El Gran Sol Rojo del Amanecer
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viernes, 1 de septiembre de 2017

PCRA: A 100 años de la Revolución Rusa

Debates centenarios
 23/08/2017

Cien años después Lenin sigue librando batallas. Sus contribuciones que motorizaron a las grandes masas hacia el poder son guía para los combates actuales.
Están los detractores frontales que no le perdonan Octubre. Y están también los vergonzantes. Ensalzan al personaje mientras lo vacían de sus rasgos y aportes. Como polemizar con Lenin sería políticamente incorrecto lo hacen por interpósita persona. 

¿Un Partido, dos jefes?

En tiempos de “relatos” las centrales trotskistas europeas (representadas por el PO y el PTS) construyen el suyo. El mito de “Un Partido, dos Jefes” encierra una gran falacia. El Partido bolchevique fue una cantera de cuadros. Trotsky, uno de varios. Pero esa epopeya de masas, acaudilladas por su vanguardia, con los jefes que conformaban su núcleo de dirección, tuvo un único y gran jefe en Lenin. El articulador de un complejo andamiaje teórico, político y volitivo tozudamente puesto al servicio de la Revolución.

¿Será que los prejuicios nos han llevado a subestimar el papel de Trotsky en el período que van de Febrero a Octubre? Seamos rigurosos y vayamos a las fuentes. Consultemos qué dijo y qué escribió Trotsky en esos meses. Recurrimos a los principales archivos disponibles (marxistas en general y trotskistas en particular) y encontramos poco y nada. Durante el extraordinario período en que Lenin produce las Tesis de Abril, innumerables artículos, cartas, discursos, precisiones y correcciones tácticas, El Estado y la Revolución, aportes a la teoría y práctica de la insurrección, los Decretos iniciales, en ese tiempo, Trotsky aparece envuelto en un sugestivo silencio. 

Trotsky regresa a Rusia en mayo. Como referente de un grupo menchevique disidente comienza su aproximación a los bolcheviques. En el VI Congreso del Partido (agosto) es electo para su Comité Central. En su condición de historiador tardío de esos días, Trotsky admite el indiscutible rol de Lenin. Por tanto la leyenda del coliderazgo parece una construcción de sus epígonos, posterior a su muerte. 

Trotsky y Las Tesis de Abril

En junio del 17 Trotsky escribe El sinsentido del doble poder. Allí plantea: “Así sobrevino el ‘doble poder’, que debiera llamarse … la ‘doble impotencia’. Y agrega: “La época de la ‘doble impotencia’, con el gobierno capaz y el soviet sin atreverse, inevitablemente culminará en una crisis de gravedad sin precedentes”. Donde Lenin descubre potencialidades Trotsky derrama ambigüedad y sarcasmo.

Socialismo en un solo país

En repetidas circunstancias Lenin y Trotsky tuvieron sus desencuentros. Nada para escandalizarse. Las controversias eran habituales entre los bolcheviques y de ellas emergía un Lenin fortalecido. 

Algunos de estos debates llegan hasta nosotros. El “socialismo en un solo país”. Una caja de Pandora con múltiples implicaciones. Fundamental: pararse ante la historia tal cual ésta ocurrió. 

Las miradas estaban centradas en Alemania pero ocurrió el Febrero ruso. En sus Cartas desde lejos Lenin nos habla de “la primera etapa de la primera revolución”. Y pasa a trabajar por la segunda etapa (la socialista) sin condicionarse a acontecimientos en otros países sobre los que tiene limitada incidencia. Para Kamenev y Zinoviev esa línea es aventurera dado que el socialismo en Rusia solo podría triunfar como resultas de la revolución en los países con capitalismo maduro. 

Lenin no era para nada indiferente a la generalización de la Revolución y dedica ingentes esfuerzo en esa dirección. En distintos artículos habla de la “revolución socialista mundial”. Considera que el triunfo de la dictadura del proletariado está garantizado por la doble alianza con el campesinado y con el proletariado de los otros países. Pone proa a la conformación de una nueva Internacional revolucionaria. La que tendrá importantes tareas. Pero no precisamente la de exportar la revolución.

Los reproches trotskistas sobre la “postergación” de la revolución en la Europa de la posguerra no resisten la prueba del ácido. En algunos países (sobre todo los derrotados) se abrieron situaciones revolucionarias. La principal insurrección, la alemana, fue aplastada. La “Revolución permanente”, de alcance planetario no lograba explicar cómo serían los alzamientos en los países beneficiados por el reparto imperialista. Inglaterra, Francia o EEUU habían capeado momentáneamente sus crisis. 

