El Gran Sol Rojo del Amanecer

viernes, 14 de septiembre de 2012

Chile: PROPAGANDA DIFUNDIDA EL 11 DE SEPTIEMBRE


FRENTE ESTUDIANTIL REVOLUCIONARIO
Por la senda del Marxismo-Leninismo-Maoísmo

"Solo los bribones o los tontos pueden creer que el proletariado debe primero conquistar la mayoría en las votaciones realizadas bajo el yugo de la burguesía, bajo el yugo de la esclavitud asalariada, y que solo después debe conquistar el poder. Esto es el colmo de la estulticia o de la hipocresía, esto es sustituir la lucha de clases y la revolución por votaciones bajo el viejo régimen, bajo el viejo poder". (LENIN)


11 DE SEPTIEMBRE DE 1973: BANCARROTA TOTAL DEL REVISIONISMO CHILENO Y SU FALACIA DE "TRANSICION PACIFICA AL SOCIALISMO".
¡NO VOTAR! ¡DESARROLLAR PROTESTA POPULAR!

            Conmemoramos un nuevo 11 de septiembre y comienzan también los actos lastimeros donde dotos somos culpables y se legitima la vía electoral y la llamada "transición pacífica al socialismo" de los revisionistas de Allende y su "unidad popular" con la excusa de que este representó los intereses del pueblo. Sin embargo, el genocidio perpetuado por el gobierno militar nos muestra lo contrario,  NOS MUESTRA QUE LA VIA ELECTORAL SOLO NOS CONDENA A LA OPRESION, QUE LA TRANCICION PACIFICA ES SUSTITUIR LA LUCHA DE CLASES Y ENGAÑAR AL PUEBLO PARA DESARMARLO Y ENTREGARLO PARA SER MASACRADO. Allende represento los intereses y pugna de las facciones de la Gran burguesía que se ponían de rodillas frente a uno u otro imperialismo.  ¿pero porque la gran burguesía en su conjunto permitió a este revisionista asumir su cargo? porque la lucha de clases se desarrollaba de manera ascendente en una oleada de protesta popular donde el  pueblo chileno amenazaba con destruir los cimientos  mismos del viejo Estado en el campo, las fabricas, poblaciones liceos, universidades, donde crecía de manera incontenible la conciencia de clase .  La gran burguesía creyó que con Allende se podría Canalizar el odio de clase del pueblo y llevarlo hacia las elecciones para desmovilizar y combatir la revolución para desarmarlo, pues todo esto es el papel que cumple el revisionismo, peligro principal dentro de las luchas.  y Allende cumplió: promulgo la ley de control de armas (la misma de hoy) con lo cual los militares comenzaron los allanamientos mucho antes del 73, entrego cargos ministeriales a los militares todo esto para poner paños fríos al movimiento popular que buscaba romper las cadenas y prepararse para la guerra sin mencionar que este salió electo firmando un pacto con garantías constitucionales con la DC donde se protegía al Estado burgués terrateniente. el viejo Estado seguía reprimiendo la lucha popular, tanto en la ciudad como en el campo, tratando de corporativizar a las masas creando organismos para ello, pero el pueblo jamás dejo de luchar sobrepaso y desbordo a los revisionistas, la unidad popular no pudo contener a las masas, y a la gran burguesía y os terratenientes  ya no le servía su títere y lo botaron, reestructuraron su aparato estatal para arremeter contra las masas las que fueron masacradas cobardemente por los miserables sanguinarios del ejercito reaccionario chileno, ¿y los dirigentes de la up? un par de días en isla Dawson y después a Europa, donde le otro imperialismo en pugna los recibió con los brazos abiertos. 

            Compañeros, vivimos en una dictadura de clase, dictadura que ejerce la gran burguesía y los terratenientes sobre el pueblo a través de su aparato estatal. el pueblo debe prepararse para la revolución, tomando el legado de Luis Emilio Recabarren y reconstituir el partido comunista, expulsando a los revisionistas de las filas del pueblo y no confiando en la farsa electoral, pues solo con la destrucción del viejo Estado y sobre sus ruinas la construcción del nuevo Estado de obreros y campesinos y pueblo en general  que en cada combate nace en una revolución dirigida por el proletariado, SOLO ASI PODREMOS ROMPER LAS CADENAS! 



VIVAN LOS MARTIRES DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973
VIVAN LAS LUCHAS DEL PUEBLO
EXPULSAR EL REVISIONISMO !COMBATIR EL CIRCO ELECTORAL!
 PROLETARIOS Y PUEBLOS DEL MUNDO !UNIOS!

DONDE LLEVA LA BANDERA DE GUEVARA (Iª PARTE)


Algunas reflexiones sobre un diversivo creado  por los neorevisionistas y los trotskystas

Por: Giovanni Scuderi

(Documento aparecido en “El Bolchevique” nº 36 del 12 de
Octubre de 1995)

Para nosotros marxistas leninistas  es claro como el sol que el pensamiento, la obra, la vida y la figura de Ernesto Guevara, dicho el Che, no tiene nada a compartir con el marxismo-leninismo-pensamiento de Mao, con la revolución socialista y con el socialismo.

No es así para tantos jóvenes que aún al presente descienden a la plaza bajo la bandera del guerrillero argentino y se ponen con orgullo la camiseta  en ella estampada su efigie.  Para ellos Guevara es un modelo de revolucionario, el ejemplo de imitar y de seguir. En esto favorecidos y estimulados por el PRC (“partido de la refundación comunista”. Ndt.) y por los grupos trotskystas que tienen todo el interés político en desviar a la nuevas generaciones de revolucionarios de la vía maestra de Octubre.

Es necesario, por eso, de parte nuestra decir hasta el fondo que pensamos de Guevara, solicitados en tal sentido también por algunos jóvenes comunistas del PRC, para ayudar a los jóvenes auténticamente revolucionarios a hacerse una idea correcta y de clase de Guevara para no malgastar sus frescas e importante energías detrás de banderas que no llevan a la revolución socialista y al socialismo, y que la práctica ha demostrado ser símbolos del individualismo, del aventurerismo y del trotskysmo.

Respecto a Guevara, como del resto a cualquier personaje histórico, es necesario tener una posición científica y materialista, no infeccionado de idealismo y misticismo, mecho menos de sentimentalismo vivido como “pasión durable”, según una consigna del PRC.

Es necesario siempre analizar la realidad con una visión de clase, atenerse a los hechos, hacer un balance crítico y autocrítico de lo actuado  confrontándolo con la experiencia histórica y revolucionaria del movimiento obrero internacional y teniendo presente las enseñanzas del marxismo-leninismo-pensamiento Mao.

