante, nunca se pueden violar los principios básicos del marxismo; violarlos es cometer errores. Es dogmatismo enfocar el marxismo desde el punto de vista metafísico y considerarlo como algo rígido. Es revisionismo negar los principios básicos del marxismo, la verdad universal del marxismo. El revisionismo es una variedad de la ideología burguesa. Los revisionistas intentan borrar lo que distingue al socialismo del capitalismo, a la dictadura del proletariado de la dictadura burguesa. Lo que preconizan no es, de hecho, la linea socialista, sino la capitalista. En las circunstancias actuales, el revisionismo es más pernicioso que el dogmatismo. Una de nuestras importantes tareas presentes en el frente ideológico es criticar el revisionismo.
Ibíd.


    El revisionismo u oportunismo de derecha es una tendencia ideológica burguesa; es más peligroso que el dogmatismo. Los revisionistas, oportunistas de derecha, alaban de palabra el marxismo; también atacan el dogmatismo, pero lo que atacan es precisamente la quintaesencia del marxismo. Combaten o tergiversan el materialismo y la dialéctica; combaten o intentan debilitar la dictadura democrática popular y la dirección del Partido Comunista; combaten o intentan debilitar la transformación y la construcción socialistas. Incluso después de la victoria fundamental de la revolución socialista en nuestro país, queda todavía un cierto número de gentes que sueñan con restaurar el sistema capitalista; estas gentes luchan contra la clase obrera en todos los frentes, incluido el ideológico. Y en esta lucha, tienen en los revisionistas a sus mejores asistentes.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo

(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].

Datos personales

periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.