Lo cierto fue que, después del triunfo de Octubre se fue cerrando el ciclo revolucionario. El proletariado era poder en un único país. Recogía solidaridad popular a carradas. Pero miraba para todos lados y veía cerco imperialista. No era la situación esperada y para nada la ideal. Ante esto, con Lenin primero y con Stalin después se hizo lo que se debía hacer. Defender con dientes y uñas el terreno tan duramente conquistado. Y a trabajar para la siguiente oleada.

La revisión trotskista de lo actuado abarca prácticamente todas las políticas en que estuvo involucrado Lenin: el Frente Único con las distintas capas campesinas, la economía de guerra, la NEP, la línea en la III Internacional. Es aleccionadora la visión sesgada de Trotsky acerca de la Revolución en China. 


firma: 
 Sebastián Ramírez

Publicado por el semanario HOY

martes, 25 de abril de 2017

PMLA: Contribución al debate internacional por internet sobre el significado del Centenario de la Revolución de Octubre



La teoría leninista como base ideológica y política de la Revolución de Octubre

(Nota de Luminoso Futuro: Nos hemos basados enteramente en la traducción directa hecha Google. Por lo que asumimos toda la responsabilidad por los defectos y fallas –algunas gramaticales y otras de alteración involuntaria del contenido- en la traducción al castellano de este importante trabajo teórico. Nuestras sinceras excusas al camarada Dieter Ilius, autor del artículo, y al fraternal Partido Marxista-Leninista de Alemania).


La gran revolución de octubre de 1917 se había introducido por primera vez un período de transición del capitalismo al socialismo en la historia de la humanidad. A pesar de que la liberación de la revolución proletaria no en los demás países imperialistas, la Revolución de Octubre no era más que un éxito histórico sin precedentes sobre la base de la unidad de la teoría y la práctica revolucionaria.
Ello sólo fue posible a través de todo un anterior enfrentamiento ideológico por Lenin en todas las cuestiones fundamentales que debían resolver la construcción del partido revolucionario y la revolución proletaria en la práctica. Bajo diversas organizaciones y partidos que hoy defienden la importancia de la Revolución de Octubre para el futuro de la humanidad, precisamente es de crucial importancia el trabajo teórico, ideológico como compromiso preliminar de la revolución socialista internacional lo que a menudo sigue siendo subestimado. Pero es verdad de la teoría leninista y el método de aprender, con los que ha trabajado y luchado creando la base ideológica, política y organizativa de la Revolución de Octubre en la lucha contra todos los matices de la ideología burguesa y tendencias pequeño burguesas en el movimiento obrero.    

Lenin s Agte,  Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario.. . el papel de dirigente lo puede cumplir solo un partido, que esté encabezado por una teoría de vanguardia”. Él ha estudiado los escritos de Marx y Engels, en especial su método dialéctico-materialista y la aplicó al análisis del desarrollo del capitalismo en Rusia en cuanto a cómo la lucha por el partido proletario y su estrategia y la táctica. Se llevó una lucha ideológica implacable contra los puntos de vista idealistas de los populistas, que se oponían al desarrollo del capitalismo en Rusia y esperaba que el campesinado y no la clase obrera, el papel principal en la revolución jugaría. Lenin mostró, sin embargo, que surgió directamente de la transformación de feudal en el modo de producción capitalista en el país con el proletariado industrial moderna la fuerza revolucionaria decisiva. Desarrolló la idea de la alianza de obreros y campesinos. Lecciones para hoy esté autorizada su presentación, en el que el modo de producción capitalista se ha establecido en todo el mundo, pero hay países en los que persisten en el país aún las relaciones feudales o semifeudales.