Nosotros estamos de acuerdo con Mao cuando afirma que “nosotros no creemos en nada más si no en la ciencia, eso significa que no es necesario tener mitos.  Sea para los chinos que para los extranjeros, se trata de vivos y muertos, lo que es justo es justo, lo que es erróneo es erróneo, de otra manera se tiene el mito. Es necesario liquidar los mitos”. (1)

Usando esta llave materialista y de clase, pongámonos ahora algunas preguntas sobre Guevara, sin  dejarnos condicionar por su imagen física y por la dramaticidad de su muerte, no por azar tan publicitada por trotskystas y por los neorevisionistas para golpear la imaginación y los sentimientos de los jóvenes revolucionarios en modo de hacer pasar a segundo plano las cuestiones políticas e ideológicas.

La formación

Comencemos condecir algunas cosas sobre su formación. Guevara nace en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928, de una familia burguesa de los cuales recibe una formación burguesa que el cultiva hasta que el llega a adulto. A los 25 años es partidario aún de Freud y del psicoanálisis. Este origen burgués y esta formación burguesa no lo abandonarán jamás. Menos cuando a los 26 años, en Guatemala, lee algunas obras de Marx, Lenin y Mao, y cuando  participa, dos años después, inicialmente como médico y después como sostén de Castro, en la revolución cubana.

Aún echándose con alma y cuerpo en la revolución, y dando prueba de abnegación, de espíritu de sacrificio, de coraje y de desprecio por el peligro, ´son estos aspectos que más golpean a los jóvenes revolucionario que no han aún madurado la consciencia de clase y marxista-leninista- el empero no llega a transformar la propia concepción del mundo y a rechazar el individualismo, el idealismo y el aventurerismo de los cuales estaba impre3gnado. También porque su conocimiento del marxismo-leninismo está mediada  por los revisionistas y por los trotskystas como Mandel, Karol y Sartre. Y además porque no tenía a su espalda un partido marxista-leninista que lo ayudase a proletarizarse, a tener una concepción proletaria del mundo y a aplicar correctamente el marxismo-leninismo.

Port revolucionario democrático-burgués autodidacta y en medio de revolucionarios de su mismo tipo devenía para él prácticamente imposible ser diverso de aquello que era. Desde siempre él ha sido víctima, antes, durante y después de la revolución cubana, del aventurerismo romántico y del humanismo paracristiano, que de joven le habían llevado a atravesar casi toda América Latina y a laborar, como voluntario, laureado en medicina, en un leprosorio peruano.

La calificación de aventurero se la da él mismo cuando, el 1 de abril de 1963, antes de dejar Cuba para la empresa guerrillera en el Congo (actual Zaire), escribe en una carta a sus padres: “muchos me dirán un aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diverso, de aquellos que arriesgan el pellejo para demostrar la propia verdad “. (2).

Con ello confirma que (sus sentimientos, su carácter y su aproximarse hacia la revolución no habían cambiado no obstante hubiesen transcurrido más de 6 años de la victoria de la revolución cubana. Habían permanecido aquellos mismos de 1955, cuando se unió a Castro “por un vínculo de romántica simpatía y la consideración que valía la pena morir en una playa extranjera por un ideal tan puro”. (3)

En la correspondencia con sus padres y familiares aflora más claramente que al centro de su vida está el “yo”, la búsqueda de sí mismo que la causa de la emancipación del proletariado. Seis meses después de la victoria de la revolución cubana, en julio de 1959, escribe a la madre estas palabras: “Soy siempre el mismo solitario de un tiempo, en la búsqueda de  mí camino, sin ayuda personal, pero poseyendo ahora el concepto de mí deber histórico, me siento cualquier cosa en la vida, no solo una potente fuerza interior, que siempre he sentido, sino también una capacidad de comprensión por los otros y un absoluto sentido fatalista de mí misión que me corta todo temor” (4).

No es de ahí un azar que en todos sus escritos y discursos ame definirse un “rebelde”, un “revolucionario”, más que un comunista. Con todo parece tomar distancia de los comunistas. En una intervención en la ONU, en diciembre del ’64, afirma: “Mí historia de revolucionario es breve comienza realmente en el “Granma” (el yate en que se habían embarcado los 82 revolucionarios que iban a liberar a Cuba de la dictadura fascista de Batista. N.d.a.) y continúa todavía. No he pertenecido jamás al partido comunista hasta hoy que estoy en Cuba” (5). Y esto mientras agrega inmediatamente después: “Podemos proclamar todos de cara a está Asamblea que el marxismo-leninismo es la teoría política de la revolución cubana”.

En realidad él se acomoda de largo, hasta que no caiga teóricamente y prácticamente en el Trotskysmo, bajo la influencia de José Martí, el líder democrático-burgués de la guerra de liberación nacional cubana contra ellos colonialistas españoles, caído en combate el 19 de mayo de 1895.

Un año después de la victoria de la revolución cubana, estamos exactamente el 28 de enero de 1960, Guevara lo exalta aún en un encuentro de masas: “Martí ha nacido, ha sufrido y a muerto por el ideal que nosotros juntos estamos realizando, y no solo: Martí fue el maestro de nuestra revolución, el hombre a cuyas palabas ha sido necesario siempre recurrir para interpretar justamente los fenómenos históricos que estábamos viviendo, el hombre a cuyas palabras y cuyo ejemplo necesitaba acogerse cada vez que en nuestra práctica se quería decir o hacer cualquier cosa de importancia” (6). De estas palabras resulta claramente que es Martí su modelo de vida, su maestro ideológico y político y su punto de referencia programático, y no los grandes maestros  del proletariado internacional y la experiencia histórica de la revolución socialista y de los Estados Socialistas.  Y esto no obstante que Alberto Granado, el amigo del viaje realizado en moto por América Latina entre diciembre del 51 y julio del 52, haya asegurado a “Liberación”, órgano del PRC, del 11 de junio de 1995 que “es a partir de la experiencia de Guatemala (en 1954, n.d.a) que el Che ha sentido la exigencia de profundizar el conocimiento del marxismo. Siendo un hombre muy estudioso y profundo, no ha leído manuales, sino directamente los escritos de Mao Tse-tung, de Lenin, de Marx”.

No tenemos ningún motivo para poner en duda esta afirmación. Solo que remarcamos que en el pensamiento y en la obra de Guevara no hay traza de las enseñanzas del  marxismo-leninismo-pensamiento de Mao. Lo demuestra también el hecho que uno de sus primeros viajes al exterior, en representación del gobierno cubano, lo hace, en agosto de 1959, a Yugoslavia, el primer Estado revisionista de la historia, ya en ruta de colisión con el entonces Campo Socialista, reportando una buena impresión.

Su biógrafo y estimador, el católico trotskysta Roberto Massai, en su libro “Che Guevara, pensamiento y política de la utopía”, citando un artículo de su héroe escrito en “Verde Olivo” del 23 de noviembre de 1959 nos informa que él ha definido a Yugoslavia, después de haberse encontrado con Tito, “el más interesante de los países socialistas”, también por “complejas e interesantes relaciones sociales”, “el único país comunista que goza de una libertad de crítica muy grande” y exalta la autogestión burguesa definiéndola un “capitalismo empresarial, con una distribución social de las ganancias”. En todo caso es un dato que él inicialmente y por un cierto período apoya y toma como  modelo para la construcción del socialismo junto a  la Yugoslavia de Tito, el “socialismo” revisionista de Checoslovaquia.

