El Gran Sol Rojo del Amanecer
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lunes, 6 de noviembre de 2017
domingo, 5 de noviembre de 2017
viernes, 1 de septiembre de 2017
PCRA: A 100 años de la Revolución Rusa
Debates
centenarios
23/08/2017
Cien
años después Lenin sigue librando batallas. Sus contribuciones que
motorizaron a las grandes masas hacia el poder son guía para los combates
actuales.
Están los detractores frontales que no le
perdonan Octubre. Y están también los vergonzantes. Ensalzan al personaje
mientras lo vacían de sus rasgos y aportes. Como polemizar con Lenin sería
políticamente incorrecto lo hacen por interpósita persona.
¿Un Partido, dos jefes?
En tiempos de “relatos” las centrales
trotskistas europeas (representadas por el PO y el PTS) construyen el suyo. El
mito de “Un Partido, dos Jefes” encierra una gran falacia. El Partido
bolchevique fue una cantera de cuadros. Trotsky, uno de varios. Pero esa
epopeya de masas, acaudilladas por su vanguardia, con los jefes que conformaban
su núcleo de dirección, tuvo un único y gran jefe en Lenin. El articulador de
un complejo andamiaje teórico, político y volitivo tozudamente puesto al
servicio de la Revolución.
¿Será que los prejuicios nos han llevado a
subestimar el papel de Trotsky en el período que van de Febrero a Octubre?
Seamos rigurosos y vayamos a las fuentes. Consultemos qué dijo y qué escribió
Trotsky en esos meses. Recurrimos a los principales archivos disponibles
(marxistas en general y trotskistas en particular) y encontramos poco y nada.
Durante el extraordinario período en que Lenin produce las Tesis de Abril,
innumerables artículos, cartas, discursos, precisiones y correcciones tácticas,
El Estado y la Revolución, aportes a la teoría y práctica de la insurrección,
los Decretos iniciales, en ese tiempo, Trotsky aparece envuelto en un sugestivo
silencio.
Trotsky regresa a Rusia en mayo. Como
referente de un grupo menchevique disidente comienza su aproximación a los
bolcheviques. En el VI Congreso del Partido (agosto) es electo para su Comité
Central. En su condición de historiador tardío de esos días, Trotsky admite el
indiscutible rol de Lenin. Por tanto la leyenda del coliderazgo parece una
construcción de sus epígonos, posterior a su muerte.
Trotsky
y Las Tesis de Abril
En junio del 17 Trotsky escribe El
sinsentido del doble poder. Allí plantea: “Así sobrevino el ‘doble poder’, que
debiera llamarse … la ‘doble impotencia’. Y agrega: “La época de la ‘doble
impotencia’, con el gobierno capaz y el soviet sin atreverse, inevitablemente
culminará en una crisis de gravedad sin precedentes”. Donde Lenin descubre
potencialidades Trotsky derrama ambigüedad y sarcasmo.
Socialismo en un solo país
En repetidas circunstancias Lenin y
Trotsky tuvieron sus desencuentros. Nada para escandalizarse. Las controversias
eran habituales entre los bolcheviques y de ellas emergía un Lenin
fortalecido.
Algunos de estos debates llegan hasta
nosotros. El “socialismo en un solo país”. Una caja de Pandora con múltiples
implicaciones. Fundamental: pararse ante la historia tal cual ésta
ocurrió.
Las miradas estaban centradas en Alemania
pero ocurrió el Febrero ruso. En sus Cartas desde lejos Lenin nos habla de “la
primera etapa de la primera revolución”. Y pasa a trabajar por la segunda etapa
(la socialista) sin condicionarse a acontecimientos en otros países sobre los
que tiene limitada incidencia. Para Kamenev y Zinoviev esa línea es aventurera
dado que el socialismo en Rusia solo podría triunfar como resultas de la
revolución en los países con capitalismo maduro.
Lenin no era para nada indiferente a la
generalización de la Revolución y dedica ingentes esfuerzo en esa dirección. En
distintos artículos habla de la “revolución socialista mundial”. Considera que
el triunfo de la dictadura del proletariado está garantizado por la doble
alianza con el campesinado y con el proletariado de los otros países. Pone proa
a la conformación de una nueva Internacional revolucionaria. La que tendrá
importantes tareas. Pero no precisamente la de exportar la revolución.
Los reproches trotskistas sobre la
“postergación” de la revolución en la Europa de la posguerra no resisten la
prueba del ácido. En algunos países (sobre todo los derrotados) se abrieron
situaciones revolucionarias. La principal insurrección, la alemana, fue
aplastada. La “Revolución permanente”, de alcance planetario no lograba
explicar cómo serían los alzamientos en los países beneficiados por el reparto
imperialista. Inglaterra, Francia o EEUU habían capeado momentáneamente sus
crisis.