Su firma creada en Munich en 1902 "guía" no sólo era un apasionado llamamiento a organizarse mejor e incluso a superar en este momento de la construcción del partido naturaleza circular predominante y Handwerkelei. Era una sistemática enfrentamiento ideológico con la influencia de la ideología burguesa y pequeñoburguesa en la forma de culto de la espontaneidad y una negación del papel dirigente del partido. La renuncia a la formulación y el desarrollo continuo de una línea ideológica-política de hoy sería condenar a los revolucionarios a retaguardia detrás del movimiento espontáneo de las masas. Esto toma en muchos países un impulso, pero es más o menos influenciado por las ideas burguesas y pequeñoburguesas. Por lo tanto es principalmente para establecer un partido marxista-leninista en todos los países, incluyendo a Lenin con su libro " Un paso adelante, dos pasos atrás " un claro fundamento ideológico ha desarrollado. Esta toma de la Directiva, el MLPD entre las complicadas condiciones del imperialismo alemán y la reorganización de la producción capitalista internacional un revolucionario nuevo tipo de partido establecieron una fiesta en la base del modo de pensar proletario obras.

Después de la derrota de la revolución en 1905, Lenin escribió en la lucha contra el liquidacionismo surgido, por lo general usado por los intelectuales de clase media en el partido, la obra "Materialismo y empiriocriticismo". Defendió que el materialismo dialéctico contra un revisionismo filosófico y sus intentos de revivir el idealismo en el nombre de marxismo. Esto y los últimos escritos de autoría " Cuadernos filosóficos ", así como artículos más cortos, como " Sobre la cuestión de la dialéctica" son armas teóricas indispensables para hacer frente al generalizado nuevo tipo de Empiriocriticismo, generalizado el positivismo. Él es una base ideológica del moderno anticomunismo y niega la existencia de datos objetivos, las leyes de la naturaleza y de la sociedad que actúan independientemente de la voluntad del pueblo. También niega la necesidad y la oportunidad de desarrollar y darse cuenta de una estrategia científica y tácticas para revolucionar la sociedad.

Teniendo en cuenta los nuevos fenómenos y cambios esenciales causados por el desarrollo del capitalismo de libre competencia al monopolio capitalismo / imperialismo, Lenin desarrolló el socialismo científico fundamental. Su gran éxito - el trabajo todavía está en sus estados básicos confirmado en varias ocasiones fue: " El imperialismo, fase superior del capitalismo". Se clasificó en la naturaleza del imperialismo que no ha perdido su universalidad a este día:   "El imperialismo es la época del capital financiero y de los monopolios, que llevan a cualquier parte del impulso para la dominación y no por la libertad. Respuesta a la línea, bajo cualquier sistema político intensificación extrema de las contradicciones en esta área -. Este es el resultado de estas tendencias " (" El imperialismo, fase superior del capitalismo", Lenin, Obras Completas, Vol 22, p.302. ) Lenin llamó la zarista como "imperialismo militar-feudal" (citado en Stalin, "los fundamentos del leninismo", obras, Vol. 6, p 67). Sobre esta base, el partido bolchevique demostró durante la primera guerra imperialista como el único partido que no se salió de la posición socialchovinista de la defensa de la patria, la causa del socialismo y el internacionalismo siguió siendo cierto, pero y organizó la revolución contra el gobierno imperialista de su propio país.

Desde agosto hasta septiembre 1917 escribió Lenin su obra " Estado y la revolución". Esto no era más que una refutación de oportunismo que prevalece en la cuestión del Estado en la gran mayoría de los partidos de la II. Internacional, sino una preparación ideológica para los bolcheviques sobre la aplicación de la revolución proletaria socialista. Justificó que, a raíz de las enseñanzas de Marx y Engels sobre la dictadura del proletariado como una sociedad de transición del capitalismo al comunismo, cómo esta transición en las condiciones socioeconómicas concretas de Rusia podría ser realizada.

Lenin salió en su análisis del imperialismo de la movilidad interna y los cambios del imperialismo. En su de diciembre de 1917 la revista publicó "pan y paz", escribió: " El capitalismo, que se convirtió en el imperialismo, que es el capitalismo monopolista, se ha transformado bajo la influencia de la guerra en el capitalismo monopolista de Estado. Esta etapa del desarrollo de la economía mundial ahora hemos llegado, y es el precursor inmediato al socialismo." (Obras Completas, Vol. 26, S.387). Sin lugar a dudas Lenin habla incluso de una nueva etapa y un cambio significativo en el desarrollo la economía política del imperialismo. Esto muestra que entre el universal, de modo naturaleza general del imperialismo y el cambio de la naturaleza específica del imperialismo ha de distinguirse.