La revolución cubana

Guevara, después de Castro y bajo la dirección de estos, ha dado la contribución más importante a la victoria de la revolución antifascista y antiimperialista cubana. Una revolución atípica, original, respecto a las revoluciones dirigidas por el proletariado y por su partido comunista hasta entonces conocidas, una rfevolución que llega a la victoria en circunstancias particulares y  aún fortuitas y en presencia de una situación internacional en las cuales el viento de la revolución soplaba muy fuerte en todo el mundo y el socialismo triunfante enfrentaba, condicionaba y tenía en expectativa al imperialismo. Basta pensar en la subestimación, si no en la simpatía, inicial y hasta la victoria de la cual gozaba por parte del imperialismo USA.

Una revolución iniciada sin una estrategia, una táctica y un programa bien precisos y delineados, caracterizada del espontaneismo y por el voluntarismo, basada exclusivamente en la  voluntad revolucionaria, en la capacidades militares y guerrilleras y en el heroísmo individual de una patrulla de 82 hombres, una revolución de cualquier modo que sea  no pensada, organizada y programada como una etapa de la revolución socialista. Y aún cuando Castro proclama improvisadamente el carácter socialista, el 16 de abril de 1961, a más de dos años de la victoria, no da una explicación y no expone una estrategia.

Antes del desembarco del Granma –recuenta Guevara- predominaba una mentalidad que hasta un cierto punto podría llamarse subjetiva: ciega confianza en una rápida explosión militar y fe y entusiasmo de poder liquidar el poder batistiano con una repentina sublevación popular combinada con huelgas revolucionarias espontáneas que habrían llevado a la caída del dictador. El movimiento era el heredero directo del Partido Ortodoxo (un partido burgués cubano en la cual militaba Fidel Castro, n.d.a.),  cuya consigna era ‘honor contra dinero’. Esto es la honestidad administrativa como idea principal del nuevo gobierno cubano” (7).

En otros escritos y ocasiones Guevara retorna sobre los mismos conceptos. No tanto para explicar, en sentido crítico y autocrítico, como habían ido las cosas efectivamente, sino para exaltar, teorizar y propagandizar la mentalidad y la acción anarcoide, espontaneísta y aventurerista del grupo dirigente de la revolución cubana.

En una carta a un escritor argentino escribe complacido: “Esta revolución es la más genuina creación de la improvisación… el caos más perfectamente organizado del universo. Y esta revolución es así porque ha caminado mucho más rápidamente que su ideología anterior. En fin de cuanta Fidel Castro era un aspirante a diputado por un partido burgués, así de burgués y así de respetable como podría ser el partido radical en Argentina (un partido expresión de la burguesía media, n.d.a.) que seguía la sombra de un líder desaparecido Eduardo Chibas,…y nosotros, que  le seguíamos, éramos un grupo de hombres con escasa preparación política, sólo una carga de buena voluntad y una honestidad congénita. Así gritábamos: ‘En el año 56 seremos héroes o mártires’. Un poco antes habíamos gritado, o mejor había gritado Fidel: ‘honor contra dinero’…

Así ha nacido ésta revolución, así se ha ido creando sus  palabras de orden y así se comenzó. Poco a poco, a teorizar en los hechos para crear una ideología que venía a la cola de los sucesos” (8).

En efecto inicialmente grande era el caos ideológico y político en la cabeza de los revolucionarios cubanos. Cuando se encontraban en México y preparan el desembarco a Cuba no excluían a priori ni menos la posibilidad de hacer un golpe, aunque “basado en los principios” y tuviese un programa.

Contestando a un miembro del Movimiento del 26 de julio fundado en 1955 por iniciativa de Castro después del fallido asalto al Cuartel Moncada, que proponía de hacer un golpe en el mismo estilo de Batista (el dictador fascista entonces en el poder en Cuba), Guevara no rechaza la propuesta del todo sino la acepta en determinadas condiciones. Lo recuenta el mismo con estas palabras: “Yo le explicaba que debíamos dar un golpe basándonos en principios, que era además importante saber  lo que habremos de hacer una vez al poder” (9).

Los revolucionarios cubanos descubren esa vedad, aún más elemental, ya revelada y teorizada por el marxismo-leninismo-pensamiento de Mao, en la medida que proceden en la revolución y por experiencia práctica. Descubren la necesidad de la reforma agraria por “por una imposición de los campesinos” (10). Comprenden la necesidad de coligarse a la clase obrera y a los trabajadores y de coenvolverlos en la lucha revolucionaria después de una huelga general espontánea desenvuelta en Santiago de Cuba. “Este fenómeno popular –narra Guevara- sirvió a darnos cuenta de la necesidad de insertar en la lucha por la liberación de Cuba al componente social constituido por los trabajadores” (11).

Solo ocho meses antes de la victoria, comprenden la importancia de “de dar a la revolución una teoría y una doctrina” (12). Subentendiendo aquella saldrá de su práctica revolucionaria y no del marxismo-leninismo-pensamiento de Mao. Y lo demuestra  también el hecho que ellos consideran la vanguardia revolucionaria no el Partido sino el “Ejército Rebelde” al que educan según las enseñanzas de Martí. Lo explica Guevara con estas palabras: “El Ejército Rebelde es la vanguardia del pueblo cubano y cuando nos referimos a su progreso técnico y cultural, debemos conocer el significado moderno de estas cosas. Hemos comenzado simbólicamente su educación con una Conferencia precedida casi exclusivamente en el espíritu y en las enseñanzas de José Martí” (13).

Indudablemente la revolución cubana constituye una importante victoria del pueblo cubano y de los pueblos de todo el mundo, una gran contribución a la experiencia  a ka experiencia histórica de la guerra de liberación nacional y de la lucha antifascista y antiimperialista. Pero dadas sus características, particularidad y circunstancias históricas y políticas no podía ciertamente ser teorizada como un modelo valido para todos los pueblos de América Latina y de los otros continentes.

El error capital de Guevara consiste propio en el hecho de no haber comprendido la singularidad y la excepcionalidad de la revolución cubana  y de haberle dado un “valor universal” (14) y un “contenido universal” (15) hasta el punto de intentar de exportarla en primera persona. Este no era solo un acto de soberbia y de sobrevalorización de los hechos  y de sí mismo. Es sobre todo una violación de las leyes objetivas de la revolución, una tentativa de querer constituir un tercer modelo alternativo respecto a aquellas de la revolución rusa y de la revolución china. En un momento en las cuales, los marxistas-leninistas de todo el mundo, con a su cabeza Mao, se batían contra los revisionistas modernos para hacer afirmar a escala planetaria la vía de Octubre aplicada según las condiciones específicas de cada país.

(CONTINUARÁ)

jueves, 13 de septiembre de 2012

CCH Naucalpan, los estudiantes en pié de lucha.