Lo cierto fue que, después del triunfo de
Octubre se fue cerrando el ciclo revolucionario. El proletariado era poder en
un único país. Recogía solidaridad popular a carradas. Pero miraba para todos
lados y veía cerco imperialista. No era la situación esperada y para nada la
ideal. Ante esto, con Lenin primero y con Stalin después se hizo lo que se
debía hacer. Defender con dientes y uñas el terreno tan duramente conquistado.
Y a trabajar para la siguiente oleada.
La revisión trotskista de lo actuado
abarca prácticamente todas las políticas en que estuvo involucrado Lenin: el
Frente Único con las distintas capas campesinas, la economía de guerra, la NEP,
la línea en la III Internacional. Es aleccionadora la visión sesgada de Trotsky
acerca de la Revolución en China.
firma:
Sebastián Ramírez
Publicado por el semanario HOY
martes, 11 de julio de 2017
Dentro de los parámetros del Primer Centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre
APROXIMACIÓN CRÍTICA AL XX Y XXII CONGRESOS DEL PARTIDO COMUNISTA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA
martes, 16 de mayo de 2017
martes, 25 de abril de 2017
PMLA: Contribución al debate internacional por internet sobre el significado del Centenario de la Revolución de Octubre
La teoría leninista como base ideológica y política de la Revolución de Octubre
(Nota de Luminoso Futuro: Nos hemos basados enteramente
en la traducción directa hecha Google. Por lo que asumimos toda la
responsabilidad por los defectos y fallas –algunas gramaticales y otras de
alteración involuntaria del contenido- en la traducción al castellano de este
importante trabajo teórico. Nuestras sinceras excusas al camarada Dieter Ilius,
autor del artículo, y al fraternal Partido Marxista-Leninista de Alemania).
La gran revolución de octubre de 1917
se había introducido por primera vez un período de transición del capitalismo
al socialismo en la historia de la humanidad. A pesar de que la liberación
de la revolución proletaria no en los demás países imperialistas, la Revolución
de Octubre no era más que un éxito histórico sin precedentes sobre la
base de la unidad de la teoría y la práctica revolucionaria.
Ello sólo fue posible a través de todo un
anterior enfrentamiento ideológico por Lenin en todas las cuestiones
fundamentales que debían resolver la construcción del partido revolucionario y
la revolución proletaria en la práctica. Bajo diversas organizaciones y
partidos que hoy defienden la importancia de la Revolución de Octubre para el
futuro de la humanidad, precisamente es de crucial importancia el trabajo
teórico, ideológico como compromiso preliminar de la revolución socialista
internacional lo que a menudo sigue siendo subestimado. Pero es verdad de la
teoría leninista y el método de aprender, con los que ha trabajado y luchado
creando la base ideológica, política y organizativa de la Revolución de Octubre
en la lucha contra todos los matices de la ideología burguesa y tendencias
pequeño burguesas en el movimiento obrero.
Lenin s Agte, " Sin
teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario.. . el
papel de dirigente lo puede cumplir solo un partido, que esté encabezado por
una teoría de vanguardia”. Él ha estudiado los
escritos de Marx y Engels, en especial su método dialéctico-materialista y la
aplicó al análisis del desarrollo del capitalismo en Rusia en cuanto a cómo la
lucha por el partido proletario y su estrategia y la táctica. Se llevó una
lucha ideológica implacable contra los puntos de vista idealistas de los
populistas, que se oponían al desarrollo del capitalismo en Rusia y esperaba
que el campesinado y no la clase obrera, el papel principal en la revolución
jugaría. Lenin mostró, sin embargo, que surgió directamente de la
transformación de feudal en el modo de producción capitalista en el país con el
proletariado industrial moderna la fuerza revolucionaria decisiva. Desarrolló
la idea de la alianza de obreros y campesinos. Lecciones para hoy esté
autorizada su presentación, en el que el modo de producción capitalista se ha
establecido en todo el mundo, pero hay países en los que persisten en el país
aún las relaciones feudales o semifeudales.