Con la  reorganización de la producción capitalista internacional desde la década de 1990, el desarrollo fue supermonopolios internacionales un rasgo característico en el desarrollo del sistema imperialista mundial. La crisis de la propensión general del imperialismo hoy universalmente se desarrolla en las redes globales de producción y las zonas económicas especiales relacionados creó una organizada, proletariado industrial internacional transnacional. Esto significa un cambio cualitativo del desarrollo social, una nueva etapa en el desarrollo del imperialismo y un cambio de su naturaleza específica, donde una interacción global de la lucha de clases nacional e internacional se desarrolla en la que el proletariado industrial internacional recién formado es el factor decisivo. 
        
Dieter Ilius / MLPD



sábado, 15 de abril de 2017

PCR Argentina: 100 años de la Revolución de Octubre


El regreso de Lenin

Fecha: 
 12/04/2017 - 14:25

Al anochecer de un 16 de abril, hace ahora 100 años, arribaba a Petrogrado un Lenin fatigado y a la vez exultante. El viaje de vuelta le había demandado casi 10 años.


Lenin era uno entre otros 30 proscriptos que ahora regresaban. Palpitó la Revolución de Febrero desde Suiza, donde se encontraba. El 15 de marzo caía el Zar. Mucho de aquello para lo que había trabajado duro estaba ocurriendo allá lejos. No había tiempo para perder. Era imperativo volver.

El exilio

Trance duro impuesto por la represión zarista. La Ojrana, la policía del Zar, era una fuerza a la vez brutal y sutil. Con alta experiencia en la infiltración y desarticulación de los luchadores contra la autocracia. Ya en sus años mozos Lenin había padecido cárcel y destierro en Siberia y largos períodos en la clandestinidad. Llevaba ya años de expatriado cuando retorna a la Rusia de la Revolución de 1905. A la derrota y el inicio de la gran cacería desatada por Stolypin (en 1906 Ministro de Interior) comienza un nuevo exilio. Nadie logró anticipar que sería tan prolongado. Y mucho menos que el regreso llegase a ser tan glorioso. 

La vida en el exilio llega a ser extenuante. Lenin comienza esta etapa con 36 años de edad. Un hombre joven, a la vez racional y sanguíneo. Voluntad y certezas al servicio de la revolución pendiendo de noticias que no siempre llegan. Y que las más de las veces no son las esperadas. Así pasó una década viviendo en una decena de diferentes ciudades e idiomas. De ese período son algunos de sus principales aportes teóricos. E innumerables artículos y cartas. Muchas, muchas cartas orientadas a galvanizar a los bolcheviques para las batallas por venir.

El viaje

La necesidad de volver no estaba en duda. Lo que no estaba claro era ¿cómo? Desde Suiza, donde Lenin se encontraba, hasta Rusia no se podía llegar sino a través de territorios en guerra de unos u otros contendientes. Francia e Inglaterra avisaron que no permitirían el tránsito de ese hato de antibelicistas rusos. El propio Gobierno Provisional surgido de la Revolución de Febrero expresó disgusto por el retorno de los “derrotistas”. Volver clandestinamente estaba expuesto a un sinfín de imponderables que convertían el plan en puro aventurerismo. 

A propuesta de los internacionalistas suizos se instrumentó un alambicado acuerdo con los alemanes por el cual Lenin y sus compañeros atravesarían Alemania en un tren con “extraterritorialidad” razón por la cual no sería intrusado por sus autoridades. Aunque todos sabían quien viajaba en el vagón en cuestión no existiría listado o registro concreto de sus pasajeros. Si el Alto Mando alemán tenía alguna expectativa puesta en este regreso la Historia les habrá contado que cometieron un monumental error de cálculo. 

Horas antes de partir Lenin se despide en una sentida carta de su anfitrión, el proletariado suizo. En los párrafos finales deja a las claras con qué alemanes está identificado. Señala en Carlos Liebknecht y los espartaquistas a los camaradas de lucha en la compleja tarea de acabar con la sangrienta guerra imperialista. 

Embarcados el 9 de abril en Zurich, para un recorrido lineal de 2.400 kilómetros, el contingente llegó a Petrogrado una semana después. Valga como término de comparación que la distancia entre Buenos Aires y Río Gallegos es aún superior.