El poder estudiantil sólo será real poder cuando se una con el movimiento obrero y asuma el marxismo-leninismo.maoísmo. ¡Gloria al Movimiento Estudiantil futuro de la humanidad!

martes, 11 de septiembre de 2012

(n) PCI: CONTRIBUCIÓN AL DEBATE SOBRE LA CUESTIÓN DE LA GUERRA POPULAR


(n) PCI: Es preciso distinguir las leyes universales de

 las leyes particulares de la guerra popular prolongada 

(IIº Parte)



La marcha de las revoluciones proletarias concretas no puede, en suma, ir a contracorriente de esas leyes, porque de otro modo las leyes no serían universales. Por otra parte, la comprensión de esas leyes universales pone en nuestras manos, como comunistas, un arma formidable para desarrollar nuestra labor y dirigir exitosamente la revolución. Vale la pensa, por tanto, intentar descubrirlas. 
La cuestión también está de actualidad en nuestro país. Es una cuestión que cualquiera que quiera trabajar con conocimiento de causa para hacer de Italia un nuevo país socialista debe afrontar forzosamente. Los artículos aparecidos en La Voce n. 14 (Lucha política revolucionaria y luchas reivindicativas de Nicola P.), en el n. 15 (Política revolucionaria de Ernesto V.) y en el n. 16 (Sobre el segundo frente de la política revolucionaria de Rosa L.) abordan muchos problemas con respecto a la GPP. Estos y los anteriormente citados forman parte de la contribución de la CP a la lucha ideológica actual en el movimiento comunista italiano e internacional (aunque los textos no han sido traducidos ni difundidos todavía en el extranjero, salvo el de La Voce n. 12). En nuestro país otras organizaciones ya se han pronunciado con respecto a la GPP.  
Hemos dicho que, en general, los revisionistas-oportunistas de derecha no afrontan la discusión sobre la forma de la revolución socialista. Ni tienen interés ni entra en su mentalidad. También los que son personalmente honestos, son empiristas, actúan a ojo de buen cubero, se dejan llevar por la fuerza de la costumbre, siguen las vías trazadas por la sociedad burguesa y no elaboran una ciencia de la revolución. Si se dedicaran a la ciencia de la revolución, no serían oportunistas. Se contentan, al modo de los empiristas, con sacar a colación uno u otro hecho o acontecimiento en apoyo de sus tesis oportunistas. Esta reflexión es aplicable tanto a los italianos como a los de otros países. 
Los redactores de Teoria y Praxis representan a los dogmáticos de la insurrección en Italia. En el n. 10 de su revista (enero de 2004) han publicado una argumentada crítica de la tesis de la GPP como estrategia universal de la revolución socialista. Pero todos sus argumentos válidos se reducen a la tesis que no es posible seguir en los países imperialistas las leyes particulares, específicas de China (papel principal de los campesinos, cerco de las ciudades por el campo, creación de zonas liberadas en la fase de la defensiva estratégica, etc.). En cuanto a  los argumentos no válidos, son varios. Uno es el de que "la lucha armada es la forma fundamental de lucha en la GPP" (pág. 42, columna 2). Obviamente no es verdad. Ellos mismos sostienen (pág. 35, col. 2) que "para Mao el aspecto fundamental de la GPP es un claro y comprensible programa político”. Incluso afirman (pág. 36, col. 2) que, según Mao, solamente "en la China semifeudal y semicolonial - y para reproducir fielmente el pensamiento de Mao y la realidad añado también: dominada por potencias imperialistas en lucha entre sí (nda) - la lucha armada es desde el principio la principal forma de lucha y el ejército la principal forma de organización de las masas”.  ¡Otro argumento falso es que la estrategia de GPP comporta la tesis enunciada por Lin Piao (Viva la victoria de la guerra popular!, 3 de septiembre de 1965), según la cual será la victoria de las revoluciones de nueva democracia en los países oprimidos la que determinará las revoluciones socialistas en los países imperialistas. Otro argumento falso es el de que la adopción de la estrategia de GPP está ligada a la tesis de que "la contradicción principal de nuestra época es la que enfrenta a los pueblos y naciones oprimidos con el imperialismo en lugar de la que enfrenta el proletariado con la burguesía".
Aparte de sus argumentos válidos y no válidos, lo que los dogmáticos de la insurrección no dicen es: ¿qué lección es preciso extraer de las victorias y derrotas de las revoluciones habidas en cada país durante la primera oleada de la revolución proletaria? ¿En particular, cuál es el motivo por el que los partidos de la primera Internacional Comunista no lograron implantar el socialismo en ningún país imperialista (salvo en Rusia, eslabón débil de la cadena imperialista, donde la línea seguida por el partido para acumular fuerzas revolucionarias fue en todo caso diferente de la que ellos proponen)? ¿Por qué creen que una línea que no ha llevado nunca a la victoria en el pasado puede llevar a la victoria en el futuro? 
Además de nosotros, también en Italia el grupo de Rossoperaio (RO) se proclama partidario de la GPP. Sólo la lucha ideológica en curso dirá si Rossoperaio es dirigido por dogmáticos que no distinguen entre lo universal y lo particular o por personajes que proclaman demagógicamente en el vacío la concepción dogmática de la GPP para darse pábulo y presentarse como grandes revolucionarios en la escena internacional, en los congresos y asociaciones internacionales, en las declaraciones y comunicados, mientras en la práctica siguen una línea economicista y anarco-sindicalista según la cual "sólo la lucha sindical es una lucha concreta." El halo de misterio y ambigüedad con el que envuelven sus posiciones, el hecho de que digan una cosa en la prensa destinada al público italiano y otra en la destinada a los partidos y organizaciones del Movimiento  Revolucionario Internacionalista (del que RO forma parte desde la fundación del mismo en 1984, las posiciones contradictorias que vienen adoptando. Por ejemplo, 1. sobre la apreciación de Gonzalo acerca de la lucha armada en Europa expresada en su Entrevista de 1988 y 2. sobre la Lucha Armada de los años 70 en Italia) sin explicar de forma autocrítica su cambio de posición, 3. la yuxtaposición de la proclamación de la estrategia de la GPP junto a una práctica economicista, 4. la proclamación, hace apenas dos años, de las teorías de la "sustitución por tiempo determinado" de la clase obrera por fuerzas de otras clases como protagonistas de la revolución y de la "estabilidad de los regímenes políticos de los países imperialistas" en contraste con la tesis de la "situación revolucionaria en desarrollo", 5. el rechazo sistemático a exponer su concepción del mundo, su línea general y sus tesis programáticas y a confrontarlas mediante la lucha ideológica con otras FSRS, 6. el carácter demagógico de las polémicas que entablan, 7. el hecho de que no hayan llevado a cabo nunca una labor de propaganda sobre las leyes universales de la GPP ni menos aún elaborado una teoría específica correspondiente a nuestro país (como en los casos del "pensamiento de Gonzalo" y de la "vía de Prachanda") para apoyar sus proclamaciones sobre la GPP, 8. la utilización de las relaciones internacionales para darse crédito en Italia como "partido revolucionario" y sus invenciones sobre el papel que RO desempeña en Italia para darse autobombo como partido revolucionario a nivel internacional (2): estos ocho elementos y otros denotan un comportamiento oportunista y demagógico. Obviamente no son las declaraciones, los gritos de indignación, el poner cara de ofendido ni los reconocimientos del extranjero los que digan cuál será el papel efectivo de Rossoperaio en el renacimiento del movimiento comunista en nuestro país, sino solamente el desarrollo concreto de la lucha ideológica y la práctica revolucionaria.
La tesis de que la estrategia de la GPP es la estrategia universal de la revolución proletaria (para los países imperialistas y para los países oprimidos) se ve confirmada por la experiencia de la primera oleada de la revolución proletaria, tanto donde ha sido asumida conscientemente como estrategia, como donde no lo ha sido; tanto en las revoluciones victoriosas, como en las revoluciones derrotadas. Quien analiza la historia de la primera oleada de la revolución proletaria a la luz de la concepción de la GPP puede constatarlo.
La historia de la lucha de los partidos de la primera IC en los países imperialistas, desde su fundación hasta finales de los años 40, cuando han actuado en el contexto de la primera crisis general del capitalismo y la correspondiente situación revolucionaria en desarrollo, muestra con singular uniformidad el mismo camino. 1. A pesar de la incertidumbre de la orientación estratégica, en general estos partidos han pasado en la práctica por la primera fase de la GPP, la de acumulación de las fuerzas revolucionarias, con resultados tan buenos que casi en todos los países la burguesía desencadenó o amenazó con desencadenar la guerra civil. 2. En general, los viejos partidos comunistas retrocedieron ante la amenaza de guerra civil, porque no estaban preparados ni ideológica ni políticamente para aceptar el desafío de la burguesía. Si ellos hubieran aceptado el desafío, hubieran conseguido movilizar contra la burguesía a amplias masas populares en el terreno de la guerra civil: es decir, habría producido el salto cualitativo al que la acumulación de las fuerzas revolucionarias debe llevar y en el que los que rechazan la estrategia de la GPP confían que se produzca ya sea como consecuencia del estallido del descontento de las masas (los que adoptan una actitud pasiva o de espera), ya sea como consecuencia de la eficacia del ejemplo y de la acción directa (los militaristas) o de los golpes de mano (Neuberg y cía). 3. Allí donde antes o después, por un motivo o por otro, esos partidos descendieron al terreno de la guerra civil que la situación comportaba (España, Francia, Bélgica, Italia), movilizaron a las amplias masas populares bajo su dirección, a pesar de su incierta orientación estratégica, hasta alcanzar, dentro de lo que es posible para quien actúa sin conocimiento de causa, las condiciones del equilibrio estratégico (segunda fase de la GPP). 4. Precisamente debido a la errónea orientación estratégica, en ninguno de los casos llevaron a cabo la guerra civil bajo la concepción de la GPP y no llegaron nunca, por tanto, a la tercera fase, la de la ofensiva estratégica. 5. Cada vez que los partidos se opusieron al curso de los acontecimientos y trataron de imprimirle una dirección contraria a las leyes de la GPP, también el trabajo ya hecho se quedó en agua de borrajas. 