Su firma creada en Munich en 1902 "guía" no
sólo era un apasionado llamamiento a organizarse mejor e incluso a superar en
este momento de la construcción del partido naturaleza circular predominante y
Handwerkelei. Era una sistemática enfrentamiento ideológico con la
influencia de la ideología burguesa y pequeñoburguesa en la forma de
culto de la espontaneidad y una negación del papel dirigente del partido. La
renuncia a la formulación y el desarrollo continuo de una línea
ideológica-política de hoy sería condenar a los revolucionarios a retaguardia
detrás del movimiento espontáneo de las masas. Esto toma en muchos países
un impulso, pero es más o menos influenciado por las ideas burguesas y
pequeñoburguesas. Por lo tanto es principalmente para establecer un
partido marxista-leninista en todos los países, incluyendo a Lenin con su libro
" Un paso adelante, dos pasos atrás " un claro fundamento
ideológico ha desarrollado. Esta toma de la Directiva, el MLPD
entre las complicadas condiciones del imperialismo alemán y la reorganización
de la producción capitalista internacional un revolucionario nuevo tipo
de partido establecieron una fiesta en la base del modo de
pensar proletario obras.
Después de la derrota de la revolución
en 1905, Lenin escribió en la lucha contra el liquidacionismo surgido, por lo
general usado por los intelectuales de clase media en el partido, la obra "Materialismo
y empiriocriticismo". Defendió que el materialismo dialéctico contra
un revisionismo filosófico y sus intentos de revivir el idealismo en el nombre
de marxismo. Esto y los últimos escritos de autoría " Cuadernos
filosóficos ", así como artículos más cortos, como " Sobre
la cuestión de la dialéctica" son armas teóricas indispensables
para hacer frente al generalizado nuevo tipo de Empiriocriticismo, generalizado
el positivismo. Él es una base ideológica del moderno anticomunismo
y niega la existencia de datos objetivos, las leyes de la naturaleza y de la
sociedad que actúan independientemente de la voluntad del pueblo. También
niega la necesidad y la oportunidad de desarrollar y darse cuenta de una
estrategia científica y tácticas para revolucionar la sociedad.
Teniendo en cuenta los nuevos fenómenos
y cambios esenciales causados por el desarrollo del capitalismo de libre
competencia al monopolio capitalismo / imperialismo, Lenin desarrolló el
socialismo científico fundamental. Su gran éxito - el trabajo todavía está
en sus estados básicos confirmado en varias ocasiones fue: " El
imperialismo, fase superior del capitalismo". Se clasificó
en la naturaleza del imperialismo que no ha perdido su universalidad a este
día: "El imperialismo es la época del capital
financiero y de los monopolios, que llevan a cualquier parte del impulso para
la dominación y no por la libertad. Respuesta a la línea, bajo cualquier
sistema político intensificación extrema de las contradicciones en esta área -.
Este es el resultado de estas tendencias " (" El
imperialismo, fase superior del capitalismo", Lenin, Obras Completas, Vol
22, p.302. ) Lenin llamó la zarista como "imperialismo
militar-feudal" (citado en Stalin, "los fundamentos del
leninismo", obras, Vol. 6, p 67). Sobre esta base, el partido bolchevique
demostró durante la primera guerra imperialista como el único partido que no se
salió de la posición socialchovinista de la defensa de la patria, la causa del
socialismo y el internacionalismo siguió siendo cierto, pero y organizó la
revolución contra el gobierno imperialista de su propio país.
Desde agosto hasta septiembre 1917
escribió Lenin su obra " Estado y la revolución". Esto
no era más que una refutación de oportunismo que prevalece en la cuestión del
Estado en la gran mayoría de los partidos de la II. Internacional, sino una
preparación ideológica para los bolcheviques sobre la aplicación de la
revolución proletaria socialista. Justificó que, a raíz de las enseñanzas
de Marx y Engels sobre la dictadura del proletariado como una sociedad de
transición del capitalismo al comunismo, cómo esta transición en las
condiciones socioeconómicas concretas de Rusia podría ser realizada.
Lenin salió en su análisis del imperialismo
de la movilidad interna y los cambios del imperialismo. En su de diciembre
de 1917 la revista publicó "pan y paz", escribió: " El
capitalismo, que se convirtió en el imperialismo, que es el capitalismo
monopolista, se ha transformado bajo la influencia de la guerra en el
capitalismo monopolista de Estado. Esta etapa del desarrollo de la
economía mundial ahora hemos llegado, y es el precursor inmediato al socialismo."
(Obras Completas, Vol. 26, S.387). Sin lugar a dudas Lenin habla incluso de una
nueva etapa y un cambio significativo en el desarrollo la economía política del
imperialismo. Esto muestra que entre el universal, de modo naturaleza
general del imperialismo y el cambio de la naturaleza
específica del imperialismo ha de distinguirse.