La llegada 

La magnitud de la recepción que lo aguarda en la Estación Finlandia es premonitoria de los cambios en la correlación de fuerzas en el seno de los insurrectos de Febrero. Hace apenas un mes que está en funciones el Gobierno Provisional. El Soviet de Petrogrado se va insinuando como el “otro” Poder, pero en él predominan en forma absoluta los socialistas moderados (eseristas y mencheviques). Los abnegados bolcheviques están raleados. A la caía del Zar se los estimaba en unos 5.000. Pero ese exiguo contingente, en tan solo un mes, había crecido en influencia y militancia de tal forma que ahora recibían a su jefe con una apoteosis de masas. 

Nadezhda Krupskaya, la compañera de Lenin, nos cuenta de primera mano sus impresiones : “Aquellos que no habían vivido la revolución, no podían imaginar su belleza solemne y magnífica: banderas rojas, la guardia de honor de los marineros de Kronstadt, los focos de la fortaleza de Pedro y Pablo iluminando el camino desde la estación de Finlandia hasta la Mansión Khensinsky -antigua residencia de una querida del Zar, convertida en sede de los bolcheviques-, coches blindados, la cadena de hombres y mujeres, trabajadores a ambos lados del camino”.

Las Tesis de Abril

Apenas llegado, manos a la masa. A detonar sus Tesis de Abril…  


firma: 
 Sebastián Ramírez


Publicado por HOY, órgano central del PCR-Argentina

(La inserción del logo 100 años de la Revolución de Octubre de la ICOR es nuestra.
Luminoso Futuro).

jueves, 26 de enero de 2017

PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA (R): 100 Años de la Gran Revolución Socialista de Octub...



En el primer día de la victoriosa
Revolución de Octubre, en la reunión del Soviet de diputados trabajadores y
soldados de Petrogrado, sonaron las proféticas palabras de Lenin:
A partir de ahora comienza una
nueva fase en la historia de Rusia. La tercera revolución Rusa será la cumbre
de la victoria socialista
“…



PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA (R): 100 Años de la Gran Revolución Socialista de Octub...: En el primer día de la victoriosa Revolución de Octubre, en la reunión del Soviet de diputados trabajadores y soldad...

martes, 24 de enero de 2017

Cultura Proletaria: Una contribución al debate internacional conmemorativo del Primer centenario de la Revolución de Octubre


El origen del sistema soviético
(El siguiente documento ha sido extraído y traducido por “Cultura Proletaria” del libro “Soviet Communism: A new civilization?” (1936), de Beatrice Webb y Sidney Webb).

 “El sistema soviético es una de esas numerosas creaciones del espíritu humano que parecen deber su existencia a un feliz accidente histórico. El hecho de haber logrado sobrevivir demuestra que ha sido perfectamente adaptado a las necesidades de la dictadura del proletariado, que constituye la base sobre la que se apoyan la teoría y la práctica del comunismo“. (1)

La palabra Soviet, que originariamente significaba cualquier tipo de Consejo, debe ser hoy comprendida como un Consejo de delegados o diputados elegidos por los trabajadores de distintas fábricas y otros establecimientos de una ciudad o municipio; o por los soldados de varias unidades de un ejército; o por los campesinos de un pueblo, distrito agrícola o comunidad; o, incluso, por cualquier combinación de esos grupos constituyentes. Su diferencia más obvia con cualquier otra entidad política consiste en que los mismos, confesadamente, excluyen la representación de empresarios capitalistas, es decir, propietarios de tierras, dueños de tiendas, en fin, cualquier persona que no se ocupe de un trabajo productivo, incluso cuando pertenecen a la misma tribu, raza o nacionalidad y residan dentro de la zona considerada. Soviets de esta naturaleza fueron espontáneamente organizados, en mayo y junio de 1905, en lvanovo-Vosnesensk y Kostroma con el fin de dirigir las huelgas de los trabajadores en las industrias textiles(2). Estos fueron creados, en la agitación del momento, debido sobre todo al hecho de que no existía ningún sindicato independiente y digno de confianza. Estos órganos de la clase obrera no se limitaban sólo a dirigir la huelga, también asumían algunas funciones del decrépito gobierno local. Fue, sin embargo, el Soviet formado en S. Petersburgo, en ese mismo año de 1905, el que enseño el camino al resto de Rusia. En su primera reunión, el 13 de octubre, “apenas representaba a parte de los trabajadores, comprendiendo sólo las fábricas del distrito de Nevsky. En su nombre, fue lanzada un proclama que decía: “Proponemos que cada fábrica y cada taller elija a un delegado por grupo de un centenar de trabajadores. Los delegados electos constituirán el Comité de la fábrica. Los delegados de todas las fábricas formarán el Comité General de Trabajadores de S. Petersburgo“(3).