De esta experiencia se ve, pues, que la práctica empujaba hacia la GPP. La misma lección se extrae de la experiencia soviética: la fase de la acumulación de las fuerzas revolucionarias (dirigida por el partido clandestino, por consiguiente, en condiciones de un sistema de poder independiente y en lucha contra el poder zarista) desembocó en 1917 en la segunda fase (la de equilibrio estratégico, del "doble poder") que, a su vez, dio lugar a la fase de la ofensiva estratégica. Lenin no elaboró la estrategia de la GPP, pero su constante lucha por una concepción dialéctica de la realidad (la que los burgueses llaman habilidad política y pragmatismo, expresiones que mal se pueden conciliar con las acusaciones que le hacen de fanatismo y dogmatismo) fue una lucha para que el partido se adhiriese en su labor de dirección de las masas a las leyes que la realidad de la revolución seguía en su desarrollo.  
Una confirmación particularmente significativa de nuestra tesis ha sido dada por el Partido comunista español (reconstituido) (PCEr) en el folleto Aproximación a la historia del PCE (septiembre de 1997) traducido al italiano por Edizioni Rapporti Socialibajo el título La guerra de España, el PCE y la Internacional Comunista. Aunque el PCE(r) se declara antimaoista (¡pero estalinista!), sus autores llegan a la conclusión en ese folleto que la derrota en la Guerra de España (1936-1939) se debió esencialmente al hecho que el PCE dirigió la guerra sin adoptar la estrategia de la GPP. 
La experiencia práctica de grandes países durante la primera oleada de la revolución proletaria enseña, por tanto, que la estrategia de la GPP es también la estrategia de la revolución socialista en los países imperialistas.
Si, además, consideramos el curso de la revolución proletaria a nivel mundial, la confirmación es particularmente clara. La acumulación de las fuerzas revolucionarias fue un mérito histórico de la Segunda Internacional, como repetidamente Lenin y Stalin señalaron al hacer el balance del movimiento comunista. En 1917, con la Revolución de octubre, el curso de la revolución proletaria entró en la fase de equilibrio estratégico: desde entonces la revolución proletaria tuvo sus zonas liberadas o bases rojas (la URSS y otros países socialistas) y sus fuerzas armadas que disputaron el terreno a las fuerzas de la contrarrevolución. El paso fallido a la fase de ofensiva estratégica hizo perder a la revolución proletaria mundial las posiciones ya conquistadas, al igual que sucede cuando un embarazo que está en una fase avanzada de gestación se malogra por algún motivo. 
¿Cuáles son entonces las leyes universales de la GPP puestas en evidencia por la experiencia de la primera oleada de la revolución proletaria? En mi opinión esas leyes, o al menos las principales, son las siguientes: 
- 1. Son las masas populares movilizadas por la clase obrera dirigida por su partido comunista las que construyen el sistema del nuevo poder y eliminan el actualmente existente (en otras palabras, como corresponde al caso de los países imperialistas, establecen el socialismo, instauran la dictadura del proletariado).  
- 2. La instauración del nuevo poder en todo el país no se realiza de una vez, sino que es el resultado y la conclusión victoriosa de una guerra civil. 
- 3. En cada país la GPP pasa por tres fases: defensiva estratégica (acumulación de las fuerzas revolucionarias), equilibrio estratégico (dos fuerzas armadas se disputan el terreno) y ofensiva estratégica (aniquilamiento de las fuerzas burguesas). 
- 4. La GPP se desarrolla en el contexto de una situación revolucionaria en desarrollo (en nuestro caso será la transformación de la guerra de exterminio no declarada que la burguesía imperialista lleva a cabo a causa de la segunda crisis general del capitalismo en guerra revolucionaria). 
- 5. La GPP se desarrolla según una combinación de leyes universales y particulares en las que es preciso basarse para lograr la victoria. 
- 6. El desarrollo de la GPP está condicionado en cada país por factores internacionales y nacionales.
- 7. La GPP se desarrolla de una fase a la siguiente, pero si se producen derrotas también puede retroceder a la fase precedente.  
En conclusión, para dirigir la GPP hasta la victoria el partido tiene que estudiar las Obras de Mao, el descubridor de la concepción de la GPP y la experiencia de otros países para sacar las leyes universales de la GPP y aplicarlas a nuestro país mediante la investigación  de las condiciones concretas, económicas, políticas y culturales, la práctica, el balance de la experiencia y la elaboración de las leyes específicas de nuestro país. 
Por lo que concierne a Italia, es preciso en efecto reconocer y tener en cuenta las condiciones específicas en las que llevamos a cabo la GPP. La concepción de la GPP precisada por su aplicación en nuestro país, seguirá el camino de la acumulación de las fuerzas revolucionarias mediante la constitución y la resistencia del partido clandestino y su dirección sobre las masas populares con el fin de integrarlas en organizaciones de masas de todo tipo necesarias 1. para satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, 2. participar en la lucha política burguesa con el objeto de subvertir su desarrollo y 3. dirigir las luchas reivindicativas, hasta el comienzo de la guerra civil. Éste es el equivalente, en nuestro país, de lo que es "el cerco de las ciudades desde el campo" en los países semifeudales. En los países imperialistas, es imposible rodear las ciudades desde el campo, pero es completamente posible, y la práctica lo ha demostrado, lograr el desarrollo específico cuantitativo que constituye la primera fase de la GPP y a través del cual se va hacia la segunda fase. Con la guerra civil generada por ese desarrollo cuantitativo, se iniciará la segunda fase de la GPP. El comienzo de la guerra civil estará marcado por la constitución de las Fuerzas Armadas Populares que a partir de ese momento disputarán el terreno a las fuerzas armadas de la reacción. 
En particular, la GPP no empieza, por tanto, con la lucha armada, sino con la construcción del partido comunista clandestino. Esta se desarrolla hoy mediante la realización del plan de dos puntos elaborado por la CP que ya se está aplicando. Por consiguiente, no se desarrolla mediante la propaganda armada, como se propusieron hacer las Brigadas Rojas en las condiciones específicas de los años 70, cuando la degeneración revisionista no había sido desenmascarada todavía por el desarrollo de los acontecimientos, cuando el prestigio y la fuerza del viejo movimiento comunista todavía eran grandes y existía todavía el campo socialista construido durante la primera oleada de la revolución proletaria. La construcción del partido debe ser concebida y dirigida como primer paso de la GPP. El nuevo poder en nuestro país comienza con la existencia del partido clandestino. Su existencia supone la existencia del poder rojo como alternativa al poder burgués. El partido clandestino no es el partido más a la izquierda del conjunto de los partidos de la república burguesa-vaticanista. Es el núcleo del nuevo poder. El partido clandestino no depende del poder burgués, sino que su existencia se contrapone al mismo. A pesar de todos los esfuerzos que la burguesía realiza para obstaculizarlo, aislarlo de las masas, destruirlo, el partido es capaz de existir y desarrollar su actividad (de reclutamiento, elaboración, formación, orientación, agregación, propaganda, movilización y dirección) a través de su red organizativa y su sistema de relaciones, contactos e influencias. Por consiguiente, no depende, para desarrollar su actividad, de personas que la burguesía conoce, controla y puede, pues, infiltrar, corromper, amenazar, chantajear, detener, matar; de canales de financiación que la burguesía conoce, controla y que, por tanto, puede interrumpir; de sedes públicas que la burguesía puede ocupar, cachear, saquear, devastar y cerrar. En suma, es un partido que existe y actúa como el partido de Lenin en el imperio zarista hasta 1917 (3), como los partidos de la primera Internacional Comunista de los países imperialistas en Italia (1926-1945), Alemania (1933-1945), España (1939-1956), Francia (1940-1945) y de gran parte de los países de la Europa Oriental de los años 20, 30 y 40. Los que dicen que un partido clandestino, debido a su naturaleza, está aislado de las masas populares, que demuestren que los partidos que acabo de nombrar estaban aislados de las masas.  
¿Es también posible crear ahora un partido semejante? ¿Es posible que tal partido nazca y desarrolle su actividad? Estas preguntas, traducidas a lo concreto, quieren decir: ¿encontrará un partido comunista clandestino entre las masas populares y en particular entre la clase obrera el alimento (personas a reclutar, colaboraciones, dinero, vínculos e  influencias) que necesita para existir, resistir a los golpes de la burguesía y sus aparatos contrarrevolucionarios y extender su actividad? Las experiencias históricas antes indicadas responden positivamente a esta pregunta. Pero lo que, sobre todo, asegura todo eso es precisamente la existencia de una situación revolucionaria en desarrollo, de una guerra no declarada de exterminio que la burguesía lleva a cabo contra las masas populares en nuestro país. El choque entre el partido y el sistema de la contrarrevolución (que no sólo está constituido por los órganos, estatales o no, de la represión, sino también por todo el conjunto de iniciativas y medidas con las que la burguesía trata de obstaculizar la labor del Partido, aislarlo de las masas y destruir su sistema de relaciones, contactos e influencias) es el núcleo político de la guerra no declarada de exterminio, es esa pequeña parte de ella en la que el nuevo poder se opone y enfrenta con iniciativa a la burguesía. Su desarrollo cuantitativo (es decir, el desarrollo del partido y el desarrollo, bajo su dirección, de las distintas organizaciones de las masas populares) determinará, llegado a un punto determinado, el paso a la segunda fase del GPP, a la guerra civil, a la lucha armada. 