Con la reorganización de
la producción capitalista internacional desde la década de 1990, el
desarrollo fue supermonopolios internacionales un rasgo
característico en el desarrollo del sistema imperialista mundial. La crisis de la propensión general del imperialismo
hoy universalmente se desarrolla en las redes globales de producción y las
zonas económicas especiales relacionados creó una organizada, proletariado
industrial internacional transnacional. Esto significa un cambio
cualitativo del desarrollo social, una nueva etapa en el desarrollo
del imperialismo y un cambio de su naturaleza específica, donde una
interacción global de la lucha de clases nacional e internacional se desarrolla
en la que el proletariado industrial internacional recién formado es el factor
decisivo.
Dieter Ilius / MLPD
sábado, 15 de abril de 2017
PCR Argentina: 100 años de la Revolución de Octubre
El regreso de Lenin
Fecha:
12/04/2017 - 14:25
Al anochecer de un 16 de abril, hace ahora 100 años, arribaba a
Petrogrado un Lenin fatigado y a la vez exultante. El viaje de vuelta le había
demandado casi 10 años.
Lenin era uno entre otros 30
proscriptos que ahora regresaban. Palpitó la Revolución de Febrero desde Suiza,
donde se encontraba. El 15 de marzo caía el Zar. Mucho de aquello para lo que
había trabajado duro estaba ocurriendo allá lejos. No había tiempo para perder.
Era imperativo volver.
El
exilio
Trance duro impuesto por la represión
zarista. La Ojrana, la policía del Zar, era una fuerza a la vez brutal y sutil.
Con alta experiencia en la infiltración y desarticulación de los luchadores
contra la autocracia. Ya en sus años mozos Lenin había padecido cárcel y
destierro en Siberia y largos períodos en la clandestinidad. Llevaba ya años de
expatriado cuando retorna a la Rusia de la Revolución de 1905. A la derrota y
el inicio de la gran cacería desatada por Stolypin (en 1906 Ministro de
Interior) comienza un nuevo exilio. Nadie logró anticipar que sería tan
prolongado. Y mucho menos que el regreso llegase a ser tan glorioso.
La vida en el exilio llega a ser
extenuante. Lenin comienza esta etapa con 36 años de edad. Un hombre joven, a
la vez racional y sanguíneo. Voluntad y certezas al servicio de la revolución
pendiendo de noticias que no siempre llegan. Y que las más de las veces no son
las esperadas. Así pasó una década viviendo en una decena de diferentes
ciudades e idiomas. De ese período son algunos de sus principales aportes
teóricos. E innumerables artículos y cartas. Muchas, muchas cartas orientadas a
galvanizar a los bolcheviques para las batallas por venir.
El
viaje
La necesidad de volver no estaba en duda. Lo que no estaba claro era
¿cómo? Desde Suiza, donde Lenin se encontraba, hasta Rusia no se podía llegar
sino a través de territorios en guerra de unos u otros contendientes. Francia e
Inglaterra avisaron que no permitirían el tránsito de ese hato de
antibelicistas rusos. El propio Gobierno Provisional surgido de la Revolución
de Febrero expresó disgusto por el retorno de los “derrotistas”. Volver
clandestinamente estaba expuesto a un sinfín de imponderables que convertían el
plan en puro aventurerismo.
A propuesta de los internacionalistas
suizos se instrumentó un alambicado acuerdo con los alemanes por el cual Lenin
y sus compañeros atravesarían Alemania en un tren con “extraterritorialidad”
razón por la cual no sería intrusado por sus autoridades. Aunque todos sabían
quien viajaba en el vagón en cuestión no existiría listado o registro concreto
de sus pasajeros. Si el Alto Mando alemán tenía alguna expectativa puesta en
este regreso la Historia les habrá contado que cometieron un monumental error
de cálculo.
Horas antes de partir Lenin se despide en una sentida carta de su
anfitrión, el proletariado suizo. En los párrafos finales deja a las claras con
qué alemanes está identificado. Señala en Carlos Liebknecht y los
espartaquistas a los camaradas de lucha en la compleja tarea de acabar con la
sangrienta guerra imperialista.
Embarcados el 9 de abril en Zurich,
para un recorrido lineal de 2.400 kilómetros, el contingente llegó a Petrogrado
una semana después. Valga como término de comparación que la distancia entre
Buenos Aires y Río Gallegos es aún superior.
La
llegada
La magnitud de la recepción que lo
aguarda en la Estación Finlandia es premonitoria de los cambios en la
correlación de fuerzas en el seno de los insurrectos de Febrero. Hace apenas un
mes que está en funciones el Gobierno Provisional. El Soviet de Petrogrado se
va insinuando como el “otro” Poder, pero en él predominan en forma absoluta los
socialistas moderados (eseristas y mencheviques). Los abnegados bolcheviques
están raleados. A la caía del Zar se los estimaba en unos 5.000. Pero ese
exiguo contingente, en tan solo un mes, había crecido en influencia y
militancia de tal forma que ahora recibían a su jefe con una apoteosis de
masas.