Durante los dos meses siguientes, surgieron soviets similares a este, en un gran número, en otras ciudades rusas, desde Reval a Bakú. Pero la rápida represión ejercida por el gobierno zarista no permitió llevar a cabo el Congreso Nacional de los Soviets.

Esta represión no impidió, sin embargo, que el recuerdo del hecho permaneciese en el espíritu de las masas trabajadoras. Cuando, en febrero de 1917, el régimen zarista cayó, casi debido únicamente a su propia podredumbre, los trabajadores de las fábricas de Petrogrado formaron espontánea e inmediatamente un Soviet, que no se limitó únicamente a las actividades huelguistas, sino que discutió y votó sobre diversos temas de interés público. Este ejemplo fue imitado rápidamente por los trabajadores de Moscú y por muchas otras ciudades industriales. En esa ocasión, el Soviet de Petrogrado invitó a los Soviets de todas las demás ciudades a enviar delegados para constituir un Congreso de Soviets, que indicaría un comité permanente para actuar en los intervalos entre uno y otro congreso.

 Esto sería, al parecer, la base para un gobierno de trabajadores con jurisdicción en todo el país. Pero esto parecía ser imposible de llevar a cabo por grupos cuya misión original era sólo la de guiar las huelgas. El Partido Bolchevique estaba siguiendo todavía las directrices del programa de 1903, que no había sido revisado y, mientras predicaba el colectivismo en lo que respectaba a la economía, admitía, en el terreno político, el simple reemplazo del gobierno zarista por la modesta novedad de una asamblea parlamentaria nítidamente democrática(4). Lenin, es cierto, reconoció inmediatamente la importancia de los “Soviets de diputados de los trabajadores“, tal como surgieron en 1905, y en los que veía “los nuevos órganos del poder popular“. En el IV Congreso el Partido Socialdemócrata de Rusia, en abril de 1906, fue aprobada una resolución, explicando que los Soviets, en el proceso de la lucha, deberían transformarse de “simples organizaciones de choque a organizaciones para lucha la lucha revolucionaria general“; que representaban el “embrión del poder revolucionario“, dependiendo “su fuerza y prestigio enteramente de la energía y éxito del levantamiento“. Así, de hecho, los Soviets eran considerados por Lenin, hasta noviembre de 1915, como simples “órganos de rebelión” (Obras Completas, Vol. XVIII, p. 312). Parece haber, pues, algún fundamento en la opinión de un sagaz historiador germano, según el cual, a pesar de que Lenin había predicho la necesidad de transformar la revolución burguesa-liberal en una revolución socialista y haber reconocido rápidamente a los Soviets como el instrumento para hacer efectiva esta transformación, a pesar de eso, solamente en marzo de 1917, al recibir, en Suiza, las primeras noticias auténticas sobre la revolución en Rusia, fue que Lenin hizo un feliz descubrimiento, convenciéndose de que el sistema de Consejos (Soviets) de soldados, campesinos y obreros constituía la expresión moderna de la inevitable revolución democrático-socialista. Lenin reconoció en los Soviets la existencia, bajo una forma elemental, de un tipo completamente nuevo de gobierno, ejercido por la clase trabajadora, gobierno que sólo podía ser históricamente comparado con la Comuna de París (1897). El estudio que Lenin hizo de los Soviets le convenció de que todo lo que había dicho Marx en su famoso ensayo sobre los aspectos políticos y constitucionales de la Comuna de París se aplicaba perfectamente a los Soviets rusos de la revolución de 1917 (5).

Es por esto que, desde el momento de su llegada a Petrogrado, Lenin comenzó a referirse cada vez más a los Soviets, no sólo como un medio de combate y control del Gobierno Provisional y no sólo como instrumento para la próxima caída del mismo, sino también como base necesaria de una nueva organización política. Parece, sin embargo, que, justo durante la toma del poder, en octubre de 1917, Lenin juzgó conveniente que el Partido Bolchevique no eliminase definitivamente el sistema parlamentario democrático, dejándolo subsistir como instrumento de administración del Estado socialista, que tenía por objeto fundar (6). Eso, sin embargo, no impidió que fuese lanzado el lema “Todo el poder para los Soviets“.