Los comunistas no queremos la guerra. La guerra es un monstruo terrible, que acarrea destrucción y sangre. Somos contrarios a la guerra y estamos seguros que ahora los hombres, a diferencia de un pasado lejano, no necesitan ya de guerras para vivir y desarrollarse, al igual que ya no son necesarias las divisiones en clases sociales, que las guerras son actualmente generadas solamente por los intereses de la burguesía y de su orden social, que en un futuro no lejano los hombres también relegarán la guerra a los museos de antigüedades. Pero no tememos las guerras. Estamos decididos a impedir que las masas populares sufran pasivamente las vejaciones, abusos, mutilaciones, hecatombes y guerras que el orden social actual impone. Sólo cambiando el orden de la sociedad actual pondremos realmente poner fin a las guerras. La burguesía nos ha dado repetidas y sangrientas lecciones de que no dejará el poder sin guerra civil. Por tanto, los comunistas debemos estar decididos desde ahora  a no ceder ante la burguesía porque ésta amenace con la guerra civil, sino preocuparnos de llegar a la guerra civil en las condiciones más favorables para nosotros. Nuestra responsabilidad hacia las masas populares nos impone construir el sistema del nuevo poder con vistas a afrontar victoriosamente la guerra civil. Esta tendrá lugar inevitablemente, como la experiencia ha demostrado repetidamente, cuando la acumulación de las fuerzas revolucionarias y la instauración del nuevo poder hayan alcanzado cierto nivel. No podemos evitarla. Lo que podemos y tenemos que hacer es llegar a ella en las condiciones más favorables para la victoria de las masas populares. Con el inicio de la guerra civil, se iniciará la segunda fase de la GPP en la que las fuerzas armadas populares se enfrentarán a las fuerzas armadas de la burguesía imperialista, existirán territorios liberados, etc. 
La experiencia ya ha mostrado cuál debe ser la acción de agregación y movilización de las masas populares realizada por el partido en la primera fase de la GPP en nuestro país. Obviamente el partido tiene que estar preparado y capacitado para cambiar de táctica cuando se produzcan cambios radicales e inesperados en la situación, cuando cambie el estado de ánimo y la actitud de las masas populares. A falta de esto, la acción del partido durante esta fase se desarrolla fundamentalmente en tres terrenos. 
1. La movilización de las masas populares en la intervención en el sistema político burgués. La hostilidad por principio declarada por los dogmáticos de la insurrección (Teoria y Praxis) y Rossoperaio contra la utilización revolucionaria de las elecciones, del Parlamento, de las asambleas electivas y de los demás instrumentos de la política burguesa prescinde de ese aspecto específico de casi todos los países imperialistas y también de nuestro país. Precisamente la participación de las masas populares en la política burguesa (obviamente en cierto modo y en cierto contexto) ha sido muchas veces durante la primera oleada de la revolución proletaria y en muchos países imperialistas (en Italia, Alemania, Francia, España e Inglaterra: por sólo nombrar a los más importantes) la causa directa e inmediata del comienzo o de la amenaza de la guerra civil. La participación de las masas populares dirigida por el partido comunista dividió a la burguesía e hizo imposible la vida política burguesa. El aumento de la abstención, verificado durante estos últimos años, está lejos de eliminar este aspecto. Esto denota la desilusión popular frente a los partidos burgueses y es un aspecto de la crisis política del régimen burgués. Pero no pone las premisas de una solución revolucionaria de la crisis política del régimen. Es un fenómeno precario, sobre el que puede actuar tanto la movilización revolucionaria de las masas populares como la movilización reaccionaria de las masas populares. El rechazo a dirigir a las masas populares a participar en interés de la revolución socialista en el sistema político burgués por parte de los dogmáticos de la insurrección y Rossoperaio no nace de la existencia de una movilización de las masas populares en la guerra revolucionaria que habría ido ya más allá del sistema de la actividad política burguesa y que se vería perjudicada por la participación en la actividad política burguesa. En tales condiciones las elecciones serían una iniciativa contrarrevolucionaria y el boicot a las mismas una cosa seria. Hoy ese rechazo nace de la desconfianza de que el partido comunista pueda ser hoy capaz de imponer también en este terreno su dirección sobre las masas populares y dirigir esta participación de modo que sea un factor de acumulación de las fuerzas revolucionarias y no de corrupción y disgregación de las mismas. Es la misma desconfianza que impide concebir una línea que tenga como objetivo la conquista de la dirección de los millones de trabajadores que se apuntan voluntariamente a los grandes sindicatos, a los que pagan una cuota (4).
Todos los argumentos avanzados por los opositores a la participación en la política burguesa se reducen a la tesis que "no existe ninguna garantía" de que tal participación no corrompa al partido y a las fuerzas que moviliza. Pero estos señores olvidan que no existe ninguna garantía contra la influencia de la burguesía en nuestras filas, como no sea la concepción y la línea revolucionaria del partido y la lucha inflexible y adecuada para defenderlas contra la influencia de la burguesía. Esta es la única y verdadera garantía. Hacer creer que existe una garantía diferente es fomentar falsas ilusiones y desarmar el partido. El rechazo a la participación en el sistema político burgués es simplemente una pseudo-garantía - como lo es cualquier garantía diferente de la antes indicada. La amarga experiencia de los años 70 y 80, además de la Resistencia, han enseñado que tampoco empuñar las armas es una garantía. Hemos visto a combatientes convertirse en colaboradores de la policía: de Pecchioli a Franceschini. Cada pseudo garantía engendra un falso sentido de seguridad y falta de vigilancia que favorecen a la contrarrevolución. No por casualidad todas las objeciones hechas contra la participación en el sistema político burgués pueden ser también aplicadas igualmente a la participación en la actividad sindical, cultural, etc., particularmente en los países imperialistas. Incluso esto hace resaltar mejor que se trata de objeciones de compañeros que no tienen confianza en la capacidad revolucionaria de las masas populares, de la clase obrera y del partido. Son objeciones de compañeros que sólo tienen confianza en su conventículo de iluminados, al estilo de los bordiguistas de triste memoria. 
2. La movilización de las masas populares en las luchas reivindicativas y en la defensa sin reservas de las conquistas. 
3. La movilización de las masas populares en la construcción de los instrumentos necesarios para satisfacer sus necesidades materiales y espirituales. Este tercer punto no aparece en los artículos de los compañeros Ernesto V. y Rosa L. (en La Voce n. 15 y 16, respectivamente). A mí me parece que en cambio debe ser tenido en cuenta por sí mismo, vista la rica experiencia de autorganización que las masas populares han desarrollado en nuestro país (de las cooperativas a los centros sociales, a las casas del pueblo, a las asociaciones deportivas y culturales, etc.).
Para los otros dos terrenos sus artículos (los de Nicola P. y de Rosa L. en La Voce n. 14 y 15, respectivamente) dicen todo lo que hoy se puede decir acerca de esto, con respeto al desarrollo de la GPP. 
La resistencia del partido clandestino a la represión y el desarrollo de su labor en los tres terrenos antes indicados: he aquí lo que quiere decir en nuestro país, en la primera fase de la GPP, "establecer el poder rojo" . Es decir, que esto equivale a la "creación de bases rojas" en otros países. No es posible en un país imperialista establecer desde el principio "bases rojas", pero la experiencia ya ha demostrado que es posible construir el sistema de "poder rojo" que he indicado. Se trata de cuatro frentes de lucha que tienen su eje central e insustituible en el primero. 
Ciertamente no faltan ni faltarán compañeros y adversarios que nos acusen de mantener una actitud de espera: renunciar hoy y en lo inmediato a un trabajo revolucionario a la espera de que los acontecimientos creen mañana "de una manera u otra" las condiciones que lo hagan posible; de mantener en la inactividad fuerzas revolucionarias ya dispuestas para la lucha a la espera de condiciones que hoy no se dan. En realidad, en la línea que la experiencia de la primera oleada de la revolución proletaria ha sacado a la luz no hay ninguna actitud de espera. Por el contrario, se pone de manifiesto la definición de un proceso de crecimiento cuantitativo en el que están empeñadas todas las fuerzas revolucionarias que progresivamente se desarrollan, a través de un trabajo que las forma y las forja para movilizar a las masas populares de cara a la revolución socialista. Un proceso de crecimiento cuantitativo que, llegado a cierto nivel, determina por sí mismo el paso a la fase siguiente, el salto cualitativo: si el partido se opone a ello se producirá el retroceso y la disgregación. Al igual que un embarazo que se impide cuando está a punto de producirse el parto. Es decir, todo lo contrario de estar a la espera de los acontecimientos, de mantener inactivas fuerzas dispuestas a luchar, de esperar a que otros nos saquen las castañas del fuego o de esperar a que las soluciones vengan del cielo. 
Ésta es la vía que se desprende del balance de la situación actual y de la experiencia del movimiento comunista, del que rechazamos separarnos mientras no haya una razón de peso para ello. Éste es el camino que ya seguimos hoy.