Nadezhda Krupskaya, la compañera de
Lenin, nos cuenta de primera mano sus impresiones : “Aquellos que no habían
vivido la revolución, no podían imaginar su belleza solemne y magnífica:
banderas rojas, la guardia de honor de los marineros de Kronstadt, los focos de
la fortaleza de Pedro y Pablo iluminando el camino desde la estación de
Finlandia hasta la Mansión Khensinsky -antigua residencia de una querida del
Zar, convertida en sede de los bolcheviques-, coches blindados, la cadena de
hombres y mujeres, trabajadores a ambos lados del camino”.
Las
Tesis de Abril
Apenas llegado, manos a la masa. A detonar sus Tesis de Abril…
firma:
Sebastián Ramírez
Publicado por HOY, órgano central del
PCR-Argentina
(La inserción del logo 100 años de la Revolución de Octubre de la ICOR es nuestra.
Luminoso Futuro).
lunes, 10 de abril de 2017
sábado, 8 de abril de 2017
viernes, 7 de abril de 2017
jueves, 26 de enero de 2017
PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA (R): 100 Años de la Gran Revolución Socialista de Octub...
En el primer día de la victoriosa
Revolución de Octubre, en la reunión del Soviet de diputados trabajadores y
soldados de Petrogrado, sonaron las proféticas palabras de Lenin:
Revolución de Octubre, en la reunión del Soviet de diputados trabajadores y
soldados de Petrogrado, sonaron las proféticas palabras de Lenin:
“A partir de ahora comienza una
nueva fase en la historia de Rusia. La tercera revolución Rusa será la cumbre
de la victoria socialista“…
nueva fase en la historia de Rusia. La tercera revolución Rusa será la cumbre
de la victoria socialista“…
PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA (R): 100 Años de la Gran Revolución Socialista de Octub...: En el primer día de la victoriosa Revolución de Octubre, en la reunión del Soviet de diputados trabajadores y soldad...
martes, 24 de enero de 2017
Cultura Proletaria: Una contribución al debate internacional conmemorativo del Primer centenario de la Revolución de Octubre
El origen del
sistema soviético
(El siguiente documento ha sido
extraído y traducido por “Cultura Proletaria” del libro “Soviet Communism: A
new civilization?” (1936), de Beatrice Webb y Sidney Webb).
“El sistema soviético es una de esas numerosas creaciones del
espíritu humano que parecen deber su existencia a un feliz accidente histórico.
El hecho de haber logrado sobrevivir demuestra que ha sido perfectamente
adaptado a las necesidades de la dictadura del proletariado, que constituye la
base sobre la que se apoyan la teoría y la práctica del comunismo“.
(1)
La palabra Soviet,
que originariamente significaba cualquier tipo de Consejo, debe ser hoy
comprendida como un Consejo de delegados o diputados elegidos por los
trabajadores de distintas fábricas y otros establecimientos de una ciudad o
municipio; o por los soldados de varias unidades de un ejército; o por los
campesinos de un pueblo, distrito agrícola o comunidad; o, incluso, por
cualquier combinación de esos grupos constituyentes. Su diferencia más obvia
con cualquier otra entidad política consiste en que los mismos, confesadamente,
excluyen la representación de empresarios capitalistas, es decir, propietarios
de tierras, dueños de tiendas, en fin, cualquier persona que no se ocupe de un
trabajo productivo, incluso cuando pertenecen a la misma tribu, raza o
nacionalidad y residan dentro de la zona considerada. Soviets de esta
naturaleza fueron espontáneamente organizados, en mayo y junio de 1905, en
lvanovo-Vosnesensk y Kostroma con el fin de dirigir las huelgas de los
trabajadores en las industrias textiles(2). Estos fueron creados, en la
agitación del momento, debido sobre todo al hecho de que no existía ningún
sindicato independiente y digno de confianza. Estos órganos de la clase obrera
no se limitaban sólo a dirigir la huelga, también asumían algunas funciones del
decrépito gobierno local. Fue, sin embargo, el Soviet formado en S.
Petersburgo, en ese mismo año de 1905, el que enseño el camino al resto de
Rusia. En su primera reunión, el 13 de octubre, “apenas representaba a parte de
los trabajadores, comprendiendo sólo las fábricas del distrito de Nevsky. En su
nombre, fue lanzada un proclama que decía: “Proponemos que cada fábrica y
cada taller elija a un delegado por grupo de un centenar de trabajadores. Los
delegados electos constituirán el Comité de la fábrica. Los delegados de todas
las fábricas formarán el Comité General de Trabajadores de S. Petersburgo“(3).