Para entonces, Lenin ya se había vuelto un entusiasta del Soviet, por el considerado no sólo como un “órgano de rebelión” o un instrumento de revolución, sino también como “un paso en dirección al desarrollo de la democracia“. Sin embargo, los términos con los que a el se refiere indican que no tenía, en ese momento, la visión perfectamente clara del gigantesco edificio del gobierno que sería erigido sobre esa base (7). Al fin, cuando el levantamiento había prácticamente alcanzado el éxito y el II Congreso Panruso de los Soviets ya estaba deliberando, todavía bajo el rugido de los cañones, fue decidido, a propuesta suya y por una gran mayoría, que el poder supremo no sería confiado a una asamblea parlamentaria cualquiera, sino al propio Congreso Panruso. En el transcurso de una sesión, que duró veinte horas, ese mismo Congreso nombró “un gobierno provisional de trabajadores y campesinos”, que sería conocido bajo el nombre de Soviet de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom) y y actuaría bajo el control del Congreso y de su Comité Ejecutivo Central (TSIK). También fue aprobada la propuesta de Lenin en lo referente a la inmediata conclusión de la paz; la transferencia de las tierras nacionalizadas, en usufructo, a los campesinos; la elección de comités de trabajadores en todos los establecimientos industriales; y una resolución decidiendo que la denominación del nuevo Estado sería: República Soviética de Rusia.(8)

Durante los meses que siguieron, el Sovnarkom de Comisarios del Pueblo, bajo la presidencia de Lenin, gobernó el país con gran energía, enfrentando grandes cantidades de problemas, creando numerosos decretos y solucionando pequeñas y grandes dificultades. Mientras tanto, algunos comisarios del pueblo y varios pequeños comités discutían diferentes asuntos y trazaban las líneas generales de una Constitución orgánica (9).

Todos estos problemas necesitaban ser ajustados y coordinados, tarea que fue encomendada, a principios del mes de abril de 1918, a una comisión redactoda de quince miembros, entre los que se encontraban Sverdlov y Stalin, pero de la que no participó Lenin. Cuando el V Congreso Panruso de los Soviets se reunió en julio de 1918, el proyecto preparado fue, sin mayores debates, inmediatemente aprobado como “ley constitucional fundamental” de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR). Con algunas enmiendas de menor importancia, esta ley fundamental permanece hasta hoy (1935) substancialmente inalterada. En 1923, la parte sustancial de sus disposiciones fue adoptada por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.)


Notas:

(1) “How to the Soviets work“, de H. N. Braisford, Nueva York, 1927, p.57. Este libro, sin pretensiones y admirable, al lado de su predecesor, “The Russian Worker’s Republic“, Nueva York, 1920, del mismo autor -aunque ahora hay libros más eruditos y completos- todavía proporciona, brevemente, las mejores instantáneas conocidas sobre la vida en la U.R.S.S.
(2) “Fue la mayor huelga jamás celebrada en Rusia. En esa ocasión, fue elegido el primer Soviet de delegados de los trabajadores, en Rusia, entre los días 15 y 18 de mayo de 1905. Por primera vez, los trabajadores se presentaban como clase consciente, libres de la influencia de los “demócratas” como lo habían estado desde tiempos de Gapon“. (“Brief history of Russia“, de M. N. Pokrovsky, traducido por D. S. Mirsky, Londres, 1934, (vol. 11, págs. 153-154, 189-190).
(3) Se pueden encontrar más detalles en la obra rusa “On the history of Soviets of Workers Deputies in 1905“, de P. Gorin, 2ª ed. Moscú, 1930. Ver también “From Peter the Great to Lenin“, de S. P. Turin, 1935.
(4) Este programa establecía que “la primera e inmediata tarea a la que se enfrenta el Partido Socialdemócrata Ruso es derrocar la monarquía zarista y establecer una República democrática, cuya constitución asegurará lo siguiente:
a) La soberanía del pueblo, es decir, la concentración del poder supremo del Estado en las manos de una asamblea legislativa, constituída por representantes del pueblo y formando una Cámara.
b) Sufragio universal, igual y directo para todos los ciudadanos de ambos sexos, con veinte años o más de edad, en todas las elecciones a la Asamblea Legislativa y en la formación de los órganos de gobierno local; voto secreto; el derecho de todos los electores a ser también elegidos para cualquier institución representativa; Parlamentos bienales; pago de salarios a los representantes del pueblo“.
(5) “Geschichte des Bolshevismus” de Artur Rosenberg, 1932, traducida como “History of Bolchevism“, 1934, p. 87. En la tercera de las “Cartas desde lejos” de Lenin, con fecha de 24/11/1917, discute el papel del los Soviets como órganos no solamente de rebelión, sino de democracia proletaria, como “el gobierno de Soviet de diputados de los trabajadores“. (Obras Completas, Vol. 2. Ed. inglesa, p. 35). En la quinta carta, afirmaba que la próxima etapa de la revolución debía consistir “en la transferencia del poder estatal a un nuevo gobierno que sería organizado según el modelo de los Soviets de Diputados de los Trabajadores“. (Ibid. p.62 y también 99, 123 y 128, con fecha de abril de 1917.
(6) Es interesante observar que, en mayo de 1917, al recibir un pedido para preparar “todo el material a disposición del Comité Central relativo a la revisión del programa del Partido“, con el fin de imprimir el mismo -consistiendo ese material principalmente de los proyectos presentados por Lenin para el nuevo programa- mantuvo inalterada la propuesta de una simple y suprema Asamblea Legislativa, elegida por el sufragio universal y directo, en votación secreta, añadiendo apenas la representación proporcional y el derecho de la mayoría de los electores a concordar con el mandato de su representante. El cambio de su opinión está indicado por la propuesta hecha por él para que fuese incluida una declaración estableciendo que “todas las instituciones parlamentarias representativas deberían, gradualmente, dar lugar a los Soviets de representantes del pueblo (de varias clases y profesiones o de varias localidades), funcionando tanto como órganos legislativos como ejecutivos“. (El viejo programa de 1903 y las enmiendas propuestas por Lenin “escritas en mayo de 1917”, pueden ser encontradas en el vol. XX, libro 1, de la edición inglesa Works, de Lenin, p. 353. La revisión no se hizo hasta 1919).
(7) Las palabras de Lenin al respecto merecen ser mencionadas. “Los Soviets -dice- son la espina dorsal del nuevo Estado, representando, en primer lugar, las fuerzas armadas de los trabajadores y campesinos, fuerza esta que no actuará divorciada del pueblo, tal como sucedía con el antiguo ejército. En segundo lugar, esos órganos representan la conexión con las masas, con la mayoría del pueblo, de manera tan íntima, tan indisoluble, que no existió nada semejante a estos en el antiguo estado. En tercer lugar, por el hecho de ser elegidos, esos órganos y los elementos que los constituyen pueden ser destituidos de acuerdo con la voluntad del pueblo, sin ninguna formalidad burocrática, lo que es mucho más democrático que cualquier organización anterior. En cuarto lugar, representan una firme conexión con las más diversas ocupaciones, facilitando así toda especie de reformas radicales sin ninguna burocracia. En quinto lugar, significan la forma de organización de la vanguardia, es decir, de los elementos más concientes, más enérgicos, más progresistas de las clases oprimidas, por medio de los cuales puede ser elevada, educada, y dirigida la masa gigantesca de esas clases que, hasta ahora, habían permanecido absolutamente al márgen de la historia. En sexto lugar, hacen posible combinar las ventajas del parlamentarismo con las ventajas de una democracia directa, es decir, unificar, a través de los representantes del pueblo, las funciones legislativas y ejecutivas. En comparación con el parlamentarismo burgués, esto representa un paso al frente en el desarrollo de la democracia, teniendo un significado histórico de importancia mundial“. (“¿Deben los bolcheviques mantener el poder estatal?” escrito durante octubre de 1917 y publicado en el primer y único número de la nueva edición de “Prosveschenie“, periódico mensual. Incluido en Works, de Lenin, vol. XXI, Libro II, pp. 26-27, de la edición inglesa).
(8) “Soviet Rule in Russia” de W. R. Batsell, 1929 p. 52-53; “The Soviet State” de B. W. Maxwell, 1934 p.18: “History of the Russian Revolution“, de L. Trotsky, vol. III, 1933, pp. 297-337; “La Révolution Russe“, 1917-1921, de W. H. Chamberlain, 1935.
(9) Un resumen de los acontecimientos de ese período, extraído principalmente de “Istoria sovietskoi Konstitussi” y “Osnovi sovetskoi Konstitussi“, ambos de G. C. Gurvich, es presentado en “Soviet Rule in Russia“, de W. R. batsell, 1929, pp. 57-65.



Publicado por Cultura Proletaria

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periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.