Humberto C.

Notas
 1. Sin embargo, hay que recordar que en la edición china de las obras escogidas de Mao Tse-tung se subraya que no todas las características de la GPP indicadas por Mao son válidas para la GPP en otros países, en particular se cita a Vietnam.
 2. El comportamiento de los dirigentes de Rossoperaio nos trae a la memoria el de Proudhon. Este, a decir de Marx, era soportado en Francia porque se creía que en Alemania era apreciado como gran filósofo alemán. Y otro tanto sucedía en Alemania porque se creía que en Francia era considerado como un gran economista. A propósito de Rossoperaio, véanse también Rossoperaio - Un mal comienzo en La Voce n. 7 - marzo de 2001 y el Suplemento a La Voce n. 7 reeditado en este número de la revista (o sea, en la página web. www//la voce.freehomepage.com).
 3. Entre los años 1907 y 1917 Lenin se opuso con determinación a todos los intentos de los mencheviques de legalizar el partido y de construir un partido legal. Un partido que aceptase existir como partido legal, de acuerdo con las leyes del Estado zarista, ya no habría sido el centro del nuevo poder. 
 4. Es característico de la naturaleza de Rossoperaio hacer mucha propaganda sobre la actividad del Partido comunista de Nepal (m) y pronunciarse contra la participación a las elecciones en nuestro país. Pero nunca ha  examinado públicamente el hecho de que el Partido comunista nepalés (maoísta) haya recurrido antes de empezar en 1996 la guerra civil, como hizo en su tiempo el partido de Lenin, tanto a la participación en las elecciones (en 1991) como al boicot a las mismas (en 1994). Véase al respecto el n. 9 (febrero de 2004) de The worker, órgano del Partido comunista nepalés (maoísta),  págs. 65 y 66. 
    