Durante los dos
meses siguientes, surgieron soviets similares a este, en un gran número, en
otras ciudades rusas, desde Reval a Bakú. Pero la rápida represión ejercida por
el gobierno zarista no permitió llevar a cabo el Congreso Nacional de los
Soviets.
Esta represión no
impidió, sin embargo, que el recuerdo del hecho permaneciese en el espíritu de
las masas trabajadoras. Cuando, en febrero de 1917, el régimen zarista cayó,
casi debido únicamente a su propia podredumbre, los trabajadores de las
fábricas de Petrogrado formaron espontánea e inmediatamente un Soviet, que no
se limitó únicamente a las actividades huelguistas, sino que discutió y votó
sobre diversos temas de interés público. Este ejemplo fue imitado rápidamente
por los trabajadores de Moscú y por muchas otras ciudades industriales. En esa
ocasión, el Soviet de Petrogrado invitó a los Soviets de todas las demás
ciudades a enviar delegados para constituir un Congreso de Soviets, que indicaría
un comité permanente para actuar en los intervalos entre uno y otro congreso.
Esto sería, al parecer, la base para un gobierno de trabajadores con
jurisdicción en todo el país. Pero esto parecía ser imposible de llevar a cabo
por grupos cuya misión original era sólo la de guiar las huelgas. El Partido
Bolchevique estaba siguiendo todavía las directrices del programa de 1903, que
no había sido revisado y, mientras predicaba el colectivismo en lo que
respectaba a la economía, admitía, en el terreno político, el simple reemplazo
del gobierno zarista por la modesta novedad de una asamblea parlamentaria
nítidamente democrática(4). Lenin, es cierto, reconoció inmediatamente la
importancia de los “Soviets de diputados de los trabajadores“,
tal como surgieron en 1905, y en los que veía “los nuevos órganos del poder
popular“. En el IV Congreso el Partido Socialdemócrata de Rusia, en
abril de 1906, fue aprobada una resolución, explicando que los Soviets, en el
proceso de la lucha, deberían transformarse de “simples organizaciones de
choque a organizaciones para lucha la lucha revolucionaria general“;
que representaban el “embrión del poder revolucionario“,
dependiendo “su fuerza y prestigio enteramente de la energía y éxito del
levantamiento“. Así, de hecho, los Soviets eran considerados por
Lenin, hasta noviembre de 1915, como simples “órganos de rebelión”
(Obras Completas, Vol. XVIII, p. 312). Parece haber, pues, algún fundamento en
la opinión de un sagaz historiador germano, según el cual, a pesar de que Lenin
había predicho la necesidad de transformar la revolución burguesa-liberal en
una revolución socialista y haber reconocido rápidamente a los Soviets como el
instrumento para hacer efectiva esta transformación, a pesar de eso, solamente
en marzo de 1917, al recibir, en Suiza, las primeras noticias auténticas sobre
la revolución en Rusia, fue que Lenin hizo un feliz descubrimiento,
convenciéndose de que el sistema de Consejos (Soviets) de soldados, campesinos
y obreros constituía la expresión moderna de la inevitable revolución
democrático-socialista. Lenin reconoció en los Soviets la existencia, bajo una
forma elemental, de un tipo completamente nuevo de gobierno, ejercido por la
clase trabajadora, gobierno que sólo podía ser históricamente comparado con la
Comuna de París (1897). El estudio que Lenin hizo de los Soviets le convenció
de que todo lo que había dicho Marx en su famoso ensayo sobre los aspectos
políticos y constitucionales de la Comuna de París se aplicaba perfectamente a
los Soviets rusos de la revolución de 1917 (5).
Es por esto que,
desde el momento de su llegada a Petrogrado, Lenin comenzó a referirse cada vez
más a los Soviets, no sólo como un medio de combate y control del Gobierno
Provisional y no sólo como instrumento para la próxima caída del mismo, sino
también como base necesaria de una nueva organización política. Parece, sin
embargo, que, justo durante la toma del poder, en octubre de 1917, Lenin juzgó
conveniente que el Partido Bolchevique no eliminase definitivamente el sistema
parlamentario democrático, dejándolo subsistir como instrumento de
administración del Estado socialista, que tenía por objeto fundar (6). Eso, sin
embargo, no impidió que fuese lanzado el lema “Todo el poder para los Soviets“.
Para entonces, Lenin
ya se había vuelto un entusiasta del Soviet, por el considerado no sólo como un
“órgano de rebelión” o un instrumento de revolución,
sino también como “un paso en dirección al desarrollo de la
democracia“. Sin embargo, los términos con los que a el se refiere
indican que no tenía, en ese momento, la visión perfectamente clara del
gigantesco edificio del gobierno que sería erigido sobre esa base (7). Al fin,
cuando el levantamiento había prácticamente alcanzado el éxito y el II Congreso
Panruso de los Soviets ya estaba deliberando, todavía bajo el rugido de los
cañones, fue decidido, a propuesta suya y por una gran mayoría, que el poder
supremo no sería confiado a una asamblea parlamentaria cualquiera, sino al
propio Congreso Panruso. En el transcurso de una sesión, que duró veinte horas,
ese mismo Congreso nombró “un gobierno provisional de trabajadores y
campesinos”, que sería conocido bajo el nombre de Soviet de Comisarios del
Pueblo (Sovnarkom) y y actuaría bajo el control del Congreso y de su Comité Ejecutivo
Central (TSIK). También fue aprobada la propuesta de Lenin en lo referente a la
inmediata conclusión de la paz; la transferencia de las tierras nacionalizadas,
en usufructo, a los campesinos; la elección de comités de trabajadores en todos
los establecimientos industriales; y una resolución decidiendo que la
denominación del nuevo Estado sería: República Soviética de Rusia.(8)
Durante los meses
que siguieron, el Sovnarkom de Comisarios del Pueblo, bajo la presidencia de
Lenin, gobernó el país con gran energía, enfrentando grandes cantidades de
problemas, creando numerosos decretos y solucionando pequeñas y grandes
dificultades. Mientras tanto, algunos comisarios del pueblo y varios pequeños
comités discutían diferentes asuntos y trazaban las líneas generales de una
Constitución orgánica (9).
Todos estos
problemas necesitaban ser ajustados y coordinados, tarea que fue encomendada, a
principios del mes de abril de 1918, a una comisión redactoda de quince
miembros, entre los que se encontraban Sverdlov y Stalin, pero de la que no
participó Lenin. Cuando el V Congreso Panruso de los Soviets se reunió en julio
de 1918, el proyecto preparado fue, sin mayores debates, inmediatemente
aprobado como “ley constitucional fundamental” de la República Socialista
Federativa Soviética de Rusia (RSFSR). Con algunas enmiendas de menor
importancia, esta ley fundamental permanece hasta hoy (1935) substancialmente
inalterada. En 1923, la parte sustancial de sus disposiciones fue adoptada por
la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.)
Notas:
(1) “How to the Soviets work“, de H. N. Braisford, Nueva York, 1927, p.57. Este libro, sin pretensiones y admirable, al lado de su predecesor, “The Russian Worker’s Republic“, Nueva York, 1920, del mismo autor -aunque ahora hay libros más eruditos y completos- todavía proporciona, brevemente, las mejores instantáneas conocidas sobre la vida en la U.R.S.S.
(2) “Fue la mayor huelga jamás celebrada en Rusia. En esa ocasión, fue
elegido el primer Soviet de delegados de los trabajadores, en Rusia, entre los
días 15 y 18 de mayo de 1905. Por primera vez, los trabajadores se presentaban
como clase consciente, libres de la influencia de los “demócratas” como lo
habían estado desde tiempos de Gapon“. (“Brief
history of Russia“, de M. N. Pokrovsky, traducido por D. S. Mirsky,
Londres, 1934, (vol. 11, págs. 153-154, 189-190).
(3) Se pueden
encontrar más detalles en la obra rusa “On the history of Soviets of
Workers Deputies in 1905“, de P. Gorin, 2ª ed. Moscú, 1930. Ver también “From Peter the Great to Lenin“,
de S. P. Turin, 1935.
(4) Este programa
establecía que “la primera e inmediata tarea a la que se
enfrenta el Partido Socialdemócrata Ruso es derrocar la monarquía zarista y
establecer una República democrática, cuya constitución asegurará lo siguiente:
a) La soberanía del
pueblo, es decir, la concentración del poder supremo del Estado en las manos de
una asamblea legislativa, constituída por representantes del pueblo y formando
una Cámara.
b) Sufragio
universal, igual y directo para todos los ciudadanos de ambos sexos, con veinte
años o más de edad, en todas las elecciones a la Asamblea Legislativa y en la
formación de los órganos de gobierno local; voto secreto; el derecho de todos
los electores a ser también elegidos para cualquier institución representativa;
Parlamentos bienales; pago de salarios a los representantes del pueblo“.
(5) “Geschichte des Bolshevismus” de Artur Rosenberg, 1932,
traducida como “History of Bolchevism“, 1934, p.