USA EXTIENDE ALFOMBRA DE TERCIOPELO AL PCUN (“m”) PARA QUE PROSIGA LA SENDA REVISIONISTA Y CAPITULACIONISTA


 [Nota de Luminoso Futuro: Una vez más confirmase la brillante advertencia del camarada Mao Zedong, dirigida a fortalecer la moral política de los comunistas, en 1939,
  “Ser atacado por el enemigo no es una cosa mala, sino buena”. Una vez el imperialismo estadounidense colocó al Partido Comunista de Nepal (m) en su lista de Organización terrorista”, le pintó de negro y le atacó calumniosamente. Intervino, directa o indirectamente, en los asuntos internos  y en la guerra popular allí. A unos meses de triunfar sobre la monarquía feudal, el Partido maoísta pactó con partidos burgueses y revisionistas nepalíes; advino como principal fuerza política en el gobierno provisional de coalición; se empantanó en el legalismo burgués y aceptó la presencia “pacificadora de la  ONU” (esto es, de Estados Unidos de América); el objetivo de la instauración de la República de Nueva Democracia fue abandonado y el Ejército Popular acuartelado y luego desarmado y disuelto; el viejo partido fue difuminado y cambio de nombre, hoy se llama Partido Comunista Unificado de Nepal (“m”) y no más PCN (m); cayendo al fondo del revisionismo y de la traición a la revolución.  Hoy, el imperialismo  estadounidense sigue su labor  subvertidora, le pinta de blanco y tiene palabras de miel, para que siga profundizando en ese camino. En la olla de Nepal, también,  el imperialismo hindú y el socialimperialismo chino meten su cucharón ingerecionista).
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"Media Nota: Exclusión de la lista del Partido Comunista de Nepal (Maoísta)"
El Departamento de Estado revocó la designación del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) (PCN (M)) y sus alias como una entidad especialmente terrorista global bajo la Orden Ejecutiva 13224, y como una "organización terrorista" de la lista de exclusión del terrorismo (TEL) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA). Con estas acciones, las propiedades PCN (M)  e intereses de propiedad en los Estados Unidos o en poder o bajo el control de personas de Estados Unidos ya no se bloquea y entidades estadounidenses podrán celebrar operaciones con el PCN (M) sin tener que obtener una licencia.
Después de un detenido examen, el Departamento ha determinado que el PCN (M) ya no se dedica a la actividad terrorista que amenaza la seguridad de los ciudadanos de los EE.UU. o la política exterior de EE.UU. Además, en los últimos años, el partido maoísta ha sido elegido como jefe de gobierno de coalición de Nepal, ha tomado medidas para desmantelar su aparato para la realización de operaciones terroristas, y ha demostrado un compromiso creíble de proseguir el proceso de paz y reconciliación en Nepal. Exclusión de la valorización de hoy no trata de pasar por alto u olvidar el pasado violento del partido, sino que mira hacia adelante hacia el compromiso continuo del partido en un diálogo pacífico y democrático político en Nepal.
Esta exclusión refleja los Estados Unidos para mantener a resolver nuestras sanciones terrorismo actual y demuestra que un grupo para no estar en una lista de terroristas siempre debe demostrar un compromiso creíble con la búsqueda de la paz y la reconciliación.
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"Remoción de etiqueta de terrorista bien recibida en Nepal "
Según agencia de prensa hindú el Partido Comunista de Nepal-Maoísta (PCN-Maoísta), en realidad: PCUN (“m”),  ha dado la bienvenida a la decisión del EE.UU. del Departamento de Estado de los EE.UU de sacarlo de su lista de organizaciones terroristas.
Agni Sapkota, ex ministro y miembro  del Comité Central, según agencia china Xinhua, ha declarado...
"Estamos muy contentos de que los EE.UU. finalmente ha quitado la etiqueta de terrorista en nuestro grupo, aunque es un poco tarde. Como ustedes saben, hemos participado durante mucho tiempo en el proceso político en Nepal. Le tomó mucho tiempo para que la decisión debido a la tarea de procedimiento que tiene que ser completada por el gobierno de los EE.UU. ".
Agregando de seguido, “la decisión del Departamento de Estado de EE.UU. fue sólo una confirmación de que el camino tomado por el partido maoísta era el camino correcto". Para finalizar: "Obviamente, después de seis años, hemos ganado la confianza del gobierno de EE.UU." .
Ante tal bajeza pública, todo comentario crítico sale sobrando.
Tomado y adaptado de Línea Frontal de Lucha

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Datos personales

periodista obrero. Comunista (marxista-leninista). Antiimperialista, anticapitalista y antimilitarista.