87. En la tercera de las “Cartas desde lejos”
de Lenin, con fecha de 24/11/1917, discute el papel del los Soviets como
órganos no solamente de rebelión, sino de democracia proletaria, como “el gobierno de Soviet de diputados de los trabajadores“.
(Obras Completas, Vol. 2. Ed. inglesa, p. 35). En la quinta carta, afirmaba que
la próxima etapa de la revolución debía consistir “en la transferencia del poder estatal a un nuevo gobierno que
sería organizado según el modelo de los Soviets de Diputados de los
Trabajadores“. (Ibid. p.62 y también 99, 123 y 128, con fecha de
abril de 1917.
(6) Es interesante
observar que, en mayo de 1917, al recibir un pedido para preparar “todo el material a disposición del Comité Central relativo a la
revisión del programa del Partido“, con el fin de imprimir el mismo
-consistiendo ese material principalmente de los proyectos presentados por
Lenin para el nuevo programa- mantuvo inalterada la propuesta de una simple y
suprema Asamblea Legislativa, elegida por el sufragio universal y directo, en
votación secreta, añadiendo apenas la representación proporcional y el derecho
de la mayoría de los electores a concordar con el mandato de su representante.
El cambio de su opinión está indicado por la propuesta hecha por él para que
fuese incluida una declaración estableciendo que “todas las instituciones
parlamentarias representativas deberían, gradualmente, dar lugar a los Soviets
de representantes del pueblo (de varias clases y profesiones o de varias
localidades), funcionando tanto como órganos legislativos como ejecutivos“.
(El viejo programa de 1903 y las enmiendas propuestas por Lenin “escritas en
mayo de 1917”, pueden ser encontradas en el vol. XX, libro 1, de la edición
inglesa Works, de Lenin, p. 353. La revisión no se hizo hasta 1919).
(7) Las palabras de
Lenin al respecto merecen ser mencionadas. “Los Soviets -dice- son la espina dorsal del nuevo Estado, representando, en
primer lugar, las fuerzas armadas de los trabajadores y campesinos, fuerza esta
que no actuará divorciada del pueblo, tal como sucedía con el antiguo ejército.
En segundo lugar, esos órganos representan la conexión con las masas, con la
mayoría del pueblo, de manera tan íntima, tan indisoluble, que no existió nada
semejante a estos en el antiguo estado. En tercer lugar, por el hecho de ser
elegidos, esos órganos y los elementos que los constituyen pueden ser
destituidos de acuerdo con la voluntad del pueblo, sin ninguna formalidad burocrática,
lo que es mucho más democrático que cualquier organización anterior. En cuarto
lugar, representan una firme conexión con las más diversas ocupaciones,
facilitando así toda especie de reformas radicales sin ninguna burocracia. En
quinto lugar, significan la forma de organización de la vanguardia, es decir,
de los elementos más concientes, más enérgicos, más progresistas de las clases
oprimidas, por medio de los cuales puede ser elevada, educada, y dirigida la
masa gigantesca de esas clases que, hasta ahora, habían permanecido
absolutamente al márgen de la historia. En sexto lugar, hacen posible combinar
las ventajas del parlamentarismo con las ventajas de una democracia directa, es
decir, unificar, a través de los representantes del pueblo, las funciones
legislativas y ejecutivas. En comparación con el parlamentarismo burgués, esto
representa un paso al frente en el desarrollo de la democracia, teniendo un
significado histórico de importancia mundial“. (“¿Deben los bolcheviques mantener el poder estatal?”
escrito durante octubre de 1917 y publicado en el primer y único número de la
nueva edición de “Prosveschenie“, periódico mensual.
Incluido en Works, de Lenin, vol. XXI, Libro II, pp. 26-27,
de la edición inglesa).
(8) “Soviet Rule in Russia” de W. R. Batsell, 1929 p. 52-53;
“The Soviet State” de B. W. Maxwell, 1934 p.18: “History of the Russian Revolution“, de L. Trotsky, vol.
III, 1933, pp. 297-337; “La Révolution Russe“,
1917-1921, de W. H. Chamberlain, 1935.
(9) Un resumen de
los acontecimientos de ese período, extraído principalmente de “Istoria sovietskoi Konstitussi” y “Osnovi sovetskoi Konstitussi“, ambos de G. C. Gurvich,
es presentado en “Soviet Rule in Russia“, de W. R.
batsell, 1929, pp. 57-65.
Publicado por Cultura
Proletaria
viernes, 11 de noviembre de 2016
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Datos personales
- Quibian Gaytan
- periